13 preguntas para hacer a un adolescente. Por: ELENA SANZ

Mantener una conversación fluida con tu hijo adolescente dependerá de los temas variados e interesantes que propongas. Te ofrecemos una lista de planteamientos con los que captarás su atención.

13 preguntas para hacer a un adolescente

La pubertad conlleva a cambios que trascienden lo físico. Esta etapa va acompañada de prejuicios y aseveraciones que rayan en lo complicadode tratar con jóvenes. Pero siempre hay maneras de propiciar acercamientos. Por ejemplo, planteando preguntas a un adolescente que le hagan sentir comprendido y no invadido.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) conceptualiza la adolescencia como una fase necesaria para hacerse adulto, con múltiples posibilidades de aprendizaje. La Organización Mundial de la Salud (OMS), por su parte, establece el periodo desde los 10 hasta los 19 años.

En este tiempo, el desafío de los adultos es sentar las bases de una relación sana con los chicos. En especial en una época dominada por las redes sociales.

Importancia de comunicarse con los hijos

Padres e hijos se llevan mejor cuando la comunicación es efectiva. De lo contrario, existe la posibilidad de comportamientos que perjudiquen la convivencia y limiten el libre desenvolvimiento, como menciona la Revista de Divulgación Científica.

Por su parte, el repositorio institucional de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia destaca que algunos núcleos familiares evidencian conflictos por la ausencia de diálogo, la presencia de inconformismo y la imposibilidad de llegar a soluciones. En esa tónica, se sugiere que los papás fomenten una atmósfera de confianza, pues si lo que se busca es el entendimiento y la buena convivencia, es fundamental interesarse en lo que a diario vive la juventud.


Toma nota 5 consejos para poner límites a un hijo adolescente


Preguntas a un adolescente para fortalecer la confianza entre padres e hijos

La socialización familiar tiene un impacto positivo en los hijos cuando los escuchas, le das importancia a lo que cuentan, validas sus opiniones sin juzgar y les muestras cómo expresar sus sentimientos. Parece difícil; más cuando algunos jóvenes se escudan en respuestas escuetas.

Entonces, ¿cuál es el camino para entender y afianzar la comunicación? Si preguntas a un adolescente las siguientes inquietudes romperás el hielo y abrirás paso a conversaciones fluidas.

Hablar con un adolescente.
La comunicación con los adolescentes no puede detenerse ante la resistencia de los padres o de los hijos.

1. ¿Qué fue lo más chistoso que te ocurrió hoy?

En definitiva, las situaciones graciosas representan una oportunidad para comenzar una charla interesante. Seguro tu hijo tiene una anécdota con la que compartirán risas.

2. ¿Cuál es el grupo musical que te gusta?

No se trata de entrometerse en sus gustos, sino de saber sus preferencias. Además, a los jóvenes les fascina hablar de su música favorita. Escuchen juntos algunas canciones y verás cómo fluyen otros temas.

3. ¿Quién es tu mejor amigo?

Quizás conoces a sus amistades, pero ignoras quién es la más cercana. Pídele a tu hijo conocer a su mejor amigo y deja que decida en qué momento llevarlo a casa.

4. ¿Qué envidias de las familias de tus amigos?

Todas las familias son diferentes y su rol es clave en la conducta juvenil. Es normal que tu hijo compare aspectos y simpatice con lo ajeno a su círculo.

La Revista Electrónica de Portales Médicos acota que el núcleo familiar tiene que adaptarse para solventar y apoyar las etapas de la adolescencia, ya que más adelante se reflejará en la autoestima del chico, su independencia, la integración en la sociedad y la autonomía de los padres. No se queden en la envidia; trabajen y comprendan ese sentimiento.

5. ¿Qué regla fijarías para toda la casa?

Entre las preguntas a un adolescente que más le atraerán, resalta qué norma establecería en el hogar. Esto se debe a que, por su condición, están acostumbrados a cohabitar en ambientes donde las reglas las ponen otros.

Fijar una pauta le hará sentir incluido y respetado. Además, le permite manejar su inteligencia emocional, para precisar lo que no le gusta.

6. ¿Qué te causa miedo?

Quedarse sin amigos, no ser aceptados y fallar en un examen son apenas una muestra de lo que teme un joven. Los papás deben descubrir esos miedos y ayudar a superarlos.

7. ¿Qué superpoder te gustaría desarrollar?

Todas las respuestas son acertadas. No hay edad para que la imaginación aterrice. En especial, durante la juventud se piensa en poderes que facilitarían tareas o cumplirían fantasías.

8. ¿Cómo vas en el amor?

La discreción sobre la vida amorosa es característica en la adolescencia. Tal vez por pena, o simplemente reserva, se prefiera no tocar el asunto. Pero no está de más que intentes conocer si existe interés sentimental por alguien.

9. ¿Hay algo que te avergüence de tus padres?

Ciertos comportamientos parentales suelen apenar a los hijos. Sin que suene a reclamo, pregúntale cuáles actitudes tuyas le molestan.

Es probable que te pareciera un hecho gracioso, pero a él no. Utiliza la oportunidad para que aborden juntos el sentido del ridículo.

10. ¿Qué es lo que más te gusta de nuestra familia?

Por más común que parezca tu familiacon certeza existe algo que la hace especial. Descúbrelo desde los ojos de tu hijo.


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11. ¿En tu escuela existen problemas de acoso?

Es un error creer que el bullying ocurre solo en las escuelas. A veces los acosadores rodean a la víctima en su círculo más próximo. Indagar en cuanto a la institución educativa puede abrir las puertas a descifrar si el hostigamiento tiene lugar en el entorno familiar.

Abordar la situación es crucial, debido a que hoy en día las consecuencias derivan en depresión y ansiedad, como refiere el portal Stopbullying.

Bullying adolescente.
El acoso no es solo escolar. Este tema debe abordarse con cautela, pero no dejarlo pasar.

12. ¿Cuál es tu principal fortaleza y tu mayor debilidad?

A cualquier edad hay cosas que se dan bien y otras no tanto. Si el joven sabe a qué sacarle provecho le irá mejor. Trabajen en lo que presente problemas para que sea óptimo en el futuro. Enséñale a aplicar la matriz FODA.

13. ¿En qué lugar del mundo quisieras vivir?

Con esta interrogante abordas los sueños. Consúltale al joven sobre los lugares que le agradaría visitar o quedarse a vivir. ¿Qué chico o chica no quisiera conocer Tokio, Australia o la Patagonia?

Errores que cometes al hacer preguntas a un adolescente

Una equivocación de peso en la comunicación entre padres e hijos es creer que el joven se abrirá desde el principio. Se trata de un proceso que requiere paciencia y retroalimentación. Es decir, él también espera que le cuentes tus experiencias.

No caigas en las generalizaciones, descalificaciones y críticas, porque te alejarás del objetivo. Escucha y demuestra interés. Ahí está la esencia para entender al joven y fortalecer la confianza.

RECUPERADO DE: https://mejorconsalud.as.com/preguntas-hacer-adolescente/

El desastre psicológico de la guerra. Por: LORETO MARTÍN MOYA

El desastre psicológico de la guerra incluye síntomas depresivos, agresivos, ansiógenos, TEPT, pérdida de la identidad y conductas regresivas en la población más afectada por los conflictos bélicos: los civiles, y en concreto, los niños, los adolescentes y las mujeres.

El desastre psicológico de la guerra

Un conflicto armado o bélico es, en toda su expresión, el reflejo de un fracaso estrepitoso por aquellos que lo causan. La guerra, a veces con un objetivo incierto, usualmente con uno demasiado absurdo para justificar sus costes, tiene un impacto no solo en los planos económico y social. Además de las pérdidas humanas, las personas que consiguen sobrevivir se enfrentan a consecuencias devastadoras.

No solo pierden a sus familias, sus hogares, sus vecinos, los lugares que solían frecuentar, su identidad y su estilo de vida. Muchos pierden también parte de su salud mental. Por ello, hablaremos del desastre psicológico de la guerra, y no de aquellos que luchan en ella, pero de aquellos que resisten, como civiles, en zonas donde se desarrolla un conflicto armado.

Aunque la guerra pueda parecer un fenómeno lejano para el mundo occidental, esta sigue inequívocamente presente en la vida de mucha gente. Según el Comité Español de ACNUR —Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados—, desde el inicio del siglo XXI las guerras en continentes como África y zonas como Oriente Medio se han multiplicado.

Resaltan seis guerras que han llevado consigo un enorme número de bajas y de personas desplazadas: la guerra en Yemen, Irak, Siria, Sudán del Sur, Somalia y Afganistán. Algunas de ellas siguen teniendo lugar, y los datos son preocupantes. Desde ACNUR, poniendo un ejemplo ilustrativo, aseguran que el 80 % de los yemeníes necesita de ayuda humanitaria para sobrevivir.

Terreno cerrado

Los civiles: las víctimas de las guerras armadas

Es relevante el desastre psicológico de la guerra en civiles porque son estos los que, sin tener nada que ver con ese conflicto, sufren las peores consecuencias.

Según Yamila, Espíndola, Cardoso y González (2007), en los conflictos bélicos acaecidos en los últimos diez años aproximadamente el 80 % de las víctimas fueron civiles.

La mayor parte de familias pierden uno, dos, tres miembros. Algunas incluso son asesinadas en su totalidad. ¿Y aquellos que sobreviven? ¿Cómo gestionan el dolor y el trauma? ¿Cómo conservan su salud mental?

Según Martín-Baró (1984), el prototipo de civiles más afectados por las guerras lo constituyen aquellos grupos de desplazados y refugiados. Estos suelen ser mujeres —en muchos países es impensable que ellas también luchen—niños, adolescentes y mayores. Por ello, nos centraremos en el desastre psicológico que acaece a estos grupos poblacionales.

Los niños en situación de guerra

López, Perea, Loredo, Trejo y Jordán (2007) encuentran que, del total de civiles asesinados en las guerras aproximadamente el 80% está constituido por mujeres y niños. Según estos autores, en situaciones de guerra la mortalidad en menores de un año aumenta hasta en un 13 %. Estos efectos se mantienen también después del conflicto.

Por otro lado, indican que en, los niños, la guerra tiene un impacto en su salud, su educación, su bienestar social y su proyecto de vida. Entre los daños físicos, destacan la naturaleza de estos.

Los niños tienen lesiones derivadas de armas de fuego, quemaduras, afecciones auditivas y visuales, mutilaciones y maltrato físico. En el área psicológica, los investigadores hablan de consecuencias “impredeciblemente duraderas e irreparables”. Algunas de ellas son:

  • Desarrollo de conductas regresivas —vuelta a etapas del desarrollo ya dominadas, por ejemplo, el niño vuelve a no controlar sus esfínteres—.
  • Ansiedad por separación.
  • Ansiedad generalizada.
  • Trastornos del sueño.
  • Imposibilidad de desarrollo del trabajo académico posterior.
  • Agresividad.
  • Labilidad emocional.
  • Sentimientos de intensa humillación, culpa, vergüenza e impotencia.

Los niños soldados: cuando la violencia está justificada

Parece necesario un breve comentario acerca del impacto psicológico de la guerra en los niños soldado. Blom y Pereda (2009) hablan de síntomatología internalizante, como síntomas de ansiedad, trastornos depresivos, sentimientos de pérdida y desarraigo, de culpa, de vergüenza.

Estos niños también presentan sintomatología postraumática, con todo lo que ello conlleva: embotamiento emocional, síntomas intrusivos… En un estudio llevado a cabo por Derluyn, Broekaert et al (2004), se observaron síntomas postraumáticos en el 97 % de 71 niños exsoldados de Uganda.

Además, con la violación de sus derechos más básicos viene la inclusión en una realidad llena de violencia y agresividad, muchas veces perpetrada por los mismos niños soldados. Ello los lleva a habituarse y desensibilizarse a niveles elevados de violencia a mantener una alta carga de violencia en su manera de expresarse más allá de los límites de la guerra.

Por último, no hay que olvidar que muchos de estos niños soldados pueden presentar una adicción a sustancias tóxicas, administradas por los adultos del grupo. También son estos los que perpetran y hacen perpetrar los abusos sexuales a las niñas soldado, violadas por superiores y compañeros.

Los retos de la adolescencia, pero en guerra

El desastre psicológico de la guerra se hace también explícito en los adolescentes. Parece necesaria su diferenciación respecto a los niños porque su papel exige sacrificios distintos.

Tal y como investigó Mels (2012), de la Universidad de Uruguay, los adolescentes están en una situación de riesgo mayor que los niños pequeños para desarrollar problemas psicológicos.

Esto se debe a que su participación en la guerra suele ser mayor, sobre todo fuera del hogar. Además, cuentan con más habilidades cognitivas para entender la magnitud de los eventos acaecidos en la guerra y sus consecuencias.

Esta autora encontró que, en el caso de los adolescentes, parecía que el impacto psicológico provenía, más que de los eventos violentos vividos, de los estresores diarios. Estos estresores diarios se referían a los cambios y vivencias cotidianas experimentados durante la época de guerra y posterior: hambruna, falta de socialización, miedo constante ante un ataque…

En un estudio llevado a cabo por Hewitt, Gantiva, Vera, Cuervo y Hernández (2013), se observó cómo el 83 % de los adolescentes expuestos al conflicto armado en zonas rurales de Colombia presentaba conductas internalizadas de depresión y ansiedad.

También aparece una necesidad posterior de no asumir normas en un 58 %. Además, el 55 % de los adolescentes del estudio se encontraba en riesgo de sufrir un TEPT.

Chico adolescente vestido de soldado

La violencia sexual: las mujeres, siempre víctimas

Parece que todos los conflictos bélicos incluyen la violencia sexual contra las mujeres como elemento indispensable. Yamilia et al. (2007) hablan de la violencia sexual como un arma de guerra instaurada de manera sistemática en la guerra de Bosnia; después en la de Ruanda.

En ellas, las mujeres y las niñas son sometidas, violadas, secuestradas y abocadas a la esclavitud sexual. Se incluyen vejaciones, humillaciones y daños irreparables, físicos y psicológicos.

El desastre psicológico de la guerra en mujeres incluye:

  • Vergüenza, culpa, dificultades para el funcionamiento de la vida diaria y retraimiento.
  • Miedo constante, flashbacks, ansiedad y recuerdos perturbadores —síntomas postraumáticos—.
  • Miedo a ser asesinadas o mutiladas.
  • Sensación de enfermedad constante.
  • Pérdida de apetito.
  • Dolor en el acto sexual y pérdida de deseo.
  • Pérdida del sentido de la vida, sentimientos de odio.

Los autores hablan de mujeres que sienten desesperación, desprecio, ira y transformaciones persistentes de la personalidad tras las experiencias de violación. Muchas de estas mujeres son frecuentemente rechazadas después de las violaciones sistemáticas. Por la sociedad, por sus parejas sentimentales. Ello las aboca al aislamiento, la vergüenza y, posteriormente, la pobreza.

Parece frívolo hablar de las consecuencias psicológicas de la guerra en los civiles, cuando el objetivo primordial en toda guerra es sobrevivir. Son muchos los niños, adolescentes y mujeres que, con altos niveles de resiliencia, habilidades de afrontamiento y redes de apoyo que consiguen superar el trauma de la guerra.

Pero, ¿qué pasa con aquellos que no cuentan con esas herramientas? Son afortunados de vivir, mientras que otros no lo han conseguido. Sin embargo, ¿están abocados a una vida de sufrimiento, de dolor, de miedo? Las guerras no acaban cuando la última bala es disparada, mientras que el bienestar psicológico de sus protagonistas sí es relevante.

RECUPERADO DE: https://lamenteesmaravillosa.com/el-desastre-psicologico-de-la-guerra/

Psicología militar: características y funciones. Por: JOSÉ PADILLA

La psicología militar la llevan a cabo oficiales psicólogos militares tanto para facilitar una mayor adaptación a los miembros de las fuerzas armadas a su puesto como para brindarles apoyo. 

Psicología militar: características y funciones

La psicología es una ciencia que puede desarrollarse en cualquier contexto humano. Entre ellos, encontramos el militar, donde se encarga de la investigación, el diseño y la aplicación de las teorías psicológicas para la preparación del personal y las operaciones militares. A este tipo de psicología se le conoce como psicología militar.

Los psicólogos militares brindan apoyo a las fuerzas armadas a través de la atención clínica, la consultoría, la enseñanza y el entrenamiento militar. También lo hacen mediante el desarrollo de investigaciones relevantes para las operaciones y el personal militar (Bowles y Bartone, 2017).

Un breve recorrido histórico

Los inicios de la psicología militar pueden ubicarse en el escenario de la Primera Guerra Mundial, donde los psicólogos Yerkes, Cattell, Watson y Thorndike, entre otros, fueron comisionados para determinar las funciones que podría cumplir la psicología para apoyar al ejército norteamericano. Fue durante este periodo cuando se hizo la primera aplicación de pruebas psicológicas a gran escala para la selección de militares (Loaiza y Posada, 2016).

Luego, en la Segunda Guerra Mundial, se consolidaría la relación entre la psicología y el ámbito militar. Es en esta fecha en la que comienzan a delimitarse mejor las funciones de la psicología dentro de las fuerzas armadas y su aplicación en contextos como la observación, el desempeño, la selección, el entrenamiento, el ajuste a la vida militar, las relaciones sociales y la propaganda.

Militar hablando con el psicólogo

Después de estos periodos bélicos, la psicología militar tomó una orientación clínica, en especial en lo referente al diagnóstico y el tratamiento de trastornos mentales.

Aunque en la actualidad, los estudios y el quehacer en psicología militar son heterogéneos, por lo que se pueden encontrar investigaciones relacionadas con evaluación de oficiales, gestión del estrés, secuelas psicológicas de la actividad militar, prevención del suicidio, práctica neuropsicológica, abuso de sustancias, dilemas éticos, entre otros (Loaiza y Posada, 2016).

La psicología militar

Es la investigación, el diseño y la aplicación de teorías psicológicas y datos empíricos para comprender, predecir y contrarrestar comportamientos en fuerzas amigas y enemigas, o en poblaciones civiles. La psicología militar hace un énfasis en los comportamientos indeseables, amenazantes o peligrosos para las operaciones militares (Rahmanalievna, 2020).

Con frecuencia, los soldados se enfrentan a situaciones muy estresantes que pueden terminar configurando trastornos psiquiátricos relacionados con el estrés como, por ejemplo, el trastorno de estrés postraumático. Estos militares pueden llegar a sentir culpa o tener dificultades familiares o de parejas, pesadillas y recuerdos recurrentes de eventos traumáticos.

En este contexto, los psicólogos militares están capacitados para ayudar tanto a los soldados y a sus familias como a las víctimas de las operaciones militares, mientras tienen que enfrentarse a circunstancias poco comunes y anormales. Así pues, estos psicólogos son un apoyo fundamental para la salud mental de las personas que padecen los efectos directos o secundarios de las operaciones militares.

La psicología militar no solo se nutre de los saberes clínicos en las fuerzas armadas, sino que también lo hace de otras disciplinas como la organizacional, la experimental y la social. Por eso, dicha disciplina puede contribuir en distintos procesos como: reclutamiento, entrenamiento, gestión de personal, integración, transición y asesoramiento de los miembros de la comunidad militar (Laurence y Matthews, 2012).

Características

Algunas características de la psicología militar son las siguientes:

  • Es una ciencia multidisciplinar.
  • Aplica y promueve el desarrollo de las teorías psicológicas en el campo militar.
  • Usa los principios y las habilidades psicológicas para mejorar la toma de decisiones.
  • Busca comprender y predecir el comportamiento en situaciones estresantes y en operaciones militares.
  • Promueve el desarrollo personal y de la salud mental en los militares.
  • Analiza y estudia la mente y el comportamiento de las personas en los diferentes contextos de la vida en las fuerzas armadas.

Funciones del psicólogo militar

Dentro de algunas de las funciones que puede desarrollar el psicólogo militar podemos encontrar las siguientes (Devonis et al., 2012):

  • Diseñar pruebas de detección de aptitud y capacidad mental en los reclutas.
  • Investigar sobre técnicas mejoradas que puedan ser utilizadas en la formación de los militares.
  • Asesorar a los oficiales de capacitación de reclutas.
  • Brindar orientación a los líderes militares y a los encargados de tomar decisiones sobre problemas de comportamiento.
  • Asesorar en comités legislativos gubernamentales sobre políticas nacionales que afectan a millones de militares.
  • Brindar servicios de salud mental y tratamiento psicológico a las poblaciones militares.
  • Asesorar en misiones humanitarias y de mantenimiento de la paz.
Militar en el psicólogo

La psicología militar también tiene funciones en el campo educativo. En este contexto, el psicólogo militar trabaja en los centros de enseñanza militares, donde se encarga de ayudar a los alumnos a superar sus dificultades académicas. Del mismo modo, ayuda a los docentes a desarrollar un modelo educativo que fomente el desarrollo de competencias.

Otra de las funciones que puede desempeñarse en la psicología militar esla capacitación de militares en negociaciones de rehenes. En ocasiones, son los mismos psicólogos los que manejan directamente estas negociaciones. Muchos de los negociadores militares encuentran valor en resolver las crisis de los rehenes utilizando muchos de los principios científicos que se derivan de la psicología (Rahmanalievna, 2020).

Entre otras funciones que puede desarrollar un psicólogo militar encontramos las siguientes:

  • Capacitar a los militares en la gestión del estrés durante operaciones militares.
  • Diagnosticar y tratar problemas psicológicos en penitenciarías militares.
  • Entrenar a los militares en habilidades sociales.
  • Brindar apoyo psicológico durante la formación de los pilotos militares.
  • Realizar talleres ocupacionales.
  • Fomentar alternativas de ocio saludable en la vida civil de los militares.

La psicología militar es una disciplina en la que convergen otros campos de la psicología. Al ser un quehacer multidisciplinar, es capaz de intervenir de manera eficaz y efectiva en diferentes situaciones y problemas militares. Las funciones que desempeña son muy importantes porque de ellas dependen el bienestar y la salud mental de quienes se dedican a defender a su país.