Las 5 causas de los problemas de sueño en la crisis del COVID-19. Por:
Durante más de un año, la crisis del coronavirus se ha infiltrado en todos los aspectos de nuestras vidas, tanto en lo personal y privado como en lo profesional y público.
Lo que empezó siendo un problema de tipo sanitario que afectaba sobre todo a la salud física, rápidamente se transformó también en un problema social, económico e incluso político con implicaciones en nuestra manera de comportarnos, de sentir y de pensar.
Por eso, no sorprende que una de las facetas del día a día en las que la pandemia ha tenido mucha influencia sea nuestra capacidad para dormir bien y las horas suficientes. A fin de cuentas, dedicamos gran parte del día a esta actividad, y de ella depende nuestro bienestar. Por eso, en este artículo vamos a hablar de las principales causas de los problemas de sueño desencadenados por la crisis del COVID-19.
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¿Por qué la falta de sueño es un problema psicológico importante?
Empecemos aclarando por qué hay que tomarse en serio el impacto en la calidad del sueño de una crisis como la del COVID-19.
Muchas personas asumen que el hecho de no dormir bien o no hacerlo durante las horas suficientes genera, como máximo, un sentimiento de malestar que se prolonga durante casi todo el día siguiente. Sin embargo, lo cierto es que las consecuencias negativas de esta clase de problemas van más allá de esa sensación de malestar, y tienen implicaciones objetivas, no solo subjetivas.
El simple hecho de dormir mal en una sola jornada de descanso da lugar a estos desajustes a corto plazo:
- Serias dificultades para concentrarse en tareas, conversaciones, etc.
- Menor capacidad para memorizar y evocar recuerdos.
- Mayor predisposición a la irritabilidad y a reaccionar con frustración o enfado a los imprevistos.
- Mayor predisposición a adoptar una actitud de pasividad: la persona se involucra menos en cualquier acción.
Además, si estos problemas de sueño se van acumulando a lo largo de los días, aparecen otros problemas psicológicos a medio y largo plazo. Los más significativos son los siguientes:
- Mayor riesgo de desarrollar trastornos de ansiedad.
- Mayor riesgo de desarrollar trastornos del estado de ánimo.
- Se incrementan las posibilidades de caer en el consumo de sustancias adictivas legales o ilegales.
Y, por supuesto, a todo eso hay que añadirle los problemas de salud física, como una mayor predisposición a la obesidad y a las enfermedades cardiovasculares, una aceleración del envejecimiento, y otras alteraciones que llegado el caso incluso podrían tener como desenlace la muerte si la situación se prolonga demasiado y se duerme muy poco.
Las principales causas de los problemas de sueño en la pandemia del coronavirus
Evidentemente, durante la crisis del coronavirus es posible tener problemas para dormir muy diversos, y basados en una amplia pluralidad de causas. Además, raramente un problema psicológico tiene un solo desencadenante; siempre hay que hablar de multicausalidad.
Sin embargo, si concentramos el foco en las causas de los problemas del sueño característicos de esta época, cabe destacar los siguientes.
1. Problemas de ansiedad basados en la inseguridad laboral y financiera
Las economías de muchos Estados se han tambaleado mucho durante la pandemia, y esto se ha visto reflejado en la salud mental de cientos de miles de trabajadores y trabajadores, especialmente en le caso de las personas en situación de precariedad, a las que un despido o el cierre de un negocio les puede salir más caro.
Ante esta clase de fuentes de ansiedad, es habitual tener problemas para conciliar el sueño, ya que el cerebro tiende a mantenerse “en marcha” y con un alto nivel de activación anticipando situaciones catastróficas y/o buscando soluciones urgentes.
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2. Rumiación por el miedo a los contagios
El hecho de que el COVID-19 tarde varios días en generar síntomas hace que muchas personas se obsesionen con la idea de tener el virus, dando lugar a la rumiación: la tendencia a darle vueltas una y otra vez a un tipo de pensamientos que producen preocupación. Esto se da sobre todo en personas con aprensión a las enfermedades y fácilmente sugestionables, ya que interpretan una gran variedad de eventos como un signo o síntoma de patología potencialmente severa.
3. Síntomas depresivos asociados a la soledad por medidas de confinamiento
Tanto las medidas de confinamiento aplicadas sobre la población general como las situaciones de cuarentena pueden desbordar emocionalmente a las personas, sobre todo a las más extravertidas. No es fácil adaptarse a una rutina caracterizada por la falta de trato cara a cara con los demás, y esto puede llevar a problemas para dormir bien.
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4. Desestructuración de los horarios
Un cambio como pasar de trabajar en la oficina a hacerlo desde casa puede eliminar muchos referentes temporales que estructuraban el día a día de la persona que teletrabaja.
Por ejemplo, puede caer en la trampa de dejar buena parte de sus tareas para el anochecer, lo cual retrasa el momento de irse a dormir (sobre todo si no logra terminar a tiempo y procura compensar eso despertándose temprano). Además, la desorganización en los horarios también es algo que de por sí perjudica a la calidad del sueño, incluso si la persona duerme las horas suficientes.
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5. Problemas familiares o por duelo
Finalmente, las causas de los problemas de sueño pueden estar facilitados por la pandemia de manera indirecta, por las crisis que ha podido generar en la familia: discusiones en casa, familiares enfermos, muerte de seres queridos, etc.
Las posiciones de poder incrementan la percepción de responsabilidad de otros. Por Maria Fernanda Alonso
Estar en una posición de poder puede llevar a las personas a considerar que sus subordinados no tienen excusa para no cumplir con sus responsabilidades de la manera exacta en que les fueron encomendadas. Al fin y al cabo, el resultado de su trabajo es el fruto de sus propias decisiones. Pero, ¿puede existir alguna limitación legítima que justifique no haber podido cumplir en tiempo y forma en algún momento?Únete a la comunidad de Psyciencia y accede a recursos clínicos, artículos, análisis y descuentos en cursos de formación profesional que impulsarán tu trabajo.
Cuando alguien tiene una “mentalidad de elección” considera que los comportamientos de las personas son elecciones o acciones deliberadas impulsadas por sus propios motivos y preferencias. Consecuentemente, sienten que tienen control sobre su propio destino (Feldman et al., 2014), por ejemplo, y obtienen mejores resultados en las negociaciones (Ma et al., 2019). Por otra parte, este tipo de mentalidad también puede llevar a la culpabilización de la víctima, a una falta de atención por la desigualdad y a un menor interés en los actos de bien social (Savani et al., 2011). Recientemente, investigadores encontraron que las personas en posiciones de poder tienden a adoptar una mentalidad de elección, y esto les hace más propensos a responsabilizar a otros por los errores más allá del contexto (Yin et al., 2021).
El estudio
El equipo realizó tres estudios. Para el primero, pidieron a 363 participantes que completaran dos encuestas en un orden aleatorio. Una midió el sentido de poder de los voluntarios, preguntando cuánto estaban de acuerdo con afirmaciones como “puedo conseguir que otros hagan lo que quiero”. La otra miró su tendencia a repartir culpas.
Se les dijo a los participantes que los investigadores estaban buscando una solución a un problema real en su departamento: dar o no un bono a un asistente administrativo que no había cumplido con el plazo para una subvención, y afirmó que no tenía otra opción porque estaba “atrapado en otro trabajo”. Luego se les preguntó cuántas opciones tenía la asistente para no completar el trabajo y si creían o no que era culpable de no cumplir con el plazo. Finalmente, se les pidió que votaran si debería recibir el bono o no.
El equipo descubrió que los participantes con mayor sentido de poder creían que la asistente tenía más opciones y era menos probable que votaran a favor de darle la bonificación. Del mismo modo, quienes percibieron que la asistente tenía más opciones la culparon más. Este siguió siendo el caso incluso al excluir a los participantes que no creían que el escenario fuera real.
En el segundo estudio, los investigadores querían saber qué pasaba cuando las personas se sentían más o menos poderosas. Para ello, les dijeron a los participantes que habían sido colocados en equipos para clasificar en orden de importancia una lista de consejos sobre cómo tener éxito en Mechanical Turk (el sitio web de crowdsourcing donde se llevó a cabo el estudio). En la condición de “bajo poder”, se les dijo a los participantes que se les había asignado el papel de un “trabajador” que era inferior a otros compañeros de equipo, mientras que en la condición de “mayor poder” eran supervisores.
Seguidamente les pidieron que resumieran una transcripción que supuestamente había hecho otro equipo: la transcripción estaba llena de errores, que les dijeron que se debían a que la conexión a Internet del trabajador era inestable. Luego respondieron preguntas sobre la transcripción, indicando si creían que el transcriptor tenía la opción de corregir sus errores, cuánta culpa tenía y si debería recibir el pago por la transcripción.
Nuevamente, los participantes en el grupo de mayor poder tenían más probabilidades de percibir que el transcriptor tenía otra opción en comparación los del grupo de bajo poder, lo que a su vez los hacía más propensos a culpar y castigar al transcriptor indicando que no se le debería pagar. Un tercer estudio también replicó estos hallazgos.
En los tres estudios, los participantes que se sentían más poderosos también eran más propensos a ver que los demás tenían más opciones y, por lo tanto, a responsabilizarlos más cuando algo salía mal, incluso si se les daba una explicación razonable.
Los autores sostienen que esto no puede deberse solamente a que las personas en posiciones de poder quieren preservar su propia posición ya que en el primer estudio se pidió a los participantes que tomaran una decisión sobre alguien completamente ajeno a ellos y su propio lugar en una jerarquía social. En cambio, puede ser que las personas poderosas se beneficien psicológicamente al creer que la posición de todos está relacionada con la elección, lo que significaría que ellos habrían alcanzado su propia posición a través del mérito y el trabajo arduo.
Referencias bibliográficas:
- Feldman, G., Baumeister, R. F., & Wong, K. F. E. (2014). Free will is about choosing: The link between choice and the belief in free will. En Journal of Experimental Social Psychology (Vol. 55, pp. 239–245). https://doi.org/10.1016/j.jesp.2014.07.012
- Ma, A., Yang, Y., & Savani, K. (2019). “Take it or leave it!” A choice mindset leads to greater persistence and better outcomes in negotiations. En Organizational Behavior and Human Decision Processes (Vol. 153, pp. 1–12). https://doi.org/10.1016/j.obhdp.2019.05.003
- Savani, K., Stephens, N. M., & Markus, H. R. (2011). The unanticipated interpersonal and societal consequences of choice: victim blaming and reduced support for the public good. Psychological Science, 22(6), 795–802. https://doi.org/10.1177/0956797611407928
- Yin, Y., Savani, K., & Smith, P. K. (2021). Power Increases Perceptions of Others’ Choices, Leading People to Blame Others More. En Social Psychological and Personality Science (p. 194855062110161). https://doi.org/10.1177/19485506211016140
Los viajes de la mente y su aplicación a la terapia. Por: Pura Cano
Desde la psicología con perspectiva sistémica, habitualmente decimos que lo importante a la hora de acompañar a un cliente en su proceso, no es tanto saber cómo ha llegado al estado en el que se encuentra o al estado que le trae a pedir ayuda, sino el estado al que desea acceder.
Es decir, que nos gusta más mirar hacia adelante, ya que este es el camino que queda por recorrer, utilizando el pasado para recoger la gran cantidad de recursos que nos brindan las experiencias pasadas.
Cualquier comportamiento tiene una justificación, y conocerla a veces solo te ayuda a permanecer donde estás, ya que encontraste el motivo, pero curiosamente rara vez te ayuda a resolver la situación, ya que estando centrado en la causa no puedes diseñar lo deseado, más bien diseñas lo “no deseado”. En esta artículo te cuento por qué esta diferencia es importante.
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Las dos direcciones de la mente
Nuestra mente puede viajar en dos direcciones y de dos maneras distintas.
Viajes conscientes
- Al futuro, para visualizar aquello que queremos alcanzar y contar con motivación.
- Al pasado, para recoger los aprendizajes que realizamos a través del tiempo vivido, a través de lo experimentado. Aporta esperanza y seguridad.
Viajes inconscientes o automáticos
- Al pasado: buscando causas y justificaciones. Atrae hacia uno mismo resentimiento y culpa.
- Al futuro: queriendo resolver la incertidumbre. Atrae miedo y ansiedad
Los viajes de la mente
Gracias a que nuestro cerebro es capaz de crear imágenes y realizar las conexiones sinápticas pertinentes, podríamos decir que para él, es lo mismo que algo sea vivido o imaginado, ya que de las dos formas lo experimenta como real, y así queda registrado en en su interior para poder acceder a ello cuando lo necesite, como si de una experiencia vivida se tratase.
Por ejemplo: Si alguna vez visualizas que estás en un escenario con un traje rojo hablando sobre tu libro, mientras te aplauden y suena una canción de Janis Joplin de fondo, cuantas más veces realices esa visualización, más profundo se grabará ese contenido en tu mente, de tal manera que el día de mañana podrás acceder a esa visualización con tanta facilidad como cualquier otro recuerdo, incluso puedes llegar a creer que sucedió de verdad. Mágico, ¿verdad?
Por eso es tan importante estar conscientes cuando hacemos los dos viajes virtuales de la mente, porque podemos construir aquello que queremos con tanto detalle que casi podríamos dibujarlo.
Hay todo un mecanismo muy interesante, y fundamentado científicamente por lo que sucede esto; Te invito a que lo descubras, de momento quédate con esto: “El cerebro no ve aquello que no conoce”.
A nuestra mente le gusta lo que conoce, y por el contrario, le gustan poco los cambios, ya que nuestra amigadla (cerebro primitivo, encargado de nuestra supervivencia) está siempre en modo alerta por si hiciese falta algún movimiento extra ante una amenaza real o imaginaria. Por tanto, nuestra mente normalmente se enfoca en lo que conoce, tratando de automatizar y así consumir poca energía.
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Ventajas de la visualización consciente
¿Cuál es la ventaja de que los pacientes de psicoterapia visualicen su futuro con todo lujo de detalles (con los cinco sentidos)? Pues que a su cerebro esa imagen le va a resultar familiar, y a partir de ese momento su foco va a estar disponible para todo aquello que se asemeje a lo deseado, eliminando todos aquellos estímulos o situaciones que no le llevan a esa imagen.
Asi es que por un lado tenemos la visión clara de lo que queremos, y por otro lado nuestro cerebro solo va a ver aquello que queremos, porque como ya sabes, con los ojos miramos, y con el cerebro vemos.

Volviendo al diseño consciente del estado deseado por nuestro cliente, ¿qué pasará si nos centramos en averiguar por qué el cliente está en el estado que está? Pues simplemente que estaremos ayudándole a mantener el foco justo en aquello que no desea, con lo cual su estado de ánimo va a generar más dificultad para cambiar.
Si se presenta con ira, con miedo, con culpa o con rabia, o quizás con ansiedad o apatía, va a ser muy difícil que surja la creencia de que puede cambiar. Posiblemente estaremos ayudando a validar su estado y se marchará sabiendo el porqué pero no se llevará el cómo salir de su situación, porque no habrá un lugar atractivo a donde ir.
Y quizás se vea secuestrado por la incertidumbre; el miedo y estará creando un escenario poco atractivo, pero desgraciadamente es el que la mente reconocerá cuando se presente ante él, y lo seleccionará de entre todo lo demás, porque es lo que conoce.
El cerebro no juzga, pero es muy obediente y te dará aquello que creas, porque lo otro aún estará en el limbo y por descubrir.
¿Qué hacer?
Hay que acompañar de la mano a ese estado deseado que a veces la persona no se atreve a soñar porque no lo cree posible, enredada como está en averiguar las causas y en cuestionar el porqué, como si realmente tuviese algún control sobre todo aquello que no es ella, e intervenir desde la fisiología, el lenguaje, la respiración, el dibujo, la creatividad, el movimiento… para hacerlo lo más real posible.
Ese día, la persona no llegará a las causas, pero conocerá un destino por el que seguir adelante. Más tarde quizás la comprensión pase por esa mirada hacia atrás, para explorar todo aquello que ha de ser soltado y todo aquello que ha de ser mantenido para acercarse a lo que se quiere. Y poco a poco irá construyendo el “cómo”, porque ya lo hizo otras veces.
A mí me gusta cambiar su “porqué” por el “para qué”, pero de eso ya hablamos otro día.
Me gustaría ampliar mi conocimiento a través de tu punto de vista. Te invito a que comentes y hablemos.
Recuperado de: https://psicologiaymente.com/clinica/viajes-mente-aplicacion-terapia
