ALBERT EINSTEIN
La mente es como el paracaídas… sólo funciona si la tenemos abierta. Albert Einstein.
La mente es como el paracaídas… sólo funciona si la tenemos abierta. Albert Einstein.
POR: VALERIA SABATER
¿Sabías que existe un tipo de pensamiento poco ortodoxo y no lineal que te ayuda a crear ideas innovadoras? Te contamos, a continuación, en qué consiste y cómo aplicarlo.
En la vida, en tus relaciones y entorno laboral, puedes resolver los problemas de dos maneras. La primera, mediante un razonamiento lógico, lineal y racional. La segunda, usando un enfoque al que el psicólogo y filósofo Edward De Bono denominó pensamiento lateral. Consiste en ofrecer soluciones innovadoras y reflexivas que van más allá del clásico procesamiento deductivo.
Pensar a través de la lateralidad es el sustrato de la creatividad y una habilidad que todos podemos potenciar. Es atreverse a sortear lo previsible para hacer de la imaginación y la intuición tus mejores aliadas. Toda empresa se beneficia de este tipo de mecanismo cognitivo y, por ello, te detallamos todo lo que deberías saber sobre esta esfera de poder.
«En el pensamiento lateral uno no busca la respuesta correcta, sino una disposición diferente de ver las cosas para poder ofrecer una respuesta innovadora, inesperada y práctica».
~ Edward De Bono (El pensamiento lateral: manual de creatividad, 1970) ~
El pensamiento lateral es una forma de razonamiento que busca soluciones fuera de lo común y, a menudo, sorprendentes. En lugar de seguir una secuencia de pasos lineales o predecibles como el procesamiento lógico o vertical, se escapa de las reglas establecidas y aporta propuestas sencillas, pero extraordinarias.
Este concepto lo desarrolló el psicólogo maltés Edward De Bono en la década de 1960. Su libro, El pensamiento lateral: manual de creatividad (1970) fue toda una referencia en este campo. Esta manera de pensar, creativa e indirecta, da forma a grandes aportaciones, pero eso sí, el enfoque vertical y lateral no son excluyentes. Te explicamos sus características, a continuación.
El pensamiento lateral implica cuestionar las creencias subyacentes y esquemas rígidos que, a menudo, limitan el razonamiento convencional. Lo que hace es animarte al desafío, a dudar de lo que se suele dar por sentado para considerar nuevas perspectivas. Algo así te permitirá formar a ideas y solucionesprácticas, a la vez que muy eficaces.
Un camión queda atascado debajo de un puente. Un grupo de sesudos técnicos piensan en alguna manera de retirar el vehículo de allí, sin dañar la propia estructura. Después de varias horas reflexionando en diversas ideas, llega un niño.
Gracias a su mirada curiosa y ajena a los convencionalismos, lo primero que hace es cuestionar todo lo que dicen los adultos. Después aporta su solución: basta con desinflar los neumáticos del camión.
El International Journal of Progressive Education destaca la necesidad de que las personas puedan pensar de manera diferente y estén abiertas a la innovación. Al fin y al cabo, en un entorno social tan complejo y competitivo como el actual, este recurso es una herramienta de transformación y gran utilidad. Y la buena noticia es que siempre estás a tiempo de desarrollarla.
Una de las características que te gustará tener en cuenta, es que no sigue una estructura rígida a la hora de razonar y procesar la información. A diferencia del pensamiento lógico o lineal, que aplica una secuencia de pasos predecibles, el lateral salta de una idea a otra de manera forma aleatoria. Ahí está su magia y potencial.
Un hombre entra a un bar y pide un vaso de agua. El camarero busca debajo del mostrador, saca una pistola y lo apunta con ella. Después, este se despide dándole las gracias. ¿Qué es lo que ha pasado? ¿Ha intentado robarle? Para entenderlo, procura no aplicar un enfoque lineal y aplica la imaginación: el individuo tenía hipo y el propietario del local le ha prestado ayuda.
Esta forma de pensar parte siempre de la exploración de múltiples enfoques y soluciones en paralelo. En lugar de limitarse a una sola ruta, el razonamiento lateral considera una variedad de posibilidades y conexiones. Estos serían algunos ejemplos de este enfoque cognitivo a la hora de resolver un problema:
Una empresaria debe buscar inversores para su negocio. Lo más habitual es procurar dar con personas que ya conozca y que confíen en ella. Sin embargo, decide dar el salto y buscar en otros países haciendo presentaciones originales y desafiantes de sus ideas.
Otro de sus rasgos particulares es generar una amplia gama de ideas, a menudo extrañas o poco convencionales. Las personas que suelen usar esta metodología de pensamiento, saben que, a la hora de resolver un problema, es clave aportar muchas ideas singulares y, a veces, hasta estrambóticas. La evaluación posterior será la que elija la idea más útil.
Dos mujeres se presentaron ante el rey Salomón, afirmando ser madre del mismo niño. Para resolver tal conflicto, el soberano propuso dividir al niño en dos mitades, dándole a cada mujer una de las partes. Al instante, la auténtica progenitora renunció a reclamar al pequeño con el fin de salvar su vida. La duda quedó resuelta.
Tal y como explican en la revista Science of Learning, la metacognición es la capacidad que tenemos las personas de ser conscientes de cómo pensamos para regular este proceso. Te interesará saber que el razonamiento lateral se preocupa por monitorizar el propio pensamiento y detectar algún tipo sesgo cognitivo.
Un padre le propone a su hija que solucione el siguiente enigma: «un hombre arrastra su coche hasta un hotel y, entonces, descubre que está en bancarrota. ¿Cómo es posible?». La niña sabe que su progenitor le plantea siempre retos muy imaginativos.
Contiene su impulsividad y evita, ante todo, decir lo primero que le venga a la mente. Monitoriza su forma de procesar la información, esforzándose por encontrar una respuesta lo más original posible. Hasta que la obtiene: «En realidad, ese hombre está jugando al Monopoly».
Edward De Bono definió este tipo de pensamiento enfatizando su gran utilidad para la sociedad. Desarrollar esta técnica permite que las personas aborden los problemas desde distintos puntos de vista. Algo así actúa como disparador del cambio, como ejercicio de transformación social y herramienta de bienestar. Veamos sus finalidades:
El razonamiento lateral es el pilar que edifica el éxito de cualquier organización. Pero la clave está en cómo aplicarlo y saber vertebrar esta esfera en todo el capital humano. La revista European Research on Management and Business Economics describe algo llamativo en esta materia. Es obvio que resulta esencial digitalizar a toda empresa para mejorar su desempeño.
Ahora bien, las nuevas tecnologías deben acompañarse siempre de una estrategia con base en la innovación y la creatividad para favorecer su auténtico avance. En este punto, la lateralidad cognitiva actuará como el mejor aliado para los equipos. Te describimos cómo puede introducirse en el día a día:
En un mundo lleno de desafíos y oportunidades, la lateralidad cognitiva brilla como un faro en todo entorno social. Gracias a esta estrategia, iluminas caminos no convencionales para revelar soluciones sorprendentes.
Al liberarte de las cadenas de la lógica convencional, abrirás las puertas a la creatividad, a la innovación y la posibilidad de cambiar el mundo de formas inesperadas.
Procura entrenar este enfoque y mirada interna que combina el atrevimiento y el desafío. Asimismo, ten presente que pensar de manera lateral, no está reñido con razonar de forma vertical. Ambos recursos pueden aplicarse de manera combinada para llegar a ideas excepcionales, útiles y novedosas. ¿Te animas?
FUENTE: https://lamenteesmaravillosa.com/pensamiento-lateral/
POR: GLORIA REDONDO
Los pensamientos intrusivos son no deseados, perturbadores e imprevistos. Indaguemos todo sobre esas angustias que empañan tu calidad de vida, así como algunos trucos para tratar las ideas negativas que te roban la paz.
Trasládate a este escenario: quieres cruzar la calle, pero te angustia que un automóvil te atropelle. O no sales de casa los martes, por temor a que justo ese día pase algo trágico. Los pensamientos intrusivos son motivo de preocupación para muchas personas. Sentir que la parte racional se apodera de todas las parcelas de la vida, hasta el punto de gobernarlas por completo, no es para nada agradable.
A pesar de estar extendidos en la población general, estas ideas muy pocas veces son consultadas. La vergüenza o el creer que son normales hacen que la gente viva con ellas y acabe resignada al malestar.
Sin embargo, esto no debería ser así, ya que tratarlas mejora el estado de ánimo y la calidad de vida. Por ello, te explicamos qué son y cómo se tratan estas obsesiones.
Pensar de modo intrusivo es darle cabida a ideas o imágenes, la mayor parte del tiempo de carácter perturbador o angustiante, que vienen a tu mente sin previo aviso. Su naturaleza es muy variable; los temas más comunes son, entre otros, recuerdos del pasado, actos de violencia, actos sexuales y comportamientos socialmente inaceptables.
En general, los pensamientos no dejan de ser, al fin y al cabo, productos psíquicos, cosas que nuestra mente produce sin que muchas veces seamos conscientes del porqué. A lo largo de un solo día tenemos decenas. Y la mayoría, tal y como vienen, desaparecen y no volvemos a acordarnos.
No obstante, hay una pequeña cantidad que no se va y que se instala por mucho tiempo. Tales reflexiones reemplazan a las ideas principales hasta que nuestro estado mental se perturba. Y se mantienen por la importancia que solemos darle: si la idea es repetitiva y le decimos al cerebro que es relevante, ahí continuará.
Los orígenes de los pensamientos angustiosos son múltiples y no suceden igual en todas las personas que los desarrollan. Aun así, es cierto que en muchos casos se puede observar un proceso, o un patrón repetitivo con peculiaridades en cada quien, que nos ayuda a entender mejor la raíz de estas cogniciones.
Hay situaciones en las que un disparador externo (un estresor) es el detonante, pero no es lo frecuente. Normalmente, no es posible establecer una causa externa; el origen se sitúa en la misma evaluación que la persona hace de sus pensamientos y la importancia que les otorga.
Lo habitual es que se presenten en individuos con alto sentido de la responsabilidad y el deber. Un pensamiento que aparece de manera casual y fortuita no se trata como tal, sino todo lo contrario. La persona empieza a sobrestimar su relevancia y a tenerlo más presente; así crea un bucle racional del que es muy difícil desprenderse.
En definitiva, las características que tienen en común estos pensamientos egodistónicos y negativos son las siguientes:
De acuerdo con un estudio divulgado en Journal of Obsessive-Compulsive and Related Disorders, casi el 94 % de las personas tienen pensamientos intrusivos con regularidad. La investigación evaluó su presencia en seis continentes y tuvo en cuenta los episodios durante los últimos tres meses. Por tanto, su manifestación está en todas las culturas.
Es cierto que tal clase de ideas obsesivas son algo extendido entre la población. Se asume como regla que todos tuvimos o tendremos alguna. Pero el impacto de estas llega a ser patológica.
De hecho, se trata del núcleo de trastornos mentales como la ansiedad generalizada o el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC). Lo que comparten ambos es que el malestar se centra en la preocupación o rumia que se percibe como invasiva e incontrolable. Cuando es así, son más un síntoma que un episodio pasajero.
Por otra parte, estas angustias pueden desarrollarse también en trastornos alimentarios, trastorno de estrés postraumático, depresión (hasta la depresión posparto) y en lesiones cerebrales traumáticas. De nuevo, en tales casos acompañan a otros síntomas; así que de forma aislada no son indicadores de estas condiciones.
Una situación de lo más normal puede desencadenar en una idea obsesiva, generando la relación entre un pensamiento intrusivo y la ansiedad. ¿Qué situaciones serían estas? Mira, a continuación, los ejemplos más comunes que te presentamos:
En cuanto al manejo de las ideas intrusivas, hay dos corrientes de tratamiento: aquellas que se enfocan en desactivar los pensamientos negativos y las que enseñan a convivir con ellos y relacionarnos de otra manera. Como dijimos antes, una de sus características más básicas es que son incontrolables. Parece paradójico, pero cuanto más se esfuerza uno por no pensar, más fuerte se hace la idea.
Por ejemplo, reflexiona por un momento en un elefante rosa. Ahora trata de quitarte esa imagen de la cabeza: aunque intentas eliminarla, más nítida aparece en tu conciencia.
En razón de ello, los métodos supresores de cogniciones tienen una eficacia limitada. En su lugar, resultan más interesantes aquellas técnicas que nos permiten aceptar los pensamientos y tratarlos como lo que son: un producto casual de nuestra mente.
La defusión cognitiva pretende ese mismo objetivo. Esta herramienta, cuyos orígenes se sitúan en la terapia de aceptación y compromiso (ACT, por sus siglas en inglés), trata de cambiar la relación con nuestros juicios. Son productos de la mente, pero que no reflejan la realidad.
De acuerdo con un estudio de la Universidad Autónoma de Madrid, la técnica de la defusión cognitiva resultó eficaz tanto para disminuir la cantidad de los pensamientos obsesivos, como el grado de malestar que estos provocaban.
Por ello, ante ideas intrusivas, considera que son como una nube: están en el cielo y a veces impiden ver el sol, pero más tarde se moverán y desaparecerán. Otros trucos que ayudan son los que ahora te compartimos.
Uno de los mejores remedios cuando no se puede detener la mente es esforzarse por dormir más horas. La falta de descanso es un factor que propicia los pensamientos obsesivos. Y no solo eso, sino que, a menor cantidad de horas de sueño, más angustiosos y reales parecen. Por ello, cuidar tu descanso te ayudará a estar de mejor humor y relativizar las cosas.
Tener preocupaciones y no exteriorizarlas es agobiante. Se siente como una olla a presión, en la que los gases son los pensamientos que ejercen presión sobre la olla, es decir, la cabeza. Poner en palabras los pensamientos disminuye dicha presión. Y el apoyo de los demás nos consuela y alivia.
Otra solución contra el pensar negativo es incidir directo en la angustia que provocan estas ideas. En ocasiones, se forma un bucle entre pensamientos y malestar en el que ambos se retroalimentan.
En este sentido, las técnicas de respiración contribuyen en bajar la ansiedad, sobre todo en el plano físico. Respirar de forma tranquila disminuye tanto las pulsaciones como la velocidad de la cabeza.
No hay que olvidar el impacto positivo que tienen las aficiones y actividades agradables sobre la salud mental. Distraerse con algo que te guste es una forma eficaz de librarte de los pensamientos desagradables. Además, relaja la mente y tu humor se volverá más positivo. Prueba con leer, hacer ejercicio, pintar o escribir.
Si las ideas obsesivas no desaparecen, ten en cuenta que un profesional de la salud mental te ofrece las herramientas para canalizarlos. No dudes en pedir ayuda.
La cabeza, como cualquier parte del cuerpo, necesita su descanso. Las preocupaciones y rumiaciones dificultan parar y, en muchas ocasiones, son el origen de sufrimiento psíquico. Inclusive, en la mayoría de los casos, lo que provoca el malestar no es tanto lo que nos pasa, sino la manera de reflexionar sobre ello.
A pesar de lo anterior, no debes desesperarte o perder la calma si los pensamientos te resultan molestos. El truco es aprender a convivir con estas ideas y darles el espacio justo que se merecen, para tener una mejor calidad de vida.
En definitiva, hay que evitar entrar en la lucha, porque, al fin y al cabo, es una pelea contra uno mismo de la que siempre se sale herido. Ten en cuenta todo esto y cambia el enfoque de mirar lo que te asusta de ti, seguro aprenderás cosas que jamás te has parado a contemplar.
FUENTE: https://lamenteesmaravillosa.com/que-son-los-pensamientos-intrusivos/
POR: GLORIA REDONDO
Si hay un factor mental bien estudiado como facilitador del rendimiento deportivo es la motivación; ella ayuda a no desmayar ante los obstáculos. Conoce aquí todas las razones para tenerla en cuenta en los entrenamientos.
No todos los días nos levantamos con ganas de ejercitarnos, aunque debamos hacerlo por gusto, porque nos apasiona una disciplina o porque así lo recomendó el médico. Y no siempre se trata de un asunto de cansancio. Hay procesos básicos mentales que influyen en ello; entre estas variables destaca la motivación como un pilar fundamental en el deporte.
Más allá de conseguir resultados, el entusiasmo es crucial para comprometerse con el entrenamiento. Por tanto, potenciando las ganas tendremos un mejor rendimiento en las rutinas y en competiciones.
Si prácticas alguna disciplina y quieres aumentar tus progresos, sigue leyendo y descubre la importancia estar motivado/a, así como consejos para ponerlo en marcha.
«Por muy fuertes que sean mis piernas, es mi mente la que me convierte en un campeón».
Existen muchísimas frases deportivas de motivación e inspiración, pero la mejor metáfora que ejemplifica esta energía es la gasolina de los coches. El combustible es necesario para que el motor arranque y funcione. Entonces, la motivación es la gasolina que alimenta la conducta.
Esta es la variable responsable del inicio y mantenimiento de las acciones. Sin motivación no hay impulso para hacer un esfuerzo o para mantenerlo en el tiempo, a pesar de los obstáculos. En el ámbito deportivo es fundamental esforzarse para progresar, de ahí la relevancia motivacional para obtener resultados.
¿Pero cuáles son los principales aspectos que motivan a los deportistas? En este proceso se consideran los siguientes factores, relacionados con la motivación intrínseca y extrínseca en el deporte:
La actividad deportiva no se ciñe solo a los resultados físicos o materiales (si es que supone compensaciones económicas); también tiene que ver con la constancia, la superación y la confianza. Como señala la psicología del deporte, son varios los elementos que influyen en el rendimiento de un atleta.
A partir de esto, y considerando la definición anterior, ahora pasaremos a explicar en profundidad por qué es tan relevante motivarse en el ámbito deportivo.
Si hay algo que caracteriza la trayectoria deportiva de cualquier atleta, son las dificultades a las que tiene que hacer frente. Estas no se suelen ver, tan solo nos llegan los triunfos y los momentos positivos, pero, en ocasiones, los inconvenientes son tan grandes que la persona se plantea abandonar.
Motivación y compromiso son dos variables que van de la mano. Cuanto más sólida sea la primera, la segunda será mayor. Y la misma relación se aplica a la inversa.
¿Cómo se puede trabajar el compromiso con el ejercicio físico? Dándole el espacio que se merece en la rutina del día a día. Programar un momento para dedicárselo al deporte, hará que sea más fácil organizar el resto de tareas sin que invadan el tiempo libre.
Una diferencia entre los deportistas profesionales y los amateurs es que los primeros tienen bien claros qué objetivos quieren conseguir. Los principiantes suelen contar con una idea vaga, poco estructurada. Además, tampoco acostumbran a plantearse metas a corto, medio y largo plazo, y reevaluarlas constantemente.
No obstante, el establecimiento de objetivos es una táctica que todos los deportistas deberían poner en práctica. En este sentido, un estudio de la Universidad Autónoma de Barcelona resalta que el establecimiento de metas es una herramienta útil para elevar la motivación y la percepción de autoeficacia de los deportistas, mejorando así su rendimiento.
Con todo esto, ¿cómo deben ser nuestros objetivos? El acrónimo SMART nos da las claves para maximizar la probabilidad de éxito:
Hasta aquí nos hemos centrado en explicar la importancia de la motivación deportiva desde una perspectiva individualista, pero en los deportes de equipotambién tiene su función.
El impulso entendido de forma grupal es el esfuerzo que hacen los miembros del grupo en la misma dirección para alcanzar una meta en común. Por ejemplo, en un equipo de fútbol, aunque cada uno tenga su posición y su tarea, al final todos trabajan de manera ordenada para ganar un partido.
De acuerdo con un artículo de la Universidad de Extremadura, la motivación es una de las condiciones que los gestores deportivos tienen en cuenta para aumentar el sentimiento grupal. La explicación radica en que el equipo se orienta a trabajar en conjunto cuando existe unión entre los jugadores.
Si estos dos factores forman un binomio, todo el trabajo destinado a potenciar una, tendrá efectos positivos sobre la otra. ¿Cómo se trabaja entonces la cohesión? Mediante dinámicas de equipo en las que los deportistas aprendan a cooperar con sus compañeros para alcanzar una meta en común.
Entender la parte física separada de la mental es un error, pues somos un solo cuerpo. Las capacidades motrices están estrechamente relacionadas con las mentales, por lo que a la hora de entrenar hay que considerarlas y no solo centrarse en la fuerza o la resistencia.
En relación con la motivación en concreto, un deportista que tiene claros sus objetivos aguantará más el esfuerzo físico y el dolor. Esto no quiere decir que no sienta cansancio o incomodidad, pero tiene un mayor margen para soportarlo. Incluso, valorará el cansancio de manera positiva, como un incentivo para seguir luchando.
El entrenamiento mental tiene que ser diario. Un error habitual en el deporte es solo preocuparse por la motivación justo antes de una competición significativa, dejándola de lado el resto de la temporada. Además, debes tener en cuenta varias estrategias para motivarte:
Con todo esto, si quieres ver los progresos y que tus avances no se detengan, toma nota de tales puntos y empieza por incorporar el entrenamiento de la motivación en el deporte.
FUENTE: https://lamenteesmaravillosa.com/importancia-de-la-motivacion-en-el-deporte/
POR: SHARON LAURA CAPELUTO
Mostrar sensibilidad a las necesidades de los niños fomenta el desarrollo del apego seguro. En la adultez, es posible superar el apego inseguro a través del autoconocimiento.
Todo psicólogo competente reconoce que la formación del apego en la infancia no es moco de pavo, pues es un aspecto crucial y está lejos de ser algo trivial. Un apego seguro es fundamental para confiar —tanto en los demás como en nosotros mismos—, establecer las bases para construir vínculos sanos y experimentar una mayor felicidad.
Aunque es preferible desarrollar este estilo de apego durante la niñez, transformar un apego inseguro en otro más adaptativo y menos doloroso no es tarea imposible. En este artículo, exploraremos en detalle qué implica este concepto, consideraciones y claves para fomentarlo en los niños y cómo podemos cultivarlo en nosotros mismos como adultos.
John Bowlby es el psicólogo británico que revolucionó nuestra comprensión de las relaciones afectivas. Junto a Mary Ainsworth, experta en psicología del desarrollo, formuló la teoría del apego, la cual investiga cómo los vínculos tempranos influyen en la forma en la que nos relacionamos con los demás y con nosotros mismos en la adultez.
La base del apego seguro se establece en tanto los cuidadores responden de manera sensible y consistente a las necesidades de los niños. Cuando los pequeños reciben este tipo de atención, se sienten amados y seguros.
Los resultados de este tipo de apego son invaluables, pues aquellas personas que lo han experimentado están mejor equipadas para establecer relaciones saludables y satisfactorias. Además, cuentan con los recursos afectivos necesarios para amar y dejarse amar, pero, al mismo tiempo, valoran su autonomía emocional y respetan la independencia de los demás.

Se destaca por una serie de elementos esenciales que promueven el desarrollo emocional y psicológico saludable a lo largo de la vida. Estas son algunas de las características notables durante la infancia:
Dependiendo de cómo los cuidadores se relacionen con el niño (ya sea de forma consciente o inconsciente), este desarrollará un estilo de apego particular. Como mencionamos en líneas anteriores, el apego seguro crea cimientos robustos para conexiones saludables.
Por el contrario, las carencias en el cuidado afectivo generan apegos inseguros, que tienen repercusiones negativas en la manera en que las personas se vinculan de forma emocional a lo largo de su vida. Entre los estilos inseguros se encuentran los siguientes:
Es importante aclarar que los tipos de apego no representan categorías rígidas y determinantes, sino que pueden modificarse a lo largo del tiempo. Tal como se advierte en un estudio difundido en Current Opinion in Psychology, los cimientos no son el destino.
Sin importar del tipo de apego del que partas, puedes avanzar hacia un apego seguro al crecer.

Es evidente que criar a un niño es uno de los trabajos más complejos que una persona puede asumir. Los errores forman parte del camino. No existe la madre o padre ideal y, de manera afortunada, la perfección no es necesaria para cultivar un apego seguro en un hijo.
Sin embargo, hay ciertas medidas y cuidados que se pueden tomar en la vida diaria para fomentar este tipo de apego.
Es esencial responder de manera afectuosa a las necesidades del niño desde que es bebé, al ofrecer consuelo y apoyo en momentos desafiantes. En este sentido, es crucial encontrar un punto intermedio entre estar disponible y permitir la autonomía, al evitar los peligros de la sobreprotección.
Por ejemplo, si el pequeño sufre una caída leve, es importante acercarse y brindar apoyo de manera proporcionada, sin reacciones excesivas de preocupación. De esta manera, no solo demostramos que estamos allí para él, sino que también le enseñamos a enfrentar adversidades de forma equilibrada.
Establecer rutinas claras y coherentes es imprescindible para brindar confianza y estabilidad al niño en el día a día. La consistencia en nuestras acciones cotidianas, desde las comidas hasta la hora de dormir, refuerza esa sensación de seguridad y contribuye al desarrollo de un apego seguro.
Sin lugar a dudas, esta es una de las responsabilidades que no podemos pasar por alto. Amar y valorar a nuestro hijo no es suficiente por sí solo; es esencial hacérselo saber con nuestras acciones:
Además, a través de estos cuidados, potenciamos el sano desarrollo de su autoestima y autoconfianza, alentándolo a explorar el mundo con curiosidad y seguridad.

Si tus cuidadores no lograron construir un apego seguro en tu infancia, y ahora, como adulto, enfrentas las consecuencias de ese apego inseguro en tus vínculos, tienes que saber que aún puedes transformar esa dinámica hacia otra más adaptativa. Hay oportunidad para mejorar tu autoestima, potenciar tu independencia e, incluso, construir una relación de pareja basada en un apego seguro.
No queremos engañarte: el proceso no es sencillo ni lineal. Más bien, es un camino que demanda valentía, paciencia y esfuerzo. El primer paso es el autoconocimiento.
Es esencial entender cómo te relacionas y las raíces que influyen en ello. En este contexto, la psicoterapia es una herramienta valiosa para explorar y abordar esos patrones, tal como indica un trabajo publicado en la Revista de Psicoterapia.
Una vez que tomas consciencia del tipo de apego que has construido, es crucial enfocarse en lo esencial de cada uno. Si vienes arrastrando un apego evitativo, concéntrate en aprender a confiar y ganar seguridad, para crear conexiones más profundas.
En este caso, puede ser necesario abordar el miedo al abandono o al rechazo, así como superar el temor a mostrarte vulnerable.
Por otro lado, si buscas poner en práctica técnicas para superar el apego ansioso, no pierdas de vista que tu desafío radica en deshacerte de la dependencia emocional. En este sentido, implica cultivar una mayor autonomía, fortalecer tu autoestima y amor propio, mientras aprendes a marcar límites de manera asertiva.
Para finalizar, una vez que se tiene claridad sobre las causas y los efectos del apego desorganizado, es posible transformarlo en uno seguro. Sin embargo, puede ser más difícil, ya que puede surgir de experiencias traumáticas y de profundo dolor. En este escenario, el apoyo psicoterapéutico se vuelve imprescindible para sanar las heridas del pasado y aprender estrategias para lidiar con las batallas internas.
Ya sea que desempeñes el papel de madre o padre, o bien, si tienes el propósito de mejorar tu propio apego emocional, invertir tiempo y esfuerzo en este proceso puede marcar una diferencia significativa en la calidad de vida, tanto para ti como para tus hijos.
En última instancia, desarrollar un apego seguro se refleja en vínculos más satisfactorios y una vida más plena y enriquecedora. Además de sanar el pasado, este trabajo aligera el presente y establece cimientos sólidos para un futuro emocionalmente más saludable.
FUENTE: https://lamenteesmaravillosa.com/apego-seguro-y-como-desarrollarlo/
POR: SARA CLEMENTE
La evaluación neuropsicológica o cognitiva es un método diagnóstico diseñado específicamente para explorar el funcionamiento cognitivo de las personas. Blinda información muy valiosa que puede pasar desapercibida en otras metodologías de estudio, por lo que se usa de manera complementaria a las técnicas de neuroimagen o pruebas radiológicas.
Permite estudiar la actividad y el funcionamiento de los sistemas cognitivos cerebrales mediante la exploración de las capacidades superiores. Por eso se lleva a cabo tanto en pacientes con daño o lesión cerebral; con el fin de conocer su grado de alteración intelectual. También se realiza a personas que quieren supervisar su funcionamiento mental durante las diferentes etapas de su vida.
No hay dos pacientes iguales. Cada uno ha de considerarse como un universo particular. Por eso, la evaluación neuropsicológica ha de ser flexible y adecuarse a cada caso clínico. De ahí que no se pueda establecer una taxonomía de los tipos de exploración cognitiva como tal, aunque en función de su objetivo, esta puede ser:
Su objetivo principal es conocer en profundidad cómo funcionan la atención, la memoria, el lenguaje o las funciones ejecutivas (planificación, prevención, control, supervisión, organización…). Para ello, se emplean pruebas estandarizadas que registran información, tanto cuantitativa como cualitativa.
En este sentido, es tan o más importante que el profesional se fije en los resultados del paciente en las pruebas que se le han aplicado, como en su actitud y modo de ejecución de las mismas. Es decir, es importante la interpretación de la puntuación numérica que obtiene alguien con una alteración intelectual, pero también lo es la que haga el profesional de la conducta que este presenta a la hora de realizarlas.
En la mayoría de las ocasiones, la información que aportan los familiares del paciente es fundamental. Porque en algunas alteraciones psicológicas, el afectado no es consciente de que sus funciones intelectuales se han visto alteradas; por lo que los datos que aportan las personas más allegadas a él son necesarias para la elaboración de ese perfil neuropsicológico.
Este tipo de evaluación neuropsicológica es muy habitual en niños. Los pequeños han de realizar una serie de baterías neuropsicológicas que permiten conocer su nivel de madurez y rendimiento cognitivo. Estos test tratan de examinar el control inhibitorio, así como múltiples habilidades multitarea y sociales. El objetivo último es la adecuación de las estrategias interpersonales que emplean en su día a día.
Una de estas pruebas más utilizadas es la de BANFE (Batería neuropsicológica de funciones ejecutivas y lóbulos frontales). Evalúa las funciones ejecutivas mediante 15 procesos, agrupados en tres áreas cerebrales específicas: orbitomedial, prefrontal anterior y dorsolateral. Su principal ventaja es que permite obtener un índice global y uno específico para cada región evaluada.
Las habilidades visoespaciales son muy útiles en nuestro día a día, ya que nos permiten representar, analizar y manipular objetos mentalmente. Sin ellas nos sería imposible, por ejemplo, echar agua a un vaso de una jarra sin derramarla.
En muchas ocasiones, los fallos que tenemos a priori pueden parecer defectos visuales; sin embargo, algunas veces poco tienen que ver con los órganos primarios sensoriales (los ojos). Al contrario, estas faltas están relacionadas con etapas posteriores de procesamiento de la información, es decir, con procesos gnósicos relacionados con las áreas de asociación de la corteza cerebral.
Las pruebas tipo Poppelreuter, en las que se presentan una serie de figuras superpuestas y entrelazadas, son unas de las más empleadas en este tipo de evaluación neuropsicológica. También son muy usados el test de los 15 objetos y los relojes de Luria.
Como se ha podido observar, la evaluación neuropsicológica típica implica medir distintos aspectos. Entre ellos, la capacidad intelectual general, el lenguaje, la personalidad y el temperamento, la atención, la memoria y otras destrezas de alto nivel de ejecución. Dependiendo de cada caso y de las necesidades del paciente, se analizarán unas habilidades más en profundidad que otras.

La evaluación neuropsicológica tiene diversas aplicaciones y usos. Entre ellas, que permite identificar áreas o funciones intelectuales alteradas. Por ejemplo, trastornos o problemas de memoria que, de no haberse realizado pruebas de naturaleza cognitiva, no podrían haberse detectado.
De hecho, muchas veces las baterías neuropsicológicas son las únicas herramientas de las que se puede valer el profesional para detectar precozmente algunas patologías. Asimismo, son muy empleadas en el diagnóstico de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o en alteraciones atencionales asociadas a la diabetes o el alcoholismo.
Además, permite diferenciar entre posibles diagnósticos (diagnóstico diferencial) en base a un mismo cuadro clínico. Es decir, la evaluación neuropsicológica es clave para diferenciar entre enfermedades: puede determinar cuándo la alteración cognitiva de un paciente es debida a un accidente cerebrovascular o es fruto de una profunda depresión.
No obstante, es fundamental no confundir la evaluación neuropsicológica con la mera administración de pruebas o tests neuropsicológicos. No es solo eso: la administración de pruebas es solo una de las fases de este tipo de evaluación. Te podría interesar…

Leerlo en La Mente es Maravillosa
Accidentes cerebrovasculares: causas y tipos
FUENTE: https://lamenteesmaravillosa.com/que-es-una-evaluacion-neuropsicologica/
POR: OKDIARIO
¿Crees que eres superdotado? Salir de dudas es relativamente fácil, tan solo has de hacer un test para medir tu coeficiente intelectual o CI y saber exactamente qué nivel tienes. Ahora bien, qué evalúa exactamente esta prueba y cómo.
El CI es el coeficiente intelectual de una persona. Sin embargo, el hecho de tenerlo muy elevado no tiene por qué incidir en el carácter de una persona. Muchos psicólogos e investigadores creen en la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner, quiere decir que el coeficiente intelectual mediría sobre un total de un 8% de inteligencia del individuo, pues existen otras como la sensorial, social, etc.
Sea como fuere, la capacidad de una persona para calcular mejor o tener mayor facilidad para leer, etc., sí se mide por medio del CI, cuyo test fue elaborado inicialmente por Alfred Binet en 1900.
Este psicólogo francés creó este ensayo para poder analizar la capacidad de los alumnos y saber a cuáles de ellos debían ayudar más en la escuela. Así pues, fue el gobierno francés quien encargó a Binet la creación de esta herramienta.
Por ello, Binet desarrollaría el concepto de edad mental, de forma que muchas preguntas serían planteadas a los niños teniendo en cuenta la edad. Es decir, que para adultos o para chicos, las cuestiones pueden y deben variar.
Cómo medir el coeficiente intelectual
El coeficiente intelectual de un individuo se mide en puntos, aunque hay ciertos términos a considerar. Uno es la Curva de Bell, que traza un gráfico en forma de campana que representa las puntuaciones más bajas y altas que la media, la cual estima el promedio al sumar todas las puntuaciones. También existe la desviación estándar, una medida de variabilidad según la población, que suele estar en 15 o 16.
Por lo general, las puntuaciones arrancan desde 1 y pueden superar los 200 puntos. Así pues, según el rango, se puede saber si la persona tiene algún tipo de discapacidad mental o superdotación. Por lo general, la media entre la mayoría de la gente suele estar entre 85 y 115, lo que se considera inteligencia media.
Ahora bien, para saber si una persona puede ser considerada como superdotada, ha de obtener una puntuación por encima de 140. Si supera los 160, es considerado como genio, y si es capaz de elevar su nota por encima de 200, es un genio inconmensurable, también llamado profundamente dotado. Esas son las medias en las que se mueve este test actualmente.
FUENTE: https://okdiario.com/curiosidades/cuanto-coeficiente-intelectual-hay-que-tener-ser-superdotado-3104604
Una mente sana en un cuerpo sano, es una descripción corta pero completa de un estado feliz en este mundo. John Locke.
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POR: OKDIARIO
Vivimos en la era digital, inteligente e hiperconectada. Los niños ya nacen prácticamente con un dispositivo digital entre las manos pero esto no quiere decir por ello que sean más inteligentes. Es más, un nuevo libro que está arrasando en ventas en Francia, pone esta cuestión sobre la mesa, y afirma que los nativos digitales son los primeros niños con un coeficiente intelectual más bajo que sus padres
Los nativos digitales son los primeros niños con un coeficiente intelectual más bajo que sus padres
Los niños considerados como «nativos digitales», aquellos que han nacido en la época actual, rodeados de todo tipo de dispositivos, tienen al alcance de su mano herramientas que les permiten una comunicación instantánea y mucho más globalizada, pero ¿los hace eso más capaces? ¿su cerebro es más inteligente que los nacidos en años o décadas anteriores? Pues por lo visto es todo lo contrario y de hecho, los niños son tan «digitales» que corren el riesgo de volverse estúpidos .
Esto es lo que argumenta y deja bien claro el neurocientífico francés Michel Desmurget en su bestseller «La fábrica de cretinos digitales» donde intenta advertir de los peligros reales que corren nuestros niños al pasar sus días frente a una pantalla.
«Simplemente no hay excusa para lo que les estamos haciendo a nuestros hijos y cómo estamos poniendo en peligro su futuro y desarrollo» , advierte Desmurget en una extensa entrevista con BBC Mundo .
Si bien durante décadas se ha observado que el coeficiente intelectual en muchas partes del mundo ha aumentado de generación en generación (el llamado «efecto Flynn», nombre del psicólogo estadounidense que describió este fenómeno), recientemente esta tendencia ha comenzado a revertirse en varios países.
Es cierto que el coeficiente intelectual está fuertemente influenciado por factores como el sistema de salud, el sistema escolar, la nutrición, pero si tomamos países donde los factores socioeconómicos se han mantenido lo suficientemente estables durante décadas, el efecto Flynn ha comenzado a disminuir.
En estos países, los nativos digitales son los primeros niños en tener un coeficiente intelectual más bajo que sus padres . Lamentablemente, esta tendencia está documentada en Noruega, Dinamarca, Finlandia, los Países Bajos y Francia.
Pero, ¿qué está causando esta disminución en el coeficiente intelectual?
No se conocen todavía, desgraciadamente, los factores reales que pueden provocar esta disminución de coeficiente intelectual pero lo cierto es que son varios los estudios ya probados, que relacionan el tiempo frente a pantallas con una disminución del coeficiente intelectual y el desarrollo cognitivo de los niños.
De este modo, algunos de los fundamentos de nuestra inteligencia como la concentración, o la memoria se ven afectados e incluso es posible que baje también el rendimiento académico.
¿Por qué el uso de dispositivos digitales tiene estos efectos?
Las causas de esta disminución del coeficiente intelectual de los niños digitales con respecto a los padres no radican solo en el simple hecho de usar un dispositivo, de hecho se desencadenan una serie de factores como son:
¿Qué le hacen exactamente las pantallas al sistema neurológico?
El cerebro se va definiendo a medida que el niño o niña crece, de hecho está considerado un órgano «no estable» ya que sus características «finales» se producen a medida que crecemos, e incluso vivimos.
El hecho de pasar horas y horas frente a una pantalla digita, puede hacer que se retrase la maduración anatómica y funcional del propio cerebrodentro de diversas redes cognitivas que están relacionadas exactamente con el lenguaje y la atención. El potencial de plasticidad cerebral es extremo durante la niñez y la adolescencia, pero luego comienza a desvanecerse y aunque no desaparece del todo, deja de ser eficiente.
¿Cuánto tiempo suelen pasar los niños y jóvenes frente a las pantallas?
Puede llegar a asustarnos, pero la media actual parece estar en las tres horas al para los niños de 2 años, unas cinco horas para los de 8 años y más de siete horas para los adolescentes.
Y asusta mucho más que si hacemos una comparación se llegue a la conclusión que cuando nuestros hijos lleguen a los 18 años, habrán pasado el equivalente a 30 años escolares frente a pantallas lo que equivale también a 16 años trabajando a tiempo completo.
Entonces, ¿cuánto tiempo deberían pasar los niños con los dispositivos?
Lo ideal es que antes de los 6 años los niños no tengan acceso a las pantallas, afirma Desmurget. A partir de los 6 años, si se adaptan los contenidos y se mantiene el sueño, puede llegar hasta media hora diaria,incluso una hora.
Y luego se deben aplicar otras reglas relevantes como el hecho de no usar dispositivos en la mañana antes de ir a la escuela, y tampoco por la noche antes de acostarse o cuando se está con otras personas.
Puede que sea complicado que los padres digan «no» a los hijos cuando se trata de las pantallas pero debemos hacer todos un esfuerzo incluso cuando los propios adultos también pasan tiempo excesivo frente a los dispositivos móviles.
FUENTE: https://okdiario.com/bebes/nativos-digitales-son-primeros-ninos-coeficiente-intelectual-mas-bajo-que-sus-padres-6365229
POR: FRANCISCO MARIA
La exposición prologada al plomo, especialmente desde la infancia, puede causar efectos adversos para la salud a largo plazo. Según un estudio reciente, más de la mitad de la población estadounidense, en el año 2015, tenía niveles clínicamente peligrosos de plomo en la sangre. Los resultados muestran que la exposición al plomo es altamente tóxica y, en la infancia, podría disminuir el coeficiente de inteligencia.
El plomo podría disminuir el coeficiente intelectual
Numerosos son los estudios que han demostrado lo tóxico que es el plomo para los seres humanos. Aunque muchos son los países que limitan su uso tanto como sea posible, cambiar décadas de hábitos no es tarea fácil.
Científicos de la Universidad de Duke y la Universidad Estatal de Florida están advirtiendo sobre el impacto del plomo en el coeficiente de inteligencia (CI).
Según el estudio, la exposición significativa a la gasolina de plomo de más de 170 millones de estadounidenses ha causado la disminución de 824 millones de puntos de coeficiente intelectual acumulados en el país (casi tres puntos por persona), desde 1940.
Además, aquellas personas nacidas en los años 1960 y 1970 (cuando el uso del plomo alcanzó su punto máximo), podrían haber perdido de seis a siete puntos de coeficiente intelectual, en total.
La intoxicación con plomo se subestima
El plomo está inmerso en la vida diaria. Se incluye en la composición de muchos objetos y materiales que la sociedad utiliza. Desde los más inocuos como pueden ser los juguetes para niños, hasta la propia gasolina, el revestimiento de los automóviles, la pintura, o la plomería sanitaria.
Los usuarios no se dan cuenta de su exposición al metal, porque el plomo no tiene olor u otro signo distintivo que lo identifique. La intoxicación se subestima o simplemente no se percibe, dicen los investigadores.
Aunque la exposición al plomo es dañina independientemente de la edad, es especialmente dañina para los niños. El envenenamiento con plomo puede obstaculizar el crecimiento del cerebro.
Esto puede llevar a una pérdida de capacidades cognitivas, dificultades permanentes de aprendizaje y problemas de comportamiento, factores que serán decisivos para su futuro.
La caída de algunos puntos del cociente de inteligencia general puede parecer inocua a simple vista, pero los científicos señalan que esto es más que suficiente para un descenso abrupto de las capacidades.
La influencia del plomo puede llevar a considerar a personas calificadas con habilidades cognitivas básicas, por debajo del promedio de 85 puntos de CI, a personas mentalmente deficientes, que no pueden superar los 70 puntos de CI.
A pesar de las limitaciones impuestas por el gobierno de los Estados Unidos en el uso del plomo, los niveles en sangre de los niños siguen siendo mucho más altos que antes del comienzo de la era industrial.
FUENTE: https://okdiario.com/ciencia/exposicion-plomo-infancia-disminuiria-coeficiente-intelectual-8734350
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