Así es como el uso del teléfono ha cambiado nuestro cerebro
POR: VALERIA SABATER
En la actualidad, te sería imposible vivir ya sin el móvil. Pero… ¿Sabes qué efecto tienen en tu universo neurológico estos dispositivos? No todo es negativo. Te lo explicamos en la siguiente lectura.
A menudo, se señala que las —ya no tan nuevas— tecnologías sustituyen a nuestra mente. En cierto modo, el teléfono ha cambiado nuestro cerebro de muchas maneras. Puede alterar la cognición y reducir de forma llamativa la capacidad de concentración. Es más, hay quien ve disminuidas sus competencias de orientación espacial. ¿Adivinas la razón?
Al confiar en el GPS del móvil, las personas dejan de esforzarse a la hora de encontrar una localización, por sencilla que sea. Ahora bien, cabe señalar que no todo son desventajas. A fin y al cabo, el buen uso de los dispositivos electrónicos es lo que te permitirá siempre maximizar sus beneficios y disminuir sus riesgos. Te damos todos los datos, a continuación.
«La tecnología es un sirviente útil pero un amo peligroso».
¿De qué manera el teléfono ha cambiado nuestro cerebro?
Se estima que, a fecha de hoy, ya hay más teléfonos que personas en el mundo. Dada la prevalencia en el uso de estos, es obvio que los profesionales de la salud mental se pregunten por sus efectos. Los móviles son una extensión más de tu cuerpo y son esos recursos en los cuales confías para recordar cosas, aprender y socializar.
La neurociencia lleva años analizando cómo el teléfono ha cambiado nuestro cerebro. Un aspecto que suelen resaltar es la manera en que secuestra la atención de los adultos, niños y adolescentes. A veces, cuando accedes a él para hacer una consulta rápida, caes al vacío de la madriguera digital y, allí, el tiempo se te escapa. Conozcamos ahora esas consecuencias menos amables de su utilización.
1. Amnesia digital
La revista Trends in Cognitive Sciences publicó un estudio en el que se hablaba de un concepto muy llamativo: «descarga cognitiva». Es lo que efectúas al confiar en que tu móvil te recuerde algo, como una cita. De este modo, lo que señala la ciencia es que, con la aparición de las nuevas tecnologías, confiamos un poco menos en nuestras capacidades memorísticas.
Al fin y al cabo, ¿para qué esforzarte en recordar ciertos datos, si tu teléfono ya lo hace por ti? La amnesia digital define el proceso en el que dejas de invertir esfuerzos cognitivos por asentar información nueva. Lo haces porque confías en que tu dispositivo actúe casi como tu segundo cerebro, recordándote fechas, conceptos, eventos, etc.
2. Reduce competencias cognitivas
¿Cuántas veces sueles revisar tu móvil al día? Si llevaras un registro, te asustarías. Algo parecido advierten en el Journal of the Association for Consumer Research. Ha podido observarse que la simple cercanía del teléfono reduce los recursos cognitivos de las personas. Dicho de otro modo, retiene tu atención y capacidad de concentración.
A mayor dependencia de estos aliados tecnológicos, más limitaciones aparecen, incluso, a la hora de tomar decisiones. El cerebro pierde el foco, deja a un lado el hilo del pensamiento sostenido y acaba adentrándose en la bruma sin límites del universo digital. Poco a poco, la mente deja de ejercitar procesos tan básicos como el razonamiento crítico.
El uso de los dispositivos móviles ha producido un cambio en la capacidad de atención. Muchas personas tienen dificultades para concentrarse en una tarea durante períodos prolongados, debido a la constante distracción de las notificaciones o el uso de las redes sociales.
3. Peores habilidades de interacción social
Aunque los teléfonos móviles te permiten conectar con personas en todo el mundo, también transformaron la manera como te comunicas. En la actualidad, se prioriza en mayor grado la interacción digital y las conversaciones no presenciales. Los mensajes de texto y de voz fluyen a cada segundo, trazando una forma diferente de relacionarnos.
El cerebro es un órgano social diseñado para construir vínculos. Se necesita la cercanía cara a cara para intensificar la conexión emocional y la empatía. Sin embargo, cada vez hay más adolescentes con habilidades socioemocionales deficientes. Es más, vemos con frecuencia cómo los dispositivos se convierten en el método frecuente para calmar y distraer a los niños pequeños.
Un artículo, en la revista Pediatrics, se pregunta por su efecto y plantea si ese uso temprano de teléfonos móviles o tabletas, afecta a los mecanismos internos de autorregulación cerebral. De momento no hay datos concluyentes, pero el riesgo está ahí.
4. Alteraciones en el sueño
El teléfono ha cambiado nuestro cerebro y uno de los desencadenantes está en el descanso nocturno. La exposición a la luz azul de las pantallas de los dispositivos interfiere con la calidad del sueño. Un trabajo divulgado en Proceeding of the National Academy of Sciences va un poco más allá y detalla las consecuencias de este mecanismo:
- Altera el ritmo circadiano.
- Aumenta el estado de alerta.
- Suprime los niveles de la hormona melatonina.
- Retrasa la conciliación del sueño por la luz azul.
- Se cronifica el mal descanso por los efectos biológicos.
- Dormir mal tiene un impacto en la salud física y psicológica.
¿Cuáles son los beneficios de la utilización del teléfono?
Es cierto que la dependencia de estos recursos tecnológicos puede mermar la salud y eficiencia cerebral. Nadie lo niega. pero no todo son limitaciones o situaciones problemáticas. Los teléfonos móviles, como el resto de dispositivos electrónicos, revolucionaron nuestra vida. La era digital también trajo innumerables beneficios y es importante destacarlos:
- Entretenimiento: música, videos, libros electrónicos, juegos, plataformas de series y películas online… El teléfono entretiene, alivia el estrés y despierta en nosotros emociones positivas.
- Aprendizaje: el teléfono ha cambiado nuestro cerebro y, en ocasiones, de manera muy positiva. La forma de aprender es distinta, disponemos de más herramientas de aprendizaje, de recursos en línea y un extensísimo contenido educativo.
- Productividad: los móviles son instrumentos útiles para el trabajo y el estudio. Accedes a cualquier información de forma rápida, revisas correos electrónicos, realizas videoconferencias y consultas documentos importantes en cualquier lugar.
- Acceso a información: estos recursos brindan acceso inmediato a una gran cantidad de datos en línea. Puedes buscar respuestas a preguntas, revisar noticias en cualquier momento, encontrar direcciones y aprender sobre una amplia variedad de temas en segundos.
- Conexión social: la comunicación rápida y eficiente a través de llamadas, mensajes de texto, correos electrónicos, aplicaciones de mensajería y redes sociales son una ventaja indudable. Lo vimos durante la pandemia. Conectar con amigos y familiares fue, y es siempre, satisfactoria. También favorece el conocer nuevas personas e incluso enamorarse.
La importancia de hacer un buen uso de tus dispositivos
Los móviles son herramientas con un potencial indudable que hay que saber utilizar. Y esto lo deberíamos aprender desde niños. El uso excesivo y la dependencia de los mismos empobrece tus recursos cognitivos y altera tus emociones. Un consejo que podemos darte es no usar el móvil para tareas que el cerebro es capaz de realizar a la perfección.
No lo veas como a ese amigo experto que piensa por ti y que absorbe toda tu atención durante horas. Empléalo con el fin de desarrollar tu conocimiento y productividad. Combina la vida digital con la analógica, atrévete a dejarlo en un cajón por las noches y hasta un fin de semana entero. La tecnología debe ser tu aliada, no un recurso que limita tus funciones neurológicas.
FUENTE: https://lamenteesmaravillosa.com/telefono-cambio-nuestro-cerebro/
Estímulo delta en psicología: características y ejemplos
POR: JOSE PADILLA
Los estímulos delta disminuyen las conductas castigadas y son imprescindibles en multiplicidad de contextos, desde comer una golosina hasta entender señales. Te invitamos a conocer más de esta teoría.
En el marco conductista, un estímulo es una señal que influye en las respuestas de un organismo y sobre sus sentidos. En el ambiente existen diferentes tipos, dentro de los cuales encontramos: discriminativo, evocadores, reforzadores, condicionado-incondicionado y estímulo delta (S-delta).
Los S-delta reciben su nombre por estar presentes en el momento en el que una respuesta no es reforzada. Para entenderlo mejor, imagina que llegas a una máquina expendedora a comprar un caramelo y percibes que los productos están marcados con luces rojas y verdes. Si la luz verde está encendida, significa que el producto está disponible; si lo hace la roja, quiere decir que la golosina se agotó.
En este ejemplo, la luz verde (estímulo discriminativo) generaría una conducta: oprimir el botón para obtener el caramelo. Por otro lado, la luz roja (estímulo delta) no activaría una respuesta. Por tanto, si estuviera roja, te inhibirías de introducir dinero en la máquina. Indaguemos más sobre este tema.
¿Qué es un estímulo delta?
Según Mallott y Kohler (2021), un estímulo delta se caracteriza porque ante supresencia las respuestas no son reforzadas o castigadas. Por ejemplo, la ausencia de los amigos para un niño puede ser un S-delta, ya que sin ellos no obtendrá refuerzo para determinadas conductas. También lo sería la presencia de sus padres, con los que intuirá que no reforzarán algunas repuestas que sí harían sus amigos.
Cuando hablamos de que no hay consecuencias, nos referimos a la falta de cualquier procedimiento o estrategia capaz de aumentar (refuerzos) o disminuir (castigos) la frecuencia de aparición de una conducta.
Para el condicionamiento operante, la perpetuación o extinción de una conducta depende de sus consecuencias. En el caso del S-delta, no hay una asociación entre la respuesta y sus consecuencias, puesto que no están presentes. El estímulo aparece, pero no el efecto sobre el organismo.
Así pues, los estímulos delta aumentan la probabilidad de inhibición de una respuesta, en tanto que el organismo no anticipa un refuerzo si la realiza o un castigo si no la realiza. Si le sirviese para anticipar que cierta acción tendrá efectos negativos (un castigo) o positivos (un refuerzo), entonces ya no sería un S-delta, sino uno discriminativo.
Características
Algunas de las características más relevantes de los estímulos deltas son las que listamos enseguida:
- No están asociados a ningún tipo de consecuencia.
- En su manifestación la conducta no recibe refuerzos.
- Aumentan la probabilidad de que una respuesta no se produzca.
- Reducen la frecuencia de conductas castigadas en su presencia.
- Funcionan como señal de que no se emitirá una respuesta específica.
¿Cómo se evidencian los estímulos delta?
Dado que se suele confundir el S-delta con otros tipos de estímulos, recopilamos cuatro ejemplos que ayudarán a despejar las dudas sobre él.
1. Entendiendo letreros
Una persona observa un letrero de «Fuera de servicio» cuando intenta ingresar a un baño. El letrero opera en este caso como un estímulo delta.
2. Mal comportamiento
Un niño tiene comportamientos disruptivos en presencia de su madre, pero cuando está con su abuela no exhibe ninguna de estas conductas. En este caso, la abuela es un S-delta, pues ante ella no se produce respuesta alguna.
3. Aprendizaje
Un niño con su madre revisa un libro de medios de transporte porque aprende a reconocer aquellos que se desplazan por tierra. Cada vez que los identifica de manera correcta, su mamá lo abraza y besa; sin embargo, cuando señala un transporte no terrestre, su mamá no lo abraza, pero tampoco lo castiga. En este caso, los transportes distintos a los terrestres operan como S-delta.
4. Entrenamiento
Un entrenador de palomas hace dos tarjetas: una de color rojo y otra de color azul. Si estas picotean la tarjeta roja, su comportamiento se reforzará; no así cuando lo hagan en la azul. Al principio, las palomas picotearán ambas tarjetas, pero de forma eventual solo lo harán en aquella que desencadena una recompensa (la roja). La tarjeta azul opera en este ejemplo como S-delta.
Vínculo entre estímulo delta y discriminativo
Un estímulo discriminativo aumenta la probabilidad de que se produzcan las respuestas reforzadas en su presencia. De este modo, un estímulo discriminativo le dice al organismo qué comportamiento reforzar o castigar.Es decir, señala la disponibilidad de una consecuencia para un comportamiento particular.
La regla que se sigue para el control de la conducta operante por parte de los estímulos discriminativos es la siguiente: una conducta operante ocurrirá, con una alta frecuencia, en presencia de un estímulo discriminativo que en el pasado acompañó su aparición y estableció la ocasión para su reforzamiento.
De igual manera, puede hacer que una respuesta suceda menos veces en aquellos casos en que acompañó su reducción y estableció la ocasión para su castigo.
La relación entre un estímulo delta y discriminativo se ve mejor con un ejemplo. Imagina que cuando está presente un estímulo discriminativo (luz verde), se refuerza una respuesta (comer). Pero, cuando no está presente, la respuesta no se lleva a cabo ni se refuerza. Los estímulos que están presentes cuando no se refuerza la conducta son los deltas.
En consecuencia, los S-delta operan en sentido contrario a los discriminativos, ya que estos últimos sirven para avisar que una conducta será reforzada o castigada, mientras que los delta indican que esta no será ni reforzada ni castigada como se esperaba.
No restes importancia a los estímulos delta
Como hemos podido observar, los estímulos delta son señales que no favorecen el refuerzo o el castigo de una respuesta. En últimas, funcionan como un aviso de que nada ocurrirá a continuación.
Ahora bien, aunque operen de este modo, no son menos importantes en nuestra vida, pues son necesarios para las acciones que realizamos en determinados contextos. Gracias a ellos, podemos saber qué esperar y qué no de nuestro entorno.
FUENTE: https://lamenteesmaravillosa.com/estimulo-delta-psicologia/
