La Teoría de Manejo del Terror: qué es y cómo explica el miedo a la muerte. Escrito por Luis Martínez-Casasola Hernández

El ser humano puede experimentar miedos a diferentes elementos, y uno de los más recurrentes es el de la muerte.

Existen diferentes teorías para tratar de explicar los mecanismos psicológicos que están detrás de esta reacción. Una de las más novedosas es la teoría de manejo del terror. Vamos a profundizar en este modelo para así entender mejor su explicación hacia este fenómeno.

¿Que es la teoría del manejo del terror?

La teoría de manejo del terror es un modelo creado para tratar de dar respuesta al malestar psicológico que el pensamiento sobre el fin de la vida provoca en muchas personas.

El fundamento de esta teoría es la relación conflictiva que se da entre dos partes. Por un lado, el instinto natural de conservación que tiene tanto el ser humano como otros animales.

Por el otro, la percepción consciente de que somos mortales y por lo tanto en algún momento la vida terminará. No solo eso, sino que generalmente no podemos saber cuándo va a ocurrir, lo que aumenta ese malestar. Se combinan, por lo tanto, dos condiciones acerca de la muerte: que es inevitable y que además no se puede predecir el momento en el que llegará.

Según la teoría de manejo del terror, esta situación genera en muchos sujetos un intenso miedo, que ha de ser manejado de alguna manera. Una de las vías para ello es sencillamente la evasión mental, que se traduciría en ocupar la mente con otros asuntos que resulten de más agrado para la persona.

Pero existe otra vía de escape muy extendida entre gran parte de la población, que son construcciones culturales, frecuentemente basadas en creencias religiosas, que anticipan una vida inmortal tras la vida terrenal. Se trata de una medida que alivia la ansiedad provocada por el miedo a morir, pues se tiene la esperanza de que, de alguna manera, ese no sea el punto y final de la vida.

Sin embargo, la teoría de manejo del terror nos explica que el de la religión es solo uno de los mecanismos que las personas pueden utilizar para rebajar ese pánico que supone la perspectiva de morir en algún momento. Existen otros constructos culturales cuyo efecto a nivel psicológico va en la misma dirección que la idea de una vida después de la muerte.

Estos elementos estarían relacionados con la idea de trascender de alguna manera, no como un ser inmortal, sino formando parte de algo mayor, ya sea a una familia, a una nación, a una organización o simplemente a la especie humana. Se trataría, por lo tanto, de una inmortalidad simbólica, basada en el hecho de ser partícipe en algún acto o idea que pueda recordarse históricamente.

El origen de esta teoría psicológica

Tan importante como conocer en qué consiste la teoría de manejo del terror, es conocer su origen. Esta propuesta, que se encuadra dentro de las áreas social y evolucionista de la psicología, es producto de un trabajo de los autores Jeff Greenberg, Sheldon Solomon y Tom Pyszczynski. Originalmente, estos psicólogos pusieron la idea de manifiesto en el libro titulado The Worm at the Core: On the Role of Death in Life, publicado en el año 2015.

Sin embargo, es necesario tener en cuenta que la idea en torno a cual gira la teoría de manejo del terror no es nueva, ni mucho menos. Una de las obras más recientes de las que dicho modelo estaría bebiendo, es la de La negación de la muerte, del antropólogo estadounidense, Ernest Becker.

Becker afirma que, en realidad, la gran parte de las conductas que cualquier persona realiza a lo largo de su vida tienen como fin último, bien el tratar de aplazar una muerte que, en realidad, es inevitable, o bien el evadirse para no tener dicho pensamiento, que genera ansiedad y miedo, en la cabeza.

Es precisamente ese miedo a morir, tal y como posteriormente recoge la teoría de manejo del terror, lo que impulsa a los seres humanos a tratar de darle un significado, no solo a la muerte, sino a la vida. Esa ansiedad provoca, por ejemplo, la aparición de esas ideas religiosas, pero también leyes, símbolos y otros elementos culturales, todos encaminados a tratar de rebajar el pánico a la idea de la inexistencia tras la muerte.https://addc352c941c5027e3da13171d70e3b6.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-38/html/container.html

Todos esos conceptos funcionan a nivel colectivo, pero no hay que olvidar otro de los elementos fundamentales, que tanto para Becker como para la teoría de manejo del terror funciona, en este caso, a nivel individual, para aplacar el miedo a morir, y no es otro que la propia autoestima de cada persona.

En ese sentido, una buena autoestima ayudaría a disipar la sensación de ansiedad que la muerte puede provocarnos. Por ello, alguien con una alta autoestima, probablemente tendrá más recursos para afrontar la idea del miedo a morir que una persona con baja autoestima. Para Becker, de hecho, la autoestima es un sinónimo de heroísmo.

En definitiva, para el autor Ernest Becker, la muerte, y más concretamente el miedo ante la misma, es el motor que mueve los comportamientos del ser humano, siendo por lo tanto su principal motivación para actuar.

La teoría de manejo del terror y la evolución

Otra cuestión interesante que se ha analizado en la teoría de manejo del terror es la relación que existe entre el miedo a la muerte y el desarrollo evolutivo de nuestra especie. Podríamos preguntarnos si esta ansiedad ante la mortalidad es de algún modo adaptativa. Lo cierto es que el miedo ante cualquier estímulo potencialmente aversivo es, de hecho, una forma de adaptación.

Y es que, evitar los elementos que puedan dañarnos de una u otra manera, es una manera de aumentar las probabilidades de supervivencia. Pero el miedo a la muerte no encaja exactamente en este concepto, pues es evidente que, por mucho que temamos a la muerte, en última instancia jamás podremos evitarla.

Por lo tanto, según nos explica la teoría de manejo del terror, no parecería que este temor fuera una forma de adaptación sino más bien un efecto producido al llegar a un nivel de racionalidad en el que somos conscientes de lo inevitable del fin de la vida. En ese sentido, el propio aumento a nivel racional sería el elemento adaptativo, y el miedo a la muerte una consecuencia del mismo.

Ante este nuevo miedo, que no está presente en especies menos evolucionadas, el ser humano ha creado toda esa serie de mecanismos y constructos culturales, que ya hemos visto, para así tratar de aplacarlo. Por ello, podríamos decir que tanto el miedo a la muerte como los elementos creados para luchar contra él, tienen un mismo origen, que sería ese nivel de raciocinio único en nuestra especie.

El simple acto de enterrar a los muertos, podría tener un origen pragmático, por el hecho de evitar enfermedades o la atracción de animales carroñeros. Pero existen evidencias de que, tanto nuestra especie como la de los extintos neandertales, veían en estos ritos una forma de preparar al difunto para una vida extraterrenal, ya que situaban alimentos y otros elementos junto a los restos mortales.

Críticas

Sin embargo, no todos los autores están de acuerdo con el planteamiento que hace la teoría de manejo del terror. Algunos de estos críticos alegan que la conducta del ser humano se adapta para evitar las situaciones concretas que potencialmente pueden causar la muerte, por lo que la adaptación sería a cada uno de esos escenarios en particular, y no sería una generalidad en la que las personas se alejan de la muerte de manera inconsciente.

Otra de las críticas realizadas a este modelo consisten en la generalización que la teoría de manejo del terror hace acerca del miedo a la muerte como el mayor miedo, o el más general en la mayoría de los seres humanos. Estos autores alegan que en diferentes estudios, muchos participantes han elegido diversas situaciones en lugar de la muerte, como su mayor temor.

Algunos investigadores han propuesto como alternativa a este modelo, la idea de que en realidad no se teme a la muerte, sino que es la incertidumbre generada ante la misma, lo que estaría provocando la ansiedad en muchas de las personas. En ese sentido, alegan que la incertidumbre normalmente solo se tolera cuando existe un contexto que la atenúa, como puede ser un regalo envuelto, recibido por una festividad.

Sin embargo, cuando esta incertidumbre tiene un contexto que no invita a pensar en lo agradable del mismo, no será algo que la persona, por lo general, vaya a tolerar adecuadamente. Estas son algunas de las críticas que la teoría de manejo del terror ha recibido.

Referencias bibliográficas:

  • Becker, E. (1997). The denial of death. Free Press Paperbacks.
  • Greenberg, J., Pyszczynski, T., Solomon, S. (1986). The causes and consequences of a need for self-esteem: A terror management theory. Public self and private self. Springer.
  • Greenberg, J., Arndt, J. (2011). Terror management theory. Handbook of theories of social psychology.
  • Solomon, S., Greenberg, J., Pyszczynski, T. (2004). The cultural animal: Twenty years of terror management theory and research. Handbook of Experimental Existential Psychology. Guilford Press.
  • Solomon, S., Greenberg, J., Pyszczynski, T. (2015). The worm at the core: On the role of death in life. Random House.

Recuperado de: https://psicologiaymente.com/psicologia/teoria-manejo-terror

Té verde o café: ¿cuál es el mejor para la salud? Escrito por P. Matey

Cada uno goza de las ventajas saludables de la cafeína y de sus antioxidantes, pero las personas con ansiedad, insomnio y trastornos de pánico deben considerar elegir la infusión. Lo importante es elegir según las necesidades.

Una de las dos es la bebida más consumida en el mundo después del agua. De hecho, se consumen al año 10.000 millones de kilos (1,3 por persona) de café en el mundo, y en nuestro país cada ciudadano toma 4,5 kilos. Pese a que los españoles gozan de una gran tradición cafetera, en los últimos años ha ido ganando adeptos. 

Si el debate es establecer cuál brinda más beneficios, como titula este artículo, debemos señalar que la ciencia establece que ambos son seguros, gracias a las bondades de la cafeína y los antioxidantes. Y ambos, también, están asociados con un menor riesgo de ciertas enfermedades.

Para quién el té

Sin embargo, las personas con ansiedad, insomnio y trastornos de pánicodeben considerar elegir el té verde en lugar del café debido a su menor contenido de cafeína y porque contiene L-teanina, un aminoácido que promueve un estado de alerta tranquilo. 

“El té verde se asocia con un riesgo reducido de accidente cerebrovascular y diabetes. El café, con menos mortalidad por enfermedad cardiaca”

Por el contrario, el mayor contenido de cafeína del café puede conducir más fácilmente a la dependencia de la misma en comparación con la que genera la infusión. Por otro lado, el café sería una opción más adecuada si estás buscando un mayor estado de alerta o un mejor rendimiento físico. Determinar cuál es mejor, en última instancia, se reduce a las necesidades específicas. Alimente te argumenta los pros y contras.

La droga estimulante más consumida

Sabemos que la cafeína es la ‘droga’ estimulante más ingerida en el planeta,como constata un trabajo de revisión publicado en ‘Frontiers in Psychiatry’, y se encuentra naturalmente en el café y el té. De hecho, ambos son a menudo las fuentes más predominantes de cafeína en la dieta de una persona. 

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Sin embargo, el café proporciona más de tres veces la cantidad de cafeína que el té verde. Una porción de 240 ml del primero brinda 96 mg de cafeína,mientras que la misma cantidad del segundo otorga 29 mg. 

La ciencia considera que la ingesta de 400 mg de cafeína por día es segura para los adultos. Pero el límite recomendado cae a 100 mg por día para adolescentes y 2,5 mg/kg por para niños. 

Cafeína para ambos: beneficios equiparables

La cafeína es una de las sustancias más estudiadas, debido a sus múltiples efectos beneficiosos para la salud. Estos incluyen: 

  • Aumento de los niveles de energía, estado de alerta, atención y vigilia, como demuestra un artículo de opinión de ‘Nutrition’.
  • Disminución de la fatiga física y mental.
  • Tiempos de reacción más rápidos y precisión mejorada.
  • Rendimiento mejorado de ejercicio, algo que se ha visto reflejado en unestudio de investigadores de la Universidad del Sur de Carolina (EEUU) recogido en ‘Current Sports Medicine Reports’.
  • Aumento de la memoria y estado de ánimo.

Además, la ciencia sugiere que tiene efectos protectores sobre la salud del cerebro, reduciendo el riesgo de demencia y otras enfermedades degenerativas. 

Y algunos estudios, como el llevado a cabo por científicos chinos y publicado en ‘European Journal of Nutrition’, la han relacionado con un menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

Cargados de antioxidantes

El té verde y el café tienen múltiples beneficios para la salud en común, incluido su alto contenido de antioxidantes y sus efectos para la pérdida de peso. Los radicales libres desempeñan numerosas funciones beneficiosas en el cuerpo. Sin embargo, en exceso provocan estrés oxidativo, un proceso dañino que puede afectar negativamente la salud al causar enfermedades y acelerar el proceso de envejecimiento, como constata un trabajo de ‘Oxidative Medicine and Cellular Longevity’. 

Afortunadamente, el café y el té verde están cargados de antioxidantes, compuestos con efectos beneficiosos contra el estrés oxidativo. Ambos son particularmente ricos en un grupo de antioxidantes llamados polifenoles. En ambas bebidas, estos son responsables de muchos de sus beneficios y su sabor. 

El galato de epigalocatequina (EGCG, por sus siglas en inglés) y el ácido clorogénico (CGA) son los polifenoles más abundantes en el té verde y el café, respectivamente. Los estudios en tubos de ensayo, animales y humanos sugieren que pueden tener potentes efectos contra el cáncer.

Por ejemplo, EGCG puede dificultar el crecimiento y la diseminación del tumor,y puede conducir a la muerte de las células tumorales. Su efecto antiinflamatorio puede ayudar a prevenir la inflamación crónica involucrada en la aparición del cáncer. Por otro lado, el CGA parece inhibir el crecimiento tumoral y promover la muerte de las células cancerosas. 

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Los estudios sugieren que el EGCG en el té verde puede tener un efecto beneficioso contra las células cancerosas en los tumores de cabeza y cuello,así como en las que ocasionan la neoplasia en pulmón, próstata, mama, colorrectal y páncreas.

Foto: Foto: iStock.

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Por el contrario, al CGA del café se le atribuyen beneficios contra los cánceres de hígado, endometrio y piel. Además, también puede ser bueno para la salud del corazón y el control del azúcar en sangre al regular los niveles de triglicéridos y mejorar la respuesta de sus células a la hormona insulina. 

Efectos de la pérdida de peso

El CGA del café y el EGCG del té verde, junto con la cafeína, aportan a ambas bebidas propiedades para bajar de peso. Los estudios en animales muestran que el CGA puede reducir la insulina, el colesterol y los triglicéridos en la sangre. También puede disminuir los niveles de leptina, una hormona que regula el hambre, lo que conduce a una reducción de peso y grasa visceral. Se trata de la almacenada dentro del abdomen alrededor de los órganos y que está relacionada con un mayor riesgo de enfermedad cardiaca y diabetes. 

El final resumido de la historia

La evidencia muestra que el té verde se asocia con un riesgo reducido de accidente cerebrovascular, diabetes y depresión. Mientras tanto, el café está relacionado con una disminución de la mortalidad por enfermedades cardiacas.

Recuperado de: https://www.alimente.elconfidencial.com/nutricion/2021-04-15/te-verde-cafe-cualidades-mejores_3033891/

Un año de pandemia: diario de las consultas psicológicas online. Escrito por: Patricia Matey

Nada de lo que sucedió desde comienzos de marzo de 2020 en España, y en el resto del mundo, se había vivido por igual desde la segunda mitad del siglo XX y lo que llevamos del XXI. La pandemia por covid-19 ha causado una situación sanitaria y social con implicaciones desproporcionadas hasta ahora no vividas en Europa. 

El artículo de opinión ‘La psicología ante la pandemia de la covid-19 en España. La respuesta de la Organización Colegial‘, firmado por Fernando Chacón-Fuertesa, José Ramón Fernández-Hermida, Mª Paz García-Vera, de las Universidades Complutense y Oviedo de Madrid, recogido en ‘Clínica y Salud’, adelantaba en julio 2020: “Las pandemias tienen efectos psicológicos muy importantes sobre la población, derivados de la percepción de incertidumbre, confusión y sensación de urgencia que generan. Esos efectos en muchos casos son reacciones de adaptación, de diversa factura, a una nueva circunstancia estresante, mientras que en otros son debidos al agravamiento de una psicopatología previa. La acción estresante del contexto pandémico no afecta a toda la población por igual”. 

Estrés pandémico

E insisten: “Es previsible que el estrés pandémico afecte a los grupos más vulnerables de la población, a los que habrá que prestar especial atención. Las personas sin recursos económicos o sociales, discapacitadas, ancianos que viven solos o con escaso soporte social, niños o adultos que viven en hogares conflictivos y personas con psicopatología previa afrontarán peor las consecuencias y restricciones de la cuarentena y del confinamiento. A estos grupos hay que sumar, de forma destacada, la parte de la población a la que más de cerca toca la enfermedad. Nos referimos a las personas enfermas, sus familiares y el personal sanitario que les atiende en primera línea”

La telepsicología llegó para quedarse

Si bien la tecnología y la infraestructura para la telesalud ha estado disponible desde mediados de la década de 1990, la industria del cuidado de la salud nunca hubiera abrazado la telesalud por completo sin un evento que pusiera fin al statu quo como una pandemia. No cabe ninguna duda. 

Mapa de la tragedia

Desde el estallido de la pandemia, hace ahora un año, hemos tenido que adaptarnos a una situación anómala que ha puesto nuestra salud mental a prueba. Y para muestra un botón. Una de las fotografías captadas nos llega de la mano de TherapyChat, la primera plataforma online en España en adherirse ya en 2018 al Código de Buenas Prácticas del Colegio Oficial de Psicología de Madrid. Documentan que todos los psicólogos disponibles son colegiados y pasan a través de un estricto proceso de selección, lo que garantiza la calidad del servicio. 

Y son ellos los que han elaborado un trabajo que documenta las conclusiones de un estudio de 50.000 consultas. ¿El perfil del usuario? “La gran mayoría de nuestros usuarios están entre 24 y 45 años. En cuanto al género, el número de mujeres duplica al número de hombres que acceden a nuestra plataforma. La mayoría de los usuarios reside en España, pero tenemos también clientes en más de 30 países, desde EEUU a América Latina y Australia”. 

  • Prepandemia: la mayoría de las personas que solicitaban terapia en TherapyChat lo hacían por ansiedad. Hay que mencionar, por lo tanto, en primer lugar, que ya muchos de nosotros llegábamos a esta situación con el vaso de la ansiedad muy cargado.
  • Marzo-junio: al poco tiempo de llegar el confinamiento, se incrementaron las consultas relacionadas con problemas de pareja y aumentaron los problemas familiares en general. Era lógico como consecuencia de pasar más tiempo en casa y cerrar nuestro mundo exterior. Desapareció de un día para otro el oxígeno que cogemos de fuera, lo que dificultó la convivencia en muchos hogares y generó mucha acumulación de tensión. Se trata de un círculo vicioso, puesto que la pandemia afecta al estado de muchas personas, produciendo estrés, ansiedad y demás problemas emocionales que, a su vez, afectan a las relaciones más cercanas, las cuales cierran el círculo volviendo a afectar a nuestro estado de bienestar general. No obstante, la aparición de un enemigo común tan resistente produjo una unión y solidaridad en la sociedad que hizo aflorar un gran número de sentimientos positivos y actos altruistas: innumerables videotutoriales, clases gratuitas, acciones de donación y ayudas entre vecinos son solo algunos de los ejemplos.
  • Julio-septiembre: con la ‘nueva normalidad’, la ansiedad volvió a colocarse en cabeza y se convirtió en el mayor motivo de consulta. Además, se le sumaron cuestiones de autoestima y de crecimiento personal. ¿Por qué estos tres problemas? En primer lugar, porque una vez que salimos de la burbuja del confinamiento más duro, surgió la necesidad de adaptarse a vivir fuera de casa, pero con limitaciones añadidas, una gran incertidumbre por la situación y miedo a la enfermedad. Por otro lado, con el tiempo, se produjo una sensación de estancamiento, debido a las limitaciones impuestas. Esto ha provocado que no existan muchas novedades a nivel personal y que las interacciones con otras personas también sigan afectadas. Nos volvimos más vulnerables a bajadas de autoestima o a sentir la necesidad de salir de esta ‘cárcel’ psicológica para crecer.
  • Octubre: a medida que avanzó esta situación, también aumentaron los casos de depresión, consecuencia natural de la reducción de estímulos positivos en nuestra vida, por un tiempo tan prolongado. Adicionalmente, la ansiedad cronificada también ha podido generar bajo estado de ánimo, subiendo los casos de la anteriormente mencionada depresión.

¿Hacia dónde nos dirigimos?

Este año, “ha supuesto un freno en seco que nos ha obligado a ser conscientes de aspectos de nuestra vida que la prisa de nuestra rutina anterior no nos permitía ver. Aspectos como la valoración de la salud física y mental, la compañía y la cercanía de los seres queridos cobran hoy más importancia que nunca. Además, aunque se ha hablado mucho sobre la salud física, también se ha dado mucha importancia a los temas relacionados con la salud mental, desestigmatizando el apoyo psicológico. Eso ha permitido que más personas hayan dado el paso hacia la mejora de su bienestar mental beneficiándose de la ayuda de los especialistas en la materia”. 

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Las afirmaciones son de Aída Rubio, coordinadora del equipo de psicólogos de TherapyChat, que añade: “En primer lugar observamos un aumento significativo de los síntomas de ansiedad y la aparición de mayor número de conflictos de pareja y familiares. Esto fue consecuencia natural del impacto de la noticia, la llegada de las restricciones y el confinamiento total”. 

Y reitera: “Durante el propio confinamiento total, muchos de los que ya venían con problemas de antemano vieron incrementada la gravedad de sus síntomas. Sobre todo detectamos la aparición de más casos de elevada gravedad, ya que el confinamiento tuvo como consecuencia el cierre de los centros presenciales para salud mental grave, y estas personas se vieron con muchos menos recursos asistenciales, y un agravamiento de la sintomatología derivado también del aislamiento social y de la incertidumbre que todos vivíamos. Actualmente estas personas siguen siendo más vulnerables porque un gran protector del estado mental es el tener unos contactos sociales de calidad, lo que esta pandemia está limitando bastante”. 

Las fobias

Tras el desconfinamiento del año pasado, “empezaron a aparecer mayor número de problemas fóbicos: fobia a la enfermedad, fobia social, agorafobia… La población de golpe tuvo que enfrentarse a un gran problema: adaptarse a una nueva realidad, que de por sí generó mucho estrés y miedo, pero además tuvo que hacer frente a abandonar, en muchos casos, su entorno seguro (y libre de virus), es decir, su casa. No siempre esta adaptación se ha logrado o más bien sobrellevado, ya que a día de hoy los cambios siguen siendo constantes, así que lograr una adaptación completa es un verdadero reto. De ahí que hayan aumentado en consulta los trastornos adaptativos, que son aquellos que derivan de épocas de importantes cambios que generan gran estrés. Así encontramos mucha sintomatología ansioso-depresiva en la población aún a día de hoy, y así seguirá siendo”, apostilla. 

Cuando hay tal grado de inestabilidad emocional, por supuesto, los conflictos familiares, de pareja y laborales se ven aumentados. Son un daño colateral que va más allá de las posibles épocas de mayor limitación de movimiento social. 

Por qué la baja autoestima

Por último, ha habido una constante en este tiempo, que han sido las consultas acerca de la baja autoestima. “Cuando hay un gran terremoto vital es natural que las personas nos preguntemos ciertas cuestiones importantes, como si estamos donde queremos, con el trabajo que deseamos, en la situación vital que querríamos, y si nuestro yo real, en definitiva, dista mucho del yo ideal. Esta situación nos ha puesto de frente con ciertas preguntas incómodas. El aislamiento social, además, sumado a la inestabilidad emocional, ahonda en este deterioro de la autoestima”, recuerda Aída Rubio. 

Para segunda muestra otro botón, comenta Ana Lucas, psicóloga sanitaria en Psico-Salud, “en general, durante la pandemia todas las personas tuvimos mucha relación online, quedábamos con amigos, con la familia y trabajábamos solo a través de la pantalla. Algunas de estas nuevas formas de relación han llegado para quedarse. Los psicólogos hemos trabajado online, tiene aspectos positivos como la seguridad, la continuidad de los tratamientos y que puedes ver la cara y la expresión de la persona. En el lado negativo se diría que pierdes parte de la comunicación y a veces la falta de espacio e intimidad en la casa, hace que sea más difícil”. 

Desde el primer día de confinamiento “en marzo de 2020, empezamos a pasar consulta online. Hubo muchas bajas por la incertidumbre de la situación, el miedo o porque la nueva situación afectaba de otra forma a las familias. Pero desde el principio tuvimos que adaptar nuestra forma de trabajar. Eran diferentes los problemas consultados al inicio durante y después de este primer año. Al primcipio nos encontrábamos con situaciones de estrés agudo por múltiples causas, casi todas relacionadas con el confinamiento, la pérdida de libertad, la ausencia de relaciones o de apoyo social, el miedo a la enfermedad, pérdidas cercanas o situaciones de pérdida de trabajo”, detalla. 

La cuarta ola

Durante el confinamiento y a lo largo de este año, “hemos tenido llamadas por estrés continuado en el tiempo. En estos casos a cada persona le afecta de una forma diferente, depende de su situación, los apoyos con los que cuente, su capacidad de hacer frente y salir adelante. Todo esto nos va a decir si la persona necesita más o menos apoyo. Ahora hace justo un año desde que empezó el confinamiento, lo que vemos es la cuarta ola, casos de trastorno generalizado de ansiedad, bajo estado de ánimo, depresión, cansancio acumulado, agotamiento y desgaste por todo lo que hemos pasado”, inisiste Ana Lucas.

La realidad es que hemos vivido” una situación de trauma colectivo, a la que le hemos hecho frente según venía, y aunque el ser humano tiene una capacidad de adaptación y resiliencia brutal, y saldremos fortalecidos, pero el efecto secundario es el desgaste que deja. La terapia covid, en estos casos ayuda al cerebro a entender, ajustar y regular todas esas experiencias que hemos vivido. El objetivo es que la persona tenga una visión más amplia, que genere más recursos y que reduzca el malestar que ha generado toda esta situación”, determina.

Recuperado de: https://www.alimente.elconfidencial.com/bienestar/2021-03-17/ano-pandemia-terapia-psicologica-virtual-ansiedad-covid19_2993772/