Cultiva tus cinco sentidos no sensoriales. POR: SERGIO De Dios GONZALEZ
Si le preguntamos a cualquier persona por los cinco sentidos, lo más seguro es que nos responda: oído, vista, tacto, gusto y olfato. No fallaría al responder a nuestra pregunta, sin embargo, existe otra perspectiva alejada de lo meramente sensorial.
Hace unos días, apareció un vídeo de una ponencia sobre educación en la infancia. En él, se planteaba la cuestión del estilo educativo por el cuál se podían guiar los padres a la hora de transmitir a sus hijos valores, normas sociales, moralidad y ética.
La reflexión en los últimos minutos, quedó resumida en la idea de tomar como referencia cinco sentidos como caminos en los que crecer para luego, siendo ya adultos, pudiéramos manejarnos en casi cualquier situación.
“El buen sentido es lo que mejor repartido está entre todo el mundo, pues cada cual piensa que posee buena provisión de él”
-Rene Descartes-
El sentido común
Algunos dicen que es el menos común de los sentidos. Lo tenemos y alguna que otra vez le hemos dicho a alguien como consejo directo que lo usara. Pero ¿qué es el sentido común?¿qué lo define? Es difícil encontrar una descripción.
Podemos quedarnos con el concepto de que es una idea general sobre algún tema. Es una norma que integra educación, experiencia e instinto presente en todos nosotros que sirve como nexo entre semejantes. Se asocia con acierto, serenidad, obviedad y simpleza. No aquella que es básica, sino la que no complica algo innecesariamente.

Aún así, siempre quedan pequeños detalles en los que por muy general que sea el sentido común, tenemos diferencias según la persona y el momento. Y por muy razonable y accesible que sea para consultar, en ocasiones decidimos en su contra dominados por la situación o la emoción, su más potente oponente. Pero si no nos equivocamos por nosotros mismos, no desarrollaremos este sentido y seremos dependientes de los demás de por vida.
Hay tantos sentidos comunes como personas, razones y experiencias vividas, por tanto, para cultivar nuestro sentido común es importante:
- No juzgar el de los demás
- Valorar nuestras opciones
- No guiarnos por el de los demás
- Elegir la más conveniente
- Actuar consecuentemente
El sentido del deber
Obligación y responsabilidad. Con estas palabras podríamos construir distintas definiciones para el sentido del deber. Es tan perjudicial la ausencia del mismo como su exceso. Es conveniente ser cautos y distinguir el sentido del deber, de los “debería de….”.
La culpa, la autoexigencia y la hiperresponsabilidad están muy lejos del equilibrio emocional que aporta estar tranquilo con uno mismo siguiendo las pautas del sentido del deber…. No lo olvidemos…
“No es tan culpable el que desconoce un deber como el que lo acepta y lo pisa”
-Concepción Arenal-
Educar a los niños en este sentido no es tarea fácil. Normalmente va en contra de “sus principios”, pero es algo que a la larga como adultos, agradeceremos a nuestros mayores para poder disfrutar de la serenidad de poner en práctica este camino más allá de la impresión de obligatoriedad.
El sentido del humor
El sentido de humor respecto al mundo y con uno mismo es uno de los síntomas de salud más fundamentales que existen, y a su vez menos valorado. No se trata de reírse de todo de forma superficial y simplificar de forma casi irracional lo que nos rodea.

“La lucidez nos enseña que todo lo que no es trágico es irrisorio. Y el humor añade, con una sonrisa, que no es ninguna tragedia… La verdad del humor es esta: la situación es desesperada, pero no grave”
-André Comte-Sponville-
Darle sentido del humor a la vida no significa despreocupación o insensibilidad. No se trata de ser gracioso o elocuente permanentemente, se trata de trabajar cómo percibimos e interpretamos las situaciones, junto a la manera de exprimirlas de la forma más agradable y apacible posible. Es una actitud que puede ser cultivada en cualquier momento. ¿Cómo?:
- Conócete a ti mismo. ¿Qué o quién te hace gracia?
- Observa a alguien que lo tenga desarrollado y aprende cuándo y cómo ponerlo en práctica. Toma películas o libros como referencia y fíjate en qué hace el personaje para afrontar la situación.
- No busques la gracia permanente, no es eso. Relájate y disfruta, eso permitirá reírte de distintas situaciones y aprender.
- Considera el humor como herramienta de aprendizaje.
- No utilices a los demás de forma ofensiva
El sentido moral
El hombre es un animal que esta continuamente tomando decisiones. ¿Qué nos lleva a tomar un camino u otro ante situaciones complejas? El sentido moral.
Los valores morales son las cualidades que pueden poseer ciertas acciones y relaciones humanas que los hacen preferibles a otras y cuya realización hace bueno al ser humano.
Para conocer realmente la moralidad de una persona, es necesario analizar su vida para conocer cuales han sido sus elecciones más frecuentes. Es bastante común encontrarse con personas que hablan de tener un sentido moral, y que sus acciones indican algo completamente distinto.
Es conveniente hacer un ejercicio de sinceridad personal y reflexionar sobre lo que realmente significan palabras como sinceridad, tolerancia o respeto, y hasta que punto somos coherentes con nosotros mismos, porque es relativamente fácil que en ocasiones entremos en conflicto al llevar la teoría a la práctica.
El sentido del ridículo

Por último, señalar un sentido también imprescindible para desenvolvernos de una forma equilibrada en el día a día: el miedo al ridículo, la tensión de fallar o la ansiedad a ser juzgado si hacemos algo que no encaja con el entorno.
Al igual que sucede con el sentido del deber, el exceso o el defecto de este sentido es perjudicial. Para equilibrarnos lo recomendable es:
- Cultiva tus habilidades sociales
- Analiza las situaciones que temes
- Utiliza el sentido del humor
- Revisa aquello que te genera inseguridad y pon en marcha mecanismos para afrontarlo
- Considera que los demás no siempre evalúan, analizan y juzgan nuestros movimientos
- Cuenta con que es imposible gustar el gusto
- Piensa si el criterio de los demás es definitivo, y en qué te basas para justificarlo
Todos y cada uno de estos cinco sentidos pueden ser desarrollados. Todos y cada uno tienen un espacio en nuestro día a día. Si alguno flaquea o pecamos por exceso o por defecto, nunca es tarde para corregirnos porque en cuanto a crecimiento personal siempre merece la pena. Ya lo dijo Lao Tse, “la manera de hacer es ser”.
RECUPERADO DE: https://lamenteesmaravillosa.com/cultiva-tus-cinco-sentidos-no-sensoriales/
El fascinante experimento sobre la comunicación cerebro a cerebro. POR SERGIO De Dios GONZALEZ
Esta no es la reseña de una película de ciencia ficción, sino la referencia a un fascinante experimento sobre la comunicación cerebro a cerebro. Se trata de un nuevo campo de investigación que ya ha arrojado resultados prometedores y del cual seguramente oiremos hablar mucho en el futuro.
El experimento sobre la comunicación cerebro a cerebro fue dirigido por el doctor Andrea Stocco, profesor asistente de psicología en el Instituto de Aprendizaje y Ciencias del Cerebro de la Universidad de Washington, en Seattle.
Lo que el equipo de investigación hizo fue, nada más ni nada menos, que conectar cerebros a distancia y lograr que se transmitieran los pensamientos entre sí. Para ello emplearon las señales eléctricas del sistema nervioso y utilizaron la Internet como medio de transmisión. ¿Cómo lo lograron? Enseguida lo veremos.
“La literatura de cienciaficción es la crónica más fiel de nuestros tiempos y a veces también una guía premonitoria del futuro”.
-René Rebetez-

El experimento sobre la comunicación cerebro a cerebro
El experimento sobre la comunicación cerebro a cerebro se basa en el concepto de “interfaz intercerebral”. En términos generales, consiste en digitalizar la actividad nerviosa eléctrica de los pensamientos de una persona. Se parte de la base de que la actividad cerebral puede ser detectada en términos de señales eléctricas.
Lo que sucede enseguida es que esas señales eléctricas se trasmiten vía Internet hasta el cerebro de otra persona que está en un lugar distante. La hipótesis señalaba que ese otro podría decodificar esas señales y captar el pensamiento de quien lo había emitido, como si se lo estuviera diciendo.
El experimento sobre la comunicación cerebro a cerebro comprobó con éxito la premisa. En efecto, se produjo la transmisión a distancia de pensamientos simples. El director del experimento dijo que “La capacidad de comunicar fácil y directamente unos conceptos e imágenes muy complejos de un cerebro a otro es algo que está muy lejos en el futuro”. Sin embargo, ya se abrió la puerta para lograrlo.
La interfaz cerebral
La palabra “interfaz” hace referencia a un dispositivo que recibe señales generadas por un aparato y luego las traduce para que sea comprensibles por otro. Cuando se habla de interfaz cerebral a lo que se alude es a la capacidad de emplear el cerebro como uno de estos dispositivos.
Lo que buscaba el experimento sobre la comunicación cerebro a cerebro era algo así como que dos personas “hablaran” a distancia y sin pronunciar una palabra. Se trataba entonces de enviar y recibir “mensajes neurales”, codificados a través de señales eléctricas.
Las señales eléctricas se recogen mediante una tecnología que sea capaz de leer las ondas cerebrales. En este caso, se emplearon electroencefalogramas. La información capturada en forma de señales se transmitió a otra persona a través de Internet.
Los detalles del experimento
Para llevar a cabo el experimento se contó con la participación de 10 voluntarios; la mitad de ellos eran hombres y la otra mitad, mujeres. Las edades de estas personas estaban comprendidas entre los 19 y los 39 años y todos gozaban de buena salud.
Lo que se hizo fue formar parejas de forma aleatoria y luego ubicar a cada par en dos localizaciones diferentes, separadas por una milla. Después conectaron a cada participante a una máquina de encefalograma. Ninguno de los voluntarios podía ver o escuchar a los demás.
El miembro “A” de cada pareja debía pensar en un objeto, que perteneciera a una categoría específica. Por ejemplo, si se le proponía la categoría “animales”, tenía que pensar en un objeto de ese grupo, como perro, gato, ganso, etc. El participante “B”, por su parte, debía enviar preguntas por Internet para trata de averiguar de qué objeto se trataba.
Quien había pensado en el objeto, es decir el voluntario “A”, tenía que contestar a las preguntas que le formulaban con un “sí” o un “no”, pero sin pronunciar palabra. El aparato, entonces, enviaba la señal afirmativa o negativa al cerebro del voluntario “B”. Los “sí” originaban un parpadeo de luz y los “no” no lo hacían.

Los resultados
En total se hicieron 20 rondas de transmisión de cerebro a cerebro. El resultado fue que en el 70 % de las rondas hubo aciertos y que los receptores lograban identificar el objeto pensado por el participante “emisor”.
Así mismo, en el 93 % de las preguntas, el receptor fue capaz de identificar correctamente si el emisor había contestado “sí” o “no”. El experimento apunta a que en un futuro sea posible emitir y recibir mensajes, de cerebro a cerebro, incluso sin necesidad de usar Internet. Los científicos piensan que se ha abierto una puerta que cambiará nuestra forma de comunicarnos.
RECUPERADO DE: https://lamenteesmaravillosa.com/el-fascinante-experimento-sobre-la-comunicacion-cerebro-a-cerebro/
Respuesta sexual femenina y masculina: ¿en qué se diferencian? POR: LORETO MARTIN
El sexo es ese gran desconocido al que, a veces, tememos. Un temor que con frecuencia se traduce en ansiedad anticipatoria. En muchos casos, una medida para prevenirla o disminuir su intensidad es la información. Así, en este artículo explicamos las fases por las que tanto hombres como mujeres pasan en un encuentro sexual, y con ello desarticulamos ciertos mitos que el pudor y la vergüenza han podido reforzar.
El modelo de respuesta sexual humana se desarrolla a partir de los estudios de William Masters y Virginia Johnson (1996). Ellos fueron los precursores del estudio de la respuesta sexual femenina y masculina, y tras 12 años de investigaciones, lograron determinar que:
- La respuesta sexual es un proceso que consta de un principio y un fin claro.
- La respuesta sexual sigue el mismo esquema tanto en hombres como mujeres, pasando por las mismas fases.
Asimismo, estudiaron cómo, aunque ambas respuestas sexuales pasan por cuatro fases, se encuentran diferencias en la reacción fisiológica de los genitales.
En este artículo presentamos esas cuatro fases de las que Masters y Johnson hablaron a la hora de definir un encuentro sexual, así como la respuesta sexual masculina y femenina en cada una de esas etapas.

Las fases de la respuesta sexual
Las cuatro etapas de las que hablaron Masters y Johnson son:
- Excitación.
- Meseta.
- Orgasmo.
- Resolución.
Otras autoras, como H. Kaplan (1979), eminencia en el ámbito de las disfunciones sexuales, hablaban de la existencia de una fase previa a la de excitación, llamada fase de deseo.
Finalmente, nos encontramos con investigadores que suprimen la fase de meseta planteada por Masters y Johnsons y pasan directamente de la fase de excitación a la de orgasmo.
A continuación describiremos cada fase y explicaremos las diferencias existentes entre la respuesta sexual femenina y masculina.
Fase de excitación: el cuerpo manda señales
En los hombres, la fase de excitación comienza cuando el cerebro manda una “orden” a través de la médula espinal a los genitales. En esta fase, el pene del hombre se llena de sangre y se endurece, los testículos suben y el escroto se vuelve más grueso.
De igual manera, en el caso de las mujeres, los signos de excitación pueden aparecer entre 10 y 30 segundos después del procesamiento de los estímulos sexuales. Este tiempo, al igual que ocurre con los hombres, puede cambiar en función del estado de ánimo, de la fatiga…
Cuando la mujer entra en la fase de excitación, comienza a experimentar lubricación vaginal. No es lo único que le ocurre a la vagina, ya que tambiénaumenta de tamaño y de longitud.
Otra característica de la excitación femenina es que los pechos se hinchan y los pezones se endurecen y pueden llegar a cambiar de color —más oscuros—.
Fase de meseta: preparándonos para el encuentro
La segunda fase se refiere a la fase de meseta, defendida por Masters y Johnson. Si se continúa con la estimulación, se pasa de una fase a otra.
En el caso de los hombres, el pene se hincha aún más, los testículos se vuelven más grandes y el glande cambia su color a un tono más azulado. En la fase de meseta, se cierra también el esfínter interno de la vejiga del hombre, puesto que así se evita que con la eyaculación llegue a su vez la micción.
Los hombres cuentan con glándulas bulboretrales —más conocidas como glándulas de Cowper— que se encargan de segregar un fluido a la uretra. Este líquido es el líquido pre-eyaculatorio o preseminal. Se encarga, entre otras cosas, de limpiar la uretra de restos de orina y de la lubricación uretral. Este líquido preseminal ya contiene espermatozoides —de eyaculaciones anteriores—.
En la mujer, se puede observar la fase de meseta en la acentuación de los rasgos previamente descritos en la fase de excitación.
- El clítoris se esconde bajo el prepucio que lo protege, el útero se desplaza hacia arriba y continúa la lubricación vaginal. Los labios menores de la vagina se engrosan, y la mujer puede comenzar a sentir ciertos espasmos en zonas como los genitales, el vientre, las piernas…
En ambos casos, aumenta la tensión muscular, la tasa cardíaca y la presión arterial.
Fase de orgasmo: la guinda del placer
Si la actividad sexual prosigue, en la respuesta sexual femenina y masculina se pasa de la fase de meseta a la fase de orgasmo.
En los hombres, los espermatozoides inician su recorrido desde los testículos, por las vesículas seminales, donde se unen con el líquido seminal producido por estas mismas vesículas. Los espermatozoides continúan hacia la próstata, donde se vuelven a unir, esta vez con el líquido prostático. El paquete eyaculatorio está listo para salir por la uretra.
En este momento, suele producirse una sensación de pérdida de control de los músculos. Estos se contraen para que se produzca la eyaculación y el semen se expulse a través del pene. Continuando con la estimulación, el semen acabará disparándose hacia el exterior con contracciones —entre 5 y 8 aproximadamente— a un ritmo de 0,8 segundos por contracción.
En la fase orgásmica de la mujer también encontramos cómo protagonistas a las contracciones. Se producen contracciones en el útero y en la vagina, aunque para que fisiológicamente se produzca un orgasmo son necesarias las contracciones del músculo pubocoxígeo —entre el coxis y el pubis—.
Las contracciones se inician también a un ritmo de 0,8 segundos y luego van decreciendo. El cerebro “manda órdenes” al músculo pubocoxígeo, en este caso la orden del orgasmo.

Fase de resolución: la vuelta a la normalidad
Una vez alcanzado el clímax, la respuesta sexual femenina y masculina todavía no ha acabado. En la fase de resolución, el pene del hombre vuelve a la normalidad, pierde su erección. Los testículos y el escroto también recuperan su tamaño original. En esta fase tiene lugar el período de refracción, que se refiere a la imposibilidad de tener un orgasmo en determinado tiempo, por haber tenido uno hace muy poco. La duración del período de refracción varía en función de diferentes variables, como la edad de la persona o su estado de salud.
En el caso de las mujeres, la fase de resolución se caracteriza por la vuelta a la posición de reposo del útero, así como la vuelta a la normalidad del tamaño de la vagina. No obstante, y aunque ambas respuestas sexuales son diferentes, es aquí donde podemos observar la distinción más notable: las mujeres no tienen período refractario, y pueden volver a tener un orgasmo —es aquí donde se especifica la capacidad multiorgásmica de la mujer—.
El desconocimiento y la desinformación suelen encontrarse en la base de muchas disfunciones sexuales. La sexualidad es y ha sido un tema tabú sobre el que, generalmente, no se nos enseña nada.
Por ello, entender que nuestra respuesta sexual y la de nuestra pareja se puede dividir en fases y conocer qué es lo que ocurre en cada una puede darnos pistas sobre aquello que sentimos o siente el otro. Conocer qué es el líquido preseminal o saber de la necesidad de contracción del músculo pubocoxígeo puede dar claridad a algo que muchas veces anticipamos con ansiedad o miedo al fracaso: el sexo.
