Cómo va cambiando en nuestro cerebro el tipo de persona que nos gusta – Neuropsicología Bogotá
Crystal Ponti
Sabemos que los estándares de belleza cambian con el tiempo. Pero resulta que la percepción sobre a quién encontramos atractivo, aquellos que creemos son nuestro “tipo”, puede cambiar mucho más rápido de lo que hasta ahora pensamos. Incluso en un instante.
A menudo se piensa que los milenios de selección natural nos han programado para inclinarnos siempre hacia ciertos rasgos como, por ejemplo, la simetría facial.
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Sabemos que nuestros estándares de belleza cambian con el tiempo, pero siempre se ha creído que esas variaciones se producían en el largo plazo y como respuesta a lo que proyectan los medios de comunicación o cualquiera que sea la moda en ese momento.
Muchos, incluso sabiendo que nuestro ideal debelleza puede ser diferente al de otros, creemos tener un “tipo de persona” que nos gusta más y que esa es además una constante permanente en nuestra vida.

Pero en realidad, podemos cambiar de gustos, o de “tipo” mucho más frecuentemente de lo que pensamos. Nuestros estándares de belleza no solo cambian en meses o años, pueden hacerlo también en cuestión de segundos.
“La belleza sigue siendo un factor clave pero nuestras investigaciones sugieren que lo que consideramos belleza puede cambiar de forma constante”, asegura Haiyang Yang, profesor asistente en la Escuela de Negocios Carey de la Universidad Johns Hopkins, en Estados Unidos, y autor de un estudio que encontró que nuestra idea de belleza puede cambiar según las opiniones de otras personas.
“Se puede decir que la llegada de internet está causando que las personas cambien sus estándares de belleza más rápido que nunca”.
Quizás la culpa la tengan las imágenes de otras personas con las que nos bombardean constantemente hoy en día y también, es cierto, las aplicaciones y webs de citas.
Cambio de preferencias
Estudios recientes demuestran que no solo que nuestra opinión sobre el atractivo de una persona cambia rápidamente, sino que una cara nos resulta atractiva o no dependiendo de las caras que hayamos visto antes.

Y las imágenes en una página de citas o en una aplicación se suceden de forma constante y el cambio de opinión se produce en microsegundos.
En un estudio en la Universidad de Sydney, las participantes femeninas calificaron a 60 hombres como “atractivos” o “no atractivos” después de que las imágenes de sus caras aparecieran en una pantalla durante aproximadamente un tercio de segundo.
Los investigadores comprobaron que era más probable que las participantes calificaran un rostro como atractivo si pensaban que el anterior también lo era.
Y además ocurrió lo contrario: eran más propensas a calificar una cara como poco atractiva si pensaban que la cara anterior también lo era.
En otro de los experimento, cuando un grupo de hombres vieron 242 caras femeninas y se les pidió que calificaran su atractivo en una escala del uno al ocho, el resultado fue que calificaron a las personas como más o menos guapas en función de sus respuestas previas.

“Dependencia en serie”
Todo puede explicarse por la forma en la que el cerebro maneja información nueva.
“Tu cerebro no puede procesar toda la información que fluye continuamente a través de los ojos, así que allí donde puede hace atajos”, cuenta Jessica Taubert, autora principal del estudio de la Universidad de Sydney,
“Tu cerebro usa las señales visuales previas para que no tener que volver a analizar constantemente la información que recibe”.
En este caso, el atajo utilizado es lo que los científicos llaman “dependencia en serie”: esperamos que el estado físico de un objeto permanezca estable por periodo de tiempo.
Por ejemplo, cuando miras una taza de café y miras hacia otro lado, esperas que permanezca de la misma manera cuando vuelves a mirar.
Algo parecido ocurre con las aplicaciones para citas.
A medida que millones de personas repasan los perfiles de futuros candidatos, sus cerebros asumen que la imagen que verán a continuación seguirá siendo la misma que la anterior. Si consideraron atractiva a la persona de la imagen anterior es más probable que vean atractiva a la siguiente.
Sus cerebros no han tenido tiempo de volver a analizar la información como una nueva cara perteneciente a otra persona, por lo que perciben la siguiente cara de la misma manera que la última.
“El hecho de que nuestros cerebros se adapten rápidamente a nuestro entorno visual no es nuevo. Lo nuevo es la velocidad a la que nuestro entorno puede cambiar “, dice Teresa Pegors, exprofesora asistente de psicología en la Universidad Azusa Pacific (Estados Unidos) y coautora del estudio.

“Esto puede hacer que nuestro ideal de belleza cambie constantemente y es una pieza, aunque ciertamente no la única ni la más importante, en la ecuación de por qué es más difícil estar contento con un solo compañero a largo plazo”, cree Pegors.
Un segundo vistazo
Si te gusta más la gente que encuentras en internet que aquella con la que te topas en el mundo real, también puede haber otra razón. Tiene que ver con la velocidad con la que haces clic en tus opciones.
Los investigadores descubrieron que, cuando vemos a alguien rápidamente, es más probable que los encontremos más atractivos que si los miramos durante un período de tiempo más largo.
Este fenómeno ocurre porque cada vez que vemos algo, no estamos simplemente viéndolo, estamos también atribuyéndole un juicio sobre su valor.

De esta forma, las personas a las que consideramos atractivas creemos que tienen un mayor valor porque tienen el potencial de ser un posible compañero o compañera.
Y así, dada la escasa información que surge del vistazo rápido que damos en una aplicación de citas, nuestros cerebros están predispuestos a percibir la opción de mayor importancia: el atractivo.
“Si accidentalmente piensas que alguien es más atractivo de lo que realmente es, todo lo que necesitas es un segundo vistazo para corregir tu error”, dice David Eagleman, un neurocientífico de la Universidad de Stanford y coautor del estudio.
“Pero si accidentalmente subestimas su atractivo, eso podría provocar la pérdida de un compañero potencial”.
El ‘efecto vistazo’ puede ocurrir cuando los usuarios deslizan la pantalla demasiado rápido en las aplicaciones de citas. El cerebro no tiene tiempo para digerir completamente toda la información que recibe en un tiempo tan corto, así que se alimenta de suposiciones.

Ya sabíamos que nuestro entorno y el contexto influye en la manera en la que percibimos el mundo e incluso en nuestro estado de ánimo y las acciones de los demás. Esto siempre ha sido así.
Pero cuando en particular se trata de ver potenciales compañeros de vida, estamos lidiando con mucha más información, proporcionada a un ritmo mucho más rápido nunca antes visto y eso hace que nuestras propias percepciones fluctúen más rápidamente.
Pegors ve una potencial ventaja: todo esto muestra que podemos cambiar nuestro cerebro al exponernos a información diferente.
“Nuestra percepción visual de la belleza cambia con cada cara que vemos. Esto significa que podemos hacer que nuestro estándar de belleza sea más realista simplemente cambiando nuestras experiencias visuales “, dice.
“No estamos ‘atrapados’ con un estándar de belleza imposible“, asegura.

Tomado de: https://www.bbc.com/mundo/vert-fut-45603708?fbclid=IwAR3qLLYnbp41UzHy4tf-z96gqupwoNzYqwgElPr1Lx55906EvKtyGu05ItM Neuropsicologia Bogota
Técnica de la Parada de Pensamiento – Neuropsicología Bogotá

Seguramente te ha pasado que un pensamiento negativo invada tu mente de forma repentina generandote emociones desagradables.
La mayoría de las veces estos pensamientos aparecen de forma automática y recurrente, y tienen la capacidad de cambiar tu estado de ánimo o incluso arruinarte el resto del día.
También habrás notado que es muy difícil eliminar estos pensamientos, incluso si queremos pensar en otra cosa para distraernos.
La Técnica de la Parada de Pensamiento
Para poder manejar este tipo de pensamientos intrusivos y que no nos arruinen el día vamos a aprender una técnica psicológica llamada Parada de Pensamiento, que consiste en tomar el control sobre estos pensamientos, para luego ponerles un freno y despejar la mente.
Es probable que ya lo hayas probado todo, desde distraerte escuchando música hasta la meditación, y crees que esta técnica no va a funcionar o es muy difícil de aplicar, pero te aseguro que una vez que la domines te será de gran ayuda para frenar los pensamientos intrusivos.
Esta técnica es eficaz sólo para preocupaciones que no son especialmente amenazantes, ni con un exceso de emociones negativas. Nos será útil si por ejemplo estamos esperando una nota y no queremos agobiarnos anticipadamente, o cuando la imagen de una ex pareja no nos deja concentrarnos en nuestro día a día.
Para aquellos pensamientos que suponen un nivel de obsesión elevado y una intensidad mayor esta técnica no será de mucha ayuda. De hecho en esos casos lo mejor es consultar directamente con un profesional.
Como cualquier técnica, dominarla supone ponerla en práctica así que no perdamos más tiempo y vamos directo a los pasos a seguir
1 Identificar los pensamientos negativos
Tenemos que saber a qué nos enfrentamos, por eso para comenzar debemos estar unos días atentos a los pensamientos negativos intrusivos más frecuentes.
Necesitamos identificarlos y concretarlos, apuntandolos en un cuaderno o en el teléfono. Si nos es posible describiendo brevemente su contenido.
2 Crea pensamientos positivos sustitutivos
Por cada uno de los pensamientos negativos del punto anterior necesitaremos afirmaciones positivas sustitutivas.
La idea es que cada idea negativa tenga una contraparte positiva de igual fuerza para combatirla.
Por ejemplo para “He cometido un error ¿qué van a pensar de mi?” podemos utilizar diferentes alternativas como “He cometido un error, la próxima vez lo haré mejor”, “He cometido un error, por suerte me he dado cuenta” o ““He cometido un error, todos nos equivocamos lo aprovecharé para aprender”.
3 Elegir un estímulo de parada (físico + palabra)
Debemos elegir un estímulo que nos permita cortar con el pensamiento negativo y sustituirlo con el positivo.
Este estímulo de corte debe ser breve, tener cierta intensidad y permitirnos utilizarlo voluntariamente.
Algunos ejemplos son:
- Presionarnos la palma de una mano con el pulgar de la otra
- Una palmada
- Un pellizco
- Un ligero golpe contra algún objeto
- Tirar una goma elástica y soltarla
Este estímulo físico debe estar acompañado de una palabra como “¡Stop!”, “¡Basta!” o “¡Suficiente!”. Si quieres que tenga más fuerza puedes acompañarlo con tu nombre por ejemplo “¡Santiago basta!”, “¡Santiago no!” o “¡Santiago para!”.
Una vez elegido nuestro estímulo de corte y la palabra, conviene que utilicemos siempre la misma para que se asocie a la respuesta deseada.
4 Cambiar el foco de atención
Cuando utilicemos el estímulo de corte, inmediatamente debemos cambiar de actividad o pensamiento. Aquí nos serán de utilidad los pensamientos positivos sustitutivos del punto número 2. Utiliza los pensamientos positivos como alternativa a los negativos.
Para lograr una mayor eficacia de esta técnica podemos compaginarla con técnicas de relajación en respiración para reforzar los pensamientos positivos o como actividad distractora. Aquí puedes encontrar algunas técnicas de relajación fáciles y eficaces.
Cuando nos invade un pensamiento negativo debemos interrumpirlo con la palabra elegida más el estímulo físico de parada y automáticamente cambiar hacia un pensamiento positivo alternativo.
El esquema sería el siguiente:
pensamiento negativo—>Estimulo de corte—>pensamiento positivo alternativo o actividad distractora
Entrenamiento
AVISO
Tomado de: https://www.psicologiaparatodos.net/tecnica-de-la-parada-de-pensamiento/?fbclid=IwAR3udob03iqRu0i62Vs-eNxNUTfulGNQSPXItwMw5yxyl83kllRtDxFO4LA Neuropsicologia Bogota
LA CIENTÍFICA QUE USA SUSHI PARA EXPLICAR EL FUNCIONAMIENTO DEL CEREBRO – Neuropsicología Bogotá
Camilla Costa

¿Ves esa bella porción de salmón crudo? Es parte del tejido cerebral. Y aquel trozo de tekka maki de atún es una papila gustativa, un órgano sensorial en la lengua que reconoce el sabor de los alimentos.
Estos manjares educativos son la especialidad de la investigadora Janelle Letzen, PhD en psicología clínica y estudiante de posdoctorado de la Universidad John Hopkins, en Estados Unidos.
Letzen estudia la relación de la depresión y la ansiedad con el dolor crónico.
Y para relajarse los fines de semana explica en Instagram el funcionamiento de las estructuras del cerebro usando sushi.
“Quería traducir esos conceptos en algo más fácil de entender que las descripciones en los libros. Algo que pudiera ayudar a estudiantes como yo a motivarse. Y fue así que tuve la idea de usar redes sociales”, dijo Letzen a BBC News Brasil, en una entrevista telefónica.Saltar las recomendacionesQuizás también te interese
Fin de las recomendaciones.
La científica comenzó a hacer sushi inicialmente como un hobby, parte de una resolución de Año Nuevo de aprender una actividad cada año. Pero lo que comenzó como una broma fue más lejos de lo que Letzen esperaba.

En pocas semanas, su perfil @the_sushi_scientist ya tenía miles de seguidores.
“Lo más sorprendente fue que tantas personas encontraran esto interesante. Yo pensaba que solamente mis amigos y mi familia seguirían mi cuenta, pero varios profesores me contactaron pidiendo permiso para usar las imágenes en sus clases“.
“Descubrí además una red enorme de otros científicos —muchos alumnos de doctorado o posdoctorado— que también usan las redes sociales para explicar lo que investigan”.


Colaboración con otros investigadores
Luego de descubrir el universo de la ciencia educativa en Instagram, Letzen pasó a colaborar con otros científicos. Y así fue que nacieron algunos de sus “platos” más complejos, sobre ondas gravitacionales, células madre y paleontología, entre otros.
“Lo que suele suceder es que los científicos me dan una idea del tema que les interesa, me mandan un video o ilustraciones que pueden ayudarme y luego yo elaboro un sushi en base a sus ideas”, señaló la científica.
“Acabé descubriendo cómo usar la técnica de stop motion para hacer un video sobre ondas gravitacionales. Fue muy difícil, porque requería tener un trozo de sushi girando en torno de su eje y granos de arroz moviéndose en la dirección opuesta”.
Dependiendo de la complejidad de la imagen, Letzen demora entre media hora y una hora en cada creación, sin contar el tiempo que le lleva planear el plato en cuadernos de dibujo.
“El ejercicio más importante para mí es dibujar el esquema antes —mis dibujos son horribles— y visualizar mentalmente el plato en 3D. Solo una vez que logro esto puedo pensar en cuáles son los mejores ingredientes”.


¿Demasiado sushi?
Letzen aprendió a elaborar sushi leyendo en internet y viendo videos en YouTube. Y cuando comenzó sus primeros platos científicos, sus amigos fueron sus conejillos de India.
“Nada de lo que aparece en Instagram es solo para las fotos. Debo tener mucho cuidado con la manipulación de los ingredientes porque todo es comestible. No quiero desperdiciar nada así que acabo invitando luego amigos para comer”.
La investigadora ya recibió pedidos para reunir todos sus gráficos educativos en un sitio en internet, donde no haya límite para el tamaño de los textos y las referencias que expliquen cada imagen.
“Nuestros cursos universitarios, especialmente en los primeros años de posgrado, son problemáticos para muchos alumnos. Estos jóvenes sienten que no logran lidiar con la complejidad de los temas.”
“Creo que cuanto más claras y divertidas sean las explicaciones más podremos mejorar las cosas”.
Letzen no recibió aún invitaciones para cocinar profesionalmente. Pero la científica cree que eso sucederá pronto.
“La verdad es que es muy difícil trabajar con el arroz de sushi, porque es muy pegajoso”, dijo la investigadora.
“Yo intento ser lo más organizada posible, pero a veces no me sale”.

Tomado de: https://www.bbc.com/mundo/noticias-45258701?fbclid=IwAR135VYaaqGIgj0xikgQewwQvGnGOmcRsPIDuQ-oqW-_zANIcjB4tgIzOs8 Neuropsicologia Bogota

