¿Cuál es la importancia de la motivación en el deporte?

POR: GLORIA REDONDO

Si hay un factor mental bien estudiado como facilitador del rendimiento deportivo es la motivación; ella ayuda a no desmayar ante los obstáculos. Conoce aquí todas las razones para tenerla en cuenta en los entrenamientos. 

No todos los días nos levantamos con ganas de ejercitarnos, aunque debamos hacerlo por gusto, porque nos apasiona una disciplina o porque así lo recomendó el médico. Y no siempre se trata de un asunto de cansancio. Hay procesos básicos mentales que influyen en ello; entre estas variables destaca la motivación como un pilar fundamental en el deporte.

Más allá de conseguir resultados, el entusiasmo es crucial para comprometerse con el entrenamiento. Por tanto, potenciando las ganas tendremos un mejor rendimiento en las rutinas y en competiciones. 

Si prácticas alguna disciplina y quieres aumentar tus progresos, sigue leyendo y descubre la importancia estar motivado/a, así como consejos para ponerlo en marcha.

«Por muy fuertes que sean mis piernas, es mi mente la que me convierte en un campeón».

Qué es la motivación en el deporte

Existen muchísimas frases deportivas de motivación e inspiración, pero la mejor metáfora que ejemplifica esta energía es la gasolina de los coches. El combustible es necesario para que el motor arranque y funcione. Entonces, la motivación es la gasolina que alimenta la conducta.

Esta es la variable responsable del inicio y mantenimiento de las acciones. Sin motivación no hay impulso para hacer un esfuerzo o para mantenerlo en el tiempo, a pesar de los obstáculos. En el ámbito deportivo es fundamental esforzarse para progresar, de ahí la relevancia motivacional para obtener resultados.

¿Pero cuáles son los principales aspectos que motivan a los deportistas? En este proceso se consideran los siguientes factores, relacionados con la motivación intrínseca y extrínseca en el deporte:

  • Individuales: los gustos, preferencias e ideologías que nos hacen acercarnos a lo que nos agrada y huir de lo que nos desagrada.
  • Sociales: la compañía de los demás, su aprobación o formar parte de un grupo es un refuerzo valioso y hacia lo que nos orientamos.
  • Materiales: hacer algo para obtener una recompensa. Un ejemplo sería trabajar duro para ganar trofeos, medallas, dinero, reconocimiento público, etc.


Importancia de la motivación en el deporte

La actividad deportiva no se ciñe solo a los resultados físicos o materiales (si es que supone compensaciones económicas); también tiene que ver con la constancia, la superación y la confianza. Como señala la psicología del deporte, son varios los elementos que influyen en el rendimiento de un atleta.

A partir de esto, y considerando la definición anterior, ahora pasaremos a explicar en profundidad por qué es tan relevante motivarse en el ámbito deportivo.

1. Hace que persistas a pesar de las dificultades

Si hay algo que caracteriza la trayectoria deportiva de cualquier atleta, son las dificultades a las que tiene que hacer frente. Estas no se suelen ver, tan solo nos llegan los triunfos y los momentos positivos, pero, en ocasiones, los inconvenientes son tan grandes que la persona se plantea abandonar.

Motivación y compromiso son dos variables que van de la mano. Cuanto más sólida sea la primera, la segunda será mayor. Y la misma relación se aplica a la inversa.

¿Cómo se puede trabajar el compromiso con el ejercicio físico? Dándole el espacio que se merece en la rutina del día a día. Programar un momento para dedicárselo al deporte, hará que sea más fácil organizar el resto de tareas sin que invadan el tiempo libre.

2. Clarifica tus objetivos y moviliza a luchar por conseguirlos

Una diferencia entre los deportistas profesionales y los amateurs es que los primeros tienen bien claros qué objetivos quieren conseguir. Los principiantes suelen contar con una idea vaga, poco estructurada. Además, tampoco acostumbran a plantearse metas a corto, medio y largo plazo, y reevaluarlas constantemente.

No obstante, el establecimiento de objetivos es una táctica que todos los deportistas deberían poner en práctica. En este sentido, un estudio de la Universidad Autónoma de Barcelona resalta que el establecimiento de metas es una herramienta útil para elevar la motivación y la percepción de autoeficacia de los deportistas, mejorando así su rendimiento.

Con todo esto, ¿cómo deben ser nuestros objetivos? El acrónimo SMART nos da las claves para maximizar la probabilidad de éxito:

  • S: específicos. Tienen que estar definidos de manera concreta y operativa.
  • M: medibles en una dimensión o escala objetiva que nos permita evaluar si avanzamos en la dirección correcta.
  • A: alcanzables dentro de nuestras capacidades.
  • R: relevantes, o pertinentes, para conseguir un propósito a largo plazo más significativo.
  • T: temporalizados. Debemos fijar para cada objetivo un tiempo límite en el cual cumplirlo.

3. Favorece la cohesión de grupo

Hasta aquí nos hemos centrado en explicar la importancia de la motivación deportiva desde una perspectiva individualista, pero en los deportes de equipotambién tiene su función.

El impulso entendido de forma grupal es el esfuerzo que hacen los miembros del grupo en la misma dirección para alcanzar una meta en común. Por ejemplo, en un equipo de fútbol, aunque cada uno tenga su posición y su tarea, al final todos trabajan de manera ordenada para ganar un partido.

De acuerdo con un artículo de la Universidad de Extremadura, la motivación es una de las condiciones que los gestores deportivos tienen en cuenta para aumentar el sentimiento grupal. La explicación radica en que el equipo se orienta a trabajar en conjunto cuando existe unión entre los jugadores.

Si estos dos factores forman un binomio, todo el trabajo destinado a potenciar una, tendrá efectos positivos sobre la otra. ¿Cómo se trabaja entonces la cohesión? Mediante dinámicas de equipo en las que los deportistas aprendan a cooperar con sus compañeros para alcanzar una meta en común.



4. Da un extra a tus capacidades físicas

Entender la parte física separada de la mental es un error, pues somos un solo cuerpo. Las capacidades motrices están estrechamente relacionadas con las mentales, por lo que a la hora de entrenar hay que considerarlas y no solo centrarse en la fuerza o la resistencia.

En relación con la motivación en concreto, un deportista que tiene claros sus objetivos aguantará más el esfuerzo físico y el dolor. Esto no quiere decir que no sienta cansancio o incomodidad, pero tiene un mayor margen para soportarlo. Incluso, valorará el cansancio de manera positiva, como un incentivo para seguir luchando.

Consejos para incrementar la motivación deportiva

El entrenamiento mental tiene que ser diario. Un error habitual en el deporte es solo preocuparse por la motivación justo antes de una competición significativa, dejándola de lado el resto de la temporada. Además, debes tener en cuenta varias estrategias para motivarte:

  • Reevalúa tus objetivos cada semana y ajusta aquellos que te cuesta más cumplir.
  • Tendrás días buenos y malos, pero estos últimos te permiten poner en práctica lo aprendido en los buenos.
  • El establecimiento de objetivos es la herramienta más eficaz y fácil de aplicar. Considéralo para fijar metas a corto, medio y largo plazo.
  • Es importante tanto el ritmo como las formas. Por tanto, sé constante y trabájalos todos los días, al igual que haces con la preparación física.

Con todo esto, si quieres ver los progresos y que tus avances no se detengan, toma nota de tales puntos y empieza por incorporar el entrenamiento de la motivación en el deporte.

FUENTE: https://lamenteesmaravillosa.com/importancia-de-la-motivacion-en-el-deporte/

Qué es el apego seguro y cómo desarrollarlo?

POR: SHARON LAURA CAPELUTO

Mostrar sensibilidad a las necesidades de los niños fomenta el desarrollo del apego seguro. En la adultez, es posible superar el apego inseguro a través del autoconocimiento. 

Todo psicólogo competente reconoce que la formación del apego en la infancia no es moco de pavo, pues es un aspecto crucial y está lejos de ser algo trivial. Un apego seguro es fundamental para confiar —tanto en los demás como en nosotros mismos—, establecer las bases para construir vínculos sanos y experimentar una mayor felicidad.

Aunque es preferible desarrollar este estilo de apego durante la niñez, transformar un apego inseguro en otro más adaptativo y menos doloroso no es tarea imposible. En este artículo, exploraremos en detalle qué implica este concepto, consideraciones y claves para fomentarlo en los niños y cómo podemos cultivarlo en nosotros mismos como adultos.

¿En qué consiste el apego seguro?

John Bowlby es el psicólogo británico que revolucionó nuestra comprensión de las relaciones afectivas. Junto a Mary Ainsworth, experta en psicología del desarrollo, formuló la teoría del apego, la cual investiga cómo los vínculos tempranos influyen en la forma en la que nos relacionamos con los demás y con nosotros mismos en la adultez.

La base del apego seguro se establece en tanto los cuidadores responden de manera sensible y consistente a las necesidades de los niños. Cuando los pequeños reciben este tipo de atención, se sienten amados y seguros.

Los resultados de este tipo de apego son invaluables, pues aquellas personas que lo han experimentado están mejor equipadas para establecer relaciones saludables y satisfactorias. Además, cuentan con los recursos afectivos necesarios para amar y dejarse amar, pero, al mismo tiempo, valoran su autonomía emocional y respetan la independencia de los demás.



Principales características del apego seguro

La crianza con apego seguro permite que el infante se separe de sus cuidadores para explorar el mundo, sin miedo o ansiedad. Créditos: monkeybusinessimages/iStockphoto.

Se destaca por una serie de elementos esenciales que promueven el desarrollo emocional y psicológico saludable a lo largo de la vida. Estas son algunas de las características notables durante la infancia:

  • Confianza y seguridad: el niño confía en que sus cuidadores estarán allí para él, al responder a sus necesidades físicas y emocionales con afecto y responsabilidad.
  • Exploración y autonomía: el pequeño se siente tranquilo para aventurarse y explorar su entorno. La clave aquí es que el menor tiene la certeza de que cuenta con un refugio seguro al que volver cuando lo necesite.
  • Seguridad en la separación: el niño comprende que su madre, padre o cuidador regresará, aunque se ausente de forma temporal.
  • Autoimagen positiva: el pequeño se ve a sí mismo como merecedor y digno de amor, al sentar las bases de una autoestima con suficiente solidez para enfrentarse a cualquier desafío de la vida en el futuro.

Otros estilos de apego

Dependiendo de cómo los cuidadores se relacionen con el niño (ya sea de forma consciente o inconsciente), este desarrollará un estilo de apego particular. Como mencionamos en líneas anteriores, el apego seguro crea cimientos robustos para conexiones saludables.

Por el contrario, las carencias en el cuidado afectivo generan apegos inseguros, que tienen repercusiones negativas en la manera en que las personas se vinculan de forma emocional a lo largo de su vida. Entre los estilos inseguros se encuentran los siguientes:

  • Apego ansioso ambivalente: los cuidadores son inconsistentes en sus respuestas a las necesidades del niño. A veces son afectuosos y otras veces muestran frialdad o, incluso, hostilidad. Esto genera ansiedad en el menor y una necesidad constante de confirmación afectiva, al sentir que su valía personal está en juego.
  • Apego evitativo: surge cuando los padres son distantes o muestran una falta de sensibilidad o interés hacia el hijo. El pequeño desconfía de ellos y, aunque esto le cause sufrimiento, prefiere evitar el contacto. Como resultado, desarrolla una autosuficiencia excesiva.
  • Apego desorganizado: los cuidadores adoptan comportamientos contradictorios y confusos. En ocasiones, este estilo puede surgir a partir de experiencias de violencia, abusos o negligencias. El niño presenta una combinación de síntomas del apego evitativo y el ansioso, al manifestar a la vez rechazo y anhelo de la cercanía de sus padres.

Es importante aclarar que los tipos de apego no representan categorías rígidas y determinantes, sino que pueden modificarse a lo largo del tiempo. Tal como se advierte en un estudio difundido en Current Opinion in Psychologylos cimientos no son el destino.

Sin importar del tipo de apego del que partas, puedes avanzar hacia un apego seguro al crecer.



¿Cómo fomentar el apego seguro en los niños?

Es esencial ofrecer consuelo a los niños en momentos difíciles y hacer que se sientan valorados. Créditos: fizkes/iStockphoto.

Es evidente que criar a un niño es uno de los trabajos más complejos que una persona puede asumir. Los errores forman parte del camino. No existe la madre o padre ideal y, de manera afortunada, la perfección no es necesaria para cultivar un apego seguro en un hijo.

Sin embargo, hay ciertas medidas y cuidados que se pueden tomar en la vida diaria para fomentar este tipo de apego.

1. Mostrar sensibilidad ante sus necesidades

Es esencial responder de manera afectuosa a las necesidades del niño desde que es bebé, al ofrecer consuelo y apoyo en momentos desafiantes. En este sentido, es crucial encontrar un punto intermedio entre estar disponible y permitir la autonomía, al evitar los peligros de la sobreprotección.

Por ejemplo, si el pequeño sufre una caída leve, es importante acercarse y brindar apoyo de manera proporcionada, sin reacciones excesivas de preocupación. De esta manera, no solo demostramos que estamos allí para él, sino que también le enseñamos a enfrentar adversidades de forma equilibrada.

2. Ser consistente y previsible

Establecer rutinas claras y coherentes es imprescindible para brindar confianza y estabilidad al niño en el día a día. La consistencia en nuestras acciones cotidianas, desde las comidas hasta la hora de dormir, refuerza esa sensación de seguridad y contribuye al desarrollo de un apego seguro.

3. Hacer que se sienta querido y valorado

Sin lugar a dudas, esta es una de las responsabilidades que no podemos pasar por alto. Amar y valorar a nuestro hijo no es suficiente por sí solo; es esencial hacérselo saber con nuestras acciones:

  • Aceptarlo tal y como es.
  • Validar las emociones del infante, sin juzgarlas ni minimizarlas.
  • Hacerle caricias, darle abrazos y decirle que lo queremos.
  • Escuchar al niño y tener en cuenta su opinión.
  • Respetar tanto sus gustos como intereses, y reconocer lo que lo hace único.
  • Pasar tiempo de calidad con él, ya sea dedicado al juego, una charla o un paseo.
  • Prestar atención cuando quiere enseñarnos algo que ha hecho o que le apasiona.
  • Responder a sus pedidos de atención. Por ejemplo, si nos dice: «¡Mira, papá, cómo salto a la piscina!» o «¡Mamá, mira cómo pateo la pelota!», es importante hacerle saber que valoramos sus esfuerzos y nos alegran sus logros.

Además, a través de estos cuidados, potenciamos el sano desarrollo de su autoestima y autoconfianza, alentándolo a explorar el mundo con curiosidad y seguridad.

¿Cómo desarrollar un apego seguro en la adultez partiendo de uno inseguro?

Trabajar los efectos del apego inseguro en las relaciones es posible con apoyo psicoterapéutico. Créditos: José Carlos Cerdeño/iStockphoto.

Si tus cuidadores no lograron construir un apego seguro en tu infancia, y ahora, como adulto, enfrentas las consecuencias de ese apego inseguro en tus vínculos, tienes que saber que aún puedes transformar esa dinámica hacia otra más adaptativa. Hay oportunidad para mejorar tu autoestima, potenciar tu independencia e, incluso, construir una relación de pareja basada en un apego seguro.

No queremos engañarte: el proceso no es sencillo ni lineal. Más bien, es un camino que demanda valentía, paciencia y esfuerzo. El primer paso es el autoconocimiento.

Es esencial entender cómo te relacionas y las raíces que influyen en ello. En este contexto, la psicoterapia es una herramienta valiosa para explorar y abordar esos patrones, tal como indica un trabajo publicado en la Revista de Psicoterapia.

Una vez que tomas consciencia del tipo de apego que has construido, es crucial enfocarse en lo esencial de cada uno. Si vienes arrastrando un apego evitativo, concéntrate en aprender a confiar y ganar seguridad, para crear conexiones más profundas.

En este caso, puede ser necesario abordar el miedo al abandono o al rechazo, así como superar el temor a mostrarte vulnerable.

Por otro lado, si buscas poner en práctica técnicas para superar el apego ansioso, no pierdas de vista que tu desafío radica en deshacerte de la dependencia emocional. En este sentido, implica cultivar una mayor autonomía, fortalecer tu autoestima y amor propio, mientras aprendes a marcar límites de manera asertiva.

Para finalizar, una vez que se tiene claridad sobre las causas y los efectos del apego desorganizado, es posible transformarlo en uno seguro. Sin embargo, puede ser más difícil, ya que puede surgir de experiencias traumáticas y de profundo dolor. En este escenario, el apoyo psicoterapéutico se vuelve imprescindible para sanar las heridas del pasado y aprender estrategias para lidiar con las batallas internas.

Un esfuerzo que merece la pena

Ya sea que desempeñes el papel de madre o padre, o bien, si tienes el propósito de mejorar tu propio apego emocional, invertir tiempo y esfuerzo en este proceso puede marcar una diferencia significativa en la calidad de vida, tanto para ti como para tus hijos.

En última instancia, desarrollar un apego seguro se refleja en vínculos más satisfactorios y una vida más plena y enriquecedora. Además de sanar el pasado, este trabajo aligera el presente y establece cimientos sólidos para un futuro emocionalmente más saludable.

FUENTE: https://lamenteesmaravillosa.com/apego-seguro-y-como-desarrollarlo/

¿Qué es una evaluación neuropsicológica?

POR: SARA CLEMENTE

La evaluación neuropsicológica o cognitiva es un método diagnóstico diseñado específicamente para explorar el funcionamiento cognitivo de las personas. Blinda información muy valiosa que puede pasar desapercibida en otras metodologías de estudio, por lo que se usa de manera complementaria a las técnicas de neuroimagen o pruebas radiológicas.

Permite estudiar la actividad y el funcionamiento de los sistemas cognitivos cerebrales mediante la exploración de las capacidades superiores. Por eso se lleva a cabo tanto en pacientes con daño o lesión cerebral; con el fin de conocer su grado de alteración intelectual. También se realiza a personas que quieren supervisar su funcionamiento mental durante las diferentes etapas de su vida.

Tipos de evaluación neuropsicológica

No hay dos pacientes iguales. Cada uno ha de considerarse como un universo particular. Por eso, la evaluación neuropsicológica ha de ser flexible y adecuarse a cada caso clínico. De ahí que no se pueda establecer una taxonomía de los tipos de exploración cognitiva como tal, aunque en función de su objetivo, esta puede ser:

Evaluación Cognitiva

Su objetivo principal es conocer en profundidad cómo funcionan la atención, la memoria, el lenguaje o las funciones ejecutivas (planificación, prevención, control, supervisión, organización…). Para ello, se emplean pruebas estandarizadas que registran información, tanto cuantitativa como cualitativa.

En este sentido, es tan o más importante que el profesional se fije en los resultados del paciente en las pruebas que se le han aplicado, como en su actitud y modo de ejecución de las mismas. Es decir, es importante la interpretación de la puntuación numérica que obtiene alguien con una alteración intelectual, pero también lo es la que haga el profesional de la conducta que este presenta a la hora de realizarlas.

En la mayoría de las ocasiones, la información que aportan los familiares del paciente es fundamental. Porque en algunas alteraciones psicológicas, el afectado no es consciente de que sus funciones intelectuales se han visto alteradas; por lo que los datos que aportan las personas más allegadas a él son necesarias para la elaboración de ese perfil neuropsicológico.

De las funciones ejecutivas y la cognición social

Este tipo de evaluación neuropsicológica es muy habitual en niños. Los pequeños han de realizar una serie de baterías neuropsicológicas que permiten conocer su nivel de madurez y rendimiento cognitivo. Estos test tratan de examinar el control inhibitorio, así como múltiples habilidades multitarea y sociales. El objetivo último es la adecuación de las estrategias interpersonales que emplean en su día a día.

Una de estas pruebas más utilizadas es la de BANFE (Batería neuropsicológica de funciones ejecutivas y lóbulos frontales). Evalúa las funciones ejecutivas mediante 15 procesos, agrupados en tres áreas cerebrales específicas: orbitomedial, prefrontal anterior y dorsolateral. Su principal ventaja es que permite obtener un índice global y uno específico para cada región evaluada.

Específica de funciones visoespaciales

Las habilidades visoespaciales son muy útiles en nuestro día a día, ya que nos permiten representar, analizar y manipular objetos mentalmente. Sin ellas nos sería imposible, por ejemplo, echar agua a un vaso de una jarra sin derramarla.

En muchas ocasiones, los fallos que tenemos a priori pueden parecer defectos visuales; sin embargo, algunas veces poco tienen que ver con los órganos primarios sensoriales (los ojos). Al contrario, estas faltas están relacionadas con etapas posteriores de procesamiento de la información, es decir, con procesos gnósicos relacionados con las áreas de asociación de la corteza cerebral.

Las pruebas tipo Poppelreuter, en las que se presentan una serie de figuras superpuestas y entrelazadas, son unas de las más empleadas en este tipo de evaluación neuropsicológica. También son muy usados el test de los 15 objetos y los relojes de Luria.

Como se ha podido observar, la evaluación neuropsicológica típica implica medir distintos aspectos. Entre ellos, la capacidad intelectual general, el lenguaje, la personalidad y el temperamento, la atención, la memoria y otras destrezas de alto nivel de ejecución. Dependiendo de cada caso y de las necesidades del paciente, se analizarán unas habilidades más en profundidad que otras.

Su aplicación puede ser la clave del diagnóstico

La evaluación neuropsicológica tiene diversas aplicaciones y usos. Entre ellas, que permite identificar áreas o funciones intelectuales alteradas. Por ejemplo, trastornos o problemas de memoria que, de no haberse realizado pruebas de naturaleza cognitiva, no podrían haberse detectado.

De hecho, muchas veces las baterías neuropsicológicas son las únicas herramientas de las que se puede valer el profesional para detectar precozmente algunas patologías. Asimismo, son muy empleadas en el diagnóstico de enfermedades neurodegenerativas como el  Alzheimer o en alteraciones atencionales asociadas a la diabetes o el alcoholismo.

Además, permite diferenciar entre posibles diagnósticos (diagnóstico diferencial) en base a un mismo cuadro clínico. Es decir, la evaluación neuropsicológica es clave para diferenciar entre enfermedades: puede determinar cuándo la alteración cognitiva de un paciente es debida a un accidente cerebrovascular o es fruto de una profunda depresión.

No obstante, es fundamental no confundir la evaluación neuropsicológica con la mera administración de pruebas o tests neuropsicológicos. No es solo eso: la administración de pruebas es solo una de las fases de este tipo de evaluación. Te podría interesar…

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FUENTE: https://lamenteesmaravillosa.com/que-es-una-evaluacion-neuropsicologica/