6 señales de irrespeto en una relación y cómo corregirlas. Por: ELENA SANZ

Las faltas de respeto en la pareja deterioran el vínculo y causan grandes daños emocionales a sus integrantes. Descubre con estas señales si en tu relación se ha instalado el irrespeto.

6 señales de irrespeto en una relación y cómo corregirlas

Las relaciones de pareja han de ser lugares seguros para sus integrantes, refugios en los que se sientan amados, respaldados y validados. Si no cumplen este objetivo, los vínculos se convierten en perjudiciales y terminan dañando, más que aportando a nuestra vida. Por lo mismo, es importante que aprendamos a detectar las señales de irrespeto en una relación y que estemos dispuestos a actuar en consecuencia.

Las faltas de respeto no siempre son tan visibles como la violencia o la infidelidad. En ocasiones, se disfrazan de situaciones cotidianas como la indiferencia, la crítica o el control.

Por esto mismo tendemos a pasarlas por alto, a minimizarlas y a justificarlas. Sin embargo, no hay cabida para ellas en una conexión sana. Su presencia puede causar daños en la autoestima que nos lleve años reparar. Así, es fundamental poner un freno a tiempo.

Señales de irrespeto en una relación que no debes pasar por alto

Como hemos comentado, es importante no justificar nuestras faltas de respeto ni las de nuestra pareja bajo ninguna premisa. No importa si estamos cansados o estresados, si tenemos un temperamento fuerte o si atravesamos una mala racha como pareja.

Ninguna de estas causas nos da derecho a denigrar al otro. Presta atención a las siguientes señales de irrespeto en una relación porque pueden ser una bandera roja.

Invalida tus sentimientos

Todas tus emociones son válidas y tus necesidades son dignas de ser escuchadas. Si tu pareja menosprecia tus sentimientos, te acusa de exagerado o de histérico, o responde con un gesto de exasperación cuando expresas tu descontento, te está irrespetando.

Tienes derecho a exponer lo que piensas, sientes y quieres. Quien dice amarte debería estar abierto a escuchar, comprender y buscar soluciones en conjunto.

No te tiene en cuenta al tomar decisiones

Estar en pareja no implica renunciar a la individualidad y a la libertad. Sin embargo, cuando se mantiene una relación estable y a largo plazo, cuando se comparte un proyecto de vida con otra persona, es fundamental consultar con ella las decisiones importantes.

Si tu compañero o compañera te hace sentir prescindible y toma acciones relevantes para el futuro sin tenerte en consideración, no dejes pasar esta señal de alerta.

Existen problemas de comunicación

La comunicación es la base para solucionar cualquier conflicto o discrepancia en la pareja. Y es también una de las formas más sencillas para detectar señales de irrespeto en una relación.

Los gritos, los insultos, los desprecios o los sarcasmos son la cara más visible de una mala comunicación, pero la indiferencia y el silencio son igual de violentos. Ninguno de estos dos extremos puede ser la dinámica general entre personas que se respetan.

No pasa tiempo contigo

Pese a las obligaciones cotidianas, es importante que ambos miembros de la pareja le dediquen momentos de calidad al compañero. Una persona que siempre tiene excusas para no pasar tiempo con el otro, que prefiere planes alternativos o que cuando están juntos se dedica a mirar el teléfono móvil, le está faltando al respeto a ese ser humano y al vínculo que comparten.

No respeta tu tiempo y tu espacio

Tan dañino es no compartir tiempo con la pareja como tratar de absorberlapor completo. Tu compañero ha de respetar el tiempo que dedicas a tu carrera, a tu familia, a tus amistades o a ti mismo y no tratar de coaccionarte o hacerte sentir culpable por ello. Desarrollarse individualmente es necesario y beneficioso para la salud de la relación.

Críticas constantes e hirientes

¿Tu pareja critica a tus personas queridas, minimiza tus logros, se burla de tus aspiraciones? Aunque se haga en tono jocoso, estas actitudes son inadmisibles y demuestran una gran falta de respeto.

Lo mismo sucede si recibes críticas constantes por tu manera de actuar, pensar o sentir. Estas pueden ser claras y directas o estar disfrazadas de sarcasmo, en privado o en público. En cualquier caso, son una de las grandes señales de irrespeto en una relación.


Sigue leyendo: 5 señales de que tu pareja está perdiendo interés en la relación


¿Por qué ocurren señales de irrespeto en una relación?

No existe un único motivo por el que las faltas de respeto se convierten en una constante en la dinámica de pareja. En algunos casos, con el paso del tiempo los sentimientos se transforman y la falta de compromiso o de motivación de la persona le lleva a actuar de esta forma. Deja de esforzarse por cultivar el vínculo y cae en actitudes que resultan denigrantes.

Sin embargo, en otros casos pueden estar presentes desde el inicio. Suelen estar relacionadas con los valores y las creencias de sus integrantes.

Los modelos de relaciones que vimos en la infancia, los mitos del amor romántico que asumimos como ciertos y otros elementos culturales pueden llevarnos a pensar que esta forma de relacionarnos es natural y aceptable. Ciertas carencias personales, como la falta de inteligencia emocional, las bajas habilidades sociales y un estilo de apego inseguro también pueden llevarnos a cometer o soportar este tipo de actos.


Descubre más: Las 5 claves del respeto en una relación de pareja


¿Cómo actuar ante las señales de irrespeto en una relación?

Si has detectado que en tu relación las faltas de respeto están presentes, seguro te estés preguntando qué puedes hacer al respecto. En realidad, has de preguntarte si tu pareja es consciente de lo inadecuado de sus actitudes y reconoce y asume su responsabilidad.

Si no es así, si no está dispuesta a trabajar para modificar la dinámica, lo mejor que puedes hacer por ti es protegerte y abandonar la relación. Por el contrario, si ambos estáis dispuestos a corregir esta dañina situación, existen algunas pautas fundamentales a seguir que resumimos aquí:

  • Realizad ambos trabajo personal (preferentemente con acompañamiento profesional) para sanar estilos de apegoinadecuados, miedos, creencias y limitaciones que puedan estar interfiriendo en la relación.
  • Adquieran técnicas de regulación emocional para poder ser dueños de las palabras y las decisiones y no actuar en automático. Aprender a gestionar las emociones evita que reaccionemos de un modo del que luego podamos arrepentirnos.
  • La asertividad y las habilidades sociales son las grandes clavespara acabar con las faltas de respeto. Ambos debéis aprender a expresar vuestras opiniones, sentimientos y peticiones con respeto, pero con firmeza. Al mismo tiempo, escuchar las necesidades del otro con la verdadera intención de entenderlas.

En definitiva, el respeto y la profunda aceptación del otro son las bases para una pareja duradera y saludable. Por ello, no justifiques las faltas de respeto, no las soportes por miedo a perder a tu pareja. Tu prioridad siempre ha de ser cuidar de ti.

RECUPERADO DE: https://mejorconsalud.as.com/senales-irrespeto-relacion-corregirlas/

Cómo salir de la jaula construida por un depredador emocional. Por: GEMA SÁNCHEZ CUEVAS

A lo largo de nuestra vida construimos relaciones que nos invitan a dar lo mejor de nosotros mismos, pero también podemos vernos inmersos en relaciones devastadoras que nos consumen y desgastan, pudiendo llegar a destrozarnos encerrados en jaulas construidas por un depredador emocional.

Así como en la naturaleza existen depredadores animales que aniquilan a otros más débiles para alimentarse, en el ser humano podemos encontrarnos con un fenómeno similar protagonizado por depredadores emocionales que se no se alimentan de las personas más débiles sino que lo hacen de las más aptas y fuertes, poseedoras de un don que éstos envidian.

Una palabra o una mirada pueden ser factores suficientes para comenzar un proceso de destrucción psicológico de una persona

Perfil de un depredador emocional

La vida de un depredador emocional es un juego de estrategias con objetivos egoístas. Aunque cada depredador emocional tiene sus peculiaridades, todos parecen compartir una serie de características:

Son artistas del camuflaje

Un depredador emocional es un maestro del camuflaje que se distribuye entre todas las edades, géneros y clases sociales, siendo más efectivas sus estrategias en las relaciones personales más próximas, como la pareja.

Al igual que un camaleón trasforma su apariencia en función de los colores del entorno, un depredador también tiene esta propiedad de adaptación, de forma que causa daños profundos a la víctima sin que las personas que lo rodean lo aprecien.

Mujer triste mirando hacia el suelo por situación de maltrato

Absorben la energía de los demás

Son personas sedientas de la energía que otros poseen. Inmersos en universos de rabia y resentimiento hacia aquellos que son capaces de sentir y vibrar. 

Sus víctimas son personas bondadosas, alegres, honestas, con gran vitalidad y entusiasmo, portadoras de características de las que el depredador emocional carece y que envidia porque representan todo aquello que él es incapaz de ser. Por ello, sienten la necesidad de destrozar, ningunear, humillar y destruir a todo aquel que se lo recuerda. 

Los depredadores emocionales se encuentras inmersos en universos de rabia y resentimiento hacia las personas capaces de sentir y llenas de vitalidad

Son incapaces de sentir

La característica principal de un depredador emocional es su incapacidad para estar en contacto con sus sentimientos, producida por una  falta de conexión emocional entre su mente y sus emociones. Esta falta de sintonía habitualmente tiene un largo recorrido en el tiempo, por lo que depredador se ha adaptado a ella y no la ve como una disfunción.

Muchas de estas desconexiones tienen su origen en la infancia, cuando de alguna manera los propios sentimientos cortacircuitaron el sistema con una descarga tan intensa que el propio sistema para defenderse se desconecto. Así, del mundo desaparecieron las emociones y quedó la intelectualización de las mismas, la misma lógica bajo la que se admite que a las personas se les puede tratar como objetos para conseguir fines.

Se rechazan a sí mismos

Los depredadores emocionales sienten un gran autorrechazo y aversión por si mismos por su incapacidad de sentir, escondiéndose tras una máscara para no ser delatados.

Se sienten desorientados, diferentes y en muchos casos víctimas de su destino. Entienden, de a alguna manera, que la forma en la que tratan a los demás simplemente es una replica consecuente con el trato que ellos han recibido.

Son grandes simuladores

No sienten, pero aparentan. Su estrategia es premeditada y sigilosa, pasando desapercibidos para todos aquellos que le rodean

Primero seducen a sus víctimas a través de la cercanía y el paso del tiempo, para más tarde lograr influenciarlas y finalmente llegar a dominarlas, privándolas de toda libertad y autonomía. Un proceso complejo y silencioso en el que construyen una estratégica tela de araña para atrapar a sus víctimas.

¿Cómo identificar que tenemos una relación con un depredador emocional?

Una víctima puede mantener durante mucho tiempo una relación con un depredador emocional sin darse cuenta. En ocasiones, no lo sabe hasta que no se encuentra exhausta emocionalmente y siente que ha perdido toda la esencia de lo que ella era.

Para poder identificar si te encuentras inmerso en este tipo de relaciones tóxicas ya sea con tu pareja, con algún familiar o amigo o incluso a nivel laboral, es conveniente que reflexiones sobre las siguientes preguntas:

  • ¿Te sientes aislado?, ¿has perdido el contacto con tus seres queridos?, ¿tienes dificultades para relacionarte con tu familia y amigos?
  • ¿Han cambiado tus valores y formas de pensar?, ¿consideras que estos cambios te han hecho distanciarte de la persona que eras  anteriormente?, ¿crees que has perdido tu identidad?
  • ¿Cómo te valoras?, ¿sientes que estás lleno de culpa?, ¿te da miedo expresar o dar tu opinión? 

Si te encuentras aislado, sin ningún soporte afectivo al que acudir, han cambiado tus valores, te da miedo expresarte y tu visión sobre ti mismo es negativa puede que mantengas una relación con un depredador emocional.

Mujer víctima de maltrato

Salir de la jaula emocional

Salir de las garras de un depredador emocional no es una tarea sencilla, sobre todo porque el miedo, la inseguridad y la culpa han conseguido instalarse en el interior de la víctima de manera muy profunda. La víctima ya no es la persona que era y habrá que reestructurar sus pensamientos y emociones.

La liberación de esta situación constituye ante todo un proceso lento en el que resulta imprescindible la ayuda profesional para poder recuperarse

Ser conscientes es el primer paso para liberarse. Para poder salir de esta trampa la víctima tiene que darse cuenta. De lo contrario, puede que no reconozca la situación como peligrosa o que incluso las rejas de la culpa sean tan fuertes que no le permitan ver una salida.

La víctima tiene que identificar el proceso de depredación emocional que le hace cargar con toda la responsabilidad y la culpa del conflicto,para poner toda su energía en rescatarse a sí misma. Tiene que entender que debe protegerse y para ello dejar de justificarse ante el agresor.

Una vez que la persona es consciente de la situación en la que se encuentra inmersa buscar una red de apoyo es fundamental. Sobre todo retomar el contacto con aquellas personas con las que tenía fuertes lazos afectivos y que el depredador se encargó de cortar. Ellos pueden ser el soporte emocional que la persona necesite para apoyarse en la liberación de su jaula.

Acudir a un especialista se vuelve indispensable en estos casos. La víctima suele tener dificultades para salir y cuando lo hace se da cuenta de que ya no es la misma persona, acumula un gran sufrimiento junto a sentimientos de culpa y miedos. 

Un psicólogo podrá ayudarla en el camino de reencuentro consigo misma y en el restablecimiento de su bienestar y autonomía personal

La intervención de la justicia puede que en ocasiones sea necesaria para la resolución de un conflicto de este tipo. Sin embargo, suele haber complicaciones cuando se solicitan pruebas que demuestren los hechos, ya que las humillaciones, los desprecios y las ofensas son difíciles de demostrar. Por ello, se sugiere conservar todos los documentos y archivos que puedan ser reconocidos como pruebas.

RECUPERADO DE: https://lamenteesmaravillosa.com/hay-relaciones-atrapadas-en-jaulas-emocionales-construidas-por-un-depredador-emocional/

La desigualdad social desde la psicología política. Por JOSE MARÍA MANZANO CALLEJO

https://www.nuevatribuna.es/articulo/sociedad/desigualdad-social-psicologia-politica-neoliberalismo/20220125132136194834.html

¿Cannabidiol para tratar los trastornos de ansiedad?POR: Maria Fernanda Alonso

¿Puede complementarse el tratamiento conductual para trastornos de ansiedad con la administración de cannabidiol (CBD)? Un creciente cuerpo de evidencia muestra que el CBD puede ofrecer un tratamiento seguro y eficaz para la ansiedad. Sin embargo, los investigadores advierten que es necesario realizar investigaciones adicionales sobretodo entre la población femenina (Wright et al., 2020).

El cannabidiol es un compuesto que se encuentra en la planta de cannabis pero, a diferencia del tetrahidrocannabinol (THC), el CBD no produce un “viaje”. Los estudios aún no han descubierto ninguna evidencia de abuso o dependencia en humanos. Dados los datos que demuestran que el CBD se tolera bien y presenta poco potencial de abuso o dependencia en humanos, los investigadores lo consideran una opción de tratamiento para los trastornos de ansiedad.

En particular, un equipo de investigadores revisó recientemente los hallazgos actuales de distintos ensayos clínicos y preclínicos con el fin de averiguar sobre el uso potencial del CBD en el tratamiento de la ansiedad.

Estudios preclínicos en animales

Estas investigaciones encontraron que:

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  • las dosis bajas a medias de CBD producen efectos reductores de la ansiedad,mientras que las dosis altas aumentan la ansiedad; 
  • los efectos del CBD para aliviar la ansiedad involucran al receptor de serotonina 5-HT1A. 

Si bien, en general, esta investigación muestra un apoyo convincente para el CBD como tratamiento para la ansiedad, los investigadores señalan que estos estudios solo se han realizado en animales machos.

Estudios clínicos en pacientes con trastornos de ansiedad social

Tales investigaciones han hallado:

  • efectos reductores de la ansiedad con dosis únicas de 400 o 600 mg de CBD; 
  • durante una tarea de simulación de hablar en público, se encontró que estas dosis reducen los síntomas de ansiedad, reducen el deterioro cognitivo y reducen la incomodidad asociada con el desempeño del habla. 
  • varios estudios de imágenes cerebrales revelaron además que la ingesta de CBD altera el flujo sanguíneo en la amígdala, el hipocampo, el hipotálamo y la corteza cingulada, cuatro estructuras cerebrales implicadas en la ansiedad.

Las primeras investigaciones indican que el CBD puede reducir la ansiedad en voluntarios sanos, explicaron los autores. Los resultados de los estudios en animales sugieren que el CBD puede reducir la ansiedad, el estrés, el pánico y los comportamientos compulsivos.

Otras investigaciones han encontrado que dosis bajas de THC potencian la extinción de la memoria del miedo en voluntarios sanos y reducen las respuestas de ansiedad en pacientes ansiosos y con TEPT sin inducir un efecto psicótico. Sin embargo, las dosis altas de THC no facilitan la extinción de la memoria del miedo y están relacionadas con efectos ansiogénicos y psicóticos clínicamente relevantes en voluntarios sanos.

Los investigadores hacen varias advertencias:

  • La primera y más importante es resaltar que estos datos son preliminares y se requiere más investigación: los únicos estudios en humanos que examinan el CBD como tratamiento para la ansiedad se han realizado en pacientes con trastorno de ansiedad social, por lo tanto, se necesita investigación en pacientes con otros trastornos de ansiedad, como el trastorno de ansiedad generalizada y el trastorno de pánico. 
  • En segundo lugar, aún se desconoce mucho sobre el uso del CBD como tratamiento para la ansiedad, como cuál es la vía de administración más eficaz, las dosis adecuadas que se deben utilizar y su seguridad y eficacia a largo plazo.
  • Aunque los hombres y las mujeres parecen experimentar la ansiedad de manera diferente, ningún ensayo clínico ha examinado las diferencias sexuales en los efectos ansiolíticos del CBD. La mayoría de los estudios han examinado a participantes masculinos, pero la evidencia sugiere que las mujeres tienden a experimentar peores síntomas y una mayor probabilidad de tener un diagnóstico adicional. Los hombres, por otro lado, tienen más probabilidades de experimentar ansiedad junto con el abuso de alcohol y sustancias.

Los investigadores señalaron que será importante realizar ensayos adicionales para examinar los resultados del CBD en pacientes con otros trastornos relacionados con la ansiedad, como el trastorno de ansiedad general, el trastorno obsesivo compulsivo y el trastorno de estrés postraumático. 

Para concluir, los autores señalan que aunque los hallazgos son prometedores, es demasiado pronto para concluir inequívocamente que el CBD se puede usar para tratar la ansiedad. Se necesita más investigación para orientar a los médicos y al público en el uso seguro y eficaz del CBD como tratamiento para la ansiedad.

Referencia bibliográfica: Wright, M., Di Ciano, P., & Brands, B. (2020). Use of Cannabidiol for the Treatment of Anxiety: A Short Synthesis of Pre-Clinical and Clinical Evidence. En Cannabis and Cannabinoid Research (Vol. 5, Número 3, pp. 191-196). https://doi.org/10.1089/can.2019.0052

Fuente: Psypost

RECUPERADO DE: https://www.psyciencia.com/cannabidiol-para-tratar-los-trastornos-de-ansiedad/

El cerebro puede predecir los errores, según la ciencia. POR: GEMA SANCHEZ

Estudios de neurociencias han detectado que el cerebro puede predecir los errores. Esto, en otras palabras, significa que antes de incurrir en una equivocación, una parte del cerebro ya sabe que vamos a hacerlo. La afirmación corrobora la premisa según la cual el cerebro humano es predictivo y no reactivo.

El estudio, llevado a cabo en la Universidad de Bergen (Noruega), detectó esta situación específicamente en personas que desarrollan labores monótonas o repetitivas. Las tareas que estas actividades involucran son precisamente las más susceptibles de generar errores.

Puesto que el cerebro no es una máquina y no funciona como tal, lo propio de este órgano no es llevar a cabo actividades mecánicas. El cerebro puede predecir los errores porque tiende a trabajar con patrones y cuando estos se alteran, lo detecta antes de que sea percibido por la conciencia. Este hallazgo podría tener importantes aplicaciones.

La gente suele preguntarme cómo me interesé en el cerebro. Mi respuesta, retórica, es: ‘¿Cómo puede alguien no estar interesado en él?’ Todo lo que llamas naturaleza humana y conciencia surge de ahí”.

-Vilayanur S. Ramachandran-

El cerebro puede predecir los errores

El cerebro puede predecir los errores de forma subconsciente

Para determinar que el cerebro puede predecir los errores, los investigadores de la Universidad de Bergen reunieron a 13 voluntarios, de los cuales ocho eran mujeres y cinco eran hombres. Todos tenían edades comprendidas entre los 22 y 29 años. Así mismo, todos eran diestros y no presentaban ninguna afección de salud.

A todos ellos se les pidió que realizaran una tarea monótona y repetitiva, al tiempo que eran monitoreados a través de resonancias magnéticas funcionales. En particular, se visualizó la actividad en la corteza frontal medial posterior. La experiencia se repitió varias veces y se comprobó que cada vez había menos errores. Al comienzo, la principal fuente de error era dar una respuesta antes de que se presentara el estímulo.

Al final, los investigadores concluyeron que antes de cometer un error se activaban determinadas zonas del cerebro. Esto sucedía entre 6 y 30 segundos antes de que se incurriera en la equivocación.

De los datos obtenidos, se llegó a la idea de que el cerebro puede predecir los errores: una parte de nosotros mismos sabe que nos equivocaremos, pero esta información no llega a la conciencia.

¿Para qué sirven estos datos?

El profesor Tom Eichele, quien dirigió la investigación, señaló que las regiones que se activan antes de cometer un error son las que están relacionadas con la organización y la planificación, así como con el esfuerzo. Las resonancias magnéticas tomadas de los voluntarios indican que hay una alta actividad antes de que se produzca una equivocación.

Pareciera que las tareas mecánicas provocan una suerte de aburrimiento, que pronto se traduce en falta de atención. El cerebro registra esas actividades que siguen patrones muy rígidos, simples y repetitivos; por eso está en capacidad de adelantarse a los hechos, cuando alguno de los elementos que componen ese esquema cambian.

El cerebro puede predecir los errores precisamente por esa modificación. Por ejemplo, alguien realiza la actividad de golpear una puntilla con un martillo, cada cinco segundos; para hacerlo adecuadamente, adoptará un patrón muy definido. Si algo cambia en el mismo, el cerebro puede anticiparse al desenlace.

¿Para qué sirve esto? Tom Eichele señala que podrían desarrollarse dispositivos portátiles que le adviertan a una persona cuando está a punto de cometer un error. Esto podría mejorar notablemente el desempeño y la seguridad en actividades de alto riesgo, como las tareas de corte, o de extrema responsabilidad, como el control del tráfico aéreo.

Otros datos de interés

El cerebro puede predecir los errores en ciertas ocasiones

Hoy en día se sabe que no solo el cerebro puede predecir los errores, sino que las predicciones de todo tipo son su forma natural de funcionar. En 2008, por ejemplo, se llevó a cabo un estudio en el Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL) que señala que se pueden predecir las palabras de un interlocutor.

Mediante imágenes de magnetoencefalografía (MEG), los científicos detectaron que al ver una imagen, en el cerebro se activan las regiones asociadas con la audición y el lenguaje, lo cual equivale a “escuchar” lo que se va a decir enseguida, antes de que se pronuncie cualquier palabra. Hay una distancia de aproximadamente un segundo, entre un proceso y otro.

Cada vez se explora más la actividad predictiva del cerebro y se corrobora que este no permanece pasivo hasta que recibe un estímulo, sino que se adelanta al estímulo mismo. Todo esto podría tener aplicación para comprender mejor y tratar problemas como el autismo, entre otros.

RECUPERADO DE: https://lamenteesmaravillosa.com/cerebro-predecir-errores/

Así cambia el cerebro con los actos egoístas. POR: EVIDENCE BASED

Una de las líneas de investigación de los neurocientíficos tiene que ver con los cambios del cerebro en función de la conducta. Un reciente estudio al respecto señala que hay modificaciones en el funcionamiento cerebral cuando se incurre en un acto egoísta o en uno altruista.

La investigación fue dirigida por el doctor Steve Chang, investigador de la Universidad de Yale, y publicada en la famosa revista Nature Neuroscience. El equipo investigador pudo verificar qué cambia el cerebro en términos de funcionamiento, tanto cuando se piensa solo en uno mismo, como cuando se comparte con otros.

El estudio, que es pionero en el tema, no se hizo con seres humanos sino con primates. Es una primera fase de investigación que, de todos modos, arroja interesantes datos acerca de cómo cambia el cerebro, en función de la conducta social. Veamos qué nos dice esta interesante investigación.

Tu propio interés te sirve mejor no dejándote llevar por él”.

-Lao Tse-

Cerebro con redes neuronales

¿Cómo cambia el cerebro con el egoísmo?

La investigación del doctor Chang pudo corroborar, en primera instancia, que las dos zonas cerebrales implicadas en el comportamiento egoísta o altruista son la amígdala y la corteza prefrontal. Ambas regiones, entre otras, interactúan entre sí, cuando se trata de conductas sociales.

Ya existe evidencia de que esas dos zonas cerebrales tienen que ver con la cognición social. Los investigadores, en este caso, buscaron la manera de ver cómo operaban en casos concretos que implicaran egoísmo o generosidad. Específicamente, querían observar cómo cambia el cerebro cuando toma decisiones prosociales o antisociales.

A largo plazo, el objetivo de la investigación, que aún no ha concluido, tiene que ver con la comprensión de los mecanismos implicados en problemas como el autismo, la psicopatía, etc.

La investigación con primates

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores realizaron varios experimentos con monos. Se les indujo a estar en diversas situaciones en las que tenían que elegir entre beber un zumo o tirarlo, beberlo solos o compartirlo. Mientras realizaban esas acciones, su cerebro era monitoreado para detectar posibles cambios.

En términos de conducta, los primates demostraron que preferían beber el zumo sin compartirlo con otros. Sin embargo, cuando la alternativa era tirar la bebida, casi todos optaron por compartirla con otros. Entre tanto, los neurocientíficos lograron verificar que había modificaciones a nivel cerebral, según fuera cada decisión.

Los investigadores descubrieron que cuando había una conducta egoísta, prácticamente no existía ninguna interacción entre la amígdala y la corteza prefrontal. En cambio, si el comportamiento era generoso, o prosocial, se configuraba una gran sincronía entre estas dos zonas del cerebro. Al final, solo con mirar los patrones de la actividad cerebral ya los investigadores sabían que conducta estaba adoptando el mono.

Una conducta más compleja

Los datos de este nuevo estudio confirman que cambia el cerebro cuando se llevan a cabo conductas egoístas y conductas generosas. La naturaleza de esa modificación comprueba también que el altruismo, la solidaridad y la cooperación son conductas más complejas y elaboradas que las egoístas, en tanto involucran una actividad cerebral más compleja también.

Esto, a su vez, corrobora planteamientos que también se han hecho desde la psicología. El ser humano nace egoísta y en un comienzo esta conducta no tiene nada que ver con la moralidad, sino con el instinto de supervivencia. En otras palabras, se trata de una pauta de comportamiento instintiva.

Con la educación y el desarrollo intelectual y social, una persona puede aprender a ser generosa, cooperativa y prosocial, si evoluciona de forma adecuada. Cooperar es una conducta más compleja, porque supone la capacidad de ver la consecuencia de las acciones a largo plazo. En ese sentido, la solidaridad garantiza mejor la supervivencia individual y de la especie, si se mira en perspectiva.

Manos unidas

Una investigación de largo aliento

La investigación sobre el cambio cerebral originado en el egoísmo y el altruismo es apenas un primer paso en un proyecto más ambicioso. Lo que se busca hacia adelante es indagar si hay personas en las que la interacción entre la amígdala y la corteza prefrontal está limitada debido a razones genéticas o de otro orden.

Antes de llegar allá, lo que sigue en la investigación del doctor Chang es averiguar si es posible manipular las decisiones de los monos, promoviendo la sincronía entre las dos regiones cerebrales, de modo artificial. Eventualmente, estos hallazgos serán trasladados al plano de lo humano y podrían constituir un avance importante para tratar el autismo y algunas psicopatías.

RECUPERADO DE: https://lamenteesmaravillosa.com/cambia-cerebro-actos-egoistas/

¿Qué es la neuroética? POR: Evidence Based

La neuroética tiene dos acepciones. Entre 1973 y 2002 se definió como ‘un campo del conocimiento que examinaba la ética en las neurociencias’. A partir del año 2002, se aborda como una neurociencia de la ética. Este último concepto es el que predomina en la actualidad y busca fundamentar la ética no desde la filosofía, sino desde la neurobiología.

La primera persona en hablar de neuroética fue la neuropsiquiatra alemana Anneliese Alma Pontius. Sin embargo, muchos piensan que esta rama del saber adquirió identidad propia con la publicación de un texto titulado Neurofilosofía. Hacia una ciencia unificada de la mente/cerebro, de Patricia S. Churchland, en 1986.

En mi opinión, la neuroética debe definirse como el análisis de cómo queremos abordar los aspectos sociales de la enfermedad, la normalidad, la mortalidad, el modo de vida y la filosofía de la vida, desde nuestra comprensión de los mecanismos cerebrales subyacentes”.

-Michael Gazzaniga-

De otro lado, el 17 de julio de 1990 el Congreso de los Estados Unidos tomó la decisión de impulsar las investigaciones en neurociencia, con la proclamación del Proyecto “Década del cerebro”. Esto incrementó la realización de estudios y la producción de textos asociados al tema.

La neuroética: orígenes

La neuroética y la neurociencia se relacionan

Los avances en las neurociencias comenzaron a originar interrogantes que antes no existían. ¿Qué hacer con los pacientes en estado vegetativo? ¿Cómo abordar el tema de la muerte cerebral? Estas y otras preguntas dieron lugar a grandes debates de bioética, que luego se convirtieron en materia de estudio de la neuroética.

Al comienzo, las investigaciones en neurociencias abordaron sobre todo las patologías cerebrales y los posibles tratamientos para estas. Sin embargo, con el tiempo comenzó a configurarse una nueva realidad: la evidencia mostraba cada vez más que el cerebro no solo debía verse como un órgano del cuerpo, sino como la base fundamental de la actividad humana.

Hacia 2002 esto era evidente y quedó patentado en un artículo breve de Adina L. Roskies. En este planteaba que era hora de hablar no de una ética de la neurociencia, sino de una neurociencia de la ética. Esto se basaba en hallazgos como, por ejemplo, el hecho de que una anomalía en la región encefálica podía alterar el juicio moral de una persona. O que una excesiva producción de ciertas sustancias modifica la conducta.

En forma paralela, los avances de la neurociencia han hecho posible monitorear el cerebro humano de una forma como no se había logrado nunca antes. No es exagerado decir que hoy por hoy se puede saber qué piensa una persona, mediante neuroimágenes. De hecho, también se puede cambiar lo que esa persona piensa con algunas técnicas disponibles. Por lo tanto, la vieja acepción de la neuroética también se mantiene vigente.

La neurociencia de la ética

A medida que se ha ido comprendiendo el cerebro, también se han incrementado las investigaciones en torno a su relación con las conductas éticas. En este punto es crucial el nombre de Joshua D. Greene. Este investigador hizo un estudio en el que retomó el viejo “dilema del tranvía” y, por primera vez, lo analizó a partir de neuroimágenes.

El dilema del tranvía dice que Paco conduce un tranvía que ha perdido el control. En la vía hay cinco excursionistas atascados, de modo que si el vehículo sigue su trayecto los arrollará. Si Paco activa una palanca, el tranvía se desviará, pero esta vez atropellará a un excursionista que también está en la vía. ¿Qué debe hacer? ¿No intervenir y dejar que el tranvía siga su curso, o intervenir y ser el causante directo de la muerte de una persona, por salvar a las otras cinco?

Otra variante de este dilema ubica a Paco encima de un puente peatonal. A su lado hay un hombre grande y obeso, bastante mayor. Paco observa al tranvía sin control y piensa que si arroja al sujeto que está a su lado sobre la vía, esto detendrá el vehículo. De este modo, salvará a los cinco excursionistas que están en una rama y al excursionista que está en la otra.

Cerebro y ética

Visión frontal del cerebro

Durante muchos años se han hecho estudios de psicología social evaluando lo que las diferentes personas harían en esas situaciones. Greene también le propuso el dilema a un grupo de voluntarios, pero esta vez no tomó en cuenta sus respuestas, sino que monitoreó lo que sucedía en sus cerebros.

Greene definió que la primera situación era un “dilema impersonal”: Paco debe interactuar con una palanca. La segunda, era un “dilema personal”, es decir, Paco debe realizar una acción dirigida a otro ser humano. Encontró que en los dilemas impersonales se activa la corteza prefrontal del encéfalo. En los personales, las áreas subcorticales, como la amígdala.

Sus observaciones le permitieron concluir que la mayoría de las personas tienen una “moral intuicionista”, antes que racionalista. En otros términos, emplean más las emociones para decidir (amígdala) que la razón para evaluar la situación (corteza cerebral). Este estudio marcó un hito y desde entonces se han hecho cientos de investigaciones del mismo estilo.

Como se ve, la neuroética es un área fascinante que apenas está comenzando a rendir sus frutos. Todos estos hallazgos también han incidido en los enfoques filosóficos y psicológicos de la conducta humana. De seguro, esta rama del saber seguirá sorprendiéndonos en los próximos años.

RECUPERADO DE: https://lamenteesmaravillosa.com/neuroetica/

Escáneres del cerebro completo podrían revelar alteraciones importante es los cerebros de personas adictas y abstinentes. POR: Maria Fernanda Alonso

Las adicciones han sido objeto de gran cantidad de estudios y, aún así, hay mucho que desconocemos. Lo más importante es que pocas intervenciones han probado ser eficaces y duraderas en su tratamiento. Ante esta situación, son necesarios enfoques novedosos capaces de brindar oportunidades para el desarrollo de intervenciones más eficaces. Con esto en mente, un equipo de investigadores utilizó escáneres del cerebro completo para estudiar el desempeño de los cerebros de personas adictas y abstinentes, y encontraron importantes alteraciones entre los adictos durante ciertos procesos psicológicos (Nestor et al., 2020).

El equipo examinó los cerebros de 68 individuos de control y 83 individuos actualmente abstinentes. Las sustancias utilizadas en el segundo grupo incluyeron alcohol, cocaína y opiáceos. Una tarea de retraso con incentivos monetarios fue usada para medir la actividad cerebral mientras esperaban una recompensa, un proceso psicológico con anomalías demostradas entre los adictos y los individuos en recuperación. 

Ambos grupos estaban bien emparejados en términos de su desempeño en la tarea, pero los individuos abstinentes mostraron interrupciones significativas a nivel global, con agrupaciones reducidas y una mayor longitud del camino.

En el análisis de redes, el coeficiente de agrupamiento es una medida clave de conectividad, que aumenta con el número promedio de conexiones entre nodos (en este caso, sitios del cerebro). La longitud del camino se refiere a la distancia mínima que debe recorrer la información en una red para llegar de un punto a otro; cuanto más conectada esté una red, menor será la longitud del camino. Por lo tanto, los coeficientes de agrupamiento bajos y las longitudes de los caminos altos indicaron un estado global reducido de conectividad entre regiones. El análisis de redes demostró interrupciones en la conectividad relacionada con la recompensa en el grupo de adicción, tocando las regiones cognitivas, estriatales y límbicas.

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Los autores esperan que estos hallazgos puedan ayudar a crear nuevas líneas de tratamiento que tenga en cuenta las particularidades del desempeño de las personas adictas y abstinentes en estos procesos psicológicos.

Referencia bibliográfica: Nestor, L. J., Suckling, J., Ersche, K. D., Murphy A., McGonigle, J., Orbana C., Patersona L. M., Reeda L., Taylor, E., Flechais R., Smith D., BullmorE E. T., Elliott R., Deakin B., Rabinere I., Hughes A-L., Sahakian B. J., Robbins T. W., Nutta D. J., ICCAM Consortium (2020). Disturbances across whole brain networks during reward anticipation in an abstinent addiction population. NeuroImage: Clinical27, 102297. https://doi.org/10.1016/j.nicl.2020.102297

Fuente: Psypost

RECUPERADO DE: https://www.psyciencia.com/escaneres-del-cerebro-completo-podrian-revelar-alteraciones-importante-es-los-cerebros-de-personas-adictas-y-abstinentes/

La importancia del rol como formador del psicoterapeuta. POR: Ibon de la Cruz Apaolaza

La temática de este artículo es muy concreta: la necesidad de todo psicoterapeuta de ser un buen formador.

Como es bien sabido, son varias las funciones que realiza un psicoterapeuta durante un proceso de terapia: creación de una relación sana y segura, mejora continua de los canales de comunicación con el cliente, descubrimiento de los patrones de comportamiento, provisión de la cantidad y calidad necesaria de retroalimentación…

Lo cierto es que la elaboración de todas estas funciones se realiza de forma conjunta con el cliente y no suele ser necesario el hacerlo de forma oculta: lo ideal es que todo se haga de forma consciente y, dentro de lo posible, agradable.

Construir una relación sana y productiva requiere tiempo y mucha atención, ya que siempre suele estar sujeta a ajustes y cambios, en función de los progresos y mejoras que se realicen en el proceso.

Podríamos decir que todo proceso terapéutico realizado de manera seria y profesional, es un “traje a medida” que se adapta al cliente a la perfección, permitiendo optimizar el aprovechamiento de todos los recursos disponibles.

Pero hay un elemento al que no se le suele prestar la debida atención: el papel del terapeuta como formador.

La formación en la psicoterapia

Es esencial que todo profesional de la psicoterapia sea un formador capaz y efectivo.

Una de las frases que más se escucha, sobre todo durante los primeros días del proceso terapéutico es: “no sé lo que me pasa”. Cuando el paciente acude a consulta, suele tener una serie de pensamientos, sensaciones y sentimientos que no acaba de comprender. Evidentemente, ha intentado buscarles explicación, pero no lo ha conseguido de forma satisfactoria. Se da cuenta de que todo ese conjunto de vivencias le está perjudicando en su vida diaria.

Y aquí es donde comienza la labor de formador del psicoterapeuta. Además de todas las funciones que hemos citado y muchas más, este profesional ha de ser capaz de crear un relato solvente y realista, efectivo y práctico, sobre la situación de su cliente. Y ha de ser capaz de transmitírselo.

Por eso, un buen psicoterapeuta ha de tener experiencia, una gran capacidad de escucha real, una habilidad notable para descubrir patrones y una gran cantidad de conocimientos previos. Por no hablar de una enorme capacidad de responder a situaciones imprevistas, que siempre se irán presentando (no olvidemos que la psicoterapia está dirigida a la vida, que es un proceso siempre cambiante).

Rol como formador del psicoterapeuta

Más allá de los conocimientos teóricos

No basta con poseer un amplio conocimiento de la psicopatología y de los problemas más frecuentes que afectan a la vida de las personas. Hay que ser capaz de utilizar herramientas como la escucha activa, la narración, la creación y la aplicación de metáforas, la utilización creativa del humor…

Además de eso, hay que disponer de un gran banco de información científica, para poder recomendar vídeos, artículos o libros a los clientes, en función de sus necesidades y sus capacidades.

También se necesita conocer historias, miles de ellas. Unas serán reales, otras no, para poder ofrecer modelos en los que el cliente se vea reflejado. Historias en las que también es fácil ver cómo han sido resueltas. Y esas historias han de abarcar muchos registros, ya que no es lo mismo hablar con una persona enamorada de los libros, un cinéfilo o alguien a quien sólo le interese la actualidad política, por ejemplo.

Estableciendo un lenguaje común

Por otro lado, es muy importante la creación de un lenguaje común. Este es un elemento que suele ser ignorado, pero que es de suma importancia: no es lo mismo hablar con un ingeniero informático que con un sanitario, con un ferviente católico o con un ateo convencido. Toda la relación terapéutica se basa en ese lenguaje común, que se creará en función de las particularidades del cliente más que en las del terapeuta.

Uno de los recursos más interesantes para encontrar un lenguaje común es el utilizar las aficiones como terreno común. Por ejemplo, a una persona aficionada a la jardinería se le puede hablar de “podar pensamientos inútiles”, “fertilizar partes de la vida con una buena actitud”, “quemar los rastrojos del rencor”, etc.

A modo de conclusión…

Si juntamos todos los elementos que acabo de citar (y muchos más que no comento por falta de espacio), vemos que es fundamental que un terapeuta sea un pedagogo de primer orden. Porque una parte importante de sus funciones es el crear una estructura operativa de trabajo y saber transmitirla, el ofrecer a su cliente una historia realista que le permita afrontar y superar su situación y el transmitir de la manera más efectiva posible los conocimientos y técnicas más relevantes para la vida de esa persona que ha confiado en el terapeuta.

Además, deberá explicar cómo aplicar conocimientos y técnicas en la vida diaria, ya que ante todo, buscamos comprensión y efectividad, es decir, cambios a mejor.

Como se puede ver, la formación del psicoterapeuta es un proceso sin fin, en el que siempre se puede aprender más y más. Es un aprendizaje sin fin que resulta gozoso para quienes estamos enamorados de este arte-ciencia tan difícil y tan hermoso como es la psicoterapia.

RECUPERADO DE: https://psicologiaymente.com/clinica/importancia-rol-formador-psicoterapeuta

¿Es malo tener mucho tiempo libre?. POR: Nahum Montagud Rubio

Todo el mundo valora tener tiempo libre, un tiempo que podemos ocuparlo con nuestras aficiones, salir a pasear, quedar con los amigos o, simplemente, aprovechar para descansar del ritmo frenético que supone la vida de todo trabajador.

La relación entre felicidad y tiempo libre parece que es directamente proporcional. A medida que nuestro tiempo libre crece, también lo hace nuestra sensación de bienestar pero, ¿hasta qué punto? ¿Existe un límite?

¿Es malo tener mucho tiempo libre? Esta ha sido una cuestión abordada experimentalmente en la última década y cuyos datos reveladores vamos a descubrir a continuación.

¿Es malo tener mucho tiempo libre?

La mayoría de los trabajadores viven el ritmo frenético del día a día. La mayor parte de nuestros días está ocupado por las obligaciones laborales, las cuales nos hacen sentir que no tenemos tiempo para nada. Nos decimos a nosotros mismos que necesitamos más vacaciones, que ojalá los findes fueran de tres días o, cruzando los dedos, consigamos salir antes del trabajo.

La palabra “negocio” viene del latín “nec” y “otium”, significando literalmente “no ocio”, motivo por el cual asociamos que cuántas más horas de trabajo tengamos menos tiempo tendremos para disfrutar de nuestras aficiones, familia, amigos y descanso, actividades que nos traen bienestar y satisfacción. Es por este motivo que la mayoría tiene en su cabeza la idea de que tener más tiempo libre implica ser más felices, pero… ¿Qué tiene de cierta esta afirmación? ¿Acaso puede ser malo tener demasiado tiempo libre?

Ha sido esa cuestión la que ha motivado a que el grupo de Marissa Sharif, compuesto por investigadores de las universidades de California y Pensilvania, haya realizado una investigación poniendo el foco de atención en averiguar hasta qué punto las horas libres implican bienestar y felicidad.

Ni demasiado ni demasiado poco

Si bien investigaciones previas ya habían apuntado que tener demasiado poco tiempo libre implica insatisfacción y falta de bienestar, tener demasiado tiempo no es bueno siempre. En la investigación de Sharif, titulada The Effects of Being Time Poor and Time Rich on Life Satisfaction (Los efectos de tener mucho y poco tiempo libre en la satisfacción vital) los investigadores analizaron los datos obtenidos de una muestra de cerca de 35.000 personas.

En la primera parte de esta investigación, se analizaron los datos de 21.736 ciudadanos estadounidenses que participaron en el American Time Use Survey entre los años 2012 y 2013, en el que los participantes indicaron qué habían hecho las 24 horas anteriores de contestar el cuestionario, indicando el tiempo del día y la duración de cada actividad que habían realizado, además de reportar su grado de bienestar.

Los investigadores hallaron que, a medida que el tiempo libre aumentaba, también lo hacía el bienestar, pero habiendo un límite: a las dos horas se mantenía, y cuando se tenían cinco horas de tiempo libre empezaba a reducirse notoriamente.

Demasiado tiempo libre

En otra fase de su investigación, Sharif et al. (2018) también analizaron la información obtenida de 13.639 estadounidenses que participaron en el National Study of the Changing Workforce entre los años 1992 y 2008. En la encuesta había todo tipo de preguntas relacionadas con el trabajo, pero algunas se dirigían a averiguar cuál era la cantidad de tiempo de ocio que poseían los participantes. Entre estas preguntas se encontraban:

“De media, los días que estás trabajando, ¿cuántas horas/minutos pasas en actividades de tiempo libre?”

“Considerando todas las cosas, ¿cómo te sientes acerca de tu vida estos días? Dirías que te sientes: 1. Muy satisfecho, 2. Algo satisfecho, 3. Algo insatisfecho, 4. Muy insatisfecho”

Otra vez, el grupo de Sharif encontró que altos niveles de tiempo libre fueron asociados significativamente con altos niveles de bienestar, pero seguía habiendo un límite. Las personas que superaban ese límite de tiempo libre no manifestaban un mayor bienestar a partir de ese punto, significando que más tiempo libre no es sinónimo de más felicidad. Es como en el cuento de Ricitos de oro: ni la silla pequeña ni la silla grande la hacen feliz, solo la mediana.

Tiempo libre, bienestar y productividad

Para comprender mejor este fenómeno, los investigadores llevaron a cabo dos experimentos online involucrando a una muestra de más de 6.000 participantes. En el primer experimento se pidió a los voluntarios que se imaginaran teniendo una determinada cantidad de horas libres cada día durante un período de seis meses.

Los participantes fueron aleatoriamente asignados para tener poco (15 minutos al día), moderado (3,5 horas al día) y mucho (7 horas al día) tiempo libre. Se pidió a los participantes que indicaran cuáles creían que iban a ser sus grados de disfrute, felicidad y satisfacción.

Los participantes de los grupos con poco y mucho tiempo libre reportaron que creían que tendrían menor bienestar en comparación con el grupo moderado. Los investigadores encontraron que aquellos que tenían poco tiempo de ocio se sentían más estresados que aquellos que tenían tiempo libre moderado, contribuyendo a un menor bienestar, mientras que los que tenían mucho tiempo libre se sentían más improductivos que los del grupo moderado, lo cual también reducía su bienestar subjetivo.

El segundo experimento consistió en averiguar el potencial rol de la productividad. Para ello, pidieron a los participantes que se imaginaran teniendo tiempo libre moderado (3,5 horas) y alto (7 horas) al día, pero también se les pidió que se imaginaran invirtiendo ese tiempo en actividades productivas (p. ej., hacer ejercicio, aficiones o correr) y actividades improductivas (p. ej., mirar la televisión o usar el ordenador).

Los investigadores vieron que los participantes con mayor tiempo libre indicaron menores niveles de bienestar cuando hacían actividades improductivas. En cambio, quienes hacían actividades productivas, incluso cuando se les había asignado en el grupo de quienes tenían mucho tiempo libre, se sentían satisfechos y con niveles de bienestar similares a los que tenían las personas del grupo de tiempo libre moderado.

Jubilación y desempleo

Si bien en un principio la investigación se había orientado en encontrar cuál era la relación entre el bienestar subjetivo y las horas de tiempo libre disponibles, el hecho de investigar sobre cómo las personas invierten su tiempo de ocio y en qué medida influye en su bienestar también supuso hallazgos reveladores. Su investigación sugiere que tener días enteros de tiempo libre a rellenar puede conducirnos a un sentimiento de infelicidad.

Teniendo en cuenta esto, la investigación pone en relieve la necesidad de aprender a gestionar adecuadamente el tiempo libre, sobre todo cuando uno se encuentra pasando por períodos tales como la jubilación o estar en el paro.

Las personas que se encuentren en este tipo de situaciones puede correr el riesgo de sentirse profundamente insatisfechas, infelices y sentir que pierden el tiempo, motivo por el cual es muy recomendable rellenar el tiempo vacío con actividades como asistir a cursos de formación, apuntarse a idiomas, hacer deporte o realizar cualquier actividad que tenga una organización en el tiempo.

RECUPERADO DE: https://psicologiaymente.com/psicologia/es-malo-tener-mucho-tiempo-libre