13 preguntas para hacer a un adolescente. Por: ELENA SANZ

Mantener una conversación fluida con tu hijo adolescente dependerá de los temas variados e interesantes que propongas. Te ofrecemos una lista de planteamientos con los que captarás su atención.

13 preguntas para hacer a un adolescente

La pubertad conlleva a cambios que trascienden lo físico. Esta etapa va acompañada de prejuicios y aseveraciones que rayan en lo complicadode tratar con jóvenes. Pero siempre hay maneras de propiciar acercamientos. Por ejemplo, planteando preguntas a un adolescente que le hagan sentir comprendido y no invadido.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) conceptualiza la adolescencia como una fase necesaria para hacerse adulto, con múltiples posibilidades de aprendizaje. La Organización Mundial de la Salud (OMS), por su parte, establece el periodo desde los 10 hasta los 19 años.

En este tiempo, el desafío de los adultos es sentar las bases de una relación sana con los chicos. En especial en una época dominada por las redes sociales.

Importancia de comunicarse con los hijos

Padres e hijos se llevan mejor cuando la comunicación es efectiva. De lo contrario, existe la posibilidad de comportamientos que perjudiquen la convivencia y limiten el libre desenvolvimiento, como menciona la Revista de Divulgación Científica.

Por su parte, el repositorio institucional de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia destaca que algunos núcleos familiares evidencian conflictos por la ausencia de diálogo, la presencia de inconformismo y la imposibilidad de llegar a soluciones. En esa tónica, se sugiere que los papás fomenten una atmósfera de confianza, pues si lo que se busca es el entendimiento y la buena convivencia, es fundamental interesarse en lo que a diario vive la juventud.


Toma nota 5 consejos para poner límites a un hijo adolescente


Preguntas a un adolescente para fortalecer la confianza entre padres e hijos

La socialización familiar tiene un impacto positivo en los hijos cuando los escuchas, le das importancia a lo que cuentan, validas sus opiniones sin juzgar y les muestras cómo expresar sus sentimientos. Parece difícil; más cuando algunos jóvenes se escudan en respuestas escuetas.

Entonces, ¿cuál es el camino para entender y afianzar la comunicación? Si preguntas a un adolescente las siguientes inquietudes romperás el hielo y abrirás paso a conversaciones fluidas.

Hablar con un adolescente.
La comunicación con los adolescentes no puede detenerse ante la resistencia de los padres o de los hijos.

1. ¿Qué fue lo más chistoso que te ocurrió hoy?

En definitiva, las situaciones graciosas representan una oportunidad para comenzar una charla interesante. Seguro tu hijo tiene una anécdota con la que compartirán risas.

2. ¿Cuál es el grupo musical que te gusta?

No se trata de entrometerse en sus gustos, sino de saber sus preferencias. Además, a los jóvenes les fascina hablar de su música favorita. Escuchen juntos algunas canciones y verás cómo fluyen otros temas.

3. ¿Quién es tu mejor amigo?

Quizás conoces a sus amistades, pero ignoras quién es la más cercana. Pídele a tu hijo conocer a su mejor amigo y deja que decida en qué momento llevarlo a casa.

4. ¿Qué envidias de las familias de tus amigos?

Todas las familias son diferentes y su rol es clave en la conducta juvenil. Es normal que tu hijo compare aspectos y simpatice con lo ajeno a su círculo.

La Revista Electrónica de Portales Médicos acota que el núcleo familiar tiene que adaptarse para solventar y apoyar las etapas de la adolescencia, ya que más adelante se reflejará en la autoestima del chico, su independencia, la integración en la sociedad y la autonomía de los padres. No se queden en la envidia; trabajen y comprendan ese sentimiento.

5. ¿Qué regla fijarías para toda la casa?

Entre las preguntas a un adolescente que más le atraerán, resalta qué norma establecería en el hogar. Esto se debe a que, por su condición, están acostumbrados a cohabitar en ambientes donde las reglas las ponen otros.

Fijar una pauta le hará sentir incluido y respetado. Además, le permite manejar su inteligencia emocional, para precisar lo que no le gusta.

6. ¿Qué te causa miedo?

Quedarse sin amigos, no ser aceptados y fallar en un examen son apenas una muestra de lo que teme un joven. Los papás deben descubrir esos miedos y ayudar a superarlos.

7. ¿Qué superpoder te gustaría desarrollar?

Todas las respuestas son acertadas. No hay edad para que la imaginación aterrice. En especial, durante la juventud se piensa en poderes que facilitarían tareas o cumplirían fantasías.

8. ¿Cómo vas en el amor?

La discreción sobre la vida amorosa es característica en la adolescencia. Tal vez por pena, o simplemente reserva, se prefiera no tocar el asunto. Pero no está de más que intentes conocer si existe interés sentimental por alguien.

9. ¿Hay algo que te avergüence de tus padres?

Ciertos comportamientos parentales suelen apenar a los hijos. Sin que suene a reclamo, pregúntale cuáles actitudes tuyas le molestan.

Es probable que te pareciera un hecho gracioso, pero a él no. Utiliza la oportunidad para que aborden juntos el sentido del ridículo.

10. ¿Qué es lo que más te gusta de nuestra familia?

Por más común que parezca tu familiacon certeza existe algo que la hace especial. Descúbrelo desde los ojos de tu hijo.


Sigue leyendo Cómo saber si tu hijo adolescente te está mintiendo


11. ¿En tu escuela existen problemas de acoso?

Es un error creer que el bullying ocurre solo en las escuelas. A veces los acosadores rodean a la víctima en su círculo más próximo. Indagar en cuanto a la institución educativa puede abrir las puertas a descifrar si el hostigamiento tiene lugar en el entorno familiar.

Abordar la situación es crucial, debido a que hoy en día las consecuencias derivan en depresión y ansiedad, como refiere el portal Stopbullying.

Bullying adolescente.
El acoso no es solo escolar. Este tema debe abordarse con cautela, pero no dejarlo pasar.

12. ¿Cuál es tu principal fortaleza y tu mayor debilidad?

A cualquier edad hay cosas que se dan bien y otras no tanto. Si el joven sabe a qué sacarle provecho le irá mejor. Trabajen en lo que presente problemas para que sea óptimo en el futuro. Enséñale a aplicar la matriz FODA.

13. ¿En qué lugar del mundo quisieras vivir?

Con esta interrogante abordas los sueños. Consúltale al joven sobre los lugares que le agradaría visitar o quedarse a vivir. ¿Qué chico o chica no quisiera conocer Tokio, Australia o la Patagonia?

Errores que cometes al hacer preguntas a un adolescente

Una equivocación de peso en la comunicación entre padres e hijos es creer que el joven se abrirá desde el principio. Se trata de un proceso que requiere paciencia y retroalimentación. Es decir, él también espera que le cuentes tus experiencias.

No caigas en las generalizaciones, descalificaciones y críticas, porque te alejarás del objetivo. Escucha y demuestra interés. Ahí está la esencia para entender al joven y fortalecer la confianza.

RECUPERADO DE: https://mejorconsalud.as.com/preguntas-hacer-adolescente/

El desastre psicológico de la guerra. Por: LORETO MARTÍN MOYA

El desastre psicológico de la guerra incluye síntomas depresivos, agresivos, ansiógenos, TEPT, pérdida de la identidad y conductas regresivas en la población más afectada por los conflictos bélicos: los civiles, y en concreto, los niños, los adolescentes y las mujeres.

El desastre psicológico de la guerra

Un conflicto armado o bélico es, en toda su expresión, el reflejo de un fracaso estrepitoso por aquellos que lo causan. La guerra, a veces con un objetivo incierto, usualmente con uno demasiado absurdo para justificar sus costes, tiene un impacto no solo en los planos económico y social. Además de las pérdidas humanas, las personas que consiguen sobrevivir se enfrentan a consecuencias devastadoras.

No solo pierden a sus familias, sus hogares, sus vecinos, los lugares que solían frecuentar, su identidad y su estilo de vida. Muchos pierden también parte de su salud mental. Por ello, hablaremos del desastre psicológico de la guerra, y no de aquellos que luchan en ella, pero de aquellos que resisten, como civiles, en zonas donde se desarrolla un conflicto armado.

Aunque la guerra pueda parecer un fenómeno lejano para el mundo occidental, esta sigue inequívocamente presente en la vida de mucha gente. Según el Comité Español de ACNUR —Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados—, desde el inicio del siglo XXI las guerras en continentes como África y zonas como Oriente Medio se han multiplicado.

Resaltan seis guerras que han llevado consigo un enorme número de bajas y de personas desplazadas: la guerra en Yemen, Irak, Siria, Sudán del Sur, Somalia y Afganistán. Algunas de ellas siguen teniendo lugar, y los datos son preocupantes. Desde ACNUR, poniendo un ejemplo ilustrativo, aseguran que el 80 % de los yemeníes necesita de ayuda humanitaria para sobrevivir.

Terreno cerrado

Los civiles: las víctimas de las guerras armadas

Es relevante el desastre psicológico de la guerra en civiles porque son estos los que, sin tener nada que ver con ese conflicto, sufren las peores consecuencias.

Según Yamila, Espíndola, Cardoso y González (2007), en los conflictos bélicos acaecidos en los últimos diez años aproximadamente el 80 % de las víctimas fueron civiles.

La mayor parte de familias pierden uno, dos, tres miembros. Algunas incluso son asesinadas en su totalidad. ¿Y aquellos que sobreviven? ¿Cómo gestionan el dolor y el trauma? ¿Cómo conservan su salud mental?

Según Martín-Baró (1984), el prototipo de civiles más afectados por las guerras lo constituyen aquellos grupos de desplazados y refugiados. Estos suelen ser mujeres —en muchos países es impensable que ellas también luchen—niños, adolescentes y mayores. Por ello, nos centraremos en el desastre psicológico que acaece a estos grupos poblacionales.

Los niños en situación de guerra

López, Perea, Loredo, Trejo y Jordán (2007) encuentran que, del total de civiles asesinados en las guerras aproximadamente el 80% está constituido por mujeres y niños. Según estos autores, en situaciones de guerra la mortalidad en menores de un año aumenta hasta en un 13 %. Estos efectos se mantienen también después del conflicto.

Por otro lado, indican que en, los niños, la guerra tiene un impacto en su salud, su educación, su bienestar social y su proyecto de vida. Entre los daños físicos, destacan la naturaleza de estos.

Los niños tienen lesiones derivadas de armas de fuego, quemaduras, afecciones auditivas y visuales, mutilaciones y maltrato físico. En el área psicológica, los investigadores hablan de consecuencias “impredeciblemente duraderas e irreparables”. Algunas de ellas son:

  • Desarrollo de conductas regresivas —vuelta a etapas del desarrollo ya dominadas, por ejemplo, el niño vuelve a no controlar sus esfínteres—.
  • Ansiedad por separación.
  • Ansiedad generalizada.
  • Trastornos del sueño.
  • Imposibilidad de desarrollo del trabajo académico posterior.
  • Agresividad.
  • Labilidad emocional.
  • Sentimientos de intensa humillación, culpa, vergüenza e impotencia.

Los niños soldados: cuando la violencia está justificada

Parece necesario un breve comentario acerca del impacto psicológico de la guerra en los niños soldado. Blom y Pereda (2009) hablan de síntomatología internalizante, como síntomas de ansiedad, trastornos depresivos, sentimientos de pérdida y desarraigo, de culpa, de vergüenza.

Estos niños también presentan sintomatología postraumática, con todo lo que ello conlleva: embotamiento emocional, síntomas intrusivos… En un estudio llevado a cabo por Derluyn, Broekaert et al (2004), se observaron síntomas postraumáticos en el 97 % de 71 niños exsoldados de Uganda.

Además, con la violación de sus derechos más básicos viene la inclusión en una realidad llena de violencia y agresividad, muchas veces perpetrada por los mismos niños soldados. Ello los lleva a habituarse y desensibilizarse a niveles elevados de violencia a mantener una alta carga de violencia en su manera de expresarse más allá de los límites de la guerra.

Por último, no hay que olvidar que muchos de estos niños soldados pueden presentar una adicción a sustancias tóxicas, administradas por los adultos del grupo. También son estos los que perpetran y hacen perpetrar los abusos sexuales a las niñas soldado, violadas por superiores y compañeros.

Los retos de la adolescencia, pero en guerra

El desastre psicológico de la guerra se hace también explícito en los adolescentes. Parece necesaria su diferenciación respecto a los niños porque su papel exige sacrificios distintos.

Tal y como investigó Mels (2012), de la Universidad de Uruguay, los adolescentes están en una situación de riesgo mayor que los niños pequeños para desarrollar problemas psicológicos.

Esto se debe a que su participación en la guerra suele ser mayor, sobre todo fuera del hogar. Además, cuentan con más habilidades cognitivas para entender la magnitud de los eventos acaecidos en la guerra y sus consecuencias.

Esta autora encontró que, en el caso de los adolescentes, parecía que el impacto psicológico provenía, más que de los eventos violentos vividos, de los estresores diarios. Estos estresores diarios se referían a los cambios y vivencias cotidianas experimentados durante la época de guerra y posterior: hambruna, falta de socialización, miedo constante ante un ataque…

En un estudio llevado a cabo por Hewitt, Gantiva, Vera, Cuervo y Hernández (2013), se observó cómo el 83 % de los adolescentes expuestos al conflicto armado en zonas rurales de Colombia presentaba conductas internalizadas de depresión y ansiedad.

También aparece una necesidad posterior de no asumir normas en un 58 %. Además, el 55 % de los adolescentes del estudio se encontraba en riesgo de sufrir un TEPT.

Chico adolescente vestido de soldado

La violencia sexual: las mujeres, siempre víctimas

Parece que todos los conflictos bélicos incluyen la violencia sexual contra las mujeres como elemento indispensable. Yamilia et al. (2007) hablan de la violencia sexual como un arma de guerra instaurada de manera sistemática en la guerra de Bosnia; después en la de Ruanda.

En ellas, las mujeres y las niñas son sometidas, violadas, secuestradas y abocadas a la esclavitud sexual. Se incluyen vejaciones, humillaciones y daños irreparables, físicos y psicológicos.

El desastre psicológico de la guerra en mujeres incluye:

  • Vergüenza, culpa, dificultades para el funcionamiento de la vida diaria y retraimiento.
  • Miedo constante, flashbacks, ansiedad y recuerdos perturbadores —síntomas postraumáticos—.
  • Miedo a ser asesinadas o mutiladas.
  • Sensación de enfermedad constante.
  • Pérdida de apetito.
  • Dolor en el acto sexual y pérdida de deseo.
  • Pérdida del sentido de la vida, sentimientos de odio.

Los autores hablan de mujeres que sienten desesperación, desprecio, ira y transformaciones persistentes de la personalidad tras las experiencias de violación. Muchas de estas mujeres son frecuentemente rechazadas después de las violaciones sistemáticas. Por la sociedad, por sus parejas sentimentales. Ello las aboca al aislamiento, la vergüenza y, posteriormente, la pobreza.

Parece frívolo hablar de las consecuencias psicológicas de la guerra en los civiles, cuando el objetivo primordial en toda guerra es sobrevivir. Son muchos los niños, adolescentes y mujeres que, con altos niveles de resiliencia, habilidades de afrontamiento y redes de apoyo que consiguen superar el trauma de la guerra.

Pero, ¿qué pasa con aquellos que no cuentan con esas herramientas? Son afortunados de vivir, mientras que otros no lo han conseguido. Sin embargo, ¿están abocados a una vida de sufrimiento, de dolor, de miedo? Las guerras no acaban cuando la última bala es disparada, mientras que el bienestar psicológico de sus protagonistas sí es relevante.

RECUPERADO DE: https://lamenteesmaravillosa.com/el-desastre-psicologico-de-la-guerra/

Psicología militar: características y funciones. Por: JOSÉ PADILLA

La psicología militar la llevan a cabo oficiales psicólogos militares tanto para facilitar una mayor adaptación a los miembros de las fuerzas armadas a su puesto como para brindarles apoyo. 

Psicología militar: características y funciones

La psicología es una ciencia que puede desarrollarse en cualquier contexto humano. Entre ellos, encontramos el militar, donde se encarga de la investigación, el diseño y la aplicación de las teorías psicológicas para la preparación del personal y las operaciones militares. A este tipo de psicología se le conoce como psicología militar.

Los psicólogos militares brindan apoyo a las fuerzas armadas a través de la atención clínica, la consultoría, la enseñanza y el entrenamiento militar. También lo hacen mediante el desarrollo de investigaciones relevantes para las operaciones y el personal militar (Bowles y Bartone, 2017).

Un breve recorrido histórico

Los inicios de la psicología militar pueden ubicarse en el escenario de la Primera Guerra Mundial, donde los psicólogos Yerkes, Cattell, Watson y Thorndike, entre otros, fueron comisionados para determinar las funciones que podría cumplir la psicología para apoyar al ejército norteamericano. Fue durante este periodo cuando se hizo la primera aplicación de pruebas psicológicas a gran escala para la selección de militares (Loaiza y Posada, 2016).

Luego, en la Segunda Guerra Mundial, se consolidaría la relación entre la psicología y el ámbito militar. Es en esta fecha en la que comienzan a delimitarse mejor las funciones de la psicología dentro de las fuerzas armadas y su aplicación en contextos como la observación, el desempeño, la selección, el entrenamiento, el ajuste a la vida militar, las relaciones sociales y la propaganda.

Militar hablando con el psicólogo

Después de estos periodos bélicos, la psicología militar tomó una orientación clínica, en especial en lo referente al diagnóstico y el tratamiento de trastornos mentales.

Aunque en la actualidad, los estudios y el quehacer en psicología militar son heterogéneos, por lo que se pueden encontrar investigaciones relacionadas con evaluación de oficiales, gestión del estrés, secuelas psicológicas de la actividad militar, prevención del suicidio, práctica neuropsicológica, abuso de sustancias, dilemas éticos, entre otros (Loaiza y Posada, 2016).

La psicología militar

Es la investigación, el diseño y la aplicación de teorías psicológicas y datos empíricos para comprender, predecir y contrarrestar comportamientos en fuerzas amigas y enemigas, o en poblaciones civiles. La psicología militar hace un énfasis en los comportamientos indeseables, amenazantes o peligrosos para las operaciones militares (Rahmanalievna, 2020).

Con frecuencia, los soldados se enfrentan a situaciones muy estresantes que pueden terminar configurando trastornos psiquiátricos relacionados con el estrés como, por ejemplo, el trastorno de estrés postraumático. Estos militares pueden llegar a sentir culpa o tener dificultades familiares o de parejas, pesadillas y recuerdos recurrentes de eventos traumáticos.

En este contexto, los psicólogos militares están capacitados para ayudar tanto a los soldados y a sus familias como a las víctimas de las operaciones militares, mientras tienen que enfrentarse a circunstancias poco comunes y anormales. Así pues, estos psicólogos son un apoyo fundamental para la salud mental de las personas que padecen los efectos directos o secundarios de las operaciones militares.

La psicología militar no solo se nutre de los saberes clínicos en las fuerzas armadas, sino que también lo hace de otras disciplinas como la organizacional, la experimental y la social. Por eso, dicha disciplina puede contribuir en distintos procesos como: reclutamiento, entrenamiento, gestión de personal, integración, transición y asesoramiento de los miembros de la comunidad militar (Laurence y Matthews, 2012).

Características

Algunas características de la psicología militar son las siguientes:

  • Es una ciencia multidisciplinar.
  • Aplica y promueve el desarrollo de las teorías psicológicas en el campo militar.
  • Usa los principios y las habilidades psicológicas para mejorar la toma de decisiones.
  • Busca comprender y predecir el comportamiento en situaciones estresantes y en operaciones militares.
  • Promueve el desarrollo personal y de la salud mental en los militares.
  • Analiza y estudia la mente y el comportamiento de las personas en los diferentes contextos de la vida en las fuerzas armadas.

Funciones del psicólogo militar

Dentro de algunas de las funciones que puede desarrollar el psicólogo militar podemos encontrar las siguientes (Devonis et al., 2012):

  • Diseñar pruebas de detección de aptitud y capacidad mental en los reclutas.
  • Investigar sobre técnicas mejoradas que puedan ser utilizadas en la formación de los militares.
  • Asesorar a los oficiales de capacitación de reclutas.
  • Brindar orientación a los líderes militares y a los encargados de tomar decisiones sobre problemas de comportamiento.
  • Asesorar en comités legislativos gubernamentales sobre políticas nacionales que afectan a millones de militares.
  • Brindar servicios de salud mental y tratamiento psicológico a las poblaciones militares.
  • Asesorar en misiones humanitarias y de mantenimiento de la paz.
Militar en el psicólogo

La psicología militar también tiene funciones en el campo educativo. En este contexto, el psicólogo militar trabaja en los centros de enseñanza militares, donde se encarga de ayudar a los alumnos a superar sus dificultades académicas. Del mismo modo, ayuda a los docentes a desarrollar un modelo educativo que fomente el desarrollo de competencias.

Otra de las funciones que puede desempeñarse en la psicología militar esla capacitación de militares en negociaciones de rehenes. En ocasiones, son los mismos psicólogos los que manejan directamente estas negociaciones. Muchos de los negociadores militares encuentran valor en resolver las crisis de los rehenes utilizando muchos de los principios científicos que se derivan de la psicología (Rahmanalievna, 2020).

Entre otras funciones que puede desarrollar un psicólogo militar encontramos las siguientes:

  • Capacitar a los militares en la gestión del estrés durante operaciones militares.
  • Diagnosticar y tratar problemas psicológicos en penitenciarías militares.
  • Entrenar a los militares en habilidades sociales.
  • Brindar apoyo psicológico durante la formación de los pilotos militares.
  • Realizar talleres ocupacionales.
  • Fomentar alternativas de ocio saludable en la vida civil de los militares.

La psicología militar es una disciplina en la que convergen otros campos de la psicología. Al ser un quehacer multidisciplinar, es capaz de intervenir de manera eficaz y efectiva en diferentes situaciones y problemas militares. Las funciones que desempeña son muy importantes porque de ellas dependen el bienestar y la salud mental de quienes se dedican a defender a su país.

La psicología que rodea los buenos hábitos: por qué cuesta tanto llevarlos a cabo. Por: E. ZAMORANO

Como todos los años, llega la época de los buenos propósitos. ¿Dónde está el problema para que tanta gente de nuevo no los cumpla y regrese a lo mismo de siempre?

11/01/2022 – 05:00

Dejar de fumar, adelgazar, ahorrar, comer más sano, hacer ejercicio, aprender un nuevo idioma… Todos los años, por estas fechas, se repiten los típicos mantras mentales que apuntan a mejorar nuestra vida a partir del cambio de hábitos. Año nuevo, vida nueva; como si enero fuera el mes en el que nos mostramos decididos a emprender cambios en la buena dirección y a medida que va a avanzando el año fuéramos descarrilándonos en nuestros proyectos. Después de los excesos navideños, es normal que queramos echar el freno y centrarnos en lo que nos parece importante. Pero más allá de eso, contamos con que enero es uno de los meses más duros del año, no solo por la vuelta a la rutina, sino por los factores ambientales (¿quién va a salir a correr con tan bajas temperaturas?) o por lo lejana que queda esa tierra prometida llamada vacaciones

No, no es tan fácil. De ahí que los expertos que aparecen estos días en los medios de comunicación ilustrándonos la senda hacia los buenos hábitos aconsejen marcarse metas realistas y métodos no demasiado bruscos. A fin de cuentas, el grado de adhesión de una persona a una nueva rutina varía mucho según la actitud y sus circunstancias personales, así como socioeconómicas. Si apenas llegas a fin de mes, por mucho que quieras no te vas a apuntar a un gimnasio, y en el exterior hace demasiado frío como para que todos los días te dé por salir a hacer deporte. En cuanto a la actitud, si estás pasando por una mala racha o te has visto obligado a reducir tus interacciones sociales estas navidades por la sexta ola, es posible que te notes tan fatigado que no te queden fuerzas para implementar estos cambios positivos.

Foto: Fuente: iStock

Excusas hay muchas, pero soluciones solo una: a la hora de dejar de fumar, basta con no volver a comprar tabaco o resistirse a la tentación de prender un nuevo cigarrillo; si lo tuyo es la comida sana, desinstálate todas las ‘apps’ de comida rápida para llevar y hazte amigo íntimo del frutero de abajo; si quieres adelgazar, aléjate del sofá, de los productos hipercalóricos y corre todos los días aunque sea poco; y si quieres perfeccionar un nuevo idioma ya estás contactando con un buen profesor que te enseñe. Las soluciones a nuestros malos hábitos las conocemos todos y son muy sencillas. Lo difícil, obviamente, es cumplirlas.

Dos visiones contrapuestas

En psicología, existen dos corrientes enfrentadas que explican esa ‘palanca’ mental que nos hace abandonar las ropas viejas y adoptar las nuevas, mucho más útiles, vistosas y saludables. La primera, más propia de la segunda mitad del siglo XX e importada de la cultura estadounidense, pone el foco en la actitud y en las decisiones conscientes que tomamos. En este sentido, se relaciona con la ideología neoliberal que considera la libertad, entendida como la capacidad de un individuo de elegir el rumbo de su vida, como la mayor cualidad del ser humano, sin importar sus circunstancias. Tu destino está en tus manos y eres el único que puede cambiarlo. Esto dio pie al florecimiento de campos como la autoayuda. 

“Las personas que tienen un alto grado de autocontrol en su personalidad no necesitan poner tanto el foco en sus conductas”

Sin embargo, en los últimos 20 años, la psicología ha virado su enfoque hacia el autocontrol. Así lo explica la periodista Amanda Mull en un interesante artículo publicado en ‘The Atlantic’ en el que contrapone estas dos teorías enfrentadas. Basándose en los trabajos de Michael Inzlicht, un prestigioso investigador de la Universidad de Toronto, aduce que los patrones de comportamiento que desarrollamos a largo plazo tienen más que ver con la forma en la que gestionamos el autocontrol, más que con la asunción de decisiones propias y conscientes. Así, nuestra capacidad para negar un hábito que consideramos perjudicial pasa por nuestros rasgos de personalidad, adquiridos con el tiempo o influidos también por la genética, y la manera en la que decidimos comportarnos en un momento concreto, es decir, un estado mental.

“El autocontrol que tiene que ver con los rasgos de personalidad varía según la persona y vienen determinados por una combinación de herencia, cultura y entorno”, explica Inzlicht. Y este, según él, pesa más que el otro, el relativo a las decisiones conscientes que tomamos. Por ello, hay gente que parece estar muy predispuesta a adoptar cambios o que ve una línea recta hasta su destino con más facilidad que otras, las cuales solo sufren por el hecho de tener que abandonar o cambiar algo de sí mismos o de sus costumbres a la fuerza. 

Foto: Fuente: iStock

“Las personas que tienen un alto grado de autocontrol de su personalidad no necesitan poner tanto el foco en sus conductas”, recalca el experto. “No se sienten distraídos o desviados de su propósito con tanta frecuencia”. Podríamos deducir que la clave está en conocerse bien a uno mismo antes de tener que implementar un cambio radical en nuestras costumbres o nuestra vida. Y, en el momento en el que identifiquemos cuál es el pensamiento o la emoción detonante que nos conduce a tomar un desvío en ese conjunto de cambios positivos, frenar o dar marcha atrás. 

En este sentido, debemos considerar si estamos predispuestos a realizar ese cambio de verdad o nos va a resultar muy difícil de cumplir, por no decir imposible y, en ese caso, ponernos una meta más sencilla o tomar otro enfoque de la situación. En caso contrario, siempre estaremos tropezando sobre la misma piedra, la que ponemos nosotros mismos, hasta caer en la más pura frustración. Cuando eso sucede, ya no hay nada que hacer, pues no encontraremos fuerzas para enderezarnos, ya que no hay nada tan paralizante como la sensación de fracaso. Y, a su vez, esas malas decisiones que tomamos con anterioridad se convertirán en rutina. 

¿Cómo se interioriza una conducta?

Mull también cita a Wendy Wood, otra eminencia en la psicología que publicó el libro ‘Good Habit, Bad Habit’, cuyas hipótesis entran más en la esfera de que un buen hábito solo se adquiere desarrollando un sentido de rutina en el comportamiento, es decir, que las decisiones conscientes que tomamos hagan mella en nuestra personalidad y forma de ser hasta el punto de interiorizarlas. Según ella, establecer nuevos patrones en el comportamiento a largo plazo es posible “hasta cierto punto” para la mayoría de las personas, y parte de aprender a hacer algo de manera automática sin tener que estar constantemente decidiéndolo. 

No es lo mismo residir en un barrio de clase media-baja hiperpoblado que en una zona residencial a las afueras y al lado del campo

Esta es la postura más clásica a la hora de explicar ese cambio de hábitos a los que parece que nos vemos abocados (como mínimo a pensar en ellos) estos días. Tal vez te dé pereza ir al gimnasio después del trabajo, pero si te mantienes firme en tu decisión durante un par de semanas (la famosa teoría de que para desarrollar un hábito solo necesitas 21 días para interiorizarlo, lo que dura un biorritmo emocional), al final acabarás yendo por pura costumbre, sin darte cuenta ni pensar en lo que estás haciendo.

Sin embargo, como Wood reconoce, existen muchos factores que impiden esa interiorización del hábito. Es cuando entran en juego las circunstancias, como por ejemplo la hora a la que sueles salir de trabajar o el grado de exigencia física o mental que produzca tu jornada laboral. “Si la mitad de tus días laborales terminan cuando el gimnasio está todavía abierto, convertir esa decisión en hábito puede ser mucho más difícil”, esgrime. 

Ante todo no hay que ponerse metas imposibles y forzarse más de lo necesario, ya que la probabilidad de no cumplir nuestros objetivos aumentará 

Del mismo modo, también importa dónde vivas, ya que en muchos casos la ubicación está relacionada con tu nivel de renta. No es lo mismo residir en un barrio de clase media baja hiperpoblado que en una zona residencial a las afueras que prácticamente conecta con el campo que bordea la ciudad. Para estos últimos, llevar una vida saludable basada en una correcta alimentación y ejercicio físico regular, será mucho más plausible que para los otros, que además se ven en la tesitura de no disponer de mucho tiempo libre (trabajo precario o pluriempleo), por lo que no se esforzarán tanto en, por ejemplo, cocinar platos sanos, apostando por opciones más rápidas y menos saludables. 

La forma en la que se adquiere un hábito difiere mucho según el caso, yestá en nuestra mano saber si estamos dispuestos a interiorizarlo o si es de hecho realista. En lo que coinciden todos los expertos es que, dada la mala época para la salud mental que estamos viviendo, con sus ‘fatigas pandémicas‘ y demás, ante todo no hay que ponerse metas imposibles y forzarse más de lo necesario, pues la probabilidad de no cumplir con nuestros objetivos aumentará. Y, con ello, nuestras esperanzas de apuntar a una vida más sana y satisfactoria.

RECUPERADO DE: https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2022-01-11/habitos-ano-nuevo-salud-rutina-social-psicologia_3355722/

Suicidio y depresión: una relación que se debe vigilar de cerca. Por: EFE

Este vínculo fatal se da sobre todo entre los grupos más vulnerables, y especialmente en ancianos y adolescentes, y cuando la depresión se cronifica.

“De hecho, los expertos señalan que el 90 % de las personas que cometen suicidio tienen un problema de salud mental, principalmente depresión”.

Así lo afirma Ángel Gil, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Rey Juan Carlos, uno de los múltiples autores del Libro Blanco “Depresión y suicidio 2020. Documento estratégico para la promoción de la Salud Mental”, impulsado por la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP), la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB) y la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental (FEPSM), con el apoyo de Janssen. 

Entre el 1 de enero del 2020 y el 30 de junio del 2021 al menos 3.672 personas cometieron suicidio en Colombia, según datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística.

Desesperanza y soledad

Luis Fernando López Martínez, psicólogo e investigador de conductas autolesivas y suicidas en entornos digitales, explica a EFEsalud que la palabra clave para entenderlo es la desesperanza.

“Existe una indefensión que lleva al paciente a creer que haga lo que haga no se va a revertir el dolor y sufrimiento que padece. La desesperanza es una característica nuclear de la depresión”.

Cuando no hay un acompañamiento social, cuando estas personas no encuentran lugares cálidos donde poder conversar, exponer su dolor, “se sienten estigmatizadas y desconectadas de la sociedad y sus relaciones, su sentimiento de culpa y desesperanza empieza a anidar en ellas, y deviene en depresión, como patología mental”.

Con el tiempo, explica este psicólogo que es también experto en duelo y prevención de conductas suicidas, empiezan a desarrollar ideación suicida, pero en esta fase no saben donde, como y cuando lo van a hacer. “Piensan en la muerte como una salida a su sufrimiento pero no está elaborada”, añade.

Si no hay un buen acompañamiento clínico y social, la ideación suicida empieza a estructurarse, a pensar cuándo y cómo lo van a hacer, y bajo la creencia de que los que les rodean van a estar mejor sin ellos.

En su pensamiento distorsionado por la depresión llegan también a la conclusión de que nadie les puede ayudar, y que su sufrimiento nunca a va a terminar.

Es por ello que la depresión está muy ligada a la ideación suicida, se presenta como una tormenta perfecta.

El mundo actual y tecnológico aparece como un gran telón de fondo detrás de los pacientes jóvenes, pero también en los mayores.

Los jóvenes, considera el especialista, no están educados en la frustración y la capacidad de adaptación a una época de mucha incertidumbre.

La cultura de la inmediatez y de las redes sociales también incide: la imagen virtual de triunfo y de aparentar cuenta más que una identidad personal sólida que no saben como desarrollar, y es ahí cuando comienzan conductas poco adaptativas, que pueden derivar en trastornos de ansiedad, depresivos y con el tiempo revertir en un cuadro patológico.

En cuanto a la tercera edad, señala López Martínez, existe una cultura del abandono donde los mayores no están arropados, ni bien acompañados.

“Se sienten muy desconectados en un mundo que es muy rápido y tecnológico, que no entienden, no comprenden, con dificultades de acceso. Se sienten desamparados, todo esto sumado a la actual situación de pandemia, y con un gran fondo de soledad“. 

En el citado libro blanco de la psiquiatría se indican los siguientes factores de riesgo, la señales de alerta y los factores que protegen:

Suicidio: factores de riesgo

– El estigma, que conduce a la falta de voluntad para buscar ayuda

– Dificultades para el acceso a tratamiento, sentimientos de desesperanza o aislamiento

– Pérdida (relacional, social, laboral o financiera)

– La soledad y la desesperanza

– Intentos de suicidio previo

– Presencia de una patología de salud mental, dolor crónico y enfermedades (cáncer, diabetes, VIH/SIDA, enfermedad de Parkinson, enfermedad de Alzheimer)

– Consumo nocivo de alcohol y otras sustancias

– Maltrato infantil

– Antecedentes familiares de suicidio

– Factores genéticos y biológicos

– Otros factores que incrementan el riesgo son la letalidad del método empleado (fármacos, armas de fuego, ahorcamiento, etc.), la baja probabilidad de ser descubierto, la existencia de un plan detallado o de una nota de despedida, ausencia de crítica del intento, escasos proyectos de futuro y expresión de deseos de morir.

Señales de alerta verbales

Comentarios o verbalizaciones negativas sobre sí mismo o sobre su vida

– “No valgo para nada”

– “Esta vida es un asco”

– “Mi vida no tiene sentido“

– “Estaríais mejor sin mí”

– “Soy una carga para todo el mundo”

– “Toda mi vida ha sido inútil”

– “Estoy cansado de luchar”

– “Lo mío no tiene solución”

– “Quiero terminar con todo”

– “Las cosas no van a mejorar nunca”

  NOTICIAS RECOMENDADAS

Comentarios o verbalizaciones relacionadas con el acto suicida o la muerte

– “Me gustaría desaparecer”

– “Quiero descansar”

– “No deseo seguir viviendo”

– “Me pregunto cómo sería la vida si estuviese muerto”

– “Quiero quitarme la vida pero no sé cómo”

– “Nadie me quiere y es preferible morir”

– “No merece la pena seguir viviendo”

– “Después de pensar mucho ya sé cómo quitarme de enmedio”

Despedidas verbales o escritas: “Quiero que sepas que en todo este tiempo me has ayudado mucho”

Señales de alerta no verbales

1. Cambio repentino de conducta y aumento significativo de irascibilidad, irritabilidad e ingesta de bebidas alcohólicas en cantidades superiores a las habituales y con una frecuencia inusual

2. Periodo de calma y tranquilidad repentino cuando previamente ha presentado gran agitación. (Considerar esta situación una mejoría puede ser un error; puede constituir una señal de peligro de riesgo inminente)

3. Aparición de laceraciones recientes en alguna de parte del cuerpo

4. Regalar objetos muy personales, preciados y queridos

5. Cerrar asuntos pendientes

Suicidio: factores que protegen

– Sólidas relaciones personales

– Creencias religiosas y espirituales

– Estrategias prácticas positivas de afrontamiento y bienestar como modo de vida

– Enfoques anticipatorios de prevención

RECUPERADO DE: https://www.eluniversal.com.co/salud/suicidio-y-depresion-una-relacion-que-se-debe-vigilar-de-cerca-NH5911917

Señales que te indican que es hora de ir a terapia. Por: VALERIA CARAZO

La psicoterapia es el término con el que se refieren al tratamiento de enfermedades mentales, pero no quiere decir que el paciente deba tener una enfermedad de base para acudir al especialista, explica la Clínica Mayo.

En la psicoterapia, los profesionales de salud mental le brindan al paciente las estrategias, habilidades y destrezas con las que afrontamos los desafíos y retos de la vida.

Cuidar de la salud mental debería ser una prioridad de las personas, pues al igual que el resto de órganos, el cerebro también requiere ciertos cuidados.

En Colombia se realiza la Encuesta Nacional de Salud Mental cada 5 años y la última se realizó en 2015. En el reporte de ese año se evidenció un aumento en el número de atenciones de salud mental con casi 940 mil personas atendidas. Cifra que se duplicó para el 2020 con casi 1.3 millones de consultas. (Lea: Suicidio y depresión: una relación que se debe vigilar de cerca)Durante el confinamiento hubo un sinfín de personas que vivieron situaciones complicadas por las que decidieron acudir a un psicólogo de manera virtual.

Esta nueva forma de atención alentó a los pacientes a perder el temor de hablar abiertamente de los problemas que afectan a nivel emocional.

Todas las personas pasan por momentos de dificultad y necesitan tratamiento psicológico para afrontar de manera asertiva cada situación, por esta razón, es importante que se empleen las herramientas que ofrecen los psicólogos para proteger la salud mental de sus pacientes.

“Algunas veces pasamos por problemas que superan la fuerza que tenemos en ese momento y no encontramos la solución, por lo que experimentamos malestar, inconformidad y sufrimiento. Es allí cuando podemos necesitar el acompañamiento psicológico”, afirma Marisol Rosales, psicóloga maestranda en neuropsicología. Además, “puede resultar difícil reconocer que debemos acudir a alguien que nos ayude a mejorar la manera en que nos relacionamos con nuestro entorno”, añadió. (Lea aquí: Aprenda a controlar el estrés de las fiestas de año nuevo en pandemia)

La profesional en psicoterapia explica cuáles son las señales que nos pueden alertar de un deterioro de la salud mental y que es momento de ir a consulta.

1. Nuestras relaciones interpersonales están deterioradas.

2. Hemos sufrido de eventos y problemas muy fuertes en el pasado y no dejamos de pensar en ello.

3. No disfrutamos de actividades que antes si lo hacíamos. O que nos sentimos desconectados de ellas.

4. No estamos conformes con nuestra vida.

5. Presentamos ansiedad, exploramos emociones y no sabemos cómo manejarlas.

6. Personas a nuestro alrededor están preocupadas por nosotros.

Además, explica que acudir a terapia psicológica es un acto de amor propio. Con el acompañamiento psicológico podrá alcanzar el bienestar que quizás no tiene hace tiempo y ver como adquiere la capacidad de manifestar actitudes positivas:

– Aceptarte a ti mismo

– Enriquecer tu relación de matrimonio

– Ser mejores padres

– Prosperar en tu trabajo

– Profundizar en el sentido de tu vida

– Lograr disciplina para realizar ejercicios

– Dejar atrás y perdonar

– Mejorar la capacidad de expresar emociones

RECUPERADO DE: https://www.eluniversal.com.co/salud/senales-que-te-indican-que-es-hora-de-ir-a-terapia-EH5922350

Esto es lo que significa “manía” en psicología. Por: SERGIO GARCÍA

Sergio García Soriano prosigue con el Abecedario de la Psicología y llega a explicar que es la manía. Esta palabra se define como la “alteración del estado del ánimo” que puede formar junto a la depresión parte del trastorno bipolar.

Cuando decimos la palabra “manía” de manera común pensamos en conductas peculiares que no podemos dejar de hacer por la costumbre.

Por ejemplo, morderse las uñas o dormir con calcetines (popularmente llamados maniáticos).

Sin embargo, este término para la psicología está en relación con el origen de la palabra que nos remitía a “frenesí, estar exaltado o furioso”.

Entonces, podemos definir “manía” como “alteración del estado del ánimo” que puede formar junto a la depresión parte del trastorno bipolar. 

La característica de la manía es ser excesivamente expansivo, eufórico, elevada irritabilidad y con un alto nivel de potencia aparente.

Se trata de un estado patológico y temporal que puede durar hasta una semana y padecerlo la mayor parte del día.

La persona que lo padece pierde generalmente el hilo argumental y tiene la idea de que sus pensamientos van a gran velocidad. Además existe un gran parloteo o locuacidad.

Por lo que en esta fase maníaca se distraen con estímulos nimios, apenas pueden concentrarse y pasan de un tema a otro, apareciendo delirios de grandeza y genialidad pudiendo aumentar la impulsividad y agresividad, a la vez que se decrementa la capacidad de juicio y la valoración de riesgos.

Se pueden tomar así malas decisiones financieras, afectivas…y que se discuta o se pelee con la familia o en el trabajo. Además, pudiendo tener hipersexualidad o acercándose a sustancias de riesgo (cocaína). 

Sin embargo, tenemos que decir que es una cuestión de grado, y que es más frecuente la hipomanía donde no existen delirios y la duración es menor de una semana y solo durante algunas horas del día, sin llegar a poner en riesgo su vida. Los síntomas son menos severos.

El tratamiento de la manía se produce a través de la psicoterapia que va a devolver al paciente a las horas de descanso necesarias y a un patrón de comportamiento sano.

El desencadenante de los episodios maníacos suelen ser afectivos ya que son personas altamente sensibles, por lo que el objetivo de la terapia será analizar los “pródromos” o signos previos para poder una vez detectados, revertirlos y que de esta manera no den lugar a la sintomatología.

RECUPERADO DE: https://www.eluniversal.com.co/salud/esto-es-lo-que-significa-mania-en-psicologia-YG5954188

Los 7 mejores libros de psicología para comprender la mente. Por: ALBERTO HERNANDO

¿Por qué nos comportamos como nos comportamos? ¿Por qué dices y haces cosas de las que luego te arrepientes? ¿Por qué, por ejemplo, has comprado esa chaqueta que sabes que nunca te vas a poner (a parte de porque no has consultado las recomendaciones para chaquetas de Esquire, claro)? Seguro que a menudo ni tú mismo conoces el porqué. Tranquilo, no estás solo; para eso existen los psicólogos. No nos referimos (o no solo) al psicólogo al que acudimos cuando tenemos problemas, sino a todo el campo de la Psicología que lleva años profundizando en las razones de nuestros actos más alla de esos pequeños trucos psicológicos que pueden cambiar tu vida. Y ahí tienes el resultado de sus investigaciones: en un libro, al alcance de la mano para que tu mismo puedas poner un poco de orden en tu cabeza. O en la de los demás. Gracias a la psicología conocemos un poco más sobre el porqué del odio y de lo contrario: el porqué de la fascinación por Ted Lasso. Si hasta sirve para entender La isla de las tentaciones o a personajes de ficción como la psicología de Batman o de la Mónica de Friends.

No hay un único punto de vista desde el que estudiar la mente y la Psicología la aborda desde múltiples perspectivas, todas ellos compatibles entre sí. A partir de los procesos mentales, profundizando (un tanto creativamente) en el subconsciente, estudiando los condicionantes sociales o a partir de las bases neurológicas de nuestro cerebro. Sin embargo, la edición de libros de psicología ha crecido tanto estos años que a veces no se sabe por dónde empezar. A menudo es difícil separar la psicología científica de la autoayuda o saber desde qué enfoque parte cada libro. Para eso estamos aquí. Deja que Esquire te ayude a decidirte.

Estos son siete libros imprescindibles, todos con una voluntad científica, que te ayudarán a comprenderte a ti mismo y a los otros. Los hay de todo tipo, para que escojas el que más se acerque a tus intereses. Vamos a intentar ordenarlos desde los enfoques más centrados en uno mismo primero y neuropsicológicos después a los que entienden la psicología en relación con lo social.

los mejores libros de psicología

Amazon Prime


‘Introducción al psicoanálisis’, de Sigmund Freud

Introducción al psicoanálisisAlianzaComprar

Las tesis de Freud están hoy -por suerte- más que superadas, pero lo seguimos leyendo por lo mismo que leemos los clásicos. Más que en sus conceptos y en sus teorías, la revolución del psicoanálisis estuvo en crear un método de interpretación que pretendía abarcarlo todo para no dejar un solo acto sin sentido: ni siquiera los sueños. 

Las sospechas de Freud sobre las intenciones inconscientes de cada uno cambiaron por completo la manera en que nos percibimos y convirtieron al terapeuta en un detective de novela que sigue las pistas, los actos fallidos, los sueños y cada desliz hasta dar con el criminal (spoiler: el subconsciente). Introducción al psicoanálisis presenta las principales investigaciones de Freud, que a veces pueden leerse como una novela policiaca; y otras como una propuesta mitológica para dar una explicación a lo que no lo necesita.


‘Inteligencia Emocional’, de Daniel Goleman

Antes de que las secciones de autoayuda crecieran como setas en las librerías, Daniel Goleman fue en los años 90 el mayor superventas de la psicología con Inteligencia Emocional. La tesis de una inteligencia comparable al CI, que es medible, pero referente a la capacidad de reconocer las emociones y gestionarlas ha sido muy discutida, pero abrió el necesario melón de que hay muchas formas de inteligencia distintas. Sigue siendo una referencia inexcusable y además te enseña cómo fomentar la Inteligencia Emocional y aplicarla mejor.


‘Pensar Rápido, pensar despacio’, de Daniel Kahneman

Pensar rápido, pensar despacioDebolsilloComprar

Como recibió el Nobel de Economía (“por haber integrado aspectos de la investigación psicológica en la ciencia económica, especialmente en lo que respecta al juicio humano y la toma de decisiones bajo incertidumbre”) a menudo se cita a Daniel Kahneman como economista; pero es psicólogo de profesión. Aquí tienes un minúsculo ejemplo de lo que va este libro: una de esas asociaciones rápidas que hacemos cuando no tenemos tiempo para pensar despacio.

De eso, de dos maneras de pensar distintas y de los sesgos y heurísticos que nos permiten tomar decisiones más rápidamente pero a qué precio, trata Pensar rápido, pensar despacio. Para que luego cuando te llegue una impulsiva compra online a casa no digas que no estabas avisado: a veces hay que pararse a pensar antes de decidir.


‘La tabla rasa: la negación moderna de la naturaleza humana’, de Steven Pinker

Steven Pinker es un raro superventas entre los autores que no esquivan las cuestiones teóricas más complicadas de la psicología. Incluso si el libro se alarga durante más de 700 páginas y se adentra en aspectos complejos de la teoría de la mente es siempre ameno; los ejemplos, divertidos; y las posiciones de Pinker siempre buscan la polémica. Es tan buen escritor y tan persuasivo que a veces te hace dudar si no es por eso antes que por sus argumentos que resulta tan convincente. Si te interesa el dualismo mente-cuerpo (falso, según Pinker), el debate entre cuánto de nosotros mismos es cultural y cuánto genético (“todo”) y cuestionarte otros tantos mitos sobre la mente, La tabla rasa es tu libro. 


‘El hombre que confundió a su mujer con un sombrero’, de Oliver Sacks

El hombre que confundió a su mujer con un sombreroEditorial AnagramaComprar

Un hombre con agnosia visual que no reconoce cuanto ve, un marinero que no puede formar recuerdos nuevos, una mujer incapaz de ser consciente de su cuerpo, dos sabios autistas, una mujer que ha perdido el sentido de la izquierda, un estudiante de medicina -el propio Sacks- que hasta arriba de droga desarrolló un olfato imposible… Podrían ser los ingredientes de una colección de cuentos, y en cierto modo lo son, pero antes que nada se tratan de los casos clínicos del agudo neurólogo, brillante observador y popularísimo divulgador que fue siempre Oliver Sacks. La puerta de entrada a la neuropsicología de varias generaciones.


‘La presentación de la persona en la vida cotidiana’, de Erving Goffman

La presentación de la persona en la vida cotidianaAMORRORTUComprar

La microsociología de Erving Goffman le sitúa a medio camino entre la sociología -acostumbrada a grandes escalas- y la psicología -donde el Yo está cerrado sobre sí mismo-. Para Goffman es una distinción ridícula, pues el individuo se construye en su relación con los otros, que es siempre performativa. Como si el mundo fuese un teatro. Más o menos conscientemente todos somos actores interaccionando en una escena y reflexionando luego entre bambalinas. De eso trata La Presentación de la persona en la vida cotidiana. Un clásico con el que recordar que la identidad siempre se construye hacia los otros.


‘El Efecto Lucifer: el porqué de la maldad’, de Philip Zimbardo

El efecto Lucifer: El porqué de la maldadPaidosComprar

Pocos científicos -y menos aún entre psicólogos- pueden presumir de que se haya hecho una novela, varias películas y un manga sobre sus experimentos. Tampoco hay muchos que se hayan lanzado a investigar científicamente el origen del mal. ¿Qué hace que una persona cruce la línea que separa el bien del mal? Probablemente influido por unas investigaciones previas de Stanley Milgram en torno a la obediencia ciega a la autoridad, Zimbardo realizó el archiconocido experimento de “la cárcel de Stanford”: basta un ambiente extremo y un reparto asimétrico de los roles sociales para que los humanos saquen lo peor de sí, el experimento se vaya de las manos y tenga que suspenderse. El mal no es personal. También hay que reconocer a Zimbardo que sabe cómo titular sus libros.

RECUPERADO DE: https://www.esquire.com/es/actualidad/libros/a38769610/mejores-libros-psicologia/

9 películas que los amantes de la psicología deberían ver. Por: ELENA SANZ

En estas películas, seremos testigos de pensamientos profundos, trastornos mentales y problemas sociales. ¡A disfrutar con estas cintas centradas en la psiquis humana!

9 películas que los amantes de la psicología deberían ver

Amantes de la psicología, el deporte, el drama, el misterio y en general, a todos nos gusta ver películas. Después de todo, son entretenidas y, en ocasiones, vienen cargadas de aprendizajes. Lo importante es saber elegir las cintas con contenido de calidad dentro del universo cinematográfico.

Sí, sabemos que casi cualquier película contiene información psicológica tanto de sus personajes como de la persona que la ha dirigido, pero hay unas que te dan un lectura muy rica y nada trillada. Listamos algunas de ellas.

9 películas para quienes aman la psicología

9 películas que los amantes de la psicología deberían ver
Ver películas con gran contenido psicológico puede resultar sumamente interesante.

Aproximarse a una realidad que quizás este muy alejada de la nuestra, nos permitirá descubrir un mundo muy variopinto de la mente. Y no es para menos, hay un sinfín de trastornos o estados mentales que pueden desequilibrar a un ser. Puede que alguna de estas se convierta en una película de culto.

1. El cisne negro (2010)

Nina Sayers es el nombre de la protagonista encarnada por Natalie Portman, quien ganó un Oscar por esta actuación. La película plantea la historia de una bailarina de ballet, quien se encuentra agobiada por las exigencias de su carrera, al punto de que su estado físico y mental se ven comprometidos.

Al unísono, su lado oscuro hace acto de presencia, lo que le ocasiona un serio brote psicótico. Estamos en la presencia de un film que odias o amas una vez que lo ves. No es para menos, es algo a lo que estamos acostumbrados con la cintas de Darrem Aronofsky.


Descubre: 70 frases de películas famosas que hicieron historia


2. Inocencia interrumpida (1999)

Sin duda, Inocencia interrumpida es una cinta que cuenta con un gran reparto de actores: Brittany Murphy, Whoopi Goldberg y Angelina Jolie, quien ganó un Oscar a la mejor actriz de reparto.

Es una película cargada de personajes con trastornos psiquiátricos que van desde la bulimia y la psicopatía hasta la depresión severa y el trastorno límite de la personalidad¿Sabes en qué se basa esta cinta? En las memorias de Susanna Kaysen, una paciente psiquiátrica.

3. El indomable Will Hunting (1997)

Una cinta que cuenta con 9 nominaciones al Oscar y la actuación de actores de gran talento como Matt Damon, Ben Affleck y Robin Williams. Matt Damon, el protagonista, encarna a un chico muy inteligente de clase baja, quien se desempeña como conserje de un recinto universitario.

Un día, tras resolver un problema matemático de alta complejidad, es tomado bajo la tutela de un profesor de la universidad. Pero en un vuelco inesperado, se enfrenta al riesgo de ser encarcelado. Todo este escenario hace que nuestro protagonista conozca a un psiquiatra muy peculiar. Este también tiene un estado mental curioso y ambos comienzan a aflorar sus fantasmas durante esta relación terapéutica única.

4. La escafandra y la mariposa (2007)

Se trata de un film que detalla la relación entre la consciencia y el cuerpo al detallar los efectos psicológicos que acarrea padecer algún impedimento físico severo. Narra la historia de un redactor, jefe de una revista, quien queda atrapado en su propio cuerpo.

El redactor sufre del síndrome de enclaustramiento que lo incapacita de mover cualquier parte de su cuerpo, salvo un ojo. Este ojo se vuelve el único medio de comunicación con el mundo exterior y por el cual logró escribir un libro autobiográfico que se usó para hacer esta cinta.

5. El lado bueno de las cosas (2012)

Bradley Cooper encarna a un joven con trastorno bipolar diagnosticado, quien tras atacar al amante de su esposa, interpretada por Jennifer Lawrence, pasa 8 meses internado en un centro psiquiátrico.

Luego de salir del hospital, el joven se ve obligado por las circunstancias a volver a la casa de sus padres con el firme objetivo de recuperar a su exesposa. La trama de esta película la hizo ganadora de un Oscar al tratar los variopintos conflictos emocionales de sus personajes.

9 películas que los amantes de la psicología deberían ver
Las películas psicológicas nos ayudan a sobrellevar nuestra propia existencia.

6. El maquinista (2004)

El maquinista fue protagonizada por un delgado Christian Bale, quien resulta casi irreconocible por su estado físico. La historia gira en torno a una mecánico que labora en una fábrica como empleado y padece de insomnio severo desde hace un año.

La condición ha deteriorado su salud mental y desencadenado múltiples síntomas psicológicos que le aportan al film un concepto interesante y, a su vez, vertiginoso. Resulta que los flashbacks de estrés postraumático confluyen con la paranoia originada por no poder dormir, a la que se le suma el trastorno de identidad disociativo del protagonista.

7. Una mente maravillosa (2001)

Un genio matemático apasionado consigue cumplir con su sueño: encontrar una teoría matemática original. Tanto fue su ímpetu que logró obtener un Premio Nobel de Economía, a pesar de que había una enfermedad jugando en su contra, la esquizofrenia.

Esta película no permite descubrir las etapas oscuras que una persona tiene que atravesar debido a la enfermedad. Una obra ideal para entender cómo el protagonista logra vivir y enfocarse en lo que en realidad le importa: los números.

8. Locas de alegría (2016)

Valeria Bruni interpreta a Beatrice, una condesa tradicional quien dice formar parte de los círculos íntimos de los líderes políticos a nivel mundial. Pero Beatrice se encuentra recluida en una institución psiquiátrica, donde conoce a Donatella, una chica con tatuajes, introvertida y de apariencia vulnerable.

Ambas mujeres parecen no tener nada en común. A pesar de ello, sus vidas se entrelazan al aventurarse a un viaje en búsqueda de la felicidad. La cinta está cargada de momentos divertidos y felices que esconden una marcada melancolía y vacío existencial. Asimismo, permite explorar trastornos mentales de un modo más positivo.

9. El experimento (2001)

Si formásemos parte de un estudio científico, ¿qué bando escogeríamos: ser policía o preso? Este film trata sobre un experimento de dos semanas en una cárcel ficticia en el cual los participantes tienen un papel específico: ser guardián o ser preso.

Todo comenzó muy bien, pero al poco tiempo las cosas empezaron a salirse de control. Esta película pone en evidencia la naturaleza humana, los roles de nuestra sociedad y cómo las normas influyen en el comportamiento del individuo.

RECUPERADO DE: https://mejorconsalud.as.com/nueve-peliculas-amantes-psicologia-deberian-ver/

Los beneficios de la Psicología Perinatal.

La Psicología Perinatal puede definirse como una especialidad clínica. Su labor es dar respuesta a la necesidad de la mujer y al entorno que rodea al recién nacido de sentirse escuchados, respetados y acompañados. Comprende las siguientes áreas: “Vínculo Temprano, Primera Infancia y Desarrollo, hasta los primeros tres años de vida”. Abarca aspectos psicológicos como emocionales y psicosociales presentes en progenitoras antes y durante del embarazo, parto, postparto y puerperio.

Esta rama de la psicología se encarga, entre otras intervenciones, de acompañar a madres como al recién nacido, siendo la diada o triada su foco de interés. Esta incumbencia intenta dar respuestas a situaciones complejas que van desde temores que aparecen en el caso de infertilidad, situaciones problemáticas como ser interrupciones inesperadas durante el embarazo, dificultades que suelen ocasionarse en el parto y puerperio, hasta situaciones de crisis y de emergencias.

La Psicología Perinatal considera al parto no solo como una concepción biologicista, sino que incluye en él los aspectos bio/psico/sociales de la diada y de su contexto familiar, desde una perspectiva integral e interdisciplinaria. Su abordaje está centrado en la familia promoviendo que la mujer y su entorno adopten un “rol activo”.

Concientizar sobre la importancia en acompañar y sostener psicológica y emocionalmente a la madre será fundamental para fomentar y desarrollar el bienestar de un vínculo temprano saludable.

Se trata de un cambio de paradigma asistencial, al sumar el factor humano a la tecnología y a la medicalización de las Maternidades Tradicionales, para dar paso y adherir al modelo de las Maternidades Seguras y Centradas en la Familia, Ley 25.929 Parto Humanizado y Respetado, instituyendo un verdadero progreso en la asistencia integral de la Salud Mental perinatal.

El 3 de noviembre del 2021, el Colegio de Psicólogos Prov. de Santa Fe. 2da. Circ. Rosario posibilitó la apertura del Área de Psicología Perinatal, integrada por los siguientes profesionales Psi:

Coordinador:

Lic. Adrián G. Iacobellis, Mat: 7838 | Contacto: iacoadrian@hotmail.com | @areapsicologiaperinatal

Miembros:
Lic. Gabriela Viruleg
Ps. Jimena Lázzaro
Lic. María Fernanda Pinasco
Ps. Yanina Jazmín

La creación de dicha área focaliza, entre otros, en los siguientes objetivos:
-Dar a conocer la especialidad
-Difundir sus incumbencias
-Convocar a matriculados y otros profesionales interesados.

-Recuperado de: elciudadanoweb.com

://www.elciudadanoweb.com/los-beneficios-de-la-psicologia-perinatal/