EL CEREBRO, LA INTELIGENCIA Y LAS HABILIDADES NEUROPSICOLOGICAS CAMBIAN CON LA PATERNIDAD
Cómo cambia el cerebro de un hombre cuando tiene un hijo – POR: BLANCA ESPADA
Ser padres es una de las experiencias más transformadoras que puede vivir una persona. No solo cambia la rutina, las prioridades y las emociones, sino también el cerebro. Y no solo el de la madre, sino también el del padre. Algo que ha estudiado la y que ahora os explicamos con todo lo que debes saber sobrecómo cambia el cerebro de un hombre cuando tiene un hijo.
Tal y como han demostrado diversos estudios científicos, varios son los cambios cerebrales que se producen en los hombres cuando se convierten en padres.
El cerebro es un órgano plástico, capaz de adaptarse a las nuevas situaciones y demandas del entorno. La paternidad es una de esas situaciones que requiere una adaptación rápida y profunda, ya que implica cuidar, proteger y educar a un ser humano totalmente dependiente. Por eso, el cerebro del hombre se prepara para asumir este rol, modificando su estructura y su funcionamiento.
Estos son algunos de los cambios que se han observado en el cerebro de los padres:
Reducción de la testosterona
La testosterona es la hormona masculina por excelencia, asociada a la agresividad, la competitividad y el deseo sexual. Sin embargo, cuando un hombre se convierte en padre, su nivel de testosterona disminuye. Esto ocurreincluso antes del nacimiento del bebé, durante el embarazo de la pareja. El objetivo de esta reducción hormonal es hacer al hombre más tranquilo, más empático y más involucrado en el cuidado del bebé.
Aumento de la oxitocina
La oxitocina es la hormona del amor, la que se libera cuando abrazamos, besamos o tenemos sexo con alguien. También se libera cuando una madre amamanta a su bebé, creando un vínculo afectivo muy fuerte. Pues bien, los padres también experimentan un aumento de la oxitocina cuando interactúan con sus hijos, especialmente si lo hacen con contacto físico. Esto les ayuda a sentirse más conectados, más cariñosos y más protectores con sus hijos.
Reducción del volumen cortical y subcortical
Al igual que las madres, los padres sufren una pérdida de volumen y de materia gris en algunas regiones del cerebro. Esto no significa que pierdan inteligencia o memoria, sino que se trata de una reorganización cerebral para optimizar las funciones relacionadas con la paternidad. Estos cambios se producen después del nacimiento del bebé y afectan a áreas implicadas en la empatía, la atención y la toma de decisiones.
Aumento de la actividad neuronal
Aunque pierdan volumen cerebral, los padres ganan actividad neuronal. Es decir, sus neuronas se comunican más entre sí y se activan más cuando ven o escuchan a sus hijos. Esto se ha comprobado mediante técnicas de neuroimagen que han mostrado que los padres tienen una mayor activación en regiones como la amígdala, el hipocampo o el córtex prefrontal cuando observan imágenes de sus hijos. Estas regiones están relacionadas con las emociones, la memoria y el razonamiento.
Aumento de la neurogénesis
La neurogénesis es el proceso por el cual se generan nuevas neuronas a partir de células madre. Se pensaba que este proceso solo ocurría durante el desarrollo embrionario, pero se ha demostrado que también ocurre en el cerebro adulto, especialmente en el hipocampo. El hipocampo es una estructura clave para la memoria y el aprendizaje. Pues bien, los padres experimentan un aumento de la neurogénesis en el hipocampo cuando se convierten en padres. Esto les permite mejorar su capacidad cognitiva y adaptarse mejor a las nuevas situaciones.
Como se puede ver, el cerebro del hombre cambia mucho cuando tiene un hijo. Estos cambios tienen como finalidad facilitar la transición hacia la paternidad y mejorar la relación con el bebé. Sin embargo, estos cambios no son automáticos ni universales. Dependen mucho del grado de implicación del padre en el cuidado del hijo y de la calidad de la relación con la pareja. Por eso, es importante que los padres sean conscientes de estos cambios y los aprovechen para disfrutar al máximo de esta etapa tan especial.
FUENTE: https://okdiario.com/bebes/convertirse-papa-como-cambia-cerebro-hombre-cuando-tiene-hijo-11376429
Cambia el CI o coeficiente intelectual, las habilidades cognitivas o las funciones cerebrales con la edad?
Científicos descubren transformación en el cerebro tras cumplir los 40 – por Janire Manzanas
El cerebro controla una variedad de funciones vitales y cotidianas, desde el pensamiento y el aprendizaje hasta el latido del corazón y la digestión. Funciona como una computadora central, coordinando las acciones del cuerpo. El sistema nervioso actúa como una red de comunicación entre el cerebro y otras partes del cuerpo, utilizando la médula espinal para transmitir mensajes. Ahora, un nuevo estudio publicado en la revista ‘Psychophysiology’ señala que investigadores de la Universidad de Monash en Australia están comprendiendo la transformación del cerebro a partir de los 40 años.
La transformación del cerebro a los 40 años
Este estudio realizado por la Universidad de Monash indica que a partir de los 40 años, el cerebro humano experimenta un «recableado», formando y conectando distintas redes neuronales.
Utilizando técnicas de neuroimagen, los investigadores analizaron 144 estudios que involucraban a decenas de miles de sujetos. Esta investigación revela cómo evolucionan y se conectan las redes cerebrales a lo largo de nuestras vidas, ofreciendo una visión más amplia del cambio neuronal en esta etapa de la vida.
A medida que entramos en la cuarta década de nuestras vidas, alrededor de los 40 años, se observa un cambio en la configuración del cerebro. Aunque durante la adolescencia y la juventud el cerebro presenta numerosas redes neuronales altamente especializadas, con la llegada de los 40, estas redes tienden a estar menos fragmentadas y más interconectadas globalmente.
Esta transición se asocia con un potencial decrecimiento en la flexibilidad del pensamiento para formar nuevos conceptos, una disminución en la inhibición de las respuestas y una posible reducción en el razonamiento verbal en adultos.
Pero no todo son malas noticias, ya que el estudio sugiere que los cambios radicales observados en el cerebro con el paso del tiempo pueden contribuir a su resistencia al envejecimiento en ciertos casos. Estos hallazgos ofrecen pistas importantes para investigar cómo se logra esta resistencia, un aspecto crucial para abordar el envejecimiento cerebral.
Las tareas basadas en procesos automáticos parecen verse menos afectadas e incluso pueden mejorar con la edad, como el lenguaje o el conocimiento general. La optimización de los nutrientes, que juega un papel fundamental en estos cambios cerebrales, subraya la importancia de mantener una dieta saludable y realizar ejercicio para preservar la salud cerebral a medida que envejecemos.
La neurocientífica Sharna Jamadar, de la Universidad de Monash, explica lo siguiente a ‘BBC Mundo’: «El cerebro, aunque apenas representa el 2% de nuestro cuerpo, consume el 20% de la glucosa que entra a nuestro organismo. Pero con la edad va perdiendo esa capacidad de absorber ese nutriente. Lo que hace el cerebro es una especie de reingeniería de sus sistemas para poder aprovechar de la mejor manera los nutrientes que ahora puede absorber. Lo importante es conocer estos procesos que ocurren dentro de nuestra mente que pueden ayudarnos a comprender cómo podemos retrasar el envejecimiento del cerebro».
Y añade: «Teniendo esto en cuenta, durante nuestro crecimiento y juventud esa red y esas unidades están en un proceso de alta conectividad, que se ve reflejado, por ejemplo, en el aprendizaje de temas específicos. Estos cambios se ven en las personas durante esta llamada quinta década, que coincide con los hallazgos de que los cambios de la conectividad de estas redes alcanzan su punto máximo cuando pasas de los 40 años a los 50».
Nacimiento de nuevas neuronas
Por otro lado, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha participado en un estudio que revela que una región específica del cerebro humano, conocida como el giro dentado, continúa produciendo nuevas neuronas incluso hasta la novena década de vida. Este fenómeno, llamado neurogénesis hipocampal adulta, se encuentra comprometido en pacientes con enfermedad de Alzheimer. Los resultados de esta investigación se han publicado en la revista ‘Nature Medicine’.
La coordinadora del estudio, María Llorens-Martín, investigadora en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (un centro conjunto del CSIC y la Universidad Autónoma de Madrid), explica que, aunque se produce una leve disminución en la cantidad de neuronas generadas a medida que envejecemos, un número significativo de estas neuronas permanece en el giro dentado de individuos que no presentan ninguna enfermedad neurológica al menos hasta los 87 años de edad.
La relevancia de la formación de nuevas neuronas en el cerebro adulto es fundamental para comprender aspectos clave del aprendizaje y la memoria. Sin embargo, la investigación reciente ha generado debate al no detectar consistentemente estas células en el cerebro humano. Un nuevo estudio se ha enfocado en analizar las posibles causas de estos resultados contradictorios.
Los investigadores descubrieron que los tratamientos químicos utilizados en el procesamiento de muestras de tejido cerebral humano afectan significativamente la detección de las neuronas inmaduras. Al aplicar diferentes métodos de tratamiento a muestras obtenidas de los mismos individuos, se observaron variaciones sustanciales en el número de células identificadas. Además, se demostró que tratamientos más agresivos o prolongados eliminaban por completo la señal emitida por las nuevas neuronas.
FUENTE: https://okdiario.com/curiosidades/cientificos-descubren-transformacion-cerebro-cumplir-40-12178339
Neuropsicología de la distimia: anatomía de la tristeza crónica
POR: VALERIA SABATER
El trastorno depresivo persistente no siempre responde al enfoque farmacológico. Esa apatía crónica, esa desesperanza y mal humor tienen un origen más complejo de lo que podamos pensar. Así, la neuropsicología de la distimia nos recuerda que esta condición se relaciona con una serie de procesos cerebrales y situaciones sociales a tener en cuenta.
Cuando revisamos la incidencia de la distimia en la población hay un detalle que no podemos dejar de lado. Los estudios clínicos nos dicen que este trastorno afecta a un 5% de la población, en especial a las mujeres. Ahora bien, si hay algo que saben bien los especialistas es que hay muchas personas que viven en su día a día con este cuadro psicopatológico sin dar el paso, sin pedir ayuda. Esta indefensión y abatimiento se cronifica de tal modo que la probabilidad de que los datos de incidencia sean mayores de lo que pensamos es grande.
La distimia o más recientemente “trastorno depresivo persistente”, afecta en mayor grado a las mujeres y se caracteriza por el ánimo bajo, cansancio y tristeza recurrente. Son estados pueden arrastrarse durante años.
Por otro lado, cabe señalar que desde que el último volumen del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-V) cambió el término de “distimia” por el de trastorno depresivo persistente, no han dejado de realizarse más y más estudios con un único fin. El propósito de la comunidad médica y científica es poder delimitar y comprender mucho mejor esta condición. Estamos ante una enfermedad mucho más leve que la depresión mayor. Sin embargo y dada la dificultad a la hora de tratar esta condición, es común que muchos pacientes acaben derivando en algún momento en otras afecciones y trastornos mentales.

Neuropsicología de la distimia (trastorno depresivo persistente)
Fue el psiquiatra Robert Spitzer quien en los años 60 acuñó definió y “depuró” esta condición clínica diferenciándola de otros términos poco acertados. Hasta que este célebre especialista no se empeñó en mejorar y pulir la clasificación de las enfermedades mentales, la distimia se relacionaba más bien con un tipo de personalidad. Definía a aquellas personas con un enfoque depresivo, neurótico y con un ánimo débil.
Desde los años 60 hasta la actualidad, el trastorno depresivo persistente sigue depurándose para poder llegar a la raíz del problema. Así, y para que una persona reciba este diagnóstico debe recoger las siguientes condiciones clasificatorias:
- Estado de ánimo depresivo con una duración mínima de 2 años.
- Presencia del al menos dos de las siguientes características
- Pérdida o incremento del apetito.
- Insomnio o hipersomnia.
- Falta de energía o fatiga.
- Baja autoestima.
- Déficits de concentración o dificultades para tomar decisiones.
- Sentimientos de desesperanza.
- Malestar, sufrimiento continuado.
- No hay episodios psicóticos, maniáticos, ni otras enfermedades orgánicas ni tampoco sospechas de una depresión mayor.

¿Qué ocurre en mi cerebro si me diagnostican un trastorno depresivo recurrente (distimia)?
Cuando una persona recibe el diagnóstico lo que experimenta muchas veces es alivio. Esto es así por una razón evidente. Hay quien lleva arrastrando desde la adolescencia esa sombra. Ese vacío que entraba de forma constante por una puerta entreabierta para dejar libre el abatimiento, y ese olor persistente de la tristeza que todo lo envuelve.
La neuropsicología de la distimia nos dice que esta condición tiene un origen. Se cree que el estrés y ese incremento de catecolaminas y hormonas como el cortisol, afectan a nuestra capacidad para regular el estado de ánimo.
- La investigación clínica, y sobre todo el avance en las tecnologías de imágenes cerebrales, como la resonancia magnética, nos han dado la oportunidad de descubrir datos muy reveladores. Uno de ellos es la presencia de una baja actividad en todas esas áreas cerebrales relacionadas con la resolución de problemas, la regulación del sueño, el apetito e incluso con nuestra sociabilidad.
- La mayoría de esos procesos citados se centran en un área muy especial.Se trata de la corteza cingulada anterior, encargada del control ejecutivo y emocional, la misma que evidencia, como decimos, una baja actividad en todos los pacientes con trastorno depresivo recurrente.

La corteza cingulada y las neuronas de Von Ecónomo
- La corteza cingulada anterior forma parte de una red encargada de generar múltiples procesos. Nos ayuda a procesar la información, tanto la sensorial como la emocional. Nos ayuda a mantener la atención mientras nos movemos o interaccionamos con los demás. Es ella quien facilita que mantengamos el interés en nuestro entorno, la que actúa como puente entre la emoción y la atención.
- Asimismo, en esta área cerebral se hallan también las llamadas neuronas de Von Ecónomo. Todos hemos oído hablar de las neuronas espejo, pero estas últimas requieren también de nuestro interés por una razón clave. Estas células nerviosas se conectan con otras para facilitar y procesar la información relativa al dolor, el hambre, y lo que es más importante, son ellas las que estimulan la generación de “emociones sociales” como la confianza, el amor, el resentimiento…
- Las neuronas de Von Ecónomo están presentes también en simios, delfines, ballenas y elefantes. Animales que como nosotros, también se deprimen, también evidencian el llamado “sufrimiento social”. Es decir, factores como la soledad, el rechazo o la pérdida de una posición en la jerarquía de su grupo, les puede generar tristeza y dolor emocional.
Son como vemos datos muy interesantes.

En conclusión: en busca de respuestas
Llegados a este punto y sabiendo lo que nos revela la neuropsicología de la distimia, la pregunta es la siguiente ¿qué hace que esas áreas relacionadas con este trastorno dejen de funcionar como deben? Aún más, ¿qué podemos hacer para que vuelvan a regularse? En vista de que estos estados se alargan en el tiempo y que no siempre reaccionan al enfoque farmacológico, es necesario seguir profundizando en estas cuestiones.
Se sabe, por ejemplo, que hay un componente hereditario. Asimismo, la sensación de aislamiento o el haber sufrido una pérdida o el simple hecho de no sentirnos útiles en un momento dado genera estos estados crónicos de sufrimiento. La neuropsicología de la distimia nos dice que a menudo muchos pacientes mejoran cuando inician proyectos nuevos. El simple hecho de dar un cambio a nuestra vida y sentirnos nuevamente involucrados con algo o alguien genera un avance tan positivo como esperanzador.
No nos rindamos. A medida que conozcamos mucho más estas enfermedades estaremos en disposición de dar mejores respuestas. Hasta el momento quedémonos con esto: la distimia es tratable y con una buena intervención y enfoque psicoterapéutico la podremos superar.
FUENTE: https://lamenteesmaravillosa.com/neuropsicologia-de-la-distimia-anatomia-de-la-tristeza-cronica/
