Trombos cerebrales sin plaquetas, la extraña dolencia por ver si se relaciona con la vacuna. ESCRITO POR: MARTIO VICIOSA

Las trombosis de senos venosos del cerebro son muy inhabituales, por eso ha llamado la atención que se hayan producido 11 casos en poco tiempo
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El segundo fin de semana de marzo, el Ministerio de Sanidad y la Agencia Española de Medicamentos (AEMPS) conocieron el caso de un trombo en una persona vacunada contra la COVID-19 que sufrió, concretamente, trombosis venosa en el seno del cerebro.

Este episodio, por sí solo, no hubiera hecho saltar ninguna alerta si no fuera porque se ha detectado otra decena de trombos de este tipo en territorio europeo. En concreto, “entre tres y 14 días después” de la administración de la dosis de AstraZeneca, según la directora de la AEMPS María Jesús Lamas.

Tanto la OMS como la Agencia Europea del Medicamento (EMA) han recomendado no suspender la vacunación con AstraZeneca. No obstante, investigan estos casos concretos, en el contexto de una treintena de problemas de coagulación diferentes registrados tras la vacunación en distintos países.

Se da la circunstancia de que los trombos o problemas de coagulación no se han podido relacionar causalmente con la vacuna, pero sí con la covid. Hasta un 26 % de quien requiere ingreso en UCI termina desarrollando trombos. Y han visto trombosis asintomáticas en un 15 % de pacientes ingresados por coronavirus en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid.

Qué son los trombos de senos venosos: Síntomas a los que prestar antención

Los síntomas de una trombosis de senos venosos del cerebro con falta de plaquetas pueden caracterizarse por:

  • Dolor de cabeza muy intenso, persistente a pesar de tomar analgésicos
  • Sangrados irregulares
  • Visión borrosa y mareos
  • Náuseas

El síntoma más frecuente de la trombosis de senos venosos cerebrales es la cefalea. José Miguel Láinez, Presidente de la Sociedad Española de Neurología, explica que este dolor de cabeza “puede tener un inicio súbito, y localizarse sólo a un lado de la cabeza y empeora al recostarse o realizar ejercicio”.

En la gran mayoría de los pacientes, este dolor, presente en el 90 % de los casso, “va a acompañado de otros síntomas similares a los de un ictus”.

Ante un cuadro así, habiéndose administrado la vacuna o no, es recomendable consultar lo antes posible con el médico, según ha señalado la EMA en un documento dirigido tanto a pacientes como a profesionales sanitarios.

“Generalmente y, si se trata a tiempo, los pacientes que padecen trombosis de senos venosos cerebrales tienen un pronóstico favorable”, precisa el doctor. Solo en los casos graves en los que se demore el tratamiento, puede generar discapacidad o tener un desenlace fatal.

Existe un Código Ictus, un protocolo de atención desde el inicio de síntomas hasta la hospitalización que ha hecho que “el pronóstico de esta enfermedad cada vez es mejor”, añade Láinez.

¿Tienen esos casos otro vínculo ajeno a la vacuna?

Según explica la agencia, los eventos que involucran coágulos de sangre, algunos con características inusuales como un bajo número de plaquetas, han ocurrido en un número muy pequeño de personas que recibieron la vacuna.

Se trata de ver si entre esos casos tan concretos de trombos cerebrales hay conexiones. Por ejemplo, precondiciones de salud comunes, algún tipo de enfermedad previa no diagnosticada o estaban bajo algún otro tratamiento. 

“La EMA está trabajando en estrecha colaboración con la empresa, con expertos en trastornos sanguíneos y con otras autoridades sanitarias, incluida la MHRA del Reino Unido, basándose en su experiencia con alrededor de 11 millones de dosis administradas de la vacuna”, independientemente de lotes concretos de la vacuna, explican.

A día 15 de marzo, han suspendido la vacunación con cualquier lote de AstraZeneca: EspañaDinamarca, Noruega, IslandiaItalia, Alemania y Francia.

RECUPERADO DE: https://www.newtral.es/que-son-trombos-cerebrales-plaquetas-vacuna/20210316/

Trastorno límite de la personalidad, cascadas emocionales y redes bayesianas temporales. ESCRITO POR: CARLOS PELTA

El trastorno límite de la personalidad (TLP) es un trastorno psiquiátrico caracterizado por síntomas como inestabilidad afectiva, impulsividad, autolesiones y alteraciones de la identidad [1]. Este síndrome causa conductas como suicidio, autolesión no suicida (NSSI), dolor crónico, abuso de sustancias, atracones y violencia de género. La teoría pionera y quizás más completa del TLP ha sido la de Linehan [2]. Es una teoría biológica, psicológica y social que afirma que las personas con TLP desarrollan una vulnerabilidad emocional extrema.

Selby et al. [3] proponen en su Modelo de cascada emocional (MCE) que el ciclo de afecto negativo y rumiación (la cascada emocional) conduce a un comportamiento desregulado que funciona para distraer la atención de esta experiencia interna negativa.

La rumiación es típica en personas con TLP y predice un comportamiento desregulado. Es una forma de pensamiento repetitivo en la que los individuos centran su atención en estímulos emocionalmente relevantes. La rumiación suele magnificar el afecto negativo. Según el MCE, la relación recíproca entre el afecto negativo y el rumiativo origina procesos que resultan en una “cascada emocional”. La cascada emocional es iniciada por un evento que provoca una emoción. Este evento hace que el individuo rumie intensamente, aumentando la intensidad de la emoción. A medida que aumenta la intensidad de la emoción es más difícil escapar de la experiencia emocional prestando total atención al estímulo emocional. Luego, se genera un ciclo de retroalimentación positiva entre la rumiación y el afecto negativo. Existe un efecto sinérgico entre la rumiación y la emoción negativa que predice los comportamientos impulsivos típicos del TLP y que forman cascadas emocionales. Las cascadas emocionales crean un trastorno complejo que puede estar involucrado en la aparición del TLP.

La emergencia es el fenómeno por el cual un sistema complejo surge de la interacción de su red de componentes. En términos generales, existe una bidireccionalidad entre las cascadas emocionales y los síntomas del TLP.

Selby y col. [4] han propuesto un modelo de Red Bayesiana Temporal(RBT) [5] para examinar el MCE en una muestra de adolescentes y adultos jóvenes que se autolesionan activamente y que incluyen a aquellos con TLP.

RBT es una extensión de la técnica bayesiana que incorpora la dependencia temporal. Un modelo de RBT consta de varios grupos de nodos conectados, cada grupo correspondiente a un único paso temporal. Los grupos de nodos en diferentes pasos de tiempo están interconectados de la misma manera dentro de cada grupo. Las conexiones entre los conglomerados de nodos corresponden a la dependencia temporal de las variables, actualizando el conocimiento de otras variables mediante el cálculo de la distribución de probabilidad posterior sobre el resto de variables, dada la evidencia obtenida.

Se modelaron y utilizaron cuatro características centrales del MCE en la evaluación de la predicción del modelo: (a) la rumiación y la emoción negativa generan retroalimentación positiva entre sí, (b) generan retroalimentación positiva sobre sí mismos, (c) estas retroalimentaciones positivas provocan un comportamiento desregulado, y (d) el comportamiento desregulado reduce la rumiación y la emoción negativa.

Variables invariantes psiquiátricas se especificaron en los diagnósticos. Estas variables fueron el TLP, el trastorno depresivo mayor (TDM) y el trastorno de estrés postraumático (PSD), que se utilizaron para determinar la precisión predictiva del modelo de diagnóstico con respecto al TLP, la rumiación, la emoción negativa y la existencia de conductas desreguladas. A continuación, se evaluó la precisión predictiva basándose en datos del mundo real. Inicialmente se construyeron varios modelos provisionales. Para cada uno de los modelos, primero se generó una estructura de modelo utilizando nodos conectados causalmente correspondientes a la emoción negativa momentánea, rumiación y comportamiento desregulado, medido en cinco pasos de tiempo durante cada día, y que también incluía nodos correspondientes a los estados de diagnóstico de los participantes. El análisis de RBT sugirió que el MCE predijo el diagnóstico del TLP (con estimaciones de precisión de alrededor del 90%) y la predicción momentánea de rumiación, emoción negativa y conductas desreguladas con estimaciones de precisión superiores al 80% y alcanzando hasta el 100%, según el nivel seleccionado de predicción momentánea.

Referencias

[1] Frías, A. Vivir con el trastorno límite de la personalidad. Bilbao, Desclee de Brouwer, 2017.

[2] Linehan, M. Manual de tratamiento de los trastornos de personalidad límite. Barcelona, Paidós, 2003

[3] Selby, EA., Anestis, MD, Bender, TW y Joiner, TE. An exploration of the emotional cascade model in borderline personality disorder. Journal of Abnormal Psychology, 118(2): 375-87.

[4] Selby, E. et al. Temporal bayesian network modeling approach to evaluating the emotional cascade model of borderline personality disorder. Personality Disorders: Theory, Research and Treatment, 12(1): 39-50.

[5] Dean, T. y Kanazawa, K. Probabilistic temporal reasoning, AAAI-88 Proceedings: 524-28.

RECUPERADO DE: https://www.investigacionyciencia.es/blogs/psicologia-y-neurociencia/100/posts

Estilos atributivos: dime cómo explicas las cosas y te diré cómo te sientes. ESCRITO POR: Psicología Devidamente

¿Sabes qué es lo que hacemos desde en minuto uno de nacer? Aprender. Realmente aprendemos incluso antes de nacer. ¿Sabías que el desarrollo del lenguaje ya pieza ya estando en el útero?

Somos una máquina inagotable de procesamiento de la información. Continuamente procesamos lo que nos rodea. Necesitamos entenderlo para poder adaptarnos e interacciones con nuestro entorno.

Y aprendemos principalmente por asociación y por consecuencias, propias o ajenas. Dicho de otro modo, en ese aprender a explicarnos como funciona esto de vivir, continuamente estamos buscando el binomio causa-efecto. Siguiendo a Heider, las personas actuamos como “‘científicos ingenuos”. “Estudiamos” sin parar todo lo que nos rodea para tratar de entenderlo y explicarlo.

¿Qué es lo importante? ¿Qué ocurre o debería ocurrir? ¿Por qué ocurre? Sin darnos cuenta, son grandes preguntas en las que andamos a vueltas desde ese minuto uno. Y en esa tarea, y cada cual en función de sus “maestros” y del entono que le toca vivir, saca sus propias conclusiones y va creando su estilo atributivo.

¿Qué son los estilos atributivos?

Teniendo en cuenta que la atribución hace referencia a la explicación sobre la causas de que algo ocurra, ya sean causas internas o externas, con estilo atributivo nos referimos a la tendencia que cada uno tenemos a la hora de explicar lo que ocurre, en base a una causas u otras.

¿A qué tipo de causas se suele atribuir lo que ocurre? Lo que vamos a plantear en gran medida deriva de la teoría de la atribución causal de Bernard Weiner. En este sentido, organizamos las causas en base a 3 factores o dimensiones.

1. Locus de control: dónde se localiza la causa

Así, la causa puede ser Interna, es decir se debe a algo propio de la persona, o puede ser Externa.

Decir que “he aprobado porque me he esforzado y he estudiado mucho”, supone atribuir la causa a algo interno, a una cualidad , la esfuerzo. Por otra parte, si “he aprobado porque el examen era muy fácil”, supone atribuir la caso a una variable externa, en este caso, que el examen era fácil, que también podría haber sido a la suerte, buena o mala, a la conjunción de los astros…

2. Temporalidad

Este factor hace referencia a si las causas son Estables o Inestables.

Si la causa es estable, se asume que esa causa siempre estará presente y por lo tanto siempre ocurrirá lo mismo. Por el contrario, si la causa se considera inestable, lo que se está asumiendo es que lo que ha ocurrido no tiene por qué volver a ocurrir.

Por ejemplo, “seguro que sacaré igual todo los exámenes”, nos dice que lo ocurrido volverá a ocurrir, plantea una escenario estable respecto a lo ocurrido. Ante el mismo hecho, se puede establecer un escenario inestable, “esta vez lo he conseguido, pero no seré capaz para el próximo examen”

3. Elemento situacional

Con este factor se alude a las situaciones en los que la causa es válida.

De ese modo, una causa, lo ocurrido puede se Global, de manera que estará presente en todas las situaciones, o bien pues ser Específica, y por lo tanto solo únicamente se hace referencia a una situación particular.

“Estudie lo que estudie, no lo conseguiré”, deja claro que lo ocurrido, lo que ocurre será global y da igual lo que se estudie, donde se estudie, el resultado sería el mismo. “Las matemáticas creo que me cuestan especialmente, con biología me costaría menos”. Bien sea porque la biología le resulte más interesante, entretenida… el caso es que las dificultades para estudiar se centran en matemáticas

Seguro que a medida que se ha ido leyendo, ha surgido una pregunta: ¿no están relacionados los tres factores? La respuesta, como no podía ser de otro modo, es que por supuesto que están relacionados. Los estilos atributivos de una personas son congruentes en sí mismos. Cosa distinta es que sean congruentes cuando se ponen en tela de juicio.

¿Cómo nos influyen los estilos atributivos?

Desde los estudios y la teoría de Heider (Teoría de la Atribución), hasta las investigaciones de Martin Seligman que derivaron en la Teoría de la Indefensión para explicar la depresión y sus posteriores reformulaciones en 1975 (Abramson, Seligman y Teasdale), el constructor teórico de la Atribuciones ha ido cobrando la relevancia que se merece.

En concreto, la percepción de incontrolabilidad, o lo que es lo mismo, la percepción de que lo que se haga o no se haga, no tiene relación con lo que ocurre, tiene un peso importante en la estructura cognitiva presente en los trastornos del ánimo y la depresión.

Realmente es más bien la explicación que se le da a esa percepción de incontrolabilidad, la que explica la desesperanza que se relacionada con los trastornos del estado de ánimo.

Entre otras muchas teorías y autores, esas investigaciones sentaron las bases y pusieron de relieve la importancia de las atribuciones y de los estilos atributivos. Si bien no lo explican todo, si que tienen mucho que decir en trastornos como la depresión, la ansiedad…

Y tú: ¿qué estilo tienes?

Responder a esta pregunta supone cuestionarse qué teoría nos hemos construido para entender y explicar porqué ocurren las cosas y cómo “debemos” actuar.

El estilo atributivo que cada cual ha aprendido sin duda determinará que decisiones tome y como afronte su día a día. Para ayudarnos a concretar como tendemos a atribuir las causas de lo que ocurre a nuestro alrededor, es importante incorporar una nueva variable y observar cómo explicamos los éxitos o los fracasos.

Si tomamos esta tabla como referencia, ¿qué casillas marcarías ante lo positivo (un éxito) y ante negativo (un fracaso) que ocurre en tu vida?

Tabla de estilos atributivos

Aunque principalmente se ha investigado y asociado con la depresión y trastornos del estado de ánimo y con cuadros de ansiedad, conocer nuestro estilo atributivo es igualmente una herramienta útil para conocer gestionamos nuestro día a día, y en definitiva de gestión de la propia vida.

Atribuciones y estado de ánimo: ¿cómo se relaciona?

Antes de continuar, es importante destacar que no todo se puede resumir ni explicar sobre la base de los estilos atributivos, las personas somos mucho más complejas y ricas como para resumirnos en un estilo atributivo.

Sin embargo, multitud de casos y nuestra experiencia en la clínica ponen de relieve que normalmente la depresión aparece asociada a un determinado estilo atributivo como el siguiente.

Los éxitos, los hechos positivos, se tienden a explicar en base a causas externas, específicas e inestables. Es decir:

  • Causas Externas: Ocurre por algo externo a la persona. El azar, que era una “buena persona”, la prueba era fácil, le hicieron un favor, etcétera.
  • Causas Específicas: Es decir, ha ocurrido concretamente es esa situación, con ese examen, con esa persona
  • Causas Inestables: Se tiene a considerar que lo positivo no volverá a ocurrir.

Por el contrario, los hechos negativos, se atribuyen a:

  • Causas internas: Lo negativo se explica por algo interno, por alguna cualidad interna negativa.
  • Causas globales: Lo ocurrido ocurrirá con otras personas, en otras situaciones…
  • Causas estables: Ahora que se debe a algo interno, siempre será así.

Por lo tanto, es importante que prestemos atención a nuestro estilo atributivo. Si observas que tienes a responsabilizarte de lo negativo pero no de lo positivo, y a considerar que eso ocurrirá siempre y en todo lugar, es probable que la desesperanza aparezca, y desde luego, no es una buena compañera de vida.

No solemos darnos cuenta de la cantidad de información que despreciamos, y como sesgamos la manera de percibir lo que nos ocurre. Tendemos a replicar una y otra vez la forma en la que hemos aprendido a interpretar las cosas. Por eso, es importante conocer cuáles son nuestras hipótesis explicativas, nuestros estilos atributivos, y aprender a revisarlos y ponerlos en tela de juicio.

RECUPERADO DE: https://psicologiaymente.com/psicologia/estilos-atributivos-como-te-sientes