Un año de pandemia: diario de las consultas psicológicas online
Las plataformas virtuales se dispararon desde el inicio de la crisis. Los problemas más consultados fueron crisis de pareja, ansiedad, estrés y depresión. ESCRITO POR: Patricia Matey
17/03/2021 – 05:00
Nada de lo que sucedió desde comienzos de marzo de 2020 en España, y en el resto del mundo, se había vivido por igual desde la segunda mitad del siglo XX y lo que llevamos del XXI. La pandemia por covid-19 ha causado una situación sanitaria y social con implicaciones desproporcionadas hasta ahora no vividas en Europa.
El artículo de opinión ‘La psicología ante la pandemia de la covid-19 en España. La respuesta de la Organización Colegial‘, firmado por Fernando Chacón-Fuertesa, José Ramón Fernández-Hermida, Mª Paz García-Vera, de las Universidades Complutense y Oviedo de Madrid, recogido en ‘Clínica y Salud’, adelantaba en julio 2020: “Las pandemias tienen efectos psicológicos muy importantes sobre la población, derivados de la percepción de incertidumbre, confusión y sensación de urgencia que generan. Esos efectos en muchos casos son reacciones de adaptación, de diversa factura, a una nueva circunstancia estresante, mientras que en otros son debidos al agravamiento de una psicopatología previa. La acción estresante del contexto pandémico no afecta a toda la población por igual”.
Estrés pandémico
E insisten: “Es previsible que el estrés pandémico afecte a los grupos más vulnerables de la población, a los que habrá que prestar especial atención. Las personas sin recursos económicos o sociales, discapacitadas, ancianos que viven solos o con escaso soporte social, niños o adultos que viven en hogares conflictivos y personas con psicopatología previa afrontarán peor las consecuencias y restricciones de la cuarentena y del confinamiento. A estos grupos hay que sumar, de forma destacada, la parte de la población a la que más de cerca toca la enfermedad. Nos referimos a las personas enfermas, sus familiares y el personal sanitario que les atiende en primera línea”.
La telepsicología llegó para quedarse
Si bien la tecnología y la infraestructura para la telesalud ha estado disponible desde mediados de la década de 1990, la industria del cuidado de la salud nunca hubiera abrazado la telesalud por completo sin un evento que pusiera fin al statu quo como una pandemia. No cabe ninguna duda.
Mapa de la tragedia
Desde el estallido de la pandemia, hace ahora un año, hemos tenido que adaptarnos a una situación anómala que ha puesto nuestra salud mental a prueba. Y para muestra un botón. Una de las fotografías captadas nos llega de la mano de TherapyChat, la primera plataforma online en España en adherirse ya en 2018 al Código de Buenas Prácticas del Colegio Oficial de Psicología de Madrid. Documentan que todos los psicólogos disponibles son colegiados y pasan a través de un estricto proceso de selección, lo que garantiza la calidad del servicio.

Y son ellos los que han elaborado un trabajo que documenta las conclusiones de un estudio de 50.000 consultas. ¿El perfil del usuario? “La gran mayoría de nuestros usuarios están entre 24 y 45 años. En cuanto al género, el número de mujeres duplica al número de hombres que acceden a nuestra plataforma. La mayoría de los usuarios reside en España, pero tenemos también clientes en más de 30 países, desde EEUU a América Latina y Australia”.
- Prepandemia: la mayoría de las personas que solicitaban terapia en TherapyChat lo hacían por ansiedad. Hay que mencionar, por lo tanto, en primer lugar, que ya muchos de nosotros llegábamos a esta situación con el vaso de la ansiedad muy cargado.
- Marzo-junio: al poco tiempo de llegar el confinamiento, se incrementaron las consultas relacionadas con problemas de pareja y aumentaron los problemas familiares en general. Era lógico como consecuencia de pasar más tiempo en casa y cerrar nuestro mundo exterior. Desapareció de un día para otro el oxígeno que cogemos de fuera, lo que dificultó la convivencia en muchos hogares y generó mucha acumulación de tensión. Se trata de un círculo vicioso, puesto que la pandemia afecta al estado de muchas personas, produciendo estrés, ansiedad y demás problemas emocionales que, a su vez, afectan a las relaciones más cercanas, las cuales cierran el círculo volviendo a afectar a nuestro estado de bienestar general. No obstante, la aparición de un enemigo común tan resistente produjo una unión y solidaridad en la sociedad que hizo aflorar un gran número de sentimientos positivos y actos altruistas: innumerables videotutoriales, clases gratuitas, acciones de donación y ayudas entre vecinos son solo algunos de los ejemplos.
- Julio-septiembre: con la ‘nueva normalidad’, la ansiedad volvió a colocarse en cabeza y se convirtió en el mayor motivo de consulta. Además, se le sumaron cuestiones de autoestima y de crecimiento personal. ¿Por qué estos tres problemas? En primer lugar, porque una vez que salimos de la burbuja del confinamiento más duro, surgió la necesidad de adaptarse a vivir fuera de casa, pero con limitaciones añadidas, una gran incertidumbre por la situación y miedo a la enfermedad. Por otro lado, con el tiempo, se produjo una sensación de estancamiento, debido a las limitaciones impuestas. Esto ha provocado que no existan muchas novedades a nivel personal y que las interacciones con otras personas también sigan afectadas. Nos volvimos más vulnerables a bajadas de autoestima o a sentir la necesidad de salir de esta ‘cárcel’ psicológica para crecer.
- Octubre: a medida que avanzó esta situación, también aumentaron los casos de depresión, consecuencia natural de la reducción de estímulos positivos en nuestra vida, por un tiempo tan prolongado. Adicionalmente, la ansiedad cronificada también ha podido generar bajo estado de ánimo, subiendo los casos de la anteriormente mencionada depresión.
¿Hacia dónde nos dirigimos?
Este año, “ha supuesto un freno en seco que nos ha obligado a ser conscientes de aspectos de nuestra vida que la prisa de nuestra rutina anterior no nos permitía ver. Aspectos como la valoración de la salud física y mental, la compañía y la cercanía de los seres queridos cobran hoy más importancia que nunca. Además, aunque se ha hablado mucho sobre la salud física, también se ha dado mucha importancia a los temas relacionados con la salud mental, desestigmatizando el apoyo psicológico. Eso ha permitido que más personas hayan dado el paso hacia la mejora de su bienestar mental beneficiándose de la ayuda de los especialistas en la materia”.

Las afirmaciones son de Aída Rubio, coordinadora del equipo de psicólogos de TherapyChat, que añade: “En primer lugar observamos un aumento significativo de los síntomas de ansiedad y la aparición de mayor número de conflictos de pareja y familiares. Esto fue consecuencia natural del impacto de la noticia, la llegada de las restricciones y el confinamiento total”.
Y reitera: “Durante el propio confinamiento total, muchos de los que ya venían con problemas de antemano vieron incrementada la gravedad de sus síntomas. Sobre todo detectamos la aparición de más casos de elevada gravedad, ya que el confinamiento tuvo como consecuencia el cierre de los centros presenciales para salud mental grave, y estas personas se vieron con muchos menos recursos asistenciales, y un agravamiento de la sintomatología derivado también del aislamiento social y de la incertidumbre que todos vivíamos. Actualmente estas personas siguen siendo más vulnerables porque un gran protector del estado mental es el tener unos contactos sociales de calidad, lo que esta pandemia está limitando bastante”.
Las fobias
Tras el desconfinamiento del año pasado, “empezaron a aparecer mayor número de problemas fóbicos: fobia a la enfermedad, fobia social, agorafobia… La población de golpe tuvo que enfrentarse a un gran problema: adaptarse a una nueva realidad, que de por sí generó mucho estrés y miedo, pero además tuvo que hacer frente a abandonar, en muchos casos, su entorno seguro (y libre de virus), es decir, su casa. No siempre esta adaptación se ha logrado o más bien sobrellevado, ya que a día de hoy los cambios siguen siendo constantes, así que lograr una adaptación completa es un verdadero reto. De ahí que hayan aumentado en consulta los trastornos adaptativos, que son aquellos que derivan de épocas de importantes cambios que generan gran estrés. Así encontramos mucha sintomatología ansioso-depresiva en la población aún a día de hoy, y así seguirá siendo”, apostilla.
Cuando hay tal grado de inestabilidad emocional, por supuesto, los conflictos familiares, de pareja y laborales se ven aumentados. Son un daño colateral que va más allá de las posibles épocas de mayor limitación de movimiento social.
Por qué la baja autoestima
Por último, ha habido una constante en este tiempo, que han sido las consultas acerca de la baja autoestima. “Cuando hay un gran terremoto vital es natural que las personas nos preguntemos ciertas cuestiones importantes, como si estamos donde queremos, con el trabajo que deseamos, en la situación vital que querríamos, y si nuestro yo real, en definitiva, dista mucho del yo ideal. Esta situación nos ha puesto de frente con ciertas preguntas incómodas. El aislamiento social, además, sumado a la inestabilidad emocional, ahonda en este deterioro de la autoestima”, recuerda Aída Rubio.

Para segunda muestra otro botón, comenta Ana Lucas, psicóloga sanitaria en Psico-Salud, “en general, durante la pandemia todas las personas tuvimos mucha relación online, quedábamos con amigos, con la familia y trabajábamos solo a través de la pantalla. Algunas de estas nuevas formas de relación han llegado para quedarse. Los psicólogos hemos trabajado online, tiene aspectos positivos como la seguridad, la continuidad de los tratamientos y que puedes ver la cara y la expresión de la persona. En el lado negativo se diría que pierdes parte de la comunicación y a veces la falta de espacio e intimidad en la casa, hace que sea más difícil”.
Desde el primer día de confinamiento “en marzo de 2020, empezamos a pasar consulta online. Hubo muchas bajas por la incertidumbre de la situación, el miedo o porque la nueva situación afectaba de otra forma a las familias. Pero desde el principio tuvimos que adaptar nuestra forma de trabajar. Eran diferentes los problemas consultados al inicio durante y después de este primer año. Al primcipio nos encontrábamos con situaciones de estrés agudo por múltiples causas, casi todas relacionadas con el confinamiento, la pérdida de libertad, la ausencia de relaciones o de apoyo social, el miedo a la enfermedad, pérdidas cercanas o situaciones de pérdida de trabajo”, detalla.
La cuarta ola
Durante el confinamiento y a lo largo de este año, “hemos tenido llamadas por estrés continuado en el tiempo. En estos casos a cada persona le afecta de una forma diferente, depende de su situación, los apoyos con los que cuente, su capacidad de hacer frente y salir adelante. Todo esto nos va a decir si la persona necesita más o menos apoyo. Ahora hace justo un año desde que empezó el confinamiento, lo que vemos es la cuarta ola, casos de trastorno generalizado de ansiedad, bajo estado de ánimo, depresión, cansancio acumulado, agotamiento y desgaste por todo lo que hemos pasado”, inisiste Ana Lucas.
La realidad es que hemos vivido” una situación de trauma colectivo, a la que le hemos hecho frente según venía, y aunque el ser humano tiene una capacidad de adaptación y resiliencia brutal, y saldremos fortalecidos, pero el efecto secundario es el desgaste que deja. La terapia covid, en estos casos ayuda al cerebro a entender, ajustar y regular todas esas experiencias que hemos vivido. El objetivo es que la persona tenga una visión más amplia, que genere más recursos y que reduzca el malestar que ha generado toda esta situación”, determina.
RECUPERADO DE: https://www.alimente.elconfidencial.com/bienestar/2021-03-17/ano-pandemia-terapia-psicologica-virtual-ansiedad-covid19_2993772/
Crisis de ausencia en niños: causas, síntomas, consecuencias y tratamiento
Por Marta Menéndez. 28 junio 2018

Las crisis de ausencia son episodios repentinos en los que se produce una pérdida de consciencia con algunas características que pueden durar entre 10 y 20 segundos. Son más comunes en niños que en adultos. Normalmente, los niños que tienen crisis de ausencia suelen dejar de tenerlas durante su adolescencia, pero también pueden durar hasta la edad adulta. Suelen comenzar en niños entre 4 y 12 años.
Los niños con crisis de ausencia suelen también sufrir otros tipos de crisis, que pueden provocar cierto debilitamiento y espasmos musculares. En este artículo de Psicología-Online, te explicamos todo lo que debes saber sobre las crisis de ausencia en niños: causas, síntomas, consecuencias y tratamiento.También te puede interesar: Síndrome de Heller: síntomas, características, causas y tratamiento
Síntomas de crisis de ausencia en niños
Cuando vemos a niños que sufren crisis de ausencia puede parecer que están idos, soñando o en su mundo. Otros síntomas pueden ser:
- Niños que tienen una crisis de ausencia detienen su actividad y luego la retoman cuando la crisis ha cesado sin saber que la crisis ha ocurrido, es decir, continúan como si nada hubiera pasado.
- Aleteo de párpados
- Movimientos con la boca como chasquidos o mascar
- Quietud

Causas del ensimismamiento en niños
Algunos expertos creen que las crisis de ausencia se producen por una actividad eléctrica anormal en el cerebro del niño. Estas irregularidades cambian las transmisiones eléctricas de las neuronas y pueden provocar la repetición de las señales. Los episodios de crisis de ausencia también pueden ocurrir debido a hiperventilación (respiración rápida) o luces intermitentes.
Las crisis de ausencia son hereditarias. Muchos niños con crisis de ausencia tienen una historia familiar con el mismo tipo de crisis. Niños que tienen algún hermano con crisis de ausencia tienen más probabilidades de presentarlas ellos también.
¿Se curan las ausencias infantiles?
Las crisis de ausencia suelen tener buen pronóstico, pero requieren de un tratamiento. En función de la gravedad de las crisis de ausencia, el especialista valorará la dosis y qué tipo de medicamento prescribir:
- Etosuximida: es el fármaco más común para las crisis de ausencia
- Acido valproico: puede usarse en niños en algunos casos
- Lamotriginia: no es muy efectivo para las crisis de ausencia, pero a veces se receta porque tiene menos efectos secundarios. Otros medicamentos pueden ser Acetazolamida, Clonazepam y Epilim.

¿Qué puedo hacer si mi hijo presenta crisis de ausencia?
Muchos niños dejan de tener crisis de ausencia cuando se hacen mayores, pero tienen más probabilidad de presentar otro tipo de crisis. Aproximadamente el 10% de niños con crisis de ausencia sufren otro tipo de crisis en su adolescencia. Algunos niños con estas crisis pueden desarrollar problemas de conducta, dificultades de aprendizaje o aislamiento escolar.
Por esto es importante que los padres puedan ayudar a sus hijos a manejar las crisis, algunos consejos que pueden ayudarte:
- Habla con sus profesores para ayudarles a entender lo que le ocurre a tu hijo y así plantear los pasos a dar para controlar las posibles crisis de ausencia que puedan suceder durante las horas escolares
- Cambios en el estilo de vida como sueño adecuado, realizar actividades físicas, dieta saludable y estar al aire libre también pueden ayudarle. El estrés y la falta de sueño podrían ser desencadenantes de las crisis.
- Si tu hijo está teniendo una crisis de ausencia no debes gritar, él no puede oírte
- Si no estás segura de si está teniendo una crisis o simplemente está despistado, tócale suavemente para comprobarlo
- Durante la crisis no hay nada más que hacer
Las crisis de ausencia pueden complicar la vida del niño por su aparición repentina, pero con estos cambios en el estilo de vida y la medicación, es posible llevarlo mejor.
Crisis de ausencia en niños: consecuencias
Las crisis de ausencia tienen un impacto significativo en la calidad de vida del niño, sobre todo en casos en los que los niños tienen otros trastornos del desarrollo. El episodio de inconsciencia puede ocurrir en cualquier momento y generalmente sin previo aviso.
Los niños afectados deben tomar precauciones para evitar lesiones durante las crisis y a veces tampoco pueden realizar actividades que los pondrían en riesgo en el caso de que se produjera una crisis (por ejemplo, subir a sitios altos, nadar sin supervisión o andar en bicicleta por sitios concurridos). Con frecuencia, los profesores y cuidadores de la escuela son los primeros en notar los episodios recurrentes de las crisis de ausencia y el tratamiento generalmente se inicia debido al impacto negativo sobre el aprendizaje. En general, una crisis de ausencia no es dañina a no ser que se produzca una lesión al caer, se desarrolle un estado epiléptico o algún otro tipo de trastorno de la conciencia.
Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.
TOMADO DE: https://www.psicologia-online.com/crisis-de-ausencia-en-ninos-causas-sintomas-consecuencias-y-tratamiento-3920.html?fbclid=IwAR0i5NgyNv-2FOtz5bX5JRx-cCgRvlUOrvMJy8VyHN18QSfI-NuYLK2Mx7s
Demencia y delirium, ¿cómo diferenciarlos?
Fact Checked 24 diciembre, 2019Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Loreto Martín Moya
La demencia y el delirium son a veces confundidos por presentar déficits y alteraciones parecidas en cognición y conducta. En este artículo identificaremos las principales diferencias que nos pueden ayudar con un diagnóstico diferencial.



Demencia y delirium, aunque a veces usados indistintamente, hacen referencia a realidades distintas. Es cierto que algunos de sus síntomas son muy parecidos; no obstante, es relevante diferenciarlos porque el delirium es una situación clínica de urgencia que exige una rápida intervención médica.
La demencia, además, no es una enfermedad concreta, e incluso, el DSM-5sustituyó el término de demencia por el de trastorno neurocognitivo. No obstante, su etiología es relevante, dado que puede derivar de la enfermedad de Alzheimer, de los cuerpos de Levy o de la enfermedad de Pick, por ejemplo.
¿Demencia o enfermedad neurodegenerativa?
Antes de entender como diferenciar demencia y delirium, es relevante comprender qué es una demencia y por qué ésta no es sinónimo de enfermedad neurodegenerativa.
Las enfermedades degenerativas son enfermedades cerebrales progresivas que afectan de manera especial a personas de edad avanzada. Estas enfermedades están asociadas al envejecimiento y como ejemplo podemos poner la enfermedad de Alzhéimer.
Aunque los datos que la comunidad científica tiene no han permitido aún determinar el envejecimiento como causa directa de le enfermedad degenerativa, sí se ha visto que, con el aumento de la esperanza de vida, también ha aumentado el número de enfermedades neurodegenerativas.
Por otro lado, junto con la enfermedad degenerativa puede aparecer un cuadro de déficits cognitivos (según la enfermedad serán unos u otros). Por ello, la demencia no es una enfermedad en sí misma, es más bien un término global que describe un conjunto amplio de síntomas asociados a un deterioro del funcionamiento mental (memoria, pensamiento…), siendo estos suficientemente graves como para dificultar determinadas tareas.
Es importante, por último, mencionar que a la demencia siempre subyacen daños cerebrales. Por ello, aunque el origen puede ser muy diverso, el envejecimiento normal y natural no produce demencia.
El diagnóstico de demencia: cuando la persona ya no puede hacer
El diagnóstico de demencia se establece cuando existen síntomas cognitivos o conductuales (esto es, neuropsiquiátricos) que influyen significativamente en el funcionamiento global de la persona. Algunos de estos síntomas, y sus consecuencias en la vida del individuo, son:
- Capacidad alterada para adquirir y recordar información nueva. Esto se puede observar en que la persona con demencia derivada de una enfermedad neurodegenerativa pregunta cosas que ya se han respondido, olvida que ha quedado con alguien, se pierde en ambientes que le son familiares…
- Juicio pobre y capacidades para realizar tareas complejas alteradas: maneja peor el dinero, toma decisiones pobres…
- Capacidades visoespaciales alteradas: orientar las prendas de vestir les resulta difícil, no reconocen personas, empiezan a no encontrar objetos que sí están en la sala…
- Funciones alteradas del lenguaje: la demencia influye tanto en el habla, como en la lectura, como en la escritura. Esto se puede observar en errores en el habla, titubeos, dificultad para encontrar palabras familiares…
- Variaciones en la personalidad y la conducta: cambios de humor muy inusitados, poca empatía, conductas obsesivas, o conductas socialmente poco aceptadas.
¿Delirium o delirio?
Para saber diferenciar demencia y delirium, previamente tenemos que conocer cuáles son los síntomas del último.
Mientras que demencia hace referencia a un cuadro de déficits conductuales y cognitivos motivados por una enfermedad neurodegenerativa, el delirium es un estado o síndrome confusional agudo.
El delirium, por tanto, se refiere a una disfunción cerebral aguda que produce una alteración global del estado mental y que se caracteriza, sobre todo, poruna alteración en la conciencia.
La persona no sabe dónde está o lo que está haciendo en ese lugar. Suele tratarse de una situación de urgencia, pues es un síndrome donde todo es extremo.
El delirium se suele confundir de manera diagnóstica con la demencia porque presentan síntomas parecidos. En el delirium hay alteraciones muy abruptas en la atención, la percepción, el pensamiento, la memoria, la actividad psicomotriz y el ciclo sueño-vigilia.
Es también relevante añadir que delirium y delirio no hacen referencia a los mismos fenómenos. El delirio puede aparecer en otros trastornos como la esquizofrenia o el trastorno delirante. Este se refiere a una interpretación errónea de la realidad, que no se presta a la argumentación y que no se falsea con datos que indiquen lo contrario. Mientras que el delirio es un trastorno psiquiátrico, el delirium es un trastorno neurocognitivo.
¿Cómo diferenciar demencia y delirium?
En primer lugar, la manera más fácil de diferenciar demencia y delirium se refiere al origen del cuadro de déficits derivados o definitorios.
La demencia deriva de una enfermedad neurodegenerativa, mientras que el delirium tiene otras causas. Entre ellas, encontramos alteraciones metabólicas que afectan al cerebro, intoxicaciones medicamentosas, abstinencia de alcohol o sustancias, infecciones, epilepsia, aumento de la presión intracraneal o un traumatismo craneoencefálico.
Además, el delirium puede darse en personas mayores que son abruptamente ingresadas en el hospital. El cambio de contexto y los altos niveles de ansiedad pueden provocar en el individuo mayor, usualmente con la llegada de la noche, un síndrome confusional agudo, o lo que es lo mismo, delirium. No obstante, una vez estudiados en detalle, podemos encontrar diferencias importantes.
Demencia y delirium: diferencias en las alteraciones
Para distinguir demencia y delirium es interesante fijarse en los elementos planteados a continuación. Destacamos:
- Inicio: la demencia tiene un inicio insidioso o crónico, mientras que el del delirium es agudo.
- Curso: la demencia es estable a lo largo del día, pero el delirium es fluctuante con intervalos lúcidos. Además, empeora por la noche.
- Duración: mientras que la demencia puede durar de meses hasta años, el delirium suele durar de horas hasta semanas.
- Conciencia: mientras que en el caso de la demencia la conciencia permanece clara, en el delirium esta está nublada.
- Atención: en la demencia es relativamente normal, mientras que en el delirum a la persona le cuesta mucho focalizar su atención.
- Memoria: está alterada en ambos.
- Pensamiento: en la demencia, el pensamiento está empobrecido, pero en el delirium es desorganizado y delirante.
- Percepción: en la demencia, la percepción es normal en fases iniciales, pero en el delirium aparecen ilusiones y alucinaciones (generalmente visuales).
- Habla: mientras que en la demencia existen signos afásicos, en el delirium es característica un habla incoherente, dubitativa y rápida.
- Ciclo sueño-vigilia: en la demencia este suele ser normal, mientras que en el delirium suele estar siempre alterado.
Como se puede observar, comprendiendo qué áreas evaluar y focalizando la atención en detalles como el tipo de pensamiento que la persona presenta, no es difícil distinguir entre demencia y delirium. Aunque diagnosticar una demencia como un delirium no recoge riesgo hasta que se establece un diagnóstico acertado, no atender un delirium por creer que es una demencia es un error de consecuencias fatales.
TOMADO DE: https://lamenteesmaravillosa.com/demencia-y-delirium-como-diferenciarlos/?fbclid=IwAR1IWcyjoRdukSjXAgnRO1F3dzjOAIMdrGA70NCndaKzSaA_2m_D3VPeqEc
