Consumir pornografía, ¿mi pareja ya no me desea? Por: RAQUEL LEMOS RODRÑIGUEZ

En las relaciones de pareja el consumo de pornografía por parte de uno de los miembros de la relación hace saltar una señal de alarma: falta de deseo. ¿Debería preocuparnos el consumo de pornografía aún estando en pareja? 

Consumir pornografía, ¿mi pareja ya no me desea?

Consumir pornografía es algo que todos en mayor o menor medida hemos hecho o seguimos haciendo. Sin embargo, todo el material pornográfico parece estar solo destinado para personas solteras, ¿qué ocurre cuando estamos en pareja?

En las relaciones de pareja el consumo de pornografía por parte de uno de los miembros de la relación hace saltar una señal de alarma: falta de deseo. Sin embargo, ¿debería preocuparnos el consumo de pornografía aún estando en pareja?

¿Qué es realmente la pornografía?

Pareja viendo pornografía.

Cuando pensamos en pornografía, de manera automática nos viene a la cabeza la cantidad de vídeos y fotos que podemos encontrar de manera gratuita o de pago a través de internet. Sin embargo, no podemos olvidarnos de otros tipos de materiales que difunden este contenido.

Nos estamos refiriendo a revistas e incluso relatos escritos que también podemos encontrar con tan solo buscarlos en internet. Hay una gran variedad de fuentes.

Consumir pornografía

Fomentar el deseo

La pornografía tiene un único objetivo que es buscar y obtener placer sexual por medio de imágenes y vídeos se fomenta el deseo. Esto también ocurre si leemos un relato pornográfico en el que, además, aquí entra en juego nuestra imaginación.

Descubre: 5 mitos sobre el sexo

Con todo esto, la pornografía ha quedado relegada a un uso individual y privado. Las personas la utilizan para masturbarse y obtener satisfacción sexual. Sin embargo, pocas son las que comparten este disfrute con sus parejas.

De hecho, en las relaciones de pareja muchas son las personas que continúan consumiendo este contenido, pero a escondidas por miedo a la reacción de su pareja. ¿Por qué?

Lee: Cuáles son los signos de insatisfacción en una relación

Consumir pornografía

Los celos, las inseguridades y las creencias

Celos.

La relación de pareja “ideal” a la que todos aspiramos, porque es el modelo que la sociedad nos inculca. Es aquella en la que dos personas se aman, están juntas y son fieles en todos los sentidos.

Con “fidelidad en todos los sentidos” entendemos que no se puede mirar a otras personas, sentir deseo por alguien más. Decir frases como “aquella persona me parece muy atractiva” o consumir pornografía.

Todos tenemos ojos en la cara y el hecho de estar en pareja no implica que no te puedan resultar atractivas otras personas. Esto no significa que no desees a tu pareja y, menos aún, que la dejarías por otra persona. Esto es un extremo que hemos adoptado como costumbre.

Los celos y las inseguridades en las relaciones están a la orden del día. Creemos que nuestra pareja es nuestra posesión y que está en constante peligro de que alguien nos la pueda arrebatar. Por eso, en el momento en el que nuestra pareja consume porno nos preguntamos si ya no nos desea y qué podemos hacer para que eso no vuelva a ocurrir.

Lee: Los celos: la cara opuesta del romanticismo

La pornografía no indica ningún problema en la relación. Eso es lo que queremos ver debido a inseguridades y miedos que nosotros estamos proyectando en nuestra pareja y que deberíamos resolver.

Las personas no tendrían por qué dejar de consumir contenido pornográfico solo por estar en pareja. Es más, podrían ver juntos ese contenido. El disfrute juntos favorecería mucho más a la relación que los enfados y recriminaciones por miedos que no tienen sentido.

¿Cuándo se considera la pornografía un problema?

La pornografía puede hacer volar la imaginación, aumentar el deseo en la pareja y hacer que sus relaciones sexuales se enriquezcan. Nunca se deja de aprender y menos aún en este ámbito.

Sin embargo, este tipo de contenido puede ser dañino si está presente en los ejemplos que a continuación describiremos:

  • Es utilizada de manera excesiva y disfuncional.
  • Se recurre a este contenido como vía de escape a los problemas de pareja.
  • La persona ha caído en una adicción que la ha aislado y repercute de manera negativa en su relación con los demás.

Lee: 5 errores que perjudican tu vida sexual

En todos estos casos, tenemos que pedir ayuda profesional. Todo exceso es negativo y todo, hasta lo que menos nos imaginamos, nos puede generar una adicción.

Sin embargo, si ninguno de los ejemplos anteriores está presente, el consumo de pornografía no tiene nada de negativo. Ver este tipo de contenido puede ayudar a un aumento de la libido y de ideas sobre nuevos juegos sexuales.Es el momento de romper con ciertas creencias y tabúes que giran alrededor del consumo de porno.

RECUPERADO DE: https://mejorconsalud.as.com/consumir-pornografia-pareja-ya-no-me-desea/

Cómo superar el miedo a la oscuridad. Por: GEMA SÁNCHEZ CUEVAS

¿Te da miedo la oscuridad? ¿Tienes pánico a la noche? El miedo a la oscuridad es algo bastante normal en la infancia. Sin embargo, no tratarlo adecuadamente puede derivar en una fobia. Si es tu caso, en este artículo encontrarás algunas estrategias para superar ese miedo.

El miedo a la oscuridad o nictofobia es un miedo irracional a la noche o a los espacios oscuros, generada por una percepción distorsionada del cerebro de lo que podría pasar en esas circunstancias. En realidad, en el miedo a la oscuridad no es la propia noche lo que te asusta, sino los riesgos que te imaginas que corres.

“El miedo siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son”.

-Tito Livio-

En los adultos el miedo a la oscuridad debe ser tratado como una fobia. Este miedo suele proceder de recuerdos traumáticos específicos que se produjeron en la oscuridad o de terrores de la infancia no superados.

Estrategias para superar el miedo a la oscuridad

Fantasmas qeu provocan miedo a la osuridad

Para superar el miedo a la oscuridad hay que aliviar el dolor de tiempos pasados, generalmente de nuestra infancia. Enfrentarte a tu miedo de forma racional es la vía para superarlo. Puedes hacerlo siguiendo las siguientes estrategias:

1. Apaga la luz voluntariamente

Las personas que sufren de nictofobia suelen estar cansadas y somnolientas. Esto se debe a que el sueño es mucho más reparador si se duerme a oscuras. Incluso la luz tenue impide conciliar un sueño profundo. El problema es que este cansancio puede acentuar la sensación de miedo.

Las personas con miedo a la oscuridad pueden empezar a reducir la luz paulatinamente a la hora de dormir. Al hacerlo poco a poco, a lo largo de varios días, es más fácil acostumbrarse y hacerse a la idea, mientras se trabaja en el resto de estrategias.

El simple hecho de conseguir un descanso más reparador y la consecuente mejora del estado de ánimo y aumento de energía ayudan a motivarse para dormir cada vez con menos luz.

2. Busca un momento de relax para estar a oscuras durante el día

El día también puede brindar la oportunidad de estar a oscuras.  Busca un momento relajado y voluntariamente quédate en una habitación a oscuras. Pon música relajante e intenta pensar en algo positivo.

La ventaja de esta fórmula es que puedes controlar el tiempo que pasas a oscuras y que, al terminar, puedes disfrutar de la luz natural, que es muy reconfortante y estimulante. Pero recuerda que debe ser una opción personal y que debes aumentar el tiempo poco a poco a medida que te vayas sintiendo más seguro.

3. Desafía tus propios miedos

Hombre en un sofa con pesadillas

El miedo a la oscuridad no es el miedo a la falta de luz, sino a los pensamientos que ocupan tu mente. Descubre cuáles son esos pensamientos, los verdaderos miedos, y enfréntate a ellos. Si todo pasa en tu imaginación puedes tomar el control y derrotar esa amenaza. No te sientas avergonzado y desafía esos pensamientos.

4. Controla tu cuerpo

La imaginación puede estimular el miedo, pero necesita a tu cuerpo para confabularse con las fantasías de tu mente para que ese temor se apodere de ti.  Por lo tanto, aunque no consigas controlar tus pensamientos, sí que puedes controlar tu cuerpo.

Una forma de controlar el cuerpo es dejar de respirar y moverse durante unos segundos. Esto es lo que hacemos inconscientemente cuando queremos alejarnos de una situación incómoda sin que nos vean.

Pasados unos segundos, evita el jadeo habitual que sigue a esta situaciones y controla tu respiración expirando fuerte el aire, como en un suspiro. Esto estimula el corazón y te devuelve a la realidad. Además, esta forma de respirar exhalando despacio y fuerte el aire relaja.

Respirar lentamente, concentrándote en inhalar y exhalar despacio y con control también te ayudará a controlar los ataques de pánico y el miedo a la oscuridad, y te ayudará a adentrarte en las zonas oscuras controladamente.

5. Cambia tu concepto de “oscuridad”

Niña on miedo a la oscuridad y un farol

A medida que vayas aprendiendo a sentirte relajado en ambientes oscuros, a controlar tus impulsos en ausencia de luz y a dormir con menos luminosidad podrás ir cambiando tu concepto de oscuridad como algo beneficioso para ti. La oscuridad pasará de ser una zona de negatividad a convertirse en una oportunidad para descansar y relajarse.

“Aún una vida feliz no es factible sin una medida de oscuridad, y la palabra felicidad perdería su sentido si no estuviera balanceada con la tristeza. Es mucho mejor tomar las cosas como vienen, con paciencia y ecuanimidad”.

-Carl Jung-

RECUPERADO DE: https://lamenteesmaravillosa.com/superar-miedo-la-oscuridad/

La neurociencia halla pistas sobre el origen del miedo a la oscuridad. Por: GEMA SÁNCHEZ CUEVAS

La neurociencia decidió investigar uno de nuestros temores más comunes: el miedo a la oscuridad. Hablamos sobre por qué surge y en qué nos ayuda.

La neurociencia halla pistas sobre el origen del miedo a la oscuridad

El miedo a la oscuridad es un temor frecuente, que no solo afecta a niños, sino también a un buen número de adultos. Somos animales diurnos; el sentido que más utilizamos es la vista, un sentido que gana cuando lo que queremos ver está iluminado.

Muchas veces se ha asociado el miedo a la oscuridad con traumas de infancia o con cierto infantilismo. Sin embargo, la neurociencia ha descubierto que el tema puede ser mucho más profundo. Al parecer, ese miedo está inscrito de alguna manera en nuestra configuración como especie.

La ausencia de luz nos limita, nos vuelve torpes -aunque una abundancia extrema también puede hacerlo-. No sabemos dónde están los obstáculos, a veces ignoramos qué nos rodea y, en definitiva, tendemos a ponernos más a la defensiva porque aumenta la incertidumbre sobre lo que nos rodea. Todo indica que ese miedo a la oscuridad se asocia con cómo funciona el cerebro.

No existe la oscuridad suficiente en todo el mundo para apagar la luz de una pequeña vela”.

-Robert Alden-

Una investigación sobre el miedo a la oscuridad

Frente al miedo a la oscuridad se ha realizado una investigación capaz de aportar datos interesantes. El estudio fue publicado en PLoS ONE, en junio de 2021. La investigación fue realizada por científicos de la Universidad de Monash, en Australia.

Su muestra estuvo constituida por 23 voluntarios. En un entorno controlado de laboratorio, se les conectó a un sistema de escáner cerebral para monitorear lo que ocurría en sus cerebros durante el experimento. Luego se hicieron varios ciclos sucesivos de encendido y apagado de la luz. Los cambios de iluminación se producían cada 30 segundos.

Los investigadores encontraron que, mientras había oscuridad, la amígdala aumentaba su actividad. Después, al encender la luz, se veía un claro descenso de esta activación. Así mismo, se introdujeron lapsos de luz tenue, lo que hizo que la amígdala se mantuviera con niveles de actividad intermedios.

Amígdala iluminada
Amígdala

El miedo a la oscuridad, según la neurociencia

La amígdala forma parte del sistema límbico que, en conjunto, se encarga de nuestra reactividad emocional más primitiva. En concreto, esta zona del cerebro tiene que ver con las sensaciones asociadas al miedo. Allí se activa un mecanismo de alerta cuando surge algún estímulo que es percibido como peligroso o amenazante.

Por otro lado, la luz no es solo un factor que incide sobre la buena visibilidad, sino que también cumple otras funciones. Se sabe que es fundamental para regular los ritmos circadianos, que marcan los periodos de actividad y de descanso. Así mismo, se ha evidenciado que incide en el estado de ánimo, al punto que a veces es una diana farmacológica en los tratamientos contra la depresión.

El experimento llevado a cabo por los científicos de la Universidad de Monash corrobora el vínculo que hay entre la luz, la amígdala y la sensación de miedo. Cuando la amígdala se activa, en los lapsos de oscuridad, se incrementa la sensación de temor. Al momento de desactivarse, cuando hay luz, ese temor se diluye.

La investigación también encontró que la variaciones en el nivel de activación son muy rápidas. Estimaron que la amígdala responde a los estímulos en un lapso no mayor a 100 milisegundos. Es prácticamente automático.

Niño con miedo a la oscuridad

Un miedo ancestral

Lo que los neurocientíficos descubrieron, en últimas, es que el miedo a la oscuridad tiene un referente fisiológico determinante. Describieron cómo opera ese proceso y sugirieron posibles explicaciones sobre su origen. Sin embargo, la razón para que la ausencia de luz sea tan significativa en los humanos podría ser más bien de índole evolutiva.

En la oscuridad somos mucho más vulnerables, y nuestro cerebro “lo sabe”.La vista pierde agudeza, algo que intentamos compensar aumentando el nivel de alerta -procesando de manera más rápida cualquier input, para reaccionar en caso de amenaza-.

Seguro que los primeros humanos ya sintieron cierta preocupación al ocultarse el sol. Esta fue una de las razones por las que aprender a controlar el fuego supuso una auténtica revolución.

Por lo tanto, el miedo a la oscuridad también puede considerarse un componente de instinto de supervivencia. El solo hecho de que no haya luz representa un riesgo y por eso se activan los mecanismos de alerta. Sin embargo, cuando no existe riesgo y, en cambio, está presente un temor considerable, podríamos estar hablando de un problema distinto.

RECUPERADO DE: https://lamenteesmaravillosa.com/origen-miedo-oscuridad/