El efecto placebo: el experimento de la BBC para probar si nuestro cerebro puede realmente curar un dolor de espalda – Neuropsicología Bogotá
Michael MosleyHorizon, programa de la BBC

¿Tomar un placebo, como por ejemplo una pastilla que solo contiene arroz molido, realmente ayuda a curar el dolor de espalda? Jim Pearce está convencido de que sí. Y hay una razón científica que puede explicar el porqué.
Cuando nos conocimos, Pearce tenía 71 años y estaba confinado a una silla de ruedas. Tenía que usar morfina para poder hacer más soportable su dolor de espalda.
Pero después de participar en un estudio que hizo la BBC con la ayuda de expertos en salud, empezó a tomar “nuevos” analgésicos, bien parecidos a los que tradicionalmente se toman para su tipo de lesión. Pero éstos no eran más que placebos, pastillas que no contenían ningún tipo de medicina.
Él está seguro de que le funcionaron.
“Me desperté una mañana y me dije: ‘ya no siento esa punzada en la espalda y la siento más fuerte'”.Saltar las recomendacionesQuizás también te interese
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Fin de las recomendaciones.
Le pregunté si prefería seguir tomando morfina o pasarse definitivamente a las pastillas con rayas azules que le habíamos suministrado.
“Ya me he deshecho de la morfina y he seguido tomando las píldoras”, confesó.
Este septuagenario británico fue una de las 100 personas que participó en un experimento que la BBC realizó para el programa Horizon y en el que intentamos resolver si el cerebro puede realmente curar el cuerpo.
Para realizar nuestro estudio, elegimos tratar a personas con dolores de espalda crónicos, uno de los más difíciles de aliviar. Pero había un truco. Todos nuestros voluntarios iban a tomar pastillas placebo, aunque ellos no lo sabían.
El objetivo del experimento era averiguar si pensarían que su dolor había mejorado a pesar de las pastillas falsas.

¿Real o irreal?
El efecto placebo es un concepto bien estudiado en la medicina pero aún así sigue siendo un misterio. La palabra proviene del latín “me gustaría complacer” y se asocia con imágenes de curanderos que venden curas poco fiables.
Hoy en día, sin embargo, es una parte importante de los ensayos clínicos modernosen los que a los pacientes se les administra un placebo (a veces se llama píldora ficticia) o un fármaco activo (sin saber cuál es cuál) y los investigadores luego observan si el fármaco supera los efectos del placebo. O viceversa.
Con la ayuda del doctor Jeremy Howick, un experto en el efecto placebo de la Universidad de Oxford (Inglaterra), nos propusimos averiguar si podíamos curar el dolor de espalda con píldoras falsas.
Sería el experimento más grande de este tipo jamás realizado en el Reino Unido, con la participación de 100 personas de Blackpool, una ciudad costera en el noroeste de Inglaterra.
A algunos se les pidió que actuaran como grupo de “control”. Al resto se les dijo que estaban participando en un estudio, donde podrían recibir bien un placebo bien un nuevo tipo de analgésico muy poderoso.
Lo que no les dijimos fue que todos, en realidad, estarían tomando unas cápsulas que no contenían más que arroz molido. Las píldoras parecían muy auténticas, con rayas azules y blancas, porque se ha demostrado que son esas las que tienen un mayor efecto calmante.

Venían en envases cuidadosamente etiquetados donde se advertía sobre posibles efectos secundarios y recordando a los pacientes que los mantuvieran fuera del alcance de los niños. Todo muy convincente. ¿Funcionaría?
Antes de darnos su valoración, Pearce nos dijo: “No estoy buscando milagros. Sería bueno, incluso si el dolor desapareciera un poco, para darme más libertad”.
“Intentaré cualquier cosa y si funciona, ¡amaré este remedio para siempre!”, llegó a decir.
El método
Todos nuestros voluntarios llevaban sufriendo problemas de espalda durante años y sentían que su medicación no les estaba ayudando lo suficiente. Cuando vinieron a nosotros los dividimos arbitrariamente en dos grupos.
Uno no recibió más de nueve minutos y 22 segundos de consulta con el médico de cabecera para hablar sobre su problema antes de recibir la medicación. Se les despachó rápidamente. Esa es la duración media de una consulta en el médico de cabecera en Inglaterra.
El otro grupo recibió más del doble de tiempo. Queríamos ver la duración del examen médico podía tener algún tipo de influencia en los resultados.
Muchas personas creen que el efecto placebo es una estafa y que solo funciona en los crédulos. Pero eso no es lo que muestra la ciencia. Ni nuestro experimento.

La profesora de la Universidad de Oxford, Irene Tracey, nos dijo que solo porque un placebo no contenga sustancias químicas activas, no significa que los efectos de tomarlo no sean reales “, dijo.
“La persona promedio piensa que el placebo es una mentira o una falsedad. Pero la ciencia nos ha dicho, particularmente en las últimas dos décadas, que es algo que es muy real, algo que podemos ver en nuestra fisiología y neuroquímica”.
Diferentes estudios han demostrado que tomar un placebo puede desencadenar la liberación de endorfinas, analgésicos naturales similares en estructura a la morfina.
“No he sentido una punzada’
Cuando regresamos a Blackpool después de tres semanas, nuestros voluntarios se sometieron a varias pruebas y cuestionarios. Descubrimos que la mitad de ellos había encontrado un alivio significativo al tomar las pastillas, a pesar de que ser falsas.

Al igual que con Pearce, hablamos con Joe, quien me había dicho que su espalda le duele tanto que tenía que tomar morfina y ketamina “para poder salir de la casa”.
Dijo que no había sentido ni una punzada desde que comenzó a tomar las píldoras. De hecho, casi la mitad de nuestros voluntarios declararon una mejora médicamente significativa en referencia en su dolor de espalda.
Teniendo en cuenta que entre todos habían probado todos los analgésicos que hay en el mercado, desde tramadol hasta la morfina, encontré los resultados bastantes sorprendentes.
El tiempo que pasaron en la consulta con el doctor también afectó los resultados. Aquellos que tuvieron una consulta más larga dijeron haber sentido mayores beneficios con el tratamiento.
Entonces, ¿en qué lugar deja esto a la medicina moderna?
Un artículo reciente en el British Medical Journal sugiere que puede ser ético recetar placebos, siempre y cuando los médicos sean honestos sobre lo que están haciendo.
El documento señala que cada vez hay más pruebas, aunque son ensayos a pequeña escala, de que los placebos pueden funcionar incluso cuando los pacientes saben que los están tomando.
De esa manera, puede obtener los beneficios del control del dolor sin los efectos secundarios y a menudo significativos de tomar un medicamento “real”.

Tomado de: https://www.bbc.com/mundo/noticias-45760017?fbclid=IwAR3J1VQgeYUGEClH7wnsSXZ-1JkHSuN0d2MhDq_LesabjQ4-Wl2rGscvS3E Neuropsicologia Bogota
La función de autocompletado del cerebro – Neuropsicología Bogotá

¿Alguna vez te encontraste mirando fotos viejas, y te diste cuenta de que al ver una de la fiesta de despedida con tus compañeros del trabajo recordaste también el rico trago que tomaste o qué tan cómoda te sentías con esos zapatos de taco aguja de 10 centímetros?
Un estudio revela los mecanismos que se activan cuando nuestros cerebros completan los recuerdos y nos traen automáticamente los diferentes elementos de la experiencia original; la llamada “función de autocompletado” del cerebro. Para ello, investigadores de las universidades de Birmingham y Bonn presentaron a los participantes una serie de imágenes con escenas diferentes. Es importante destacar que combinaron cada escena con uno de dos objetos: una frambuesa o un alacrán. Los participantes tuvieron 3 segundos para memorizar una combinación dada de escena-objeto. Después de un breve descanso, se les volvió a presentar la escena, pero ahora tenían que reconstruir la imagen del objeto asociado de memoria. «Al mismo tiempo, examinamos la activación cerebral de los participantes», explica el profesor Florian Mormann, quien encabeza el grupo de neurofisiología cognitiva y clínica en el Centro Médico de la Universidad de Bonn. «Nos centramos en dos regiones del cerebro: el hipocampo y la corteza entorrinal«.
Se sabe que el hipocampo desempeña un papel en la memoria asociativa, pero cómo lo hace exactamente es algo poco entendido. Un gran descubrimiento del equipo fue que durante el recuerdo, las neuronas en el hipocampo comenzaron a disparar con fuerza. Este fue también el caso durante una condición de control en la que los participantes solo tenían que recordar la escena sin los objetos. Sin embargo, hay que resaltar que la actividad del hipocampo duró mucho más tiempo cuando los participantes también tuvieron que recordar el objeto asociado (la imagen de frambuesa o alacrán). Además, las neuronas en la corteza entorrinal comenzaron a disparar en paralelo al hipocampo.
«El patrón de activación en la corteza entorrinal durante la rememoración exitosa se parecía mucho al patrón de activación durante el aprendizaje inicial de los objetos», explica el Dr. Bernhard Staresina de la Universidad de Birmingham. De hecho, la similitud entre recordar y aprender fue tan fuerte que un algoritmo informático fue capaz de decir si el participante recordaba la frambuesa o el alacrán. «Llamamos a este proceso reincorporación», dice Staresina: «El acto de recordar pone a las neuronas en un estado que se parece mucho a su activación durante el aprendizaje inicial». Los investigadores creen que dicha reincorporación es impulsada por neuronas en el hipocampo. Al igual que un bibliotecario, las neuronas del hipocampo podrían indicar al resto del cerebro donde se almacenan los recuerdos particulares (como la frambuesa y el alacrán).
Otro dato interesante de esta investigación es que las grabaciones de los cerebros se realizaron en la Clínica Universitaria de Epileptología en Bonn, uno de los centros de epilepsia más grandes de Europa. La clínica se especializa en pacientes que sufren formas severas de epilepsia del lóbulo temporal medial. El objetivo es extirpar quirúrgicamente las partes del cerebro que causan las convulsiones epilépticas. Para localizar el origen de las convulsiones, a algunos pacientes se les implantan electrodos. Estos electrodos son capaces de registrar la activación cerebral.
Los investigadores pueden usar esta rara oportunidad para controlar de cerca el cerebro mientras lo recuerda. Esto es también lo que hizo el estudio actual: los 16 participantes eran todos pacientes con epilepsia a los que se les implantaron pequeños electrodos en el lóbulo temporal medial. «Con estos electrodos pudimos registrar la respuesta de las neuronas a los estímulos visuales», explica el Prof. Mormann. Estos métodos permiten obtener información fascinante sobre los mecanismos de nuestro sistema de memoria. También pueden usarse para comprender mejor las causas de los déficits de memoria.
Referencia del estudio: Bernhard P. Staresina, Thomas P. Reber, Johannes Niediek, Jan Boström, Christian E. Elger, Florian Mormann. Recollection in the human hippocampal-entorhinal cell circuitry. Nature Communications, 2019; 10 (1) DOI: 10.1038/s41467-019-09558-3
Fuente: Science Daily
Tomado de: https://www.psyciencia.com/autocompletado-cerebro/?fbclid=IwAR2rbhhfqpHX5I3VewjQWXDNcw3gmHtvKjg1uXC4zb-fynPljsNna5IZ41w Neuropsicologia Bogota
El mito del cerebro reptiliano – Neuropsicología Bogotá
Por: José Ramón Alonso
El cerebro triúnico, cerebro triuno o cerebro reptiliano es un modelo propuesto por Paul MacLean para explicar la organización del cerebro humano, la existencia de sistemas contradictorios o al menos alternativos en nuestro comportamiento y la influencia de la evolución como elemento organizador. MacLean sugirió esta idea en los años sesenta del siglo XX y la desarrolló en su libro The Triune Brain in Evolution (1990). Para MacLean nuestro cráneo no aloja un cerebro sino tres, que operan como «tres ordenadores biológicos interconectados, cada uno con su propia inteligencia, su propia subjetividad, su propio sentido del tiempo y su propia memoria». Los tres cerebros son el complejo reptiliano, el sistema límbico y la neocorteza. Veamos las características de las tres estructuras:
El cerebro reptiliano, también llamado complejo-R para disimular ese nombre ridículo, estaría formado básicamente por los ganglios basales, el tronco del encéfalo y el cerebelo. Según los que defienden este mito es un cerebro primitivo, que controla comportamientos instintivos y que se centra en las actividades más básicas de la supervivencia incluidas la agresividad, la dominación, la territorialidad y los rituales. El cerebro reptiliano estaría lleno de memorias ancestrales y controlaría las funciones autonómicas (respiración y latido cardíaco), el equilibrio y el movimiento muscular. Sus respuestas son directas, reflejas, instintivas.
NINGÚN ESTUDIO CONSIGUE SEPARAR LA EMOCIÓN Y LA RACIONALIDAD DE UNA FORMA CLARA, ESTÁN ÍNTIMAMENTE INTERRELACIONADAS EN NUESTRA ORGANIZACIÓN CEREBRAL Y EN NUESTRO FUNCIONAMIENTO MENTAL
La segunda «capa», el segundo cerebro, es el sistema límbico, un término también introducido por MacLean que ha tenido un enorme éxito. También se conoce como el «cerebro paleomamífero» y sería el responsable de las emociones, un sistema basado en un sistema de evasión (sensaciones desagradables como el dolor) y atracción (sensaciones agradables como el placer). Partes clave del sistema límbico serían la amígdala, el septo, el hipotálamo, la corteza del cíngulo y el hipocampo. El cerebro paleomamífero sería el responsable de la motivación y la emoción que sentimos al alimentarnos, al reproducirnos y en el comportamiento parental.
La tercera estructura superpuesta es el cerebro moderno de mamífero, neomamífero o neocorteza. Es característico de los mamíferos más evolucionados, de nosotros los primates, y es responsable del pensamiento avanzado, la razón, el habla, la planificación, la abstracción, la percepción y lo que en general llamamos funciones superiores.
El modelo del cerebro triuno considera, por tanto, que nuestro cerebro humano es el resultado de un proceso estratigráfico, de suma de capas sucesivas: el cerebro instintivo reptiliano, el más profundo y primitivo; al que se superpone un cerebro emocional e intermedio y, sobre ese, se deposita un cerebro racional y moderno. La realidad es que ningún estudio consigue separar la emoción y la racionalidad de una forma clara, están íntimamente interrelacionadas en nuestra organización cerebral y en nuestro funcionamiento mental. Por otro lado, la idea de una aparición de estructuras nuevas y complejas en un proceso de acreción sucesiva es contraria a todo lo que sabemos sobre la evolución que, en realidad, funciona reorganizando los circuitos existentes y, en todo caso, dotándolos de mayor complejidad y asumiendo nuevas funciones
La idea del cerebro triúnico es considerada una patochada por todos los neurocientíficos pero, en particular, por los que más tienen que decir al respecto: los que investigan la neuroanatomía comparada. Los ganglios basales, que forman la parte del león del complejo reptiliano de MacLean, comprenden una parte mucho menor del telencéfalo de los reptiles, existen en todos los grupos de vertebrados y no son, por tanto, estructuras asociadas a este grupo de vertebrados con escamas sino que están presentes en los antecesores de los vertebrados, mucho más primitivos.
Del mismo modo, las estructuras del sistema límbico que según MacLean surgirían con los primeros mamíferos se sabe ahora que están presentes en otros grupos de vertebrados y que características definitorias de este segundo «cerebro» como el cuidado de las crías se presentan también en otros grupos como aves o peces.
LAS ÚNICAS VIRTUDES DEL MODELO DEL CEREBRO TRIUNO SON SU SENCILLEZ Y SU FACILIDAD, PERO ES SIMPLEMENTE UN MODELO ERRÓNEO, SENCILLO Y FÁCIL
Finalmente lo mismo es cierto con la neocorteza, cuyos primeros rudimentos están en los mamíferos más tempranos y aunque otros vertebrados no presentan estructuras con la característica laminación en seis capas, sí presentan áreas homólogas. El telencéfalo de las aves, por ejemplo, forma conexiones con otras estructuras telencefálicas similares a las que hace el neocórtex y se encarga de funciones teóricamente neomamíferas como el aprendizaje y la memoria, la toma de decisiones, el control motor o el pensamiento conceptual.Artículo relacionado:Esto es lo que puede hacer la cocaína a tu cerebro
Hemos visto aves utilizando herramientas para sacar insectos de un hueco, añadiendo agua a una probeta para que flote una semilla y podérsela comer o recordando las caras de las personas que los persiguieron. Esas capacidades de planificación y aprendizaje entrarían según el modelo de MacLean dentro del ámbito último, neomamífero, pero resulta que las aves presentan ya esa capacidad. Las únicas virtudes del modelo del cerebro triuno son su sencillez y su facilidad, pero es simplemente un modelo erróneo, sencillo y fácil.
Otro punto importante a recordar es que la evolución no funciona como una hilera de seres que se van sucediendo unos a otros, en el caso de la evolución humana cada vez menos encorvados y con más cosas en la mano. Todas las especies actuales, por decirlo de una manera clara, tenemos la misma edad. Como muy bien dice Juan Ignacio Pérez: «Todos los seres vivos retrotraemos nuestro linaje hasta las primeras formas de vida que aparecieron sobre la faz de la Tierra y fueron capaces de dejar descendencia tras de sí generación tras generación. Todos somos herederos de aquellas formas y, por lo tanto, todos los linajes, sean del reino que sean, del filo que sean o de la familia o género que sean, tienen la misma antigüedad, tanta como la vida terrestre tiene».
Curiosamente, la idea del cerebro reptiliano ha aterrizado en un mundo alejado del de la ciencia: los tribunales de justicia. Hay un conjunto de técnicas para litigar que se conocen como la estrategia del reptil. Los estudiosos del debate jurídico explican que estas metodologías legales buscan apelar al cerebro reptiliano de jueces y jurados pulsando el botón del miedo.
Según Keenan y Ball , cuando el reptil ve un peligro para su supervivencia, incluso uno pequeño, protege sus genes, y exige a todo el mundo a su alrededor que le proteja a él y a la comunidad. El concepto de comunidad es importante, porque es enormemente flexible, lo que es útil en un proceso legal. El sistema es muy básico: generar una sensación de peligro que ponga a los jurados en modo supervivencia: el demandado, aunque es posible que no haya hecho nada, pudo causar un enorme peligro.
En segundo lugar mostrar que el peligro afecta a toda la comunidad, incluyendo el jurado, su familia y sus amigos. Por lo tanto el jurado ya no es un observador independiente sino una posible víctima de la acción del acusado, tanto él como sus seres queridos. En tercer lugar, argumentar que una enorme compensación económica es el único sistema de protección de la comunidad. Algunos autores calculan que la teoría del reptil ha conseguido unas compensaciones muy superiores a las estimadas como sensatas, un exceso de más de 7.500 millones de euros desde 2008, y en las escuelas de práctica jurídica se enseña cómo aprovecharla y cómo desmontarla.
Ya lo dijo el biólogo David Attenborough: «A veces vemos a los reptiles como primitivos, sosos y lerdos. De hecho pueden ser letalmente rápidos, espectacularmente bellos, sorprendentemente cariñosos y muy sofisticados». Y esos sí que tienen un cerebro reptiliano.
Artículo publicado en el blog de José Ramón Alonso y cedido para su publicación en Psyciencia.
Lecturas recomendadas:
No hay especies más antiguas, ni lenguas tampoco – Conjeturas. Retrieved April 15, 2019, from https://blogs.deia.eus/conjeturas/2017/08/02/no-hay-especies-mas-antiguas-ni-lenguas-tampoco/
C.U.M. (Chris) Smith (2010) The Triune Brain in Antiquity: Plato, Aristotle, Erasistratus, Journal of the History of the Neurosciences, 19:1, 1-14, DOI: 10.1080/09647040802601605
Tomado de: https://www.psyciencia.com/cerebro-reptiliano-mito/?fbclid=IwAR0biybTDhFuxXkALhgISCMM1wQ45QLoBsTmE4rbVm3E320WSkdiEJTXKQo
