¿Por qué la pandemia de coronavirus ha impulsado los casos de adicciones?. POR: Nahum Montagud Rubio
La pandemia por coronavirus ha traído consigo no únicamente una crisis sanitaria médica de grandes proporciones, sino también un incremento de problemas de salud mental, sobre todo la depresión y la ansiedad.
A su vez, estos dos problemas psicológicos han contribuido a que, combinados con las medidas de confinamiento y la incertidumbre económica y social que se vivió durante los momentos más duros de la pandemia, se haya producido lo que bien podríamos denominar como una segunda pandemia: la de las adicciones. En este artículo veremos qué es lo que ha hecho que se hayan incrementado tanto los casos de drogodependencias durante la crisis sanitaria.
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Aparición y consolidación de adicciones durante la pandemia del coronavirus
El estrés y la incertidumbre que ha provocado el COVID-19 ha dado como resultado un incremento en la demanda de servicios de salud mental. La ansiedad y la depresión han sido dos problemas psicológicos que han crecido con fuerza desde que comenzara la crisis sanitaria en marzo del 2020, pero no son los únicos problemas que han incrementado su número de casos, siendo de hecho factores de riesgo para presentar varios trastornos mentales, entre ellos la adicción a sustancias.
Los psicoterapeutas y otros profesionales encargados de la salud mental han visto cómo el uso y abuso de sustancias, como opioides y psicoestimulantes, ha crecido enormemente. Muchas personas han caído en adicciones, consolidadas en la pandemia a causa de varios factores, entre ellos la soledad, el aburrimiento, el estrés y el miedo a contagiarse del virus, condiciones que todas ellas combinadas han creado la tormenta perfecta para que no solo hablemos de una pandemia vírica, sino también de adicciones.
Añadido a los riesgos para la salud que trae por sí solo el trastorno por consumo de sustancias, se ha visto que las personas drogodependientes son más propensas a desarrollar los peores síntomas de la enfermedad por COVID-19, tener más secuelas una vez se haya superado la enfermedad y haber un aumento significativo de las posibilidades de acabar hospitalizado y morir por coronavirus.
Atendiendo a datos de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos, en el mes de junio de 2020 se reportó que cerca del 13% de los ciudadanos del país empezó e incrementó el consumo de sustancias adictivas, tanto lícitas como ilícitas. La principal explicación detrás de este incremento fue que la población consumía drogas como método de afrontamiento al estrés y las emociones negativas producidas por la crisis sanitaria.
Si bien que la población comenzara a tomar más drogas no significa que todas las personas cayeran en adicciones, sí que este fenómeno resulta ser muy preocupante puesto que, derivado de él, aumentaron también los casos de sobredosis, disparados ya desde el inicio de la pandemia. El sistema ODMAP, un aplicativo para monitorizar los casos de sobredosis en los Estados Unidos, indicó que en los primeros meses de la pandemia hubo un aumento del 18% de estos casos en comparación con los mismos meses de 2019.

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La crisis del COVID y los trastornos por consumo de sustancias
En base a las investigaciones y la observación clínica llevada a cabo durante la pandemia, los expertos consideran que uno de los mayores causantes del incremento del consumo de sustancias tiene directamente que ver con la incertidumbre económica, el sentimiento de soledad y el miedo provocado por el miedo a contraer la enfermedad.
Todos ellos se dieron de forma combinada al principio de la pandemia, momentos en que todas las personas se sintieron más estresadas y solas, lo cual las predispuso a tomar decisiones poco saludables, entre ellas beber y tomar drogas.
A medida que las personas van sintiendo más estrés, sienten que tienen menos formas efectivas de manejar esta emoción, y más si tenemos en cuenta la naturaleza de las medidas antiCOVID-19 de la mayoría de los gobiernos del mundo. Por ejemplo, actividades que pueden verse como favorecedoras de la resiliencia, como hacer ejercicio al aire libre o quedar con los amigos, no fueron posibles debido a la prohibición de toda actividad no esencial ni debidamente justificada.
Ante estas prohibiciones, las personas que antes de la pandemia ya tenían problemas de ansiedad pero que los controlaban haciendo deporte, paseando o reuniéndose con sus amigos vieron como de la noche a la mañana tenían que ingeniárselas para aprender un nuevo método para gestionar sus emociones. Fue debido a esto que muchas personas recurrieron como método principal de afrontamiento estrategias poco sanas, entre ellas la sobreingesta de comida, el consumo de pornografía de forma abusiva y, tambén, el abuso de sustancias, siendo las estrellas el alcohol y el tabaco.
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El impacto de la crisis del COVID-19 en los patrones de uso de drogas
El aumento en el uso de sustancias se ha dado tanto en términos de cantidad como de frecuencia, y en algunos casos se ha pasado a drogas más peligrosas.
Hay personas que ya abusaban de sustancias antes de la pandemia que las sustituyeron por otras nuevas, más fáciles de obtener desde casa pero también menos seguras, debido a que a causa de las restricciones y medidas de confinamiento no tenían acceso a los proveedores habituales.
Este cambio a una nueva droga es considerada una de las razones por las que la mortalidad asociada al consumo de sustancias se ha incrementadodurante la pandemia. Por ejemplo, una persona que antes consumía heroína, al empezar la pandemia y dejar de tener provisiones de esta droga, la puede haber sustituido por fentanilo, un opioide sintético similar a la morfina pero 100 veces más potente. Al no tener tanta experiencia con esta droga como con la cocaína, el consumidor puede infravalorar sus efectos y provocarse una sobredosis con efectos fatales.
También hay una explicación práctica al porqué del incremento de los casos de sobredosis, y no solo por el aumento del consumo de sustancias. Las personas han sido más propensas a morir por abuso de sustancias durante la pandemia debido a que en muchos casos estaban solas. Esto significa que no había nadie para detenerles o convencerles de reducir el consumo y, además, en caso de darse complicaciones no había nadie que pudiera llamar a los servicios de emergencias o administrar naloxona, una agente que revierte los efectos de los opiáceos.
La importancia de una correcta atención en psicoterapia
Los estresores que han incrementado el consumo de sustancias siguen todavía vigentes e, incluso cuando se dé por finalizada la pandemia de COVID-19, muchas personas tardarán meses, puede que años en reducir su consumo de tabaco, alcohol, café, drogas ilícitas o dejar de comer de forma abusiva.
El estrés y ansiedad detrás de estos comportamientos propiamente adictivos no se desvanecerá por arte de magia y seguirá habiendo mucha incertidumbre incluso cuando deje de haber crisis sanitaria, preocupación que de no ser debidamente tratada puede manifestarse en una sobredosis de drogas a la larga.
Si un paciente reconoce que ha estado consumiendo alguna sustancia, sea directa o indirectamente por la pandemia, la psicoterapia se enfoca en ayudar al paciente a entender qué factores estresantes lo han predispuesto a consumir sustancias. Añadido a esto, se buscan vías alternativas más sanas y adecuadas para enfrentarse al estrés, tanto al que provoca una crisis sanitaria como un desastre humanitario o problemas cotidianos en la vida del paciente.
Se ayuda al paciente a realizar un análisis funcional del rol que tiene la droga en su vida y, así, buscar algo que lo sustituya sin suponer riesgos para su salud.
Cabe destacar que, teniendo en cuenta cómo la pandemia ha incrementado el consumo de sustancias, debería convertirse en hábito entre los profesionales preguntar a su paciente si consume algún tipo de droga, por muy incómoda que pueda ser la pregunta, y conocer cuál consume, en qué cantidad y con qué frecuencia. Si bien esto forma parte de la fase de entrevista clínica, a veces es pasada por encima.
Además, no se debe asumir que un paciente no tenga un trastorno de consumo de sustancias no significa que no esté consumiendo drogas abusivamente ni sienta que ha perdido el control.
¿Por qué se duermen las manos al dormir? POR: SERGIO De Dios GONZALEZ
A todos nos ha pasado alguna vez. Te levantas en la madrugada para ir al baño y descubres que tu mano o brazo está completamente entumecido. La sensación de hormigueo puede ser leve o intensa y la inactividad de las extremidades puede generarte ansiedad. Si te ha pasado varias veces, hoy te decimos por qué se duermen las manos al dormir.
Al contrario de lo que crees, la mayoría de los casos son benignos. Se debe a un proceso de comprensión de los nervios que impide, de manera temporal, el envío de señales eléctricas. El término médico para ello es parestesia, condición que también se puede generar sin que haya una compresión física en el exterior. De ello te hablamos en breve.
Entumecimiento en las manos al dormir
El entumecimiento en las manos al dormir, o parestesia, es una condición muy común que afecta a personas de todas las edades. Se caracteriza por una sensación de rigidez y hormigueo que no impiden la flexibilidad de las articulaciones.
Como ya estás intuyendo, se genera porque comprimes tu brazo o tu mano mientras duermes. Si parte de tu cuerpo presiona la extremidad, se interrumpe la irrigación sanguínea y la comunicación de algunos nervios. También se puede generar ante procesos de inactividad prolongados.
El cambio de posición con respecto a tu cuerpo también puede generar el síntoma; puede ser tu caso si estiras uno de tus brazos, y este cae ligeramente por el borde de la cama. Por lo general es temporal y desaparece de manera gradual hasta recuperar por completo la movilidad.
Por supuesto, esta condición también puede ser un síntoma de algún problema subyacente. Aunque la explicación dada es la más común, es posible que estés desarrollando estos episodios debido a las siguientes afecciones:
Neuropatía periférica
De acuerdo con Harvard Health Publishing esta es una de las principales causas del por qué se duermen las manos al dormir. La neuropatía periférica es la interrupción de la comunicación en los nervios del sistema periférico, lo que origina entumecimiento y hormigueo en manos y pies.
Su prevalencia en la población es en torno al 2,4 %, aunque en los adultos mayores de 55 años el número asciende a 8 % (de acuerdo con la evidencia). Existen muchas explicaciones para esta condición. Si eres diabético, has sufrido una infección, te has expuesto a toxinas o has tenido un traumatismo reciente es posible que la desarrolles.
Síndrome de salida torácica
También se conoce como síndromes de comprensión de salida torácica, porque en realidad son varios trastornos con características en común. Se produce cuando los nervios o vasos sanguíneos entre la primera costilla y la clavícula se comprimen.
Esto ocasiona entumecimiento de las manos, el cual se puede extender a todo el brazo y parte del cuello. Es relativamente común, en especial entre quienes pasan varias horas frente al ordenador. La razón de ello es que la cabeza suele adelantarse un poco en relación con el cuerpo, lo que genera la presión en el área.
Estenosis de cuello cervical
Denominada también estenosis espinal cervical o estenosis del conducto vertebral. Se origina por estrechamientos en los espacios de la columna vertebral que ocasionan poco espacio para los nervios. Cuando esto sucede se presionan y derivan en errores de comunicación.
La mayoría de los pacientes no desarrollan síntomas, salvo por el entumecimiento u hormigueo en las dedos de las extremidades. Este empeora al acostarse, debido a que la posición de la columna y el cuello genera más presión. Muchos utilizan collarines para aliviar esta sensación durante sus horas de descanso.
Síndrome del túnel carpiano
Otra de las condiciones frecuentes entre quienes pasan mucho tiempo frente a las pantallas. Se estima que afecta entre el 4 % y el 5 % de la población en todo el mundo, de modo que no es una afección rara. Se origina por una compresión del nervio mediano que pasa por tu muñeca.
No es infrecuente que la sensación de hormigueo, entumecimiento y debilidad te invadan mientras duermes. El síndrome se produce por un defecto anatómico de tu muñeca, por movimientos repetitivos, lesiones, traumatismos u otras enfermedades. Es una de las causas más comunes del por qué se duermen las manos al dormir.
Podríamos seguir esta lista presentando a más de cien condiciones, pero estas cuatro son sin duda las principales que ocasionan entumecimiento de las extremidades al dormir. Te apuntamos aun así una lista con otras posibles explicaciones:
- Diabetes.
- Espasticidad.
- Herpes zóster.
- Ataques de pánico.
- Deficiencia de minerales (hierro, potasio, sodio, calcio, vitamina B12 y demás).
- Ingesta de algunos alimentos.
- Ingesta de drogas recreativas antes de dormir.
- Migraña con aura.
¿Qué hacer para evitar el entumecimiento de manos al dormir?
A pesar de la lista anterior, ten en cuenta lo que ya te hemos dicho: la respuesta al por qué se duermen las manos al dormir se encuentra en compresiones durante el sueño. Para verificar si esta es la verdadera causa puedes incluir una serie de hábitos durante las horas de descanso. Entre los principales destacamos los siguientes:
- Evita dormir en posición fetal.
- No coloques tu mano debajo de la almohada al dormir de lado.
- En caso de que duermas boca abajo, procura que tus brazos estén a los lados. Evita que todo tu cuerpo los comprima al situarlos debajo de tu pecho.
- Procura que todo tu cuerpo se encuentra en la misma línea. Si subes o bajas las manos en relación con tu cabeza se puede generar entumecimiento.
Otra de la cosas que puedes hacer, en caso de que pases mucho tiempo frente al ordenador, es incluir breves descansos de 5-10 minutos en los cuales realizarás pequeñas sesiones de estiramiento. Hacer masajes en tus brazos y manos antes de ir a dormir también es un punto a tu favor.
Todo esto por supuesto en caso de que sea un problema de comprensión al dormir. Aplica estos consejos durante una semana y, si no percibes mejoría, considera recurrir a un especialista para descartar o confirmar alguna de las afecciones citadas. Hazlo en especial si los episodios son muy frecuentes e intensos.
RECUPERADO DE: https://lamenteesmaravillosa.com/por-que-se-duermen-manos-dormir/
Tener a alguien que te escuche reduce el deterioro cognitivo. POR: VALERIA SABATER
Sentirnos escuchados y comprendidos es una necesidad básica a cualquier edad. De hecho, tener a alguien con quien hablar y que nos escuche de manera auténtica, revierte en nuestra salud cerebral.
Tener a alguien que te escuche de manera auténtica, cercana y sensible es algo más que un regalo. Es una alianza para tu salud física y psicológica. Según estudios recientes, algo tan básico puede reducir tu deterioro cognitivo y permitirte llegar a edades avanzas con unas mejores facultades cerebrales. Así que no dudes tampoco en ser un buen oyente para las personas que estén cerca de ti.
Todos sabemos lo relevante que es la buena comunicación para nuestro bienestar y nuestras relaciones. No solo necesitamos contar con una o varias personas a quienes poder compartir nuestros pensamientos, necesidades y experiencias. Necesitamos saber que somos escuchados y comprendidos. Sin embargo, esto no siempre es tan fácil de conseguir.
Hay quien comparte nuestro sofá, pero aún así no está disponible. Puede decirnos que sí con la cabeza, sonreír, pero al poco no tardamos en darnos cuenta de que su mente está a años luz de nosotros. Abundan los que escuchan solo para responder o rebatirnos y los que, sencillamente, no tienen la paciencia o la habilidad emocional para conectar con nosotros de forma empática.
Tener a alguien que te escuche revierte en tu salud cerebral
La comunicación eficaz y productiva requiere que seamos buenos oyentes. La vida por sí misma ya es complicada y si hay algo evidente es que cada uno de nosotros tenemos nuestra propia versión de las cosas. Si no somos capaces de escucharnos para comprender las realidades ajenas, difícilmente llegaremos a acuerdos o incluso a poder convivir en armonía.
Sin embargo, hay otro aspecto clave. Escuchamos para algo más que para resolver problemas o llegar a acuerdos. Escuchar al otro es darle presencia y validarlo como persona. Es conectar con su realidad sin juzgar para decirle “estoy aquí para ti”. Implica saber ir más allá de las palabras para leer en su comunicación no verbal, en sus gestos, su tono de voz, etc.
Tener a alguien que te escuche es esencial en la infancia y la adolescencia. También en la edad adulta, por supuesto. Tanto es así que un estudio reciente realizado en la escuela de medicina de la Universidad de Nueva York señala algo muy importante.
Sentirnos escuchados en el día a día revierte en nuestra salud cognitiva, hasta el punto que puede ser un amortiguador ante la enfermedad de Alzheimer.
Las interacciones sociales significativas mejoran nuestra función cognitiva
En el campo de las enfermedades neurodegenerativas, hay un hecho que sigue llamando la atención de los expertos. En los análisis postmortem de muchos adultos de edad avanzada se puede ver cómo el cerebro evidencia signos evidentes de alzhéimer. Hay marcadores de la enfermedad sin embargo, esta no se ha llegado a desarrollar. ¿Cuál puede ser la causa?
En realidad, aún no se han identificado todos los mecanismos que impiden que la enfermedad avance. Sin embargo, sabemos que factores como mantener una vida social activa y de calidad actúan de amortiguador. Gracias a este trabajo publicado en la revista JAMA Network Open, se ha visto que tener a alguien que te escuche favorece lo que se conoce como resiliencia cognitiva.
La resiliencia cognitiva y el apoyo emocional cotidiano
Tener muchos amigos, familia, pareja… puede ser o no ser gratificante. Todo depende de la calidad del vínculo, de la conexión emocional. A veces, personas con una gran red social sienten el peso insufrible de la soledad. En cambio, hay quien cuenta con dos o tres amistades y tiene con ellas un pilar tan enriquecedor como gratificante en todos los sentidos.
Tener a alguien que te escuche es disponer de una figura con quien compartir miedos, alegrías, necesidades, preocupaciones... Disponer de buenos soportes emocionales nos confiere calma mental y seguridad. El estrés se reduce, vemos esperanzas en días de tinieblas, se enciende la motivación y las ganas por seguir moviéndonos con el mundo…
Todo ello impulsa la resiliencia cognitiva, es decir, la capacidad de afrontar el envejecimiento con las funciones cerebrales en buen estado. Procesos como la memoria, la atención, la resolución de problemas, la reflexión o el razonamiento se conservan de manera positiva.
Tener a alguien que te escuche y ser un buen oyente para los demás, clave de salud
Tener a alguien que te escuche cada vez que lo necesites confiere alivio y satisfacción. Los buenos amigos, las parejas o los hermanos pueden ser nuestros aliados en el viaje de la vida. Sin embargo, no nos olvidemos de algo decisivo. También nosotros debemos convertirnos en buenos oyentes para los demás.
Escuchar con calma, abriéndonos a la realidad del otro y dejando a un lado la nuestra por un instante es algo necesario. Saber estar presentes emocionalmente, cercanos de manera empática y conectados desde la sinceridad y la autenticidad revierte en nuestro bienestar y en el de las personas que queremos. Un acto tan simple, vale mucho.
RECUPERADO DE: https://lamenteesmaravillosa.com/tener-alguien-que-te-escuche-reduce-deterioro-cognitivo/
