Pon atención: estos rasgos indican que tu hijo tiene problemas de aprendizaje. Por BERNARDO PEÑA

Un problema de aprendizaje es una condición que aparece a muy temprana edad, y con la cual el niño debe aprender a vivir. Reconocerla a tiempo es fundamental. Conoce algunos rasgos característicos de esta condición.

Pon atención: estos rasgos indican que tu hijo tiene problemas de aprendizaje

Angélica tiene 4 años y por primera vez en su vida va a una escuela. En el aula, no habla ni comparte con otros niños, tampoco parece seguir las instrucciones de la maestra. El psicólogo escolar y la docente citan a los padres de Angélica porque vislumbran que tiene problemas de aprendizaje.

En poco tiempo, los padres de Angélica tienen que reunirse tres veces con el personal de la escuela. En casa, Angélica es una niña habladora e interesada en aprender lo que mamá y papá le muestran. Pero esto no es lo que ocurre en la escuela.

La presión hace mella en los padres de Angélica y la llevan a una consulta con un neuropediatra. Después de una evaluación, el médico diagnostica que no hay nada anormal. Simplemente, Angélica es distinta a sus compañeros, tal y como son todos los niños entre sí.

Al poco tiempo ocurre el “milagro”: Angélica comienza a socializar, le interesa lo que la maestra le presenta y habla animadamente con ella y con sus compañeros de aula.

Cada niño tiene su ritmo

Madre cocinando con su bebé

La historia que hemos contado ha sido vivida por montones de padres, niños, maestros y profesionales de la salud. Aunque es común decir que “cada niño tiene su ritmo”, no son pocas las veces en que la angustia exagerada nos hace ver problemas donde no los hay.

El comienzo de la escuela trae problemas de todo tipo, pero la mayoría se soluciona a su debido momento. La etapa preescolar es divertida, los niños aprenden jugando y los docentes tienen un trato cercano y personal.

A medida que los niños crecen, las materias escolares se complican, las tareas se multiplican y las relaciones con los compañeros tienen nuevos y diferentes matices. El niño es más consciente de sus capacidades y limitaciones. A unos les va bien, a otros no tanto.

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¿Cuándo se detectan los problemas de aprendizaje?

Aunque no faltarán los profesionales que indiquen que mientras más temprano se detecten los trastornos del aprendizaje mejor, lo cierto es que con niños pequeños se corre el riesgo de hacer diagnósticos exagerados.

Un especialista es quien da el diagnóstico de un trastorno del aprendizaje cuando el niño tiene entre 7 y 8 años.

Las dificultades de aprendizaje afectan el procesamiento de información. Por ejemplo: el niño tarda en aprender a leer y escribir, y suele tener problemas con las matemáticas. Puede entender de qué se trata, pero no logra expresarlo con corrección.

Esto no solo afecta su rendimiento escolar, sino también su capacidad para relacionarse con los demás.

Primeras señales de problemas de aprendizaje

Deja que tus hijos se equivoquen

En niños menores de 5 años, las señales que indican que un niño puede tener problemas de aprendizaje son las que se mencionan a continuación.

  • Tiene problemas con actividades motoras como escribir, rasgar, caminar, recortar, abotonar, subir cierres o cremalleras y atar cordones.
  • Le cuesta seguir instrucciones simples, ya le parecen muy complejas y no puede ejecutarlas.
  • Tiene retraso en el habla, problemas de pronunciación, le cuesta aprender nuevas palabras.
  • Le es difícil aprender a leer, los números, el alfabeto, los días de la semana, los colores y las figuras geométricas.
  • Tiene problemas para concentrarse o prestar atención.
  • Se siente frustrado o desmotivado para realizar actividades escolares o en otros espacios de su vida familiar y social.

Indicadores de problemas de aprendizaje en niños más mayores

  • Presenta dificultades para dormir o comer.
  • Se aburre y no tiene interés en la escuela.
  • Tiene mal comportamiento en la escuela o es agresivo.
  • Evidencia problemas para identificar y expresar sus sentimientos.
  • No quiere hablar sobre sus estudios y pasa mucho tiempo haciendo sus tareas.

Confirmado: tiene trastornos del aprendizaje

Niño con trastorno de aprendizaje

Los niños con trastornos de aprendizaje tienen una inteligencia normal o por encima de lo normal, pero les cuesta expresar lo que saben. Como tienen problemas para aprender ciertas materias, con frecuencia se sienten frustrados y enfadados.

Estas emociones repercuten negativamente en su autoestima. Incluso, pueden llegar a sufrir depresión, ya que saben bien lo que quieren lograr, decir, escribir o hacer, pero les es difícil lograrlo.

En algunos casos, los niños con trastornos del aprendizaje presentan discapacidades como la dislexia o la discalculia, o bien sufren de ambas. Ello, sin duda, facilita un diagnóstico acertado. También, pueden presentar problemas de falta de atención, pero eso no significa que tengan trastornos por déficit de atención.

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¿Cómo ayudo a mi hijo?

  • Comprende y acepta que los problemas de aprendizaje son para toda la vida.
  • La maestra ayuda a detectar síntomas y a crear el entorno que favorezca el aprendizaje, pero no puede dar un diagnóstico.
  • Un buen diagnóstico y una intervención oportuna tienen un impacto muy positivo en la vida académica de tu hijo.
  • Las pruebas para detectar los problemas de aprendizajes las realizan especialistas: un psicólogo, un neuropsicólogo infantil, un pediatra especializado o un psiquiatra.
  • Los niños con trastornos del aprendizaje aprenden. Enfócate en sus capacidades y gustos. Eso alimenta su autoestima.
  • Los castigos y las reprimendas no funcionan con estos niños, por el contrario, pueden agudizar el problema.
  • Cuando tu hijo haga un berrinche o llore por sus limitaciones, quédate a su lado. Dile cuánto lo amas y reconoce cuánto se esfuerza para lograr lo que sabes no es fácil para él.

Para mamá y papá

Criar a un hijo con problemas de aprendizaje es estresante. Si necesitas apoyo o terapia psicológica, búscala. Tu hijo también se beneficiará de que mamá y papá estén bien.

Eso sí, por favor, nunca compares a tu hijo con problemas de aprendizaje con otro niño que no los tenga, menos aún con un hermano. Tu hijo lo agradecerá.

RECUPERADO DE: https://mejorconsalud.as.com/rasgos-indican-tu-hijo-tiene-problemas-de-aprendizaje/

9 ejercicios para mejorar la atención en los niños. Por: THADY CARABAÑO

Prestar atención es una destreza que madura poco a poco en los niños. Por supuesto, es fundamental para favorecer el aprendizaje y la relación con el entorno que les rodea.

9 ejercicios para mejorar la atención en los niños

La atención es fundamental para recibir correctamente la información que se necesita en los procesos cognitivos. Los niños pueden ser dispersos y es normal que así sea. No obstante, es necesario mejorar la atención para que el proceso de aprendizaje rinda los frutos esperados.

La capacidad para atender dependerá de factores como la edad, el nivel de maduración o incluso la personalidad. Hay niños más distraídos y soñadores que otros. Incluso entre hermanos es posible encontrar diferencia en lo que se refiere a prestar atención.

Cuando el niño no presta mucha atención a las instrucciones para realizar un trabajo o una tarea, seguramente le costará mucho más lograr el resultado esperado que si hubiera atendido correctamente. Esa dificultad puede generar frustraciones, lo que se pueden prevenir con facilidad.

¿Cómo mejorar la atención de los niños?

¿Qué es la coordinación mano-ojo y cómo mejorarla?

En la actualidad hay muchos elementos que distraen y captan la atención de los más pequeños. Son muchos y muy rápidos los estímulos que manejan los niños cuando, por ejemplo, navegan por internet o juegan videojuegos. Así, cuando van a la realidad del aula escolar, les cuesta mantenerse atentos concentrados.

Más allá de que un niño sea más propenso a dejarse llevar por sus pensamientos que otro, nos agrada proponerte estos 9 ejercicios para realizar en el hogar. Como se trata de niños, más que con ejercicios, vamos a mejorar la atención con juegos debido a los múltiples beneficios que aporta, tal y como evidencia este trabajo publicado en la revista Dominio de las ciencias.

1. Un clásico: el rompecabezas

Los juegos de rompecabezas son clásicos para mejorar la atención y estimular el aprendizaje, tal y como señala este estudio llevado a cabo por profesionales de la Universidad Nacional de Tumbes, Perú. Existen múltiples opciones adaptadas a las edades y capacidades de los niños.

En cuanto detectes que tu niño ya reconoce las piezas y lo arma cada vez con mayor rapidez, pon a su disposición uno nuevo e incrementa la dificultad del mismo.

2. Descubre las diferencias

Otro juego ampliamente conocido son los libros o pasatiempos con ilustraciones prácticamente similares, en las que hay que detectar unas diferencias casi imperceptibles. En internet también se pueden encontrar este tipo de juegos ideales para mejorar la atención.

3. Observa y ordena para mejorar la atención

Dispón de un cierto número de objetos (pueden ser juguetes de tu hijo) sobre una mesa y dales un orden. Pídele a tu pequeños que los observe y que memorice la forma en la que están colocados. Después, cambia el orden de los juguetes y pídele que los ponga tal y como estaban inicialmente.

Niño ordenando sus juguetes.

Descubre: 5 mejores ejercicios para mejorar nuestra memoria

4. Ya no está

De nuevo, en una mesa, presenta un número de objetos o juguetes a tu hijo y pídele que los observe detenidamente. Luego, dile que cubra sus ojos y esconde uno de los objetos. Cuando el niño vuelva a mirar pídele que te diga cuál es el que ya no está.

5. Los juegos de memoria para mejorar la atención

¡Otro clásico que no pasa de moda! Para memorizar hay que prestar atención. Puedes encontrar juegos de memoria en tarjetas impresas o en versiones digitales. Mientras los niños son más pequeños, las imágenes deben ser más sencillas, pero a medida que crecen busca opciones más desafiantes.

6. Identifica la palabra clave

Dale una serie de palabras clave a tu hijo. Lee un cuento y pídele que anote mentalmente cuántas veces mencionas dichas palabras claves. Otra variante es que le pidas aplaudir cuando las menciones.

7. Ubica los dígitos

Localiza en internet tablas de números y pídele a tu hijo que ubique un número específico. Si todavía es pequeño, selecciona números de un dígito. A medida que crezca, busca versiones más complejas de estas tablas.

8. Colorea mandalas

Niña coloreando en su libreta.

Los mandalas son un excelente ejercicio de concentración, como señala este trabajo llevado a cabo por investigadores de la Universidad de la Laguna, ya que implican repetir un mismo patrón de colores. De nuevo, la recomendación básica es buscar opciones adecuadas a la edad del niño para que pueda mejorar la atención.

¿Lo sabías? Descubre por qué tus hijos deberían pintar mandalas

9. Sopa de letras

Para los niños que ya saben leer, encontrar palabras en las tradicionales sopas de letras siempre es un reto interesante y divertido. Puedes hacer pequeñas competiciones para ver quién de los dos consigue más palabras en el menor tiempo posible.

En lo que a mejorar la atención se refiere…

Cuando se trata de mejorar la atención de los niños hay muchas opciones. No obstante, lo más importante es comenzar con lo más fácil y estimular al niño a hacerlo mejor cada vez. En la medida en que se vaya progresando, aumenta la complejidad para que el pequeño se sienta retado a mejorar y a superarse.

Recuerda que son normales las dificultades que presentan los niños a la hora de prestar atención, ya que es una de las destrezas cerebrales que tarda en madurar y consolidarse. Sin embargo, con estos sencillos ejercicios puedes ayudar a tu pequeño a mejorar la atención de forma fácil y divertida.

RECUPERADO DE: https://mejorconsalud.as.com/9-ejercicios-para-mejorar-la-atencion-en-los-ninos/

¿En qué momento aprenden los niños a concentrarse? Por: ELENA SANZ

La capacidad para concentrarse se adquiere con los años y la maduración cerebral. Descubre a qué edad aprenden los niños a controlar su atención.

¿En qué momento aprenden los niños a concentrarse?

Trastornos como el déficit de atención y la hiperactividad (TDAH) están, hoy en día, en boca de todo el mundo. Parece que el porcentaje de niños diagnosticados es cada vez mayor y esto puede llevar a los progenitores a preocuparse. Ante determinadas conductas infantiles surge el temor de que el niño padezca un problema de esta índole. Pero en realidad, lo que sucede es que no comprendemos bien cuándo y cómo aprenden los niños a concentrarse.

Quizá tu hijo no aguante leyendo más de unos minutos, se distraiga haciendo sus deberes o permanezca poco tiempo desarrollando una misma actividad o juego. Antes de alarmarte, pregúntate cuáles son sus capacidades según su edad.

Quizá estés exigiendo más de lo que el pequeño puede dar. A fin de evitar estas situaciones, te compartimos valiosas informaciones acerca de la concentración infantil.

¿Qué es la concentración y cómo se desarrolla en los niños?

La concentración es la capacidad de dirigir la atención hacia los estímulos relevantes y sostenerla, desechando aquellos inputs que no nos sirven. Es un proceso complejo e intencional; no solo debemos escoger el foco, sino que también hemos de ser capaces de obviar otras estimulaciones irrelevantes.

Alcanzar este logro está relacionado con el desarrollo y la maduración cerebral. Los recién nacidos suelen enfocarse en el rostro y en la voz de sus cuidadores, pero su atención es muy voluble. Reaccionarán y cambiarán su enfoque ante cualquier sonido o estimulación del medio.

A medida que el niño crece, no solo aprende a dirigir voluntariamente su foco atencional, sino que además adquiere la capacidad de mantenerse concentrado por periodos de tiempo prolongados. Esto, a medida que maduran las regiones cerebrales prefrontales.

Tengamos en cuenta que estas estructuras no terminan de desarrollarse hasta pasada la adolescencia, por lo que el camino a recorrer es largo. Aun así, veamos los avances que se producen a cada edad.

Niño distraído en sus deberes.
La distracción al realizar los deberes y las tareas de la escuela es esperable hasta ciertas edades.

La capacidad de concentración infantil en función de la edad

Los tiempos y las características que se mencionan a continuación son orientativos y pueden variar ligeramente de un niño a otro. Conviene conocerlos y tenerlos en cuenta para saber qué esperar en cada época:

  • Durante el primer año: la atención del bebé es fugaz e inestable. Se distrae con facilidad ante elementos novedosos y llamativos del entorno. Su atención no podrá mantenerse durante más de 4 o 5 minutos.
  • Entre 1 y 2 años: en este momento los niños se enfocan en aquello que les atrae, les agrada y llama su atención. Pero no lo sostendrán por más de 6 u 8 minutos.
  • Entre 2 y 3 años: comienza a desarrollarse la atención voluntaria. El niño controla dónde pone su foco. Sin embargo, es fácil que se distraiga y que no permanezca concentrado más de 15 minutos.
  • Entre 3 y 4 años: el infante ya tiene más control sobre su atención. Puede cambiarla a voluntad y sostenerla incluso por 20 minutos. No obstante, es común que quiera cambiar de actividad cuando comience a aburrirse.
  • Entre 4 y 5 años: tu hijo podrá mantener su concentración por 25 minutos e incluso atender varios aspectos a la vez. Por ejemplo, podrá escuchar y comprender tus instrucciones mientras está pintando.
  • 6-7 años en adelante: a partir de este momento el control sobre la atención es mayor. El niño puede enfocarse en una tarea, incluso si esta no le resulta muy atractiva. Sus periodos de concentración se incrementan hasta 40 o 45 minutos hacia los 9 años. A pesar de ello, si la tarea es poco agradable o aburrida pueden distraerse tras los 15 minutos.

¿Para qué nos sirve conocer cuándo aprenden los niños a concentrarse?

Tener en consideración las capacidades presentes a cada edad es fundamental para el proceso pedagógico en el aula. Sin embargo, para los padres este conocimiento también resulta básico.

Esto les permitirá organizar las tareas que realizan con sus hijos, ajustando los periodos de tiempo, programando descansos adecuados y, sobre todo, identificando si realmente existe un problema.

Como hemos comentado, en ocasiones creemos que un niño padece TDAH, cuando simplemente está siendo un niño. Incluso en la comunidad médica existe un sobrediagnóstico. No podemos pedirles a los infantes que sean adultos en miniatura, que se sienten, atiendan y cumplan sin mover la mirada.

Un niño que presente un trastorno de atención tendrá dificultades para funcionar al nivel que sus compañeros de la misma edad. No solo se distraerá fácil, sino que cometerá múltiples errores por falta de atención, se olvidará de ciertas cosas y perderá varios objetos.

En estos casos, consultar con un profesional es lo más adecuado para obtener un diagnóstico y aplicar las pautas apropiadas en el hogar y en la escuela.


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Fomentar la concentración en los niños

La capacidad de concentración depende en gran medida de la edad del menor. No obstante, este no es el único condicionante. Como padres, podemos fomentarlos aplicando algunas pautas sencillas:

  • Trata de que las actividades sean atractivas y agradables. Hay muchas formas de enfocar una misma tarea y cuanto más llamativa resulte para los niños, más fácil es que permanezcan concentrados. Por ejemplo, puedes hacer que el momento de recoger sus juguetes sea un juego, empleando una canción o estableciendo una competición.
  • Procura que el entorno sea adecuado, que no contenga distracciones innecesarias. Los dispositivos tecnológicos, el bullicio propio del hogar o la música fuerte de fondo pueden hacer que el foco del menor se desvíe con más frecuencia.
  • Ofrece instrucciones sencillas y limítalas a 2 o 3 a la vez. De esta forma, será más simple que las cumpla.
  • Ciertos juegos y actividades, como formar rompecabezas, colorear mandalas o copiar dibujos, favorecen esta habilidad cognitiva. Inclúyelos en el día a día de tus hijos.
  • Presta atención a sus necesidades básicas. Un niño cansado o hambriento tendrá más dificultades para mantenerse concentrado.
Armar rompecabezas para mejorar la concentración.
Hay actividades que favorecen la concentración y la práctica de esta habilidad. Armar rompecabezas es una opción.

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Los niños aprenden a concentrarse en su momento; respetémoslos

En definitiva, ten siempre presente cuándo aprenden los niños a concentrarse y recuerda que se trata de un proceso complejo que se desarrolla progresivamente. Respeta los tiempos de tu hijo, adapta las actividades a su edad y no lo fuerces más de la cuenta.

Si, a pesar de esto, sospechas que puede haber algún problema, contacta con un psicólogo infantil. El profesional podrá orientarte.

RECUPERADO DE: https://mejorconsalud.as.com/momento-aprenden-ninos-concentrarse/