Inteligencia emocional en la vida cotidiana. ESCRITO POR: Centro de Psicología Matía

¿Qué es la inteligencia emocional?

La inteligencia emocional es la manera en la que nos enfrentamos al mundo y a nosotros mismos, la mejor forma de conocernos y conocer nuestro entorno. Es un conjunto de habilidades que hacen que la persona se relacione mejor o peor con los demás y consigo mismo. La importancia de manejar las emociones es la base de la inteligencia emocional si podemos comprenderlas, podemos también modificarlas e incluso anticiparnos a ellas.

Por ejemplo, sabiendo reconocer la emoción, gestionándola a tiempo, estamos capacitados para detener estados de depresión, ansiedad, enfado, frustración… Al ser capaces de reconocer las emociones y de comprenderlas, seremos capaces de controlarlas en nosotros y en las personas que nos rodean en nuestro ambiente personal y laboral, con lo que además, se puede convertir en una excelente herramienta para ayudar a los demás.

Numerosos estudios demuestran que la inteligencia emocional está directamente relacionada con él éxito y la sensación de bienestar. Las personas con una inteligencia emocional muy desarrollada se adaptan fácilmente a su entorno, aprenden deprisa y saben trabajar muy bien en equipo, por lo que son personas con grandes habilidades sociales, muy motivadas, creativas, seguras, con una buena autoestima. Afrontan muy bien las críticas y saben cómo y cuándo decir un “no” oportuno y necesario, de manera asertiva.

Muchos son los beneficios de desarrollar esta capacidad, y por ello es importarte empezar a entrenarla desde pequeños. Esto nos ayudara a mejorar la concentración y la capacidad de aprendizaje, a conocernos a nosotros mismos mejor y a desarrollar una gran empatía con los demás, por lo que nuestras relaciones sociales serán mas satisfactorias y estaremos más motivados en general. Por supuesto, es una gran ayuda frente a los cambios, ya que el hecho de tener más inteligencia emocional marcara la diferencia de ser más o menos resiliente ante una adversidad.

Como es algo que afecta directamente a nuestra vida y a nuestro bienestar, incluso a nuestra salud mental, no le damos la importancia que merece, pero quizás hay que prestarle incluso más atención que otras cuestiones como aprender idiomas, practicar deporte o estudiar, ya que resulta ser la base para todo.

Cómo entrenar la inteligencia emocional

La inteligencia emocional puede ser algo innato de la persona, pero también es algo que se puede entrenar desde pequeños o ya de adultos a través de diferentes técnicas y estrategias.

Es más fácil entrenar cuando somos pequeños, ya que en esta etapa contamos con una mayor capacidad de aprendizaje y con una mente mucho más abierta. Somos mas flexibles psicológicamente.

Con el entrenamiento en inteligencia emocional puedes ayudar a los pequeños a superar las típicas rabietas, tolerando mejor los fracasos y las frustraciones, acostumbrarles a que se centren en la búsqueda de soluciones, en lugar de bloquearse ante un problema; a luchar contra los miedos, enseñándoles a manejar sus emociones, primero detectándolas, comprendiéndolas y luego buscando un remedio mediante juegos.

Para ellos será un juego divertido, que según crezcan les irá ayudando a autocontrolarse, relajarse, a prestar más atención y a conseguir sus objetivos, tanto en la vida, como en el mundo laboral.

Lo primero es identificar la emoción en nosotros o en otras personas. Somos seres emocionales desde que nacemos, y por eso es importante saber reconocerlas. Es importante también saber conectar con esas emociones, no rechazarlas, no reprimirlas, pues si las reprimimos se manifestarán a lo largo de nuestras vidas. En cuanto reconozcas una emoción es importante que la aceptes, pues las emociones no son ni buenas ni malas, son adaptativas y son automáticas ante un estimulo que acontece.

Cada emoción prepara a nuestro organismo para una clase distinta de respuesta. Por ejemplo, con la ira el ritmo cardiaco aumenta y se dispara la adrenalina, para aumentar la energía disponible; así el cuerpo esta preparado para una acción vigorosa. Sin embargo, con el miedo la sangre se va hacia las piernas para poder huir y tu cuerpo empieza a desarrollar una alerta general. A veces puede ser una emoción confusa o fruto de varias emociones, pero debes reconocer la emoción principal en cada escenario. Por ejemplo; ¿es rabia o angustia? A veces parecemos enfadados y lo que estamos realmente es preocupado o angustiados. La emoción es inmediata, es instantánea.

Sé consciente de las implicaciones negativas de las emociones que sientas. ¿En qué te perjudica sentirte así? Averigua la causa, ¿cuál fue la situación detonante que te hace sentir así?

Tener conciencia de uno mismo, conocer las emociones y manejarlas, reconocer en los demás sus emociones; la empatia y asi manejar mejor las relaciones. Pregunta, interésate por lo que le ocurre. Siempre hay una razón para todo, practica la empatía.

Encuentra la razón de esa conducta en los demás o en ti mismo/a. Desconecta al menos unas horas. Tecnológicamente, socialmente y laboralmente. Intenta dejar tu mente en blanco y relajarte. Dedícate a ti. Tomar decisiones o buscar soluciones para evitar las situaciones que generan esa emoción.

Estudiar la estrategia de cómo hacerlo, también puede ser un pensamiento positivo. Aprende a decir que no de forma positiva añadiendo una alternativa amable. Puedes rechazar cualquier propuesta, sin herir las emociones de otra persona. Mantén la distancia con las personas que te generan una influencia negativa, sino puedes ayudarlas, aléjate. Entrenar desde hoy tus habilidades emocionales con un entrenamiento en inteligencia emocional es básico para los tiempos que vivimos.

RECUPERADO DE: https://psicologiaymente.com/psicologia/inteligencia-emocional-vida-cotidiana

El valor de las emociones. ESCRITO POR Lara Tormo

¿Cuál es el valor de las emociones?

Las emociones son respuestas que tenemos ante eventos, pero precedidas por cogniciones que pueden ser más o menos conscientes. Por tanto, las emociones tienen, en cierto sentido, una dimensión cognitiva, puesto que implican pensamientos, creencias, juicios y evaluaciones.

Estas son fundamentales, porque sin ellas no podríamos recordar, aprender ni tener relaciones sociales… Su función era muy adaptativa y útil para nuestros ancestros porque si venía un animal depredador, sentían miedo y salían corriendo.

Pero, a día de hoy… tenemos que saber qué hacer con nuestras emociones en cada situación porque, por ejemplo, no podemos salir corriendo si nos da miedo que nuestro jefe nos eche de nuestro puesto de trabajo. Y, además, vivimos en un mundo tan rápido que no tenemos el tiempo ni el espacio para darle a las emociones y atenderlas…. Es entonces cuando se perpetúan, se vuelven crónicas y aparece el sufrimiento.

Estas desarrollan expresiones fisiológicas y van acompañadas de reacciones de placer o dolor según la valencia que se le dé en relación al afrontamiento que se haga. Y por ello, dependiendo de cómo surja todo lo anterior, finalmente las emociones inducen a realizar determinadas acciones; dependiendo de cómo nos las tomemos y gestionemos.

¿Buenas o malas? Los juicios

Normalmente siempre hemos asociado determinadas emociones a aspectos negativos y otras, a aspectos positivos. Pero realmente lo hemos realizado así por la manera en la que valoramos esas emociones o las gestionamos. No nos enseñan cómo gestionar la ansiedad o la tristeza cuando realmente son igual de valiosas que la alegría y la sorpresa.

Normalmente nos angustiamos cuando sentimos “emociones negativas” por el hecho de no saber darles espacio… Simplemente intentamos evitarlas y no entrar en ellas; es entonces cuando se hacen más grandes, más intensas…

Normalmente nos resistimos a sentir ciertas emociones porque tenemos ciertas ideas preconcebidas sobre nosotros mismos pero que son idealizadas y no reales. Esta manera de afrontar las emociones, fomenta la seguridad a corto plazo, pero a la larga puede causar deterioro, inmovilidad y frustración.

Emociones básicas

Aunque el universo emocional de los humanos es amplio y complejo (se ha escrito mucho sobre ello en los últimos años en campos como la psicología o la medicina) vamos a centrarnos en cuatro emociones básicas y universales relacionadas con el estrés: el miedo, la rabia, la tristeza y la alegría. A continuación resumimos sus manifestaciones, expresión, utilidad, limitaciones, enfoque temporal y distorsiones.

  • Miedo: nos ayuda a discernir peligros, huir de peligros, proteger a seres queridos, planificar y prepararse y precaución.
  • Rabia: defender a tus seres queridos y a los derechos, establecer límites, afrontar peligros y enemigos, competitividad, superarse y arriesgarse.
  • Tristeza: asumir pérdidas, curar heridas psicológicas, pedir ayuda y dar ayuda, reflexionar, y aprender de los errores.
  • Alegría: nutrir, crecer, desarrollar, crear vínculos sociales, creatividad, participar, innovar, descubrir, motivar y esforzarse.

¿Qué hacer con las emociones?

Para la gestión emocional es esencial, en un primer lugar, trabajarnos los prejuicios que tenemos ante ciertas emociones. Porque si nos anclamos en el pensamiento y en la autoexigencia de que no podemos sentir ciertas emociones, no podremos avanzar.

Muchas veces nos anclamos y bloqueamos con ciertas emociones porque queremos encontrar motivos de por qué nos aparece, desde un lugar de enfado. Y esto tiene que ver con el sentido de identidad porque tenemos unas ideas preconcebidas de nosotros mismas y, por ejemplo … si un día aparece la ansiedad en una persona que se cree fuerte, no se permitirá sentirla.

Detrás de cada emoción hay un mensaje. Las emociones aparecen como reacción de lo que estamos viviendo, por ello… hay que prestar especial atención a estos procesos y atender a lo que nos ocurre por dentro. Preguntarnos qué nos quiere decir dicha emoción, por qué nos está apareciendo en ese momento.

Solo desde aquí es desde donde podemos transformar las emociones hacia un lugar donde se pueden entender mejor las cosas. Porque las emociones son vehículos excelentes hacia el cambio. Nos ayudan a crecer y tener mejores ideas de quienes somos. Cuando nos responsabilizamos de ellas, aunque haya cierto riesgo a corto plazo… a largo plazo se dará la rosperidad, resiliencia, salud y el bienestar.

Pero esto comentado anteriormente solo se podrá llevar a cabo cuando sepamos realizar una buena gestión de las emociones, confiando así en nuestros recursos para atravesar la incomodidad de este proceso. Porque las crisis y el sufrimiento (en condiciones de seguirdad), pueden hacer transofrmar el dolor en resiliencia, salud y bienestar.

Estrategias para la gestión emocional

El paso principal para poder llevar una buena gestión emocional es no reaccionar, sino responder con consciencia y calma ante ellas. Por ello son necesarios los siguientes pasos:

1. Crear una pausa entre estimulo y respuesta

Esto ayuda a no reaccionar de manera impulsiva, sino hacer este proceso con más calma y pausa… para poder decidir libremente cómo y con qué recursos actuar y no responder de manera automática.

2. Orientar la atención hacia adentro

Es recomendable orientar la atención hacia lo que se está moviendo dentro de uno y ver realmente qué estamos sintiendo, ponerle nombre, reconocerlo.

3. Entender por qué estamos sintiendo dicha emoción

Encontrarle la utilidad y qué mensaje nos quiere decir dicha emoción.

4. Aceptar que estamos teniendo esa emoción y todos sus matices

Solo desde la aceptación y no desde la resistencia, es desde donde puede surgir el cambio y el desarrollo.

5. Modular la respuesta

¿Qué podemos hacer con esto, para sentirnos mejor? Aplicar la transformancia. Cada emoción y proceso emocional tendrá su mejor respuesta para cada persona y contexto.

Según el contexto y con especial cuidado podemos atender al efecto de la emoción y de su expresión tanto en uno mismo, como en los demás. Solo así podremos decidir qué emociones queremos expresar y con quién queremos hacerlo.

Finalmente, aquellas que no queramos expresar, las dejaremos pasar hasta que se debiliten, intentando utilizar las estrategias que más nos convengan y ayuden a atravesar dicha incomodidad (una actividad placentera o relajante, la respiración, la meditación, socializar, desfogar con deporte, etc).

RECUPERADO DE: https://psicologiaymente.com/psicologia/valor-de-emociones

Por qué a la gente le gusta el ASMR: su psicología explicada. ESCRITO POR: A.N

Te acurrucas en tu cama por la noche, te pones los cascos y esperas para poder relajarte. En lugar de escuchar música, sonidos profundos o incluso poner una aplicación para meditar, lo que vas a escuchar es algo diferente: en el vídeo, un desconocido se acerca a un micrófono y comienza a susurrar, hacer ruidos con la boca (masticar, hacer pompas), cepillarse el pelo o utilizar sus uñas o dedos para golpear el micrófono. Eso se llama ASMR y, aunque pueda parecer raro, miles de personas en todo el mundo pagan incluso por escucharlo. 

ASMR (siglas de Respuesta Autónoma Sensorial Meridiana) se refiere a un fenómeno en el que los sonidos suaves, como los susurros, provocan un efecto de hormigueo o relajación en el oyente. En muchas ocasiones se utiliza para que el que lo escucha pueda dormir. Se ha convertido en una subcultura en YouTube. A veces, el que está al otro lado del micrófono no es más que un niño el que lo hace. Más allá de la dudosa moralidad que esconde esta especie de explotación infantil, los que se ganan la vida haciéndolo pueden llegar a convertirse en millonarios. Es el caso de Makenna Kelly, de 13 años, que cuenta con 1.3 millones de seguidores en su canal y puede generar más de 1000 euros en ingresos publicitarios. 

Este tipo de vídeos distraen al que los ve de sus malos pensamientos, además, les da una falsa sensación de atención personal

El ASMR surgió en 2007. Algunos apuntan que en la novela ‘La señora Dalloway’ de Virginia Wolf se incluye un pasaje que bien podría hablar de una sensación parecida a la experimentada mediante el ASMR: un enfermero le habla a su paciente “de manera profunda, suave, como un órgano suave, pero con una dureza en su voz parecida a la de un grillo, que hace que recorra por su espalda una sensación de cosquilleo deliciosa y corra hacia su cerebro causando un sonido armonioso”. Como una imagen vale más que mil palabras, ahí va un ejemplo. 

¿Te ha gustado? ¿Te ha dado repelús? Según cuenta el doctor John Cline en ‘Psychology Today‘: “Estos vídeos, al igual que las técnicas de comportamiento cognitivo, como la relajación guiada y la meditación, distraen al espectador de pensamientos preocupantes al proporcionar un conjunto de sonidos reconfortantes y familiares. También les da la sensación de ser atendidosdirectamente a pesar de que el espectador individual es quizás uno de los cientos o miles de personas que están mirando el vídeo”, en general, según los estudios realizados hasta la fecha, los espectadores recurren a estos vídeos para relajarse, aliviar la depresión o el insomnio. 

De hecho, un estudio de 2015 llegó a la conclusión de que, en una muestra amplia de hombres y mujeres que consumían ASMR, el 98% lo hacía para relajarse, el 82% con idea de luchar contra el insomnio y otro 82% también para librarse del estrés, según Cline. Lo que preferían eran los susurros, la atención personal o los movimientos lentos y repetitivos, aunque no todo el mundo respondió a los mismos estímulos. 

Según un estudio, las personas a las que les gusta escuchar ASMR sacaban puntuaciones significativamente más altas en apertura a la experiencia y neuroticismo

En otra investigación llevada a cabo en 2017 se decidieron analizar las características de personalidad que son proclives a sentir cosquilleos y relajación durante la ASMR. Se descubrió que, por lo general, estas personas sacaban puntuaciones significativamente más altas en apertura a la experiencia y neuroticismo, así como niveles más bajos de escrupulosidad, extraversión y amabilidad. Las puntuaciones más altas en la escala de apertura a la experiencia indicaron que las personas que experimentan ASMR tienen mayor sensibilidad y receptividad a las sensaciones. En general, con base en estos resultados, parece que la ASMR se asocia con rasgos de personalidad específicos. Esto puede ayudar a explicar por qué algunas personas la experimentan más profundamente que otras. 

“En resumen, la ASMR puede tener alguna aplicación en el tratamiento del insomnio para algunas personas, y será necesario investigar más para ver si, y para quién, es realmente eficaz” explica el doctor. Mientras tanto, si tú eres una de esas personas que disfrutan escuchando sonidos relajantes con unos cascos, quizá estos estudios te hayan aportado un poco de luz sobre por qué lo hacen.

RECUPERADO DE: https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2021-03-01/gente-youtube-asmr-ruidos-psicologia-explicada_2965652/