¿Cómo cambiar nuestra creencias? Por Sandra Montejano

Para finalizar esta serie de artículos sobre los modelos de realidad, hablaremos del proceso de cambio de creencias, de cambio de esos modelos de realidad, para hacerlos más eficaces y que nos permitan sentirnos mejor e interactuar de forma efectiva con las situaciones.

A modo recordatorio, hagamos un somero repaso a los cuatro anteriores artículos: 

En el primer artículo de esta serie definíamos los modelos de realidadcomo el estado de la mente en el que una persona supone verdadero el conocimiento o la experiencia que tiene acerca de un suceso o cosa, o lo que es lo mismo, el conocimiento personal que cada uno de nosotros tenemos sobre los demás, sobre el futuro, sobre nosotros mismos y sobre el mundo y la mejor manera de interactuar con nuestro entorno y lo que hay en el.

En el segundo artículo de la serie exponíamos como vamos creando modelos de realidad a lo largo de toda nuestra vida a través de las conclusiones que extraemos de nuestras propias experiencias y de otras informaciones de las que extraemos conclusiones, ya sean cosas que nos han contado, lo que hemos observado en otros, o el aprendizaje social.

En el tercer artículo hablábamos de las hipótesis y como las elaboramos para pasar en el siguiente artículo a exponer los problemas de los modelos de realidad y como estos nos dificultan interactuar de forma eficaz con las situaciones a las que tenemos que hacer frente.

Cambiar las creencias.

Cambiar las creencias que tenemos sobre el mundo, sobre nosotros mismos y sobre los demás no es una tarea fácil, fundamentalmente porque no somos conscientes de cuales son esas creencias que tenemos que determinan nuestra manera de interactuar con el entorno. Pero lo que si sabemos es que cuando nos sentimos mal, sentimos que algo nos hace daño o que sufrimos en alguna situación entonces es muy posible que las creencias por las cuales interpretamos esa situación sean disfuncionales. 

Es en esos casos en los que podemos poner en marcha el cambio de creencias.

Para ello podremos seguir los siguientes pasos.

Apertura mental.

Por lo que la primera acción que debemos emprender para el cambio, es estar abierto a reescribir nuestros libros de instrucciones dándole otro significado a las cosas que se explican en ellos. Para ello es importante entender e interiorizar que los libros de instrucciones que usamos para explicarnos lo que ocurre a nuestro alrededor son hipótesis que estamos considerando válidas, pero que son sólo eso hipótesis y que por tanto no son leyes escritas en piedra.

Cuando asumimos que nuestra manera de ver las cosas, de sentirlas e interpretarlas son posibles explicaciones que aunque para nosotros tengan sentido no tienen porque ser ciertas y verdaderas es cuando nos abrimos al cambio de creencias.

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Búsqueda de  nuevas hipótesis.

Cuando estamos abiertos al cambio y hemos interiorizado que nuestra manera de entender las cosas no tiene porque ser infalible, es el momento de buscar otras hipótesis que también nos expliquen las cosas que sentimos, que percibimos o que pensamos. Para ello una buena pregunta que nos podemos hacer es ¿hay otras posibles explicaciones para lo que está pasando?, ¿si alguien estuviera en la misma situación que yo llegaría a las mismas conclusiones?. Incluso podemos preguntar a personas de nuestra confianza como interpretarían las cosas y a que conclusiones llegarían en la misma situación.

Validación de nuevas hipótesis. 

Cuando tenemos nuevas hipótesis, el trabajo a realizar será el verificar su veracidad. Es decir, buscar pruebas que validen la nueva hipótesis para que sustituya a la anterior. Para ello podemos apoyarnos en las siguientes estrategias:

Analizar los resultados obtenidos por las personas que se rigen por la hipótesis que quieres validar.Por ejemplo, si tu hipótesis de partida es que “si te niegas a hacer cualquier cosa que te piden los demás se enfadarán contigo y dejarán de apreciarte” y quieres cambiar tu creencia a “si te niegas a hacer las cosas que te piden los demás no se enfadarán y yo viviré menos presionado”, sería conveniente buscar personas que se den el derecho a “decir no” y ver como esto afecta a sus relaciones. Seguramente compruebes que se sienten mejor consigo mismos y sus relaciones personales siguen siendo igualmente satisfactorias.
Experimentar la nueva hipótesis.La estrategia más potente para cambiar creencias es la experimentación personal de la nueva hipótesis. Podemos hablar de “experiencias emocionales correctivas” cuando experimentamos en primera persona las nuevas hipótesis, lo cual hace que nuestro modelo de realidad cambie mucho más rápido.Por ejemplo para poder asimilar de forma rápida la nueva creencia “si te niegas a hacer las cosas que te piden los demás no se enfadarán y yo viviré menos presionado”, ponla a prueba, si alguien te pide algo que no te apetece hacer o no puedes hacer, comunícaselo asertivamente y comprueba los resultados. Te darás cuenta de que tu nueva hipótesis es válida y que los resultados son positivos.

Conclusiones.

Los modelos de realidad son marcos que determinan nuestras actuaciones e interacciones con el mundo que nos rodea y nuestra manera de sentirnos respecto a él. 

Cuando nos sentimos ansiosos, deprimidos, frustrados, iracundos, etc de forma generalizada hay algo en nuestro modelo de realidad que es disfuncional. Cambiarlo nos permite sentirnos mejor y desarrollar estrategias eficaces para conseguir nuestros objetivos. 

Recuperado de: https://www.psicoglobal.com/blog/como-cambiar-nuestras-creencias

Ataque de Pánico [parte 2] Por Sandra Montejano

El trastorno de pánico, se caracteriza por la aparición de ataques de ansiedad o crisis de pánico, en las que se experimenta una sensación de terror con la sensación de una muerte inminente.

¿Cómo trata un psicólogo el trastorno de pánico?.

Hay diferentes estrategias para tratar el trastorno de angustia, dependiendo de la orientación que tenga el profesional. Ahora bien, el tratamiento más eficaz desde el punto de vista psicológico es el cognitivo conductual.

Desde este marco terapéutico, En PsicoGlobal establecemos diferentes objetivos a alcanzar a través de los cuales diseñamos la terapia.

Primer objetivo: Psicoeducación.

En esta fase buscamos que la persona entienda cual es su situación, que conozca el trastorno, porqué se da, qué circunstancias hace que se mantenga. Además trabajamos para que se familiarice con diferentes términos que utilizaremos a lo largo de la terapia y se responden y disipan todas las dudas que tenga la persona respecto al problema.

Segundo objetivo: Relajación.

Todos los trastornos de ansiedad conllevan una alta activación corporal, taquicardias, opresión en el pecho, dificultad respiratoria etc. Pero en el trastornos de pánico esta activación es extrema. De ahí que entrenar en relajación como respuesta opuesta a la ansiedad ayuda al control de estos síntomas. Las técnicas de respiración profunda o de relajación física progresivas son las más eficaces a la hora de controlar la activación fisiológica.

Tercer objetivo: Reestructuración.

Cuando una persona padece pánico, tiene pensamientos catastrofistas sobre lo que esta ocurriendo. Interpreta sus signos de ansiedad, como una verdadera amenaza a su vida, piensa que efectivamente va a morir o que lo que le está pasando es muy grave. Nada más lejos de la realidad, la ansiedad es muy incómoda y molesta pero no es peligrosa. Por tanto enseñar a hacer una correcta atribución de los síntomas de ansiedad, reencuadrarlos y gestionar los pensamientos catastróficos que aparecen antes y durante de un ataque de ansiedad, es fundamental para el control de la misma y por tanto una pieza fundamental de la terapia.

Cuarto objetivo: Exposición.

Para la persona que sufre pánico, los estímulos que activan la ansiedad son estímulos internos. Centra su atención en su corazón, en su respiración, en su tensión corporal, son conscientes de la reacciones de su cuerpo, que como decíamos antes, atribuyen a una causa peligrosa con consecuencias catastróficas.

La exposición a estos estímulos internos pretende por un lado darnos el control sobre nuestras propias reacciones corporales y por otro, habituarnos a los estímulos sin que se desate el ataque de pánico.

Una vez conseguidos estos objetivos y conseguido el control del pánico, las siguientes sesiones se centrarán en la prevención de recaídas, dando por finalizada la terapia.

Recuperado de: https://www.psicoglobal.com/blog/ataque-panico-parte2

Ataque de pánico [parte 1] Por Sandra Montejano

La ansiedad es uno de los trastornos psicológicos más extendidos hoy en día. Se estima que hasta un 20% de la población española puede padecer alguno de los trastornos de ansiedad a lo largo de su vida en cualquiera de sus manifestaciones: ansiedad generalizadapánicofobiastrastorno obsesivo compulsivoagorafobia o estrés postraumático.

 En cuanto al trastorno de pánico se estima que un 1% de la población española lo padece, aunque estudios revelan que este trastorno puede estar subdiagnosticado, por lo que podrían ser muchos más casos.

Se estima que un 20% de la población española padecerá un trastorno de ansiedad a lo largo de su vida, de los que un 1% padecerá el trastorno de pánico.

Ataque de Pánico

El trastorno de pánico, se caracteriza por la aparición de ataques de ansiedad o crisis de pánico, en las que se experimenta una sensación de terror con la sensación de una muerte inminente.

Padecer estas sensaciones es desagradable en extremo por lo que la persona que lo sufre, tiende a evitar aquellas situaciones susceptibles de propiciar un nuevo ataque, esta evitación es lo que llamamos agorafobia.

Así, la persona va a reduciendo sus actividades, deja de hacer deporte, deja de ir a lugares donde se siente atrapado… llegando incluso a recluirse en casa, único lugar donde se siente seguro. Al fin y al cabo se busca la protección y la seguridad, evitando estas situaciones, se evita el miedo a volver a padecer miedo.

 ¿Cuándo acudir al psicólogo en busca de ayuda?.

Si padeces ataques de ansiedad y tienes persistente preocupación por tener nuevos ataques o estás preocupado/a por las implicaciones de los ataques o por sus consecuencias como perder el control, sufrir un ataque al corazón, “perder la cabeza”, quizás sea el momento adecuado para pedir ayuda profesional para que valore tu situación.

En muchas ocasiones nos encontramos en la consulta, personas que tienen un trastorno de pánico de larga duración, llevan muchos años padeciéndolos y lo han “normalizado” dentro de su rutina habitual. Cuando se da esta situación el tratamiento es más complicado y lento ya que el proceso está muy instaurado como patrón de conducta.

Por el contrario, hay personas que acuden cuando el trastorno es incipiente, pues han padecido pocos ataques de ansiedad, por lo que normalmente el tratamiento es mucho más rápido y eficaz. En este contexto se necesitan menos sesiones para la total recuperación y el índice de recaídas es menor.

Recuperado de: https://www.psicoglobal.com/blog/ataque-panico-parte1