Trastorno límite de la personalidad, cascadas emocionales y redes bayesianas temporales. ESCRITO POR: CARLOS PELTA

El trastorno límite de la personalidad (TLP) es un trastorno psiquiátrico caracterizado por síntomas como inestabilidad afectiva, impulsividad, autolesiones y alteraciones de la identidad [1]. Este síndrome causa conductas como suicidio, autolesión no suicida (NSSI), dolor crónico, abuso de sustancias, atracones y violencia de género. La teoría pionera y quizás más completa del TLP ha sido la de Linehan [2]. Es una teoría biológica, psicológica y social que afirma que las personas con TLP desarrollan una vulnerabilidad emocional extrema.

Selby et al. [3] proponen en su Modelo de cascada emocional (MCE) que el ciclo de afecto negativo y rumiación (la cascada emocional) conduce a un comportamiento desregulado que funciona para distraer la atención de esta experiencia interna negativa.

La rumiación es típica en personas con TLP y predice un comportamiento desregulado. Es una forma de pensamiento repetitivo en la que los individuos centran su atención en estímulos emocionalmente relevantes. La rumiación suele magnificar el afecto negativo. Según el MCE, la relación recíproca entre el afecto negativo y el rumiativo origina procesos que resultan en una “cascada emocional”. La cascada emocional es iniciada por un evento que provoca una emoción. Este evento hace que el individuo rumie intensamente, aumentando la intensidad de la emoción. A medida que aumenta la intensidad de la emoción es más difícil escapar de la experiencia emocional prestando total atención al estímulo emocional. Luego, se genera un ciclo de retroalimentación positiva entre la rumiación y el afecto negativo. Existe un efecto sinérgico entre la rumiación y la emoción negativa que predice los comportamientos impulsivos típicos del TLP y que forman cascadas emocionales. Las cascadas emocionales crean un trastorno complejo que puede estar involucrado en la aparición del TLP.

La emergencia es el fenómeno por el cual un sistema complejo surge de la interacción de su red de componentes. En términos generales, existe una bidireccionalidad entre las cascadas emocionales y los síntomas del TLP.

Selby y col. [4] han propuesto un modelo de Red Bayesiana Temporal(RBT) [5] para examinar el MCE en una muestra de adolescentes y adultos jóvenes que se autolesionan activamente y que incluyen a aquellos con TLP.

RBT es una extensión de la técnica bayesiana que incorpora la dependencia temporal. Un modelo de RBT consta de varios grupos de nodos conectados, cada grupo correspondiente a un único paso temporal. Los grupos de nodos en diferentes pasos de tiempo están interconectados de la misma manera dentro de cada grupo. Las conexiones entre los conglomerados de nodos corresponden a la dependencia temporal de las variables, actualizando el conocimiento de otras variables mediante el cálculo de la distribución de probabilidad posterior sobre el resto de variables, dada la evidencia obtenida.

Se modelaron y utilizaron cuatro características centrales del MCE en la evaluación de la predicción del modelo: (a) la rumiación y la emoción negativa generan retroalimentación positiva entre sí, (b) generan retroalimentación positiva sobre sí mismos, (c) estas retroalimentaciones positivas provocan un comportamiento desregulado, y (d) el comportamiento desregulado reduce la rumiación y la emoción negativa.

Variables invariantes psiquiátricas se especificaron en los diagnósticos. Estas variables fueron el TLP, el trastorno depresivo mayor (TDM) y el trastorno de estrés postraumático (PSD), que se utilizaron para determinar la precisión predictiva del modelo de diagnóstico con respecto al TLP, la rumiación, la emoción negativa y la existencia de conductas desreguladas. A continuación, se evaluó la precisión predictiva basándose en datos del mundo real. Inicialmente se construyeron varios modelos provisionales. Para cada uno de los modelos, primero se generó una estructura de modelo utilizando nodos conectados causalmente correspondientes a la emoción negativa momentánea, rumiación y comportamiento desregulado, medido en cinco pasos de tiempo durante cada día, y que también incluía nodos correspondientes a los estados de diagnóstico de los participantes. El análisis de RBT sugirió que el MCE predijo el diagnóstico del TLP (con estimaciones de precisión de alrededor del 90%) y la predicción momentánea de rumiación, emoción negativa y conductas desreguladas con estimaciones de precisión superiores al 80% y alcanzando hasta el 100%, según el nivel seleccionado de predicción momentánea.

Referencias

[1] Frías, A. Vivir con el trastorno límite de la personalidad. Bilbao, Desclee de Brouwer, 2017.

[2] Linehan, M. Manual de tratamiento de los trastornos de personalidad límite. Barcelona, Paidós, 2003

[3] Selby, EA., Anestis, MD, Bender, TW y Joiner, TE. An exploration of the emotional cascade model in borderline personality disorder. Journal of Abnormal Psychology, 118(2): 375-87.

[4] Selby, E. et al. Temporal bayesian network modeling approach to evaluating the emotional cascade model of borderline personality disorder. Personality Disorders: Theory, Research and Treatment, 12(1): 39-50.

[5] Dean, T. y Kanazawa, K. Probabilistic temporal reasoning, AAAI-88 Proceedings: 524-28.

RECUPERADO DE: https://www.investigacionyciencia.es/blogs/psicologia-y-neurociencia/100/posts

Estilos atributivos: dime cómo explicas las cosas y te diré cómo te sientes. ESCRITO POR: Psicología Devidamente

¿Sabes qué es lo que hacemos desde en minuto uno de nacer? Aprender. Realmente aprendemos incluso antes de nacer. ¿Sabías que el desarrollo del lenguaje ya pieza ya estando en el útero?

Somos una máquina inagotable de procesamiento de la información. Continuamente procesamos lo que nos rodea. Necesitamos entenderlo para poder adaptarnos e interacciones con nuestro entorno.

Y aprendemos principalmente por asociación y por consecuencias, propias o ajenas. Dicho de otro modo, en ese aprender a explicarnos como funciona esto de vivir, continuamente estamos buscando el binomio causa-efecto. Siguiendo a Heider, las personas actuamos como “‘científicos ingenuos”. “Estudiamos” sin parar todo lo que nos rodea para tratar de entenderlo y explicarlo.

¿Qué es lo importante? ¿Qué ocurre o debería ocurrir? ¿Por qué ocurre? Sin darnos cuenta, son grandes preguntas en las que andamos a vueltas desde ese minuto uno. Y en esa tarea, y cada cual en función de sus “maestros” y del entono que le toca vivir, saca sus propias conclusiones y va creando su estilo atributivo.

¿Qué son los estilos atributivos?

Teniendo en cuenta que la atribución hace referencia a la explicación sobre la causas de que algo ocurra, ya sean causas internas o externas, con estilo atributivo nos referimos a la tendencia que cada uno tenemos a la hora de explicar lo que ocurre, en base a una causas u otras.

¿A qué tipo de causas se suele atribuir lo que ocurre? Lo que vamos a plantear en gran medida deriva de la teoría de la atribución causal de Bernard Weiner. En este sentido, organizamos las causas en base a 3 factores o dimensiones.

1. Locus de control: dónde se localiza la causa

Así, la causa puede ser Interna, es decir se debe a algo propio de la persona, o puede ser Externa.

Decir que “he aprobado porque me he esforzado y he estudiado mucho”, supone atribuir la causa a algo interno, a una cualidad , la esfuerzo. Por otra parte, si “he aprobado porque el examen era muy fácil”, supone atribuir la caso a una variable externa, en este caso, que el examen era fácil, que también podría haber sido a la suerte, buena o mala, a la conjunción de los astros…

2. Temporalidad

Este factor hace referencia a si las causas son Estables o Inestables.

Si la causa es estable, se asume que esa causa siempre estará presente y por lo tanto siempre ocurrirá lo mismo. Por el contrario, si la causa se considera inestable, lo que se está asumiendo es que lo que ha ocurrido no tiene por qué volver a ocurrir.

Por ejemplo, “seguro que sacaré igual todo los exámenes”, nos dice que lo ocurrido volverá a ocurrir, plantea una escenario estable respecto a lo ocurrido. Ante el mismo hecho, se puede establecer un escenario inestable, “esta vez lo he conseguido, pero no seré capaz para el próximo examen”

3. Elemento situacional

Con este factor se alude a las situaciones en los que la causa es válida.

De ese modo, una causa, lo ocurrido puede se Global, de manera que estará presente en todas las situaciones, o bien pues ser Específica, y por lo tanto solo únicamente se hace referencia a una situación particular.

“Estudie lo que estudie, no lo conseguiré”, deja claro que lo ocurrido, lo que ocurre será global y da igual lo que se estudie, donde se estudie, el resultado sería el mismo. “Las matemáticas creo que me cuestan especialmente, con biología me costaría menos”. Bien sea porque la biología le resulte más interesante, entretenida… el caso es que las dificultades para estudiar se centran en matemáticas

Seguro que a medida que se ha ido leyendo, ha surgido una pregunta: ¿no están relacionados los tres factores? La respuesta, como no podía ser de otro modo, es que por supuesto que están relacionados. Los estilos atributivos de una personas son congruentes en sí mismos. Cosa distinta es que sean congruentes cuando se ponen en tela de juicio.

¿Cómo nos influyen los estilos atributivos?

Desde los estudios y la teoría de Heider (Teoría de la Atribución), hasta las investigaciones de Martin Seligman que derivaron en la Teoría de la Indefensión para explicar la depresión y sus posteriores reformulaciones en 1975 (Abramson, Seligman y Teasdale), el constructor teórico de la Atribuciones ha ido cobrando la relevancia que se merece.

En concreto, la percepción de incontrolabilidad, o lo que es lo mismo, la percepción de que lo que se haga o no se haga, no tiene relación con lo que ocurre, tiene un peso importante en la estructura cognitiva presente en los trastornos del ánimo y la depresión.

Realmente es más bien la explicación que se le da a esa percepción de incontrolabilidad, la que explica la desesperanza que se relacionada con los trastornos del estado de ánimo.

Entre otras muchas teorías y autores, esas investigaciones sentaron las bases y pusieron de relieve la importancia de las atribuciones y de los estilos atributivos. Si bien no lo explican todo, si que tienen mucho que decir en trastornos como la depresión, la ansiedad…

Y tú: ¿qué estilo tienes?

Responder a esta pregunta supone cuestionarse qué teoría nos hemos construido para entender y explicar porqué ocurren las cosas y cómo “debemos” actuar.

El estilo atributivo que cada cual ha aprendido sin duda determinará que decisiones tome y como afronte su día a día. Para ayudarnos a concretar como tendemos a atribuir las causas de lo que ocurre a nuestro alrededor, es importante incorporar una nueva variable y observar cómo explicamos los éxitos o los fracasos.

Si tomamos esta tabla como referencia, ¿qué casillas marcarías ante lo positivo (un éxito) y ante negativo (un fracaso) que ocurre en tu vida?

Tabla de estilos atributivos

Aunque principalmente se ha investigado y asociado con la depresión y trastornos del estado de ánimo y con cuadros de ansiedad, conocer nuestro estilo atributivo es igualmente una herramienta útil para conocer gestionamos nuestro día a día, y en definitiva de gestión de la propia vida.

Atribuciones y estado de ánimo: ¿cómo se relaciona?

Antes de continuar, es importante destacar que no todo se puede resumir ni explicar sobre la base de los estilos atributivos, las personas somos mucho más complejas y ricas como para resumirnos en un estilo atributivo.

Sin embargo, multitud de casos y nuestra experiencia en la clínica ponen de relieve que normalmente la depresión aparece asociada a un determinado estilo atributivo como el siguiente.

Los éxitos, los hechos positivos, se tienden a explicar en base a causas externas, específicas e inestables. Es decir:

  • Causas Externas: Ocurre por algo externo a la persona. El azar, que era una “buena persona”, la prueba era fácil, le hicieron un favor, etcétera.
  • Causas Específicas: Es decir, ha ocurrido concretamente es esa situación, con ese examen, con esa persona
  • Causas Inestables: Se tiene a considerar que lo positivo no volverá a ocurrir.

Por el contrario, los hechos negativos, se atribuyen a:

  • Causas internas: Lo negativo se explica por algo interno, por alguna cualidad interna negativa.
  • Causas globales: Lo ocurrido ocurrirá con otras personas, en otras situaciones…
  • Causas estables: Ahora que se debe a algo interno, siempre será así.

Por lo tanto, es importante que prestemos atención a nuestro estilo atributivo. Si observas que tienes a responsabilizarte de lo negativo pero no de lo positivo, y a considerar que eso ocurrirá siempre y en todo lugar, es probable que la desesperanza aparezca, y desde luego, no es una buena compañera de vida.

No solemos darnos cuenta de la cantidad de información que despreciamos, y como sesgamos la manera de percibir lo que nos ocurre. Tendemos a replicar una y otra vez la forma en la que hemos aprendido a interpretar las cosas. Por eso, es importante conocer cuáles son nuestras hipótesis explicativas, nuestros estilos atributivos, y aprender a revisarlos y ponerlos en tela de juicio.

RECUPERADO DE: https://psicologiaymente.com/psicologia/estilos-atributivos-como-te-sientes

Inteligencia emocional en la vida cotidiana. ESCRITO POR: Centro de Psicología Matía

¿Qué es la inteligencia emocional?

La inteligencia emocional es la manera en la que nos enfrentamos al mundo y a nosotros mismos, la mejor forma de conocernos y conocer nuestro entorno. Es un conjunto de habilidades que hacen que la persona se relacione mejor o peor con los demás y consigo mismo. La importancia de manejar las emociones es la base de la inteligencia emocional si podemos comprenderlas, podemos también modificarlas e incluso anticiparnos a ellas.

Por ejemplo, sabiendo reconocer la emoción, gestionándola a tiempo, estamos capacitados para detener estados de depresión, ansiedad, enfado, frustración… Al ser capaces de reconocer las emociones y de comprenderlas, seremos capaces de controlarlas en nosotros y en las personas que nos rodean en nuestro ambiente personal y laboral, con lo que además, se puede convertir en una excelente herramienta para ayudar a los demás.

Numerosos estudios demuestran que la inteligencia emocional está directamente relacionada con él éxito y la sensación de bienestar. Las personas con una inteligencia emocional muy desarrollada se adaptan fácilmente a su entorno, aprenden deprisa y saben trabajar muy bien en equipo, por lo que son personas con grandes habilidades sociales, muy motivadas, creativas, seguras, con una buena autoestima. Afrontan muy bien las críticas y saben cómo y cuándo decir un “no” oportuno y necesario, de manera asertiva.

Muchos son los beneficios de desarrollar esta capacidad, y por ello es importarte empezar a entrenarla desde pequeños. Esto nos ayudara a mejorar la concentración y la capacidad de aprendizaje, a conocernos a nosotros mismos mejor y a desarrollar una gran empatía con los demás, por lo que nuestras relaciones sociales serán mas satisfactorias y estaremos más motivados en general. Por supuesto, es una gran ayuda frente a los cambios, ya que el hecho de tener más inteligencia emocional marcara la diferencia de ser más o menos resiliente ante una adversidad.

Como es algo que afecta directamente a nuestra vida y a nuestro bienestar, incluso a nuestra salud mental, no le damos la importancia que merece, pero quizás hay que prestarle incluso más atención que otras cuestiones como aprender idiomas, practicar deporte o estudiar, ya que resulta ser la base para todo.

Cómo entrenar la inteligencia emocional

La inteligencia emocional puede ser algo innato de la persona, pero también es algo que se puede entrenar desde pequeños o ya de adultos a través de diferentes técnicas y estrategias.

Es más fácil entrenar cuando somos pequeños, ya que en esta etapa contamos con una mayor capacidad de aprendizaje y con una mente mucho más abierta. Somos mas flexibles psicológicamente.

Con el entrenamiento en inteligencia emocional puedes ayudar a los pequeños a superar las típicas rabietas, tolerando mejor los fracasos y las frustraciones, acostumbrarles a que se centren en la búsqueda de soluciones, en lugar de bloquearse ante un problema; a luchar contra los miedos, enseñándoles a manejar sus emociones, primero detectándolas, comprendiéndolas y luego buscando un remedio mediante juegos.

Para ellos será un juego divertido, que según crezcan les irá ayudando a autocontrolarse, relajarse, a prestar más atención y a conseguir sus objetivos, tanto en la vida, como en el mundo laboral.

Lo primero es identificar la emoción en nosotros o en otras personas. Somos seres emocionales desde que nacemos, y por eso es importante saber reconocerlas. Es importante también saber conectar con esas emociones, no rechazarlas, no reprimirlas, pues si las reprimimos se manifestarán a lo largo de nuestras vidas. En cuanto reconozcas una emoción es importante que la aceptes, pues las emociones no son ni buenas ni malas, son adaptativas y son automáticas ante un estimulo que acontece.

Cada emoción prepara a nuestro organismo para una clase distinta de respuesta. Por ejemplo, con la ira el ritmo cardiaco aumenta y se dispara la adrenalina, para aumentar la energía disponible; así el cuerpo esta preparado para una acción vigorosa. Sin embargo, con el miedo la sangre se va hacia las piernas para poder huir y tu cuerpo empieza a desarrollar una alerta general. A veces puede ser una emoción confusa o fruto de varias emociones, pero debes reconocer la emoción principal en cada escenario. Por ejemplo; ¿es rabia o angustia? A veces parecemos enfadados y lo que estamos realmente es preocupado o angustiados. La emoción es inmediata, es instantánea.

Sé consciente de las implicaciones negativas de las emociones que sientas. ¿En qué te perjudica sentirte así? Averigua la causa, ¿cuál fue la situación detonante que te hace sentir así?

Tener conciencia de uno mismo, conocer las emociones y manejarlas, reconocer en los demás sus emociones; la empatia y asi manejar mejor las relaciones. Pregunta, interésate por lo que le ocurre. Siempre hay una razón para todo, practica la empatía.

Encuentra la razón de esa conducta en los demás o en ti mismo/a. Desconecta al menos unas horas. Tecnológicamente, socialmente y laboralmente. Intenta dejar tu mente en blanco y relajarte. Dedícate a ti. Tomar decisiones o buscar soluciones para evitar las situaciones que generan esa emoción.

Estudiar la estrategia de cómo hacerlo, también puede ser un pensamiento positivo. Aprende a decir que no de forma positiva añadiendo una alternativa amable. Puedes rechazar cualquier propuesta, sin herir las emociones de otra persona. Mantén la distancia con las personas que te generan una influencia negativa, sino puedes ayudarlas, aléjate. Entrenar desde hoy tus habilidades emocionales con un entrenamiento en inteligencia emocional es básico para los tiempos que vivimos.

RECUPERADO DE: https://psicologiaymente.com/psicologia/inteligencia-emocional-vida-cotidiana