Efecto auditivo por microondas: qué es, y posibles explicaciones
Neuropsicología Bogotá
Este curioso fenómeno hace que se escuchen clics que no son registrados por los tímpanos.
¿Has pensado alguna vez en el efecto que pueden tener las ondas del microondas en nuestra mente? Aunque suene a ciencia ficción, su efecto es real y ha sido estudiado, desde hace más de 50 años.
Este fenómeno recibe el nombre de efecto auditivo por microondas. Aquí veremos en qué consiste exactamente y cómo se ha estudiado.
Efecto auditivo por microondas: ¿en qué consiste?
¿Has oído a hablar alguna vez del efecto auditivo por microondas? También denominado efecto Frey por su descubridor, el neurocientífico y biólogo americano Allan H. Frey, se trata de un fenómeno un tanto curioso, que se ha llegado incluso a catalogar como un fenómeno de “control mental”.
Allan H. Frey fue el primero en publicar sus hallazgos sobre este fenómeno, los cuales conoceremos un poco más adelante. Este fenómeno, a grandes rasgos, consiste en un efecto producido por los “clics” (sonidos) inducidos por las diferentes frecuencias del microondas. Estos clics se generan dentro de nuestra cabeza.
Encontramos el origen de este efecto en la II Guerra Mundial, cuando un grupo de personas se dio cuenta de que sentía dichos clics, al trabajar en las proximidades de transpondedores de radar. Los clics del efecto auditivo por microondas solo los escucha la propia persona, y no personas de alrededor.
Origen e historia
Como hemos visto, fue el neurocientífico y biólogo americano Allan H. Frey el primero en hablar del efecto auditivo por microondas, en el año 1960. Por aquel entonces, Frey trabajaba en el Centro Avanzado General Electrónica de la Universidad de Cornell. Fue ahí donde estuvo en contacto con un técnico, que afirmaba que podía escuchar unos sonidos emitidos por un radar.
Un año más tarde, en 1961, Frey se embarcaba en el estudio de este fenómeno. Frey descubrió que las personas que escuchaban estos clics o ruidos, similares a un zumbido, y en ocasiones a números o palabras, las escuchaban “directamente de sus cabezas” (no a través de sus órganos auditivos).
Tan solo un año más tarde, en 1962, Frey publicaba su estudio “Respuesta del sistema auditivo humano a la energía electromagnética modulada”.
A través de sus experimentos, Frey observó que las personas podían “escuchar” la radiación de los microondas si esta era la adecuada; esto se producía a una distancia de hasta 100 metros.
Sin embargo, más allá del efecto, Frey también detectó una serie de efectos secundarios en sus participantes, y que consistieron en: sensación de hormigueo, dolores de cabeza y mareos.
Proyecto Pandora: el gobierno de los EEUU
Así, fue en la década de los ‘60, cuando en Estados Unidos llegó la preocupación acerca de los microondas y del “control mental” que estos podían tener. Por su parte, el gobierno de los EEUU, descubrió que su embajada en Moscú había sido bombardeada por una radiación electromagnética de bajo nivel.
A raíz de este hecho, el propio gobierno, en 1965, lanzó el Proyecto Pandora, que consistía en una investigación de alto secreto que tenía la misión de explorar los posibles efectos de estas microondas de bajo nivel, en lo conductual y fisiológico.
Durante cuatro años se investigó este fenómeno de forma secreta. ¿Cómo? Se expuso a marineros “involuntarios” a la radiación de microondas, y también se realizaron otros pequeños experimentos. Los resultados, sin embargo, fueron dispares, y se generaron disputas científicas internas dentro de la propia investigación. Hay quien opina que la investigación siguió, e incluso se habló de una arma que utilizaría las ondas sonoras para enviar palabras a la cabeza de las personas.
NASA
Un poco más tarde, en la década de los 70, la NASA también investigó el posible efecto auditivo por microondas. Lo que observaron fue que este efecto se producía a raíz de la expansión térmica de las partes del oído humano alrededor de la cóclea, una estructura del oído interno.
A través de esta expansión, se modulaban las microondas que podían generar palabras, y que provenían del interior de la cabeza. Así, también encontraron que las señales moduladas en el oído, podían incluir palabras o sonidos con un posible origen intracraneal
¿Cómo se explica este efecto?
Así, básicamente el efecto auditivo por microondas se traduce en una especie de “clics” que escuchamos internamente a modo de zumbido o de sensaciones auditivas. Pero, ¿por qué se producen?
Se cree que su causa radica, como ya hemos adelantado, en la expansión térmica de porciones del aparato auditivo. Lo que ocurre, concretamente, es que el cerebro se calienta a cada pulso, y las ondas de presión que se originan viajan a la cóclea, a través del cráneo.
Hitos relacionados
Vamos a enumerar, por orden cronológico, una serie de hitos relevantes y relacionados con el efecto auditivo por microondas.
1. 1975
El 30 de marzo de 1975, se publicó un artículo titulado Las microondas y el comportamiento, que abordaba este fenómeno, de la mano del Dr. Don R. Justesen (publicado en la revista “La American Psychologist”).
2. 1983
Ocho años más tarde, el 19 de diciembre del 1983, Philip Stocklin de Satellite Beach, F.L., registra una patente para la comunicación auditiva por microondas.
3. 1988
Cinco años más tarde de la patente, una entidad privada patenta una aplicación para generar ráfagas de señal, promoviendo así la creación de una comunicación inteligible.
4. 1998
Finalmente, diez años más tarde del suceso anterior, se patentó otro dispositivo, esta vez basado en el efecto auditivo por microondas, y con la finalidad de alejar las aves de las turbinas de los aviones.
¿Qué papel tiene la tecnología en todo esto?
Por otro lado, la tecnología también ha tenido su papel en el efecto auditivo por microondas. Por poner un ejemplo relevante, en 2008, una compañía tecnológica estadounidense anunció que estaba desarrollando un dispositivo, denominado MEDUSA (Mob Excess Deterrent Using Silent Audio), que se basaba en el principio del efecto auditivo por microondas.
Este dispositivo, concretamente, consistiría en una pistola de rayos de microondas, capaz de transmitir sonidos directamente a la cabeza de las personas.
Así, dicho dispositivo explotaría el efecto auditivo por microondas, y actuaría causando una “onda de choque” dentro del cráneo, una onda que nuestros oídos serían capaces de detectar. Además, a través de la pistola, se podría transmitir una serie de pulsos que permitieran producir sonidos reconocibles.
Sin embargo, este dispositivo no estaría destinado a la población común, sino que su objetivo o misión tendría que ver con aplicaciones militares o de control de multitudes. Una vez más, la realidad supera la ficción.
Referencias bibliográficas:
- Allan H. Frey (1962). Human auditory system response to modulated electromagnetic energy. Journal of Applied Physiology 17: 689-692.
- Hambling, D. (2008). Microwave ray gun controls crowds with noise. New Scientist.
- Levy, Barry S.; Wagner, Gregory R. & Rest, Kathleen M. (2005). Preventing occupational disease and injury. American Public Health Association. p. 428.
Tomado de: https://psicologiaymente.com/psicologia/efecto-auditivo-microondas?fbclid=IwAR3moSXXpM3z16VBy4VYz9GUA3nLJBXiCNz2aGQB34A7JVeEe9tBe-rLrNw. Neuropsicología Bogotá
“El TDAH afecta al 3,4% de adultos, aunque muchos están sin diagnosticar” – Neuropsicología Bogotá
El trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) afecta principalmente a niños y adolescentes, con una prevalencia en la población infantil española entre el 6 y el 7 por ciento. “El 60 por ciento de pacientes mantiene este trastorno en la edad adulta”, según ha señalado Javier Correas, jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario del Henares, en la XVII Jornada sobre Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad, ‘Desafíos y soluciones en el TDAH’, organizada por la Fundación Educación Activa en colaboración con el Hospital Clínico San Carlos, con el apoyo de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid y Takeda.
Se estima que la prevalencia del TDAH en adultos “es del 3,4 por ciento, aunque muchos se encuentran sin diagnosticar y, por lo tanto, no reciben ningún tipo de tratamiento, aumentando el riesgo de que estas personas arrastren posibles consecuencias como adicciones, conductas impulsivas o inestabilidad emocional”, ha continuado este especialista.
| Los síntomas del TDAH en niños y adultos no varían demasiado, pero sí se matizan con la edad |
Evolución de los síntomas
Los síntomas en niños y adultos no varían demasiado, pero sí se matizan con la edad. “Lo más significativo es que la hiperactividad se hace más dirigida. En el niño, la hiperactividad es más desbocada y en el adulto, la hiperactividad se contiene, pero se sienten inquietos cuando tienen que estar mucho tiempo sentados, aunque consiguen inhibir el impulso de levantarse”, ha explicado Correas.
Los adultos canalizan su hiperactividad realizando actividades con mucho movimiento e intensidad. “Además, los problemas de atención y concentración continúan en la edad adulta y sobre todo lo que más destaca son las dificultades de organización y planificación“, ha detallado.
Gestión
El TDAH afecta al desarrollo del aprendizaje, pero también al desarrollo emocional, aspecto que ha sido abordado en la jornada. “A lo largo de la vida, es habitual que los pacientes con TDAH sufran reproches o se les regañe por cuestiones relativas a sus síntomas, como olvidos o distracciones”, ha señalado Javier Quintero, jefe de Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Infanta Leonor. A la hora de gestionar las emociones, “es recomendable ayudarles a expresarlas, tratar de comprenderles en sus reacciones y no prejuzgar sus respuestas”, ha añadido.
| La intervención en los pacientes con TDAH debe ser multidisciplinar, con una actuación en diversos frentes |
La intervención en estos pacientes debe ser multidisciplinar, con una actuación en diversos frentes. Por un lado, el tratamiento farmacológico, que ayuda al control inhibitorio, lo que mejora la capacidad de regular, tomar conciencia y controlar los impulsos.
En este sentido, José Ramón Gamo,director técnico de la Fundación Educación Activa y director pedagógico de los Centros de Atención a la Diversidad Educativa (centros CADE), destaca como parte de la terapia “el entrenamiento parental, que también puede ir dirigido a los profesores y contempla estrategias para el manejo del comportamiento”. El abordaje del trastorno también pasa por “el trabajo directo con los pacientes, para la identificación de las conductas y técnicas para tomar conciencia de la realidad y autorregularse”.
Tomado de: https://www.redaccionmedica.com/secciones/industria/-el-tdah-afecta-al-3-4-de-adultos-aunque-muchos-estan-sin-diagnosticar–1470&utm_source=publicacionmedica&utm_medium=email&utm_campaign=boletin Neuropsicologia Bogota
La adicción a los videojuegos: ¿Una nueva enfermedad mental o un problema de diagnóstico? – Neuropsicología Bogotá
La Organización Mundial de la Salud confirmó su decisión de incluir la adicción a los videojuegos a su lista de trastornos mentales. A pesar de basarse en la larga tradición de estudios sobre el tema, todavía no hay un acuerdo entre los profesionales de la salud mental. En este artículo analizaremos las diferentes posiciones.
En 2018, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó la nueva edición de su manual de enfermedades CIE. Esta edición entrará en vigor en 2022, pero no está exenta de polémicas es especial porque incluye la controvertida adicción a los videojuegos.
Según esta clasificación, la adicción a los videojuegos se caracteriza por comportamientos como la pérdida de la noción del tiempo cuando se juega o un incremento en la prioridad dada al juego respecto a otras actividades de forma que afecta negativamente otras áreas de la vida como los estudios, el trabajo o las relaciones sociales.
La influencia de la tecnología en nuestra vida
La decisión de incluir la adicción a los videojuegos a esta clasificación se basa en varios estudios realizados al respecto por diferentes grupos de investigadores. En un principio lo que se estudiaba era las consecuencias de un uso excesivo de los aparatos electrónicos en general.
Sin embargo, la mayor preocupación la despertaron los videojuegos, ya que encontraron casos que presentaban características negativas que podían afectar negativamente la vida de los sujetos. Los autores afirman que estas características son similares a las que se encuentran en las adicciones a sustancias u otros comportamientos adictivos como el juego de azar.
¿Son los videojuegos similares a las drogas?
Evidentemente la industria del videojuego, que sólo en España facturó 1530 millones de euros el último año, expresó sus dudas respecto a esta clasificación, y muchos investigadores están de acuerdo con esta postura.
Un ejemplo es la doctora Netta Weinstein del departamento de psicología de la Universidad de Cardiff, de la que ya hablé en este artículo sobre la violencia y los videojuegos. Según sus palabras si bien sabemos mucho sobre el impacto de los videojuegos en la vida diaria, todavía no sabemos lo suficiente como para afirmar que existe una adicción a los mismos.
Sus dudas se centran sobre todo en equiparar la adicción a los videojuegos con otras adicciones. Por ejemplo sabemos que la adicción a las drogas causa graves problemas de salud física, sin embargo no se han encontrado pruebas de que los videojuegos afecten la salud. Weinstein sugiere que lo que estamos identificando como una “adicción” tal vez se trata de un exceso de compromiso y entusiasmo por el juego.
En esta misma línea tenemos a los psicólogos Patrick Markey y Christofer Ferguson. Lo que resaltan estos profesionales es que los mismos comportamientos que referidos a cualquier droga sería problemáticos, son perfectamente normales si el objeto son los videojuegos o cualquier otro hobby.
¿De qué hablamos cuando hablamos de «adicción»?
De hecho, Markey afirma que los videojuegos no son más adictivos que cuidar el jardín o ver series, ya que solemos exagerar cualquier comportamiento que nos haga pasar un buen rato.
Lo que sí resaltan como un posible problema es el modo en que utilizamos la palabra “adicción”.
“Cuando los padres decimos “Oh, mi hijo es adicto a los videojuegos”, no lo entendemos de la misma forma que “Mi hijo es adicto a la cocaína”. En realidad es un problema de percepción, lo que realmente pensamos es: “Mi hijo pierde tiempo en algo que a lo que no le encuentro sentido, y como no deja de hacer eso para hacer algo a lo que sí le encuentro sentido y utilidad, me preocupa de que se esté volviendo un adicto.”
Un juego virtual, un problema real
Pero no todos los psicólogos están en contra de esta nueva clasificación. El profesor Mark Griffiths de la Universidad de Nottingham Trent participó en los grupos de clasificación de la OMS y afirma que lo llamemos como lo llamemos el problema es real. Su opinión es que no debemos perder de vista que existe un problema con los videojuegos que implica que a una pequeña porción de jugadores, los videojuegos han tomado el control de sus vidas.
Si bien entiende que la prevalencia de este problema es mínima respecto a otras adicciones como el juego de azar, eso no quita que sea una problemática que existe y que afecta a cierto número de personas por lo que debe ser incluída para ayudar a tratar a esta población.
Ciertas características hacen videojuegos más adictivos
Weinstein se pregunta por qué si tantos millones de personas juegan a diario el porcentaje de “adictos” es tan reducido. El juego de azar tiene ciertos componentes que empujan a una conducta compulsiva, si equiparamos los videojuegos con el juego de azar ¿Por qué no hay más gente adicta?
Seguramente la respuesta tiene que ver con la gran variedad de estilos y de juegos que hay en el mercado. Si bien la mayoría de los videojuegos no es más adictiva que ver series, sí es verdad que algunos elementos de ciertos videojuegos modernos asemejan a los componentes de los juegos de azar.
Un claro ejemplo es la cada vez más habitual práctica de las “loot boxes”, “botines”o “cajas de recompensas”, en los que los jugadores pagan dinero real por recompensas virtuales aleatorias, como artículos para su personaje. El componente de imprevisibilidad del premio es un factor de riesgo y se encuentra a la base de, por ejemplo, las máquinas tragamonedas.
¿Adicción o algo más?
Uno de los mayores riesgos de esta nueva adicción es que puede estar ocultando otro tipo de problemas. Los estudios de Griffith incluían 4 casos de adolescentes buscando tratamiento para su adicción a los videojuegos, de los cuales 3 tenían además otro tipo de problemas como autismo, trastorno bipolar o déficit de atención. Sin embargo como el mismo Griffith acalara, también es verdad que es muy raro encontrar una persona adicta que no tenga otro tipo de problemas.
La presión asiática
Un dato muy interesante es que en los países occidentales el porcentaje de jóvenes con problemas relacionados con los videojuegos es del 1% al 10% mientras que en los países asiáticos es de entre el 10% y el 15%, por lo que muchos sospechan que han habido ciertas presiones por parte de estos países para que se reconozca este problema.
Debemos recordar que la inclusión de la adicción a los videojuegos tendrá repercusiones legales y en los seguros, ya que las compañías e instituciones médicas utilizan el listado de la OMS como una guía para las enfermedades. Además los países que integran la OMS tendrán que contemplar el tratamiento y las medidas de prevención para este problema.
Griffith afirma que es en este punto en el que debemos centrar las investigaciones, ya que en el sudeste asiático parece haber una gran prevalencia de este problema. Sin embargo, también es verdad que en esta zona cualquier comportamiento que aleje a los jóvenes de la familia o de sus deberes escolares suele ser considerado una patología.
La importancia de un diagnóstico claro
Los países occidentales corremos el mismo riesgo, especialmente si comienza a considerarse una adicción. Es importante que evitemos generar desconfianza en el uso de las tecnologías por parte de los jóvenes ya que un diagnóstico podría patologizar un comportamiento completamente normal.
En este sentido, Griffith cuenta como en consulta muchos padres creen que su hijo es adicto a los videojuegos porque juega 4 horas seguidas, algo bastante normal. Por eso defiende que tener criterios diagnósticos claros ayudará a muchas personas a determinar cuándo es un problema y cuándo no. Así mismo recuerda que sólo un profesional puede emitir tal diagnóstico por lo que ante cualquier duda es mejor acudir a un psicólogo o psicóloga.
La importancia de la decisión de la OMS dependerá de nuestro punto de vista. Podemos verlo como un paso adelante que ayudará a varias personas o como una decisión precipitada que puede hacer más daño que el que intenta evitar.
La tecnología continúa avanzando y planteandonos debates tanto a los profesionales como a la población en general.
Fuentes:
- Jordan Erica Webber. ‘Dangerous gaming’: is the WHO right to class excessive video game play as a health disorder? The Guardian. Recuperado el 4 de junio 2019 de link
- Varios autores. Gaming disorder: Its delineation as an important condition for diagnosis, management, and prevention. Journal of Behavioral Addictions. 2017 Sep 1;6(3):271-279. doi: 10.1556/2006.6.2017.039. Recuperado el 4 de junio 2019 de link
- Griffiths MD, Kuss DJ, Lopez-Fernandez O, Pontes HM. Problematic gaming exists and is an example of disordered gaming. Journal of Behavioral Addictions. 2017 Sep 1;6(3):296-301. doi: 10.1556/2006.6.2017.037. Recuperado el 4 de junio 2019 de link
- Jordan Erica Webber. ‘As addictive as gardening’: how dangerous is video gaming? The Guardian. Recuperado el 4 de junio 2019 de link
Tomado de: https://www.psicologiaparatodos.net/tecnologia/la-adiccion-a-los-videojuegos-una-nueva-enfermedad-mental-o-un-problema-de-diagnostico/?fbclid=IwAR3B8DOTaWckIoyze4n-hmj8QllnBXpRgowyPRjWBPC_Z3uLoBemC9sYzTc Neuropsicología Bogotá


