Cualquier lectura de esta sentencia, puede dar lugar a multitud de interpretaciones, pero sospecho que podría venir muy bien como lección para entender lo que se debe o no se debe hacer en determinadas situaciones.
Evidentemente, pensemos que en sentido literal no hace falta estar muerto, o ser un cadáver. Todos sabemos que muchas personas que nos rodean a diario y como resultado de la perdida de energía, ilusiones, alegría, entusiasmo, etc., parecen difuntos con piernas.
Todos, absolutamente todos, tenemos derecho a librar batallas con nuestros momentos de derrota y de tristeza, pero debemos de intentar salir de esa guerra. La misma claridad debemos de tener para saber que las depresiones y frustraciones por hechos o situaciones desesperadas tarde o temprano se convertirán en pasajeras.
Sin embargo, algunas personas a pesar de ofrecerles ayuda, no llegan a salir nunca del estado de debilidad y postración al que están acostumbrados, sino que pretenden que les acompañemos en su drama y se disgustan si no participas o te solidarizas con su desconsuelo.
Debemos de utilizar todos los medios posibles, para ayudarles y convencerles de que abandonar esa actitud derrotista y lastimosa es lo más beneficioso. Pero una vez que hayamos dejado nuestra pelea y esfuerzo en el intento por restarles oscuridad, si no es posible conseguirlo, entonces: deja de pelear, abandona la lucha, pues será su elección y no la tuya.
RECUPERADO DE: https://lamenteesmaravillosa.com/si-estas-vivo-abandona-la-pelea-con-los-muertos/
https://neuropsicologiabogota.com/wp-content/uploads/2018/04/Logo005-01.png00adminhttps://neuropsicologiabogota.com/wp-content/uploads/2018/04/Logo005-01.pngadmin2021-11-06 16:58:002021-09-14 16:59:35Si estás vivo abandona la pelea con los muertos. POR: GEMA SANCHEZ
Se exploró la trayectoria de parejas no casadas durante 4 años y se observó que las personas que pasaban más tiempo pensando en parejas alternativas eran más propensas a engañar a sus parejas o romper la relación.
Se postula que las relaciones románticas se definen por una falta de interés en otras parejas. Entendiéndola de esta manera, la práctica de contemplar la posibilidad de parejas alternativas (a lacual se le llama monitoreo de alternativas románticas) ha sido vinculado con relaciones de pobre calidad. Adicionalmente, la infidelidad afecta profundamente a las relaciones, resultando muchas veces en su fin.
El equipo de investigación notó una falta de investigación sobre fidelidad y monitoreo alternativo. Ambas variables probablemente se influyen mutuamente. La infidelidad, a su vez, probablemente abre la puerta a considerar a otras posibles parejas y esto hace consciente la posibilidad de engañar. Es por eso que el equipo de investigadores se planteó explorar estas variables en un estudio longitudinal.
¿Cómo se realizó el estudio?
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Se analizaron datos de un estudio previo sobre relaciones, enfocándose solo en los participantes que no estaban casados, en relaciones heterosexuales y entre las edades de 18 y 34 años (507 mujeres y 272 hombres). El estudio incluyó 8 olas de recolección de datos durante 4 años. Los momentos de recolección eran cada 4 o 6 meses, los participantes reportaban el punto hasta el que estaban considerando parejas alternativas.
Al final del estudio, se dividió a los participantes en 3 grupos:
Los que se quedaron con sus parejas durante el tiempo que se mantuvo el estudio y no fueron infieles.
Los que fueron infieles.
Aquellos que experimentaron una ruptura con su pareja, pero no cometieron infidelidad.
¿Qué resultados encontraron?
Se observó que aquellos que rompían con sus parejas en algún punto (sin infidelidad) pensaban más en otras opciones de pareja que aquellos que se quedaban con su pareja (sin infidelidad).
Aquellos que fueron infieles en algún punto también pensaban más en otras opciones de pareja comparados con aquellos que se quedaron con sus parejas y no reportaron infidelidad. Es más, aquellos que sí engañaron a sus parejas, reportaron un aumento en el monitoreo alternativo llevándolos a la infidelidad, comparados con aquellos que se quedaron con sus parejas y no reportaron infidelidad. Este último grupo, que mostró una trayectoria más estable en su relación, en verdad reportó una ligera disminución en el pensamiento sobre parejas alternativas.
Los científicos notan que ambos cambios en el monitoreo alternativo, así como también el nivel en que una persona se involucra con este monitoreo, se vinculan estrechamente con relaciones de peor calidad. Sin embargo, ellos notan que la incertidumbre en cuanto al compromiso podría tener un rol importante y que futuros estudios deberían incluir esa variable.
Esta información podría ayudar a crear estrategias de intervención para parejas que están viviendo desafíos, por ejemplo al incluir estrategias para lidiar con la atracción a otras personas.
Referencia del estudio:Ritchie, L., Stanley, S., Rhoades, G. & Markman, H. (2020), Romantic Alternative Monitoring Increases Ahead of Infidelity and Break-up, Journal of Social and Personal Relationships, https://doi.org/10.1177/0265407520968633
https://neuropsicologiabogota.com/wp-content/uploads/2018/04/Logo005-01.png00adminhttps://neuropsicologiabogota.com/wp-content/uploads/2018/04/Logo005-01.pngadmin2021-11-06 16:56:002021-09-14 16:57:45Cambios en la conectividad cerebral podrían relacionarse con el deterioro cognitivo autoinformado. POR: Alejandra Alonso
De noche, nuestro cuerpo pide descanso, y de día quiere estar activado. Esta es una máxima de la cronobiología, la ciencia que estudia los horarios biológicos a los que nuestro organismo está sometido, pero el modo de vida impulsado por nuestras sociedades basadas en la división del trabajo parece que, en ocasiones, no tienen en cuenta este fenómeno.
Ahora bien… ¿hasta qué punto es un problema “forzar” nuestro reloj biológico debido a las exigencias de nuestro puesto de trabajo?
Son muchos los empleos en los que existen los turnos de noche, como en el sector sanitario y el de la seguridad. Tener que estar despierto de noche y dormir de día puede suponer mucho estrés metabólico en caso de que no se gestione bien y, como resultado de ello, pueden haber alteraciones en nuestra salud.
Hoy vamos a ver cómo afectan los trabajos por turnos a nuestra salud y veremos qué se puede hacer para paliar los efectos de los horarios laborales nocturnos.
Normalmente, durante las horas de mayor luz solar, nuestro organismo está preparado para mantenerse activo; esto es así porque existen una serie de mecanismos neuroendocrinos que nos predisponen a acercarnos más o menos a un “estado de alerta” y a tener mayor capacidad de concentración en tareas concretas.
Así, durante el día, nuestro sistema nervioso y nuestra red de glándulas segregadoras de hormonas se coordinan para que nuestro estado psicológico nos permita, en la medida de lo posible, aprovechar el potencial de un entorno bañado por la luz solar, en el que hay muchas cosas por hacer.
Esto cambia cuando llega la noche, momento en el que se prepara para descansar. Nuestro ciclo sueño-vigilia viene fuertemente determinado por las horas de sol, siendo la luz del astro rey la que regula la producción de melatonina, una hormona encargada de la propia regulación del sueño y que nos induce a dormir cuando cae la noche.
Sin embargo, suele suceder que en ciertos entornos laborales como es el sanitario no siempre se puede ir uno a dormir cuando es de noche. Especialmente duro es el mundo de los médicos y enfermeras, donde las urgencias no descansan y, por lo tanto, tampoco se lo pueden permitir los sanitarios. Siempre tiene que haber gente que pueda atender a los pacientes y, por ello, en el sector sanitario existen diferentes turnos, siendo el peor de ellos el de noche puesto que se fuerza al organismo a hacer justo lo contrario a lo que debería, trabajar cuando toca dormir.
Pero, en general, las exigencias de un mundo cada vez más orientado hacia la economía global y hacia la especialización de tareas hacen que muchos puestos de trabajo vayan de la mano de la necesidad de adaptarse a turnos, algunos de los cuales tienen lugar en plena madrugada.
Posibles consecuencias físicas y mentales de trabajar por turnos
Nuestro cuerpo es una máquina biológica que, cuando es forzada, empieza a manifestar alteraciones a causa del estrés metabólico al que lo sometemos, sobre todo porque descansamos y comemos a horas que no se esperaba. Esto desgasta especialmente en caso de que seamos de los que cambia de turno laboral cada dos por tres, puesto que hacemos que nuestro organismo tenga que poner en hora el reloj biológico constantemente.
Todo ello trae consigo varias alteraciones, entre las cuales podemos destacar:
Estado de ánimo: irritabilidad, mal humor, depresión, ansiedad…
Desgana: falta de motivación, más pereza, anhedonia…
Problemas de conducta alimentaria: comer a deshoras, más, menos, obesidad…
Envejecimiento precoz: piel dañada, caída del pelo, arrugas…
Es de especial mención el síndrome de Burnout (o Síndrome del Quemado), alteración psíquica que manifiestan muchos trabajadores agotados física y psicológicamente por su empleo, algo que quienes tienen constantes cambios de turnos laborales tienen todas las papeletas de padecer. Debido a que están agotados en todos los aspectos de su vida, los trabajadores quemados son más propensos a cometer errores, sobre todo de noche que ya de por sí se tiene un menor rendimiento y peores concentración y reflejos.
A largo plazo, los turnos nocturnos largos traen consigo mayores repercusiones. De acuerdo con una investigación llevada a cabo por la doctora Eva Schernhammer y colegas con 75.000 enfermeras y llevado a cabo durante 22 años, parece ser que los trabajadores a turnos, durante más de 5 años, tenían entre un 10% y 19% más de probabilidades de morir por cualquier cosa, variando según la enfermedad. Lo que vino a decir esta investigación es que había un riesgo significativamente aumentado de fallecer por enfermedades como cardiopatías, cáncer, obesidad y cualquier otra condición médica en este tipo de población.
Las medidas a tomar para evitar que los trabajos por turnos afecten a nuestra salud dependen del tipo de turnos nocturnos y la frecuencia con la que los hagamos. Cabe decir que lo preferible es que los turnos nocturnos sean cortos y tenerlos solamente un día a la semana.
En estos casos lo mejor que se puede hacer es seguir adaptado al ritmo de vida diurno, evitando que, nada más al acabar el turno nocturno, ir directamente a dormir. Es mejor aguantar un poco y mantenerse despierto hasta que caiga la noche, yéndose a dormir a primera hora de la noche y así manteniendo mejor los biorritmos.
En caso de tener siempre el turno de noche (por ejemplo, guardia nocturno) lo mejor es tratar de mantener ese horario incluso en los posibles días de fiesta. Lo suyo es intentar hacer que tres o cuatro horas de sueño coincidan con las que solemos hacer el resto de la semana, a fin de poder descansar y no notar tanto cansancio las horas del día que vayamos a estar despiertos. Así se puede conseguir cierto equilibrio entre la vida personal y la laboral, aunque cabe decir que trabajando todos los días de noche es difícil.
La peor de las opciones es tener dos turnos de día, dos de tarde y dos de noche. En este caso se vive una situación laboral a medio camino entre el día y la noche, siendo muy complicado. Aún así, hay que intentar vivir con el horario diurno lo máximo posible. En caso de disponerse de dos noches seguidas, debemos tratar de irnos a dormir por la mañana, al acabar el primer turno nocturno, o sino empezaremos muy cansados el siguiente turno nocturno. Para descansar será necesario habilitar un espacio en el que estemos bien aislados del sol, con las persianas bajadas o usando un antifaz.
Sea cual sea nuestro caso, cabe mencionar la importancia del ejercicio, un gran estabilizador del ritmo biológico y que de tan eficaz que es se llega a recomendar para los casos de jet lag. Si nos movemos mientras hacemos el turno nocturno conseguiremos mantenernos despiertos y no perder la concentración, teniendo un efecto más activador que las bebidas cafeinadas.
También debemos vigilar nuestra alimentación, puesto que mantener una dieta saludable no solo es un factor de protección frente a los problemas de salud mental y física, sino también nos ayudará a gestionar mejor los efectos de los turnos de noche. Un ejemplo de ello son los alimentos con tirosina, un aminoácido presente en el queso, el jamón, los huevos y el pan integral y que contribuye a fabricar dos importantes neurotransmisores para mantenernos despiertos: la dopamina y la noradrenalina.
Otros alimentos ideales para regular nuestro sueño, especialmente para conciliarlo, son aquellos que contienen triptófano. Este es un aminoácido que ayuda a producir serotonina y melatonina, los neurotransmisores que nos preparan para el sueño y que nuestro cuerpo segrega de forma natural al atardecer. Algunos alimentos que contienen triptófano son frutas como el plátano, los frutos secos, el pollo, el pavo, el pescado y las verduras de hoja.
Por otro lado, es muy importante modificar lo menos posible nuestros horarios de comida. De este modo minimizaremos el impacto que el trabajo con horarios por turnos tendrá en nuestros procesos fisiológicos y psicofísicos. Puede serte útil tener preparada comida para casos en los que no te dé tiempo a cocinar respetando tu horario, aunque lo ideal es que los alimentos sean lo más frescos dentro de lo posible.
RECUPERADO DE: https://psicologiaymente.com/organizaciones/trabajos-turnos-malos-salud
https://neuropsicologiabogota.com/wp-content/uploads/2018/04/Logo005-01.png00adminhttps://neuropsicologiabogota.com/wp-content/uploads/2018/04/Logo005-01.pngadmin2021-11-04 16:53:002021-09-14 16:55:32¿Los trabajos por turnos son malos para nuestra salud? Nahum Montagud Rubio
Las medidas de distanciamiento social demostraron ser esenciales para frenar la propagación de la COVID-19 en todo el mundo, previniendo más de 500 millones de casos. No obstante, con el progreso de la vacunación y sus resultados favorables, muchos países han optado por levantar las medidas más restrictivas de distanciamiento social permitiendo, por ejemplo, reuniones sociales con ciertas condiciones. Pero el hecho de que ahora podamos reunirnos no significa que nuestros cerebros estén especialmente ansiosos por dejar a un lado el ambiente acogedor que armamos para explorar hasta la última serie de Netflix, con el fin de resurgir a la vida social anterior.
Una encuesta nacional realizada en EE.UU. encontró que el 36% de los adultos (incluyendo el 61% de los adultos jóvenes) informaron que se sintieron “seriamente solitarios” durante la pandemia. Podríamos pensar, entonces, que las personas estarían ansiosas por volver a las reuniones sociales; sin embargo casi la mitad de los estadounidenses informaron sentirse incómodos por volver a la interacción en persona, independientemente del avance de la vacunación.
¿Cómo se entiende esto? Los científicos explican que el cerebro es extraordinariamente adaptable, por lo que tanto el aislamiento social como la resocialización pueden afectarlo.
¿Qué nos enseñan las neurociencias sobre la necesidad de socializar?
Los seres humanos tenemos una necesidad evolutivamente cableada de socializar. En el reino animal mantener las redes sociales es fundamental para la supervivencia, ya sea que hablemos de insectos o primates. Los grupos sociales brindan perspectivas de apareamiento, caza cooperativa y protección contra los depredadores.
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Pero la homeostasis social (el equilibrio adecuado de conexiones sociales) debe ser logrado, y para alcanzar esos beneficios son necesarias grandes redes sociales que aumentan la competencia por recursos y compañeros (Matthews & Tye, 2019). Debido a esto, los cerebros humanos desarrollaron circuitos especializados para medir las relaciones y hacer los ajustes correctos, al igual que un termostato social.
La homeostasis social involucra muchas regiones del cerebro (Lee et al., 2021), y en el centro está el circuito mesocorticolímbico o “sistema de recompensa” (Berridge & Kringelbach, 2015), el circuito que te motiva a comer chocolate cuando estás antojado de algo dulce. Del mismo modo, la reducción de la interacción social provoca antojos sociales, lo que produce patrones de actividad cerebral similares a la privación de alimentos (Tomova et al., 2020).
¿Qué pasa con nuestros cerebros durante el aislamiento social?
Como no es posible aislar personas y examinar sus cerebros, los científicos se sirven de estudios con animales de laboratorio para aprender más sobre el cableado social del cerebro. Debido a que los lazos sociales son esenciales en el reino animal, estos mismos circuitos cerebrales se encuentran en todas las especies (Matthews & Tye, 2019).
Un efecto destacado del aislamiento social es el aumento de la ansiedad y el estrés. Separar a los animales de sus compañeros de jaula aumenta el cortisol (la principal hormona del estrés) y los comportamientos similares a la ansiedad (Hawkley et al., 2012). Los estudios en humanos también apoyan esto, ya que las personas con círculos sociales pequeños tienen niveles más altos de cortisol y otros síntomas relacionados con la ansiedad similares a los animales de laboratorio socialmente desfavorecidos (Campagne, 2019).
Evolutivamente, este efecto tiene sentido: los animales que pierden la protección del grupo deben volverse hipervigilantes para valerse por sí mismos (J. T. Cacioppo et al., 2006). Y no solo ocurre en la naturaleza. Un estudio encontró que las personas que se describen a sí mismas como “solitarias” están más atentas a las amenazas sociales como el rechazo o la exclusión (S. Cacioppo et al., 2016).
Otra región importante para la homeostasis social es el hipocampo, el centro de aprendizaje y memoria del cerebro (Lee et al., 2021). Los círculos sociales exitosos requieren que aprendas comportamientos sociales, como el desinterés y la cooperación (Phillips, 2018), y que distingas a los amigos de los enemigos.
Varios estudios en animales muestran que incluso el aislamiento temporal de la edad adulta afecta tanto la memoria social (como reconocer un rostro familiar) como la memoria de trabajo (como recordar una receta mientras se cocina) (Almeida-Santos et al., 2019; Zorzo et al., 2019).
Un seguimiento a expedicionarios antárticos encontró que habían encogido el hipocampo después de solo 14 meses de aislamiento social (Stahn et al., 2019). De manera similar, los adultos con círculos sociales pequeños tienen más probabilidades de desarrollar pérdida de memoria y deterioro cognitivo más adelante en la vida (Evans et al., 2019).
Por más que tu cerebro se adapte al aislamiento, lo mismo puede ocurrir con la reconexión social
La resocialización podría revertir los efectos de la ansiedad y el estrés asociados al aislamiento, sugieren que la resocialización repara estos efectos (Mumtaz et al., 2018).
Un estudio encontró que los titíes anteriormente aislados primero tenían niveles más altos de estrés y cortisol cuando se resocializaban, pero luego se recuperaban rápidamente (Smith et al., 2011). También hallaron que los animales que alguna vez estuvieron aislados pasaron más tiempo aseando a sus nuevos amigos.
La memoria social y la función cognitiva también parecen ser muy adaptables.
Los estudios con ratones (Liu et al., 2018) y ratas informan que, si bien los animales no pueden reconocer a un amigo inmediatamente después de un aislamiento a corto plazo, recuperan rápidamente la memoria después de la resocialización.
Por otra parte, un estudio escocés reciente encontró que los residentes tenían cierto deterioro cognitivo durante las semanas más duras de encierro debido a la pandemia, pero se recuperaron rápidamente una vez que se aliviaron las restricciones (Ingram et al., 2021).
Aún son necesarias más investigaciones en estas áreas, pero mientras tanto podés aprovechar esos pequeños momentos sociales en el ascensor (aunque resulten incómodos), para recordar el camino hacia el restablecimiento de tu homeostasis social.
Referencias bibliográficas:
Almeida-Santos, A. F., Carvalho, V. R., Jaimes, L. F., de Castro, C. M., Pinto, H. P., Oliveira, T. P. D., Vieira, L. B., Moraes, M. F. D., & Pereira, G. S. (2019). Social isolation impairs the persistence of social recognition memory by disturbing the glutamatergic tonus and the olfactory bulb-dorsal hippocampus coupling. Scientific Reports, 9(1), 473. https://doi.org/10.1038/s41598-018-36871-6
Berridge, K. C., & Kringelbach, M. L. (2015). Pleasure Systems in the Brain. En Neuron (Vol. 86, Número 3, pp. 646-664). https://doi.org/10.1016/j.neuron.2015.02.018
Cacioppo, J. T., Hawkley, L. C., Ernst, J. M., Burleson, M., Berntson, G. G., Nouriani, B., & Spiegel, D. (2006). Loneliness within a nomological net: An evolutionary perspective. En Journal of Research in Personality (Vol. 40, Número 6, pp. 1054-1085). https://doi.org/10.1016/j.jrp.2005.11.007
Cacioppo, S., Bangee, M., Balogh, S., Cardenas-Iniguez, C., Qualter, P., & Cacioppo, J. T. (2016). Loneliness and implicit attention to social threat: A high-performance electrical neuroimaging study. Cognitive Neuroscience, 7(1-4), 138-159. https://doi.org/10.1080/17588928.2015.1070136
Campagne, D. M. (2019). Stress and perceived social isolation (loneliness). En Archives of Gerontology and Geriatrics (Vol. 82, pp. 192-199). https://doi.org/10.1016/j.archger.2019.02.007
Evans, I. E. M., Martyr, A., Collins, R., Brayne, C., & Clare, L. (2019). Social Isolation and Cognitive Function in Later Life: A Systematic Review and Meta-Analysis. Journal of Alzheimer’s Disease: JAD, 70(s1), S119-S144. https://doi.org/10.3233/JAD-180501
Hawkley, L. C., Cole, S. W., Capitanio, J. P., Norman, G. J., & Cacioppo, J. T. (2012). Effects of social isolation on glucocorticoid regulation in social mammals. Hormones and Behavior, 62(3), 314-323. https://doi.org/10.1016/j.yhbeh.2012.05.011
Ingram, J., Hand, C. J., & Maciejewski, G. (2021). Social isolation during COVID-19 lockdown impairs cognitive function. Applied Cognitive Psychology. https://doi.org/10.1002/acp.3821
Lee, C. R., Chen, A., & Tye, K. M. (2021). The neural circuitry of social homeostasis: Consequences of acute versus chronic social isolation. Cell, 184(10), 2794-2795. https://doi.org/10.1016/j.cell.2021.04.044
Liu, Y., Lv, L., Wang, L., & Zhong, Y. (2018). Social Isolation Induces Rac1-Dependent Forgetting of Social Memory. Cell Reports, 25(2), 288-295.e3. https://doi.org/10.1016/j.celrep.2018.09.033
Matthews, G. A., & Tye, K. M. (2019). Neural mechanisms of social homeostasis. Annals of the New York Academy of Sciences, 1457(1), 5-25. https://doi.org/10.1111/nyas.14016
Mumtaz, F., Khan, M. I., Zubair, M., & Dehpour, A. R. (2018). Neurobiology and consequences of social isolation stress in animal model—A comprehensive review. En Biomedicine & Pharmacotherapy (Vol. 105, pp. 1205-1222). https://doi.org/10.1016/j.biopha.2018.05.086
Phillips, T. (2018). The concepts of asymmetric and symmetric power can help resolve the puzzle of altruistic and cooperative behaviour. Biological Reviews of the Cambridge Philosophical Society, 93(1), 457-468. https://doi.org/10.1111/brv.12352
Smith, A. S., Birnie, A. K., & French, J. A. (2011). Social isolation affects partner-directed social behavior and cortisol during pair formation in marmosets, Callithrix geoffroyi. Physiology & Behavior, 104(5), 955-961. https://doi.org/10.1016/j.physbeh.2011.06.014
Stahn, A. C., Gunga, H.-C., Kohlberg, E., Gallinat, J., Dinges, D. F., & Kühn, S. (2019). Brain Changes in Response to Long Antarctic Expeditions. En New England Journal of Medicine (Vol. 381, Número 23, pp. 2273-2275). https://doi.org/10.1056/nejmc1904905
Tomova, L., Wang, K. L., Thompson, T., Matthews, G. A., Takahashi, A., Tye, K. M., & Saxe, R. (2020). Acute social isolation evokes midbrain craving responses similar to hunger. Nature Neuroscience, 23(12), 1597-1605. https://doi.org/10.1038/s41593-020-00742-z
Zorzo, C., Méndez-López, M., Méndez, M., & Arias, J. L. (2019). Adult social isolation leads to anxiety and spatial memory impairment: Brain activity pattern of COx and c-Fos. Behavioural Brain Research, 365, 170-177. https://doi.org/10.1016/j.bbr.2019.03.011
RECUPERADO DE: https://www.psyciencia.com/neurociencias-adaptarse-vida-sin-distanciamiento-social/
https://neuropsicologiabogota.com/wp-content/uploads/2018/04/Logo005-01.png00adminhttps://neuropsicologiabogota.com/wp-content/uploads/2018/04/Logo005-01.pngadmin2021-11-02 16:47:002021-09-14 16:50:16Necesitamos adaptarnos a la vida sin distanciamiento social. POR: Maria Fernanda Alonso
La dependencia emocional es un concepto que ha ido ganando relevancia y notoriedad a lo largo de los últimos tiempos. Sin embargo, muchas personas lo malinterpretan e incluso lo consideran positivo. Es necesario, por tanto, tener claro el significado de este término para poder dilucidar si verdaderamente amas, o dependes emocionalmente de los demás.
El concepto de amor romántico instaurado en libros, películas e incluso historias infantiles ha desvirtuado el verdadero significado de amar. No solo en las relaciones de pareja, sino en amistades o vínculos familiares, es frecuente creer que conductas directamente asociadas a la dependencia son positivas y deseables.
Bajo la premisa del amor aceptamos comportamientos intrusivos y abusivos por parte de los demás. Incluso llegamos a profesarlos, desde la absoluta certeza de que solo estamos expresando cariño. Sin embargo, los celos, el control o el chantaje emocional surgen únicamente desde un vacío interior.
¿Por qué dependes emocionalmente?
El origen de la dependencia emocional suelen encontrarse en la infancia, concretamente en el establecimiento de un apego inseguro con nuestras figuras principales. Los bebés son criaturas indefensas y absolutamente dependientes. Requieren de los demás para satisfacer sus necesidades más básicas de protección, alimento y afecto.
Cuando los padres son capaces de atender de una forma adecuada y coherente las demandas del pequeño, este aprende a sentirse seguro, amado e importante. Va interiorizando durante su crecimiento un sentimiento de valía personal que le conducirá a establecer en el futuro vínculos sanos y sólidos.
En cambio, si las figuras de apego ignoran las necesidades del bebé o las atienden siguiendo un patrón intermitente, se establece un apegoinseguro. El niño comienza a sentir la indefensión y la incertidumbre de no saber si alguien acudirá cuando él lo necesite.
Se gesta entonces una personalidad ansiosa cuyo principal objetivo en el futuro será asegurarse de que sus personas queridas no lo abandonen. El sentimiento de no ser digno de amor y el vacío en sus necesidades básicas de afecto lo acompañarán durante toda su vida.
Signos de alerta
Existen diversos comportamientos que definen a una persona emocionalmente dependiente ya en la edad adulta:
Con frecuencia me siento débil, desvalido o temeroso. Necesito de los demás para sentirme fuerte.
Sufro mucho con la crítica y el rechazo, preciso que los demás aprueben quién soy y las decisiones que tomo.
Con mis padres tuve una relación ambivalente, en la cual sentía a partes iguales una enorme necesidad y un gran rechazo.
Exijo muestras constantes de amor a mi pareja o a mis seres queridos, puesto que nunca me siento seguro de su amor por mi.
Siento un gran temor a ser abandonado y por ello trato de controlar a los demás.
Mi estado de ánimo depende completamente de cómo los demás se comporten conmigo.
En el fondo me siento insuficiente y temo que los demás se den cuenta y se alejen de mi.
¿Qué puedes hacer si dependes emocionalmente de los demás?
Toma conciencia de lo que está ocurriendo y de su origen. Una vez que aceptes que existe ese vacío emocional en tu interior, podrás comenzar a llenarlo. El primer paso es sanar el pasado , aceptar que las cosas fueron de un modo determinado y que tus padres hicieron lo que pudieron. Ahora tú eres el adulto y es tu responsabilidad ocuparte de ti.
La dependencia emocional consiste en buscar frenéticamente en otros aquello que no hay en nosotros mismos. Por tanto, comienza a darte tú todo lo que necesitas de los demás. Trabaja tu autoestima, aprende a amarte y a aprobarte. Conviértete en tu mejor amigo y en tu mayor fan. Es muy importante que te coloques en el número uno de tu lista de prioridades y comiences a tratarte como tal.
Por último, transforma la manera en que ves las relaciones. Comprende que el amor solo es válido cuando se da porque nos sobra, y no porque nos falta. Entiende que las personas pueden acompañarnos en nuestro camino, pero nunca caminar por nosotros. Valórate y valora a las personas que te rodean como seres independientes.Recuerda que eres lo más preciado que tienes y que únicamente mereces lo mejor, no reclames ni aceptes migajas. Si te tienes a ti mismo, nadie te puede abandonar.Te podría interesar.
RECUPERADO DE: https://lamenteesmaravillosa.com/dependes-emocionalmente-de-los-demas/
https://neuropsicologiabogota.com/wp-content/uploads/2018/04/Logo005-01.png00adminhttps://neuropsicologiabogota.com/wp-content/uploads/2018/04/Logo005-01.pngadmin2021-10-31 16:45:002021-09-14 16:46:16¿Dependes emocionalmente de los demas? POR: ELENA SANZ
Si hablamos específicamente del ámbito laboral, la relación que tengas con tu jefe es, probablemente, la que más puede afectar tu bienestar personal. La forma en que una persona subordinada es dirigida por su superior puede determinar su rendimiento, su compromiso con la empresa y su nivel de autoconfianza. Frecuentemente, los trabajadores informan que una de las razones más importantes por las que dejan un trabajo es su jefe.
Un jefe con tendencias narcisistas suele dar una buena primera impresión, sin embargo, sus verdaderos rasgos se ven expuestos con el tiempo, revelando que su interés por los demás tiende a ser superficial, y que se preocupan sobre todo por ellos mismos (Watts et al., 2013). Hay quienes caracterizan al “liderazgo tóxico” como aquel ejercido con nula receptividad de comentarios, mentiras o inconsistencias, autocracia, manipulación, intimidación, acoso y narcisismo.
Estudios recientes han encontrado que uno de los grandes problemas de los jefes narcisistas es que no cuentan con las herramientas para desarrollar buenas relaciones con sus empleados, sostenibles en el tiempo, ya que su comportamiento tiende a ser egoísta y su desprecio por los demás erosiona la base de todas las relaciones buenas: la confianza (Hamstra, et al., 2021).
Las personas narcisistas se consideran más importantes, talentosos y atractivos que los demás, pero también se sienten inseguros de sí mismos y tienen una gran necesidad de ser admirados. De forma simultánea anhelan la reafirmación y validación de su autoimagen inflada por parte de otras personas, y se sienten con derecho a atención y admiración.
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Esta dualidad de anhelar y sentirse con derecho a la admiración lleva a los individuos narcisistas a considerarse a sí mismos nacidos para ser líderes y a sentirse con derecho a posiciones de liderazgo, posiciones en las que pueden ser vistos y admirados (Grapsas et al., 2020).
El liderazgo narcisista se caracteriza por el egoísmo, comportarse como si se tuviera prerrogativas, la arrogancia y la explotación de otras personas en beneficio personal (Rosenthal & Pittinsky, 2006).
Desafortunadamente, tendemos a interpretar el exceso de confianza de un individuo narcisista como una señal de que, de hecho, es competente y que sería un buen líder. Los narcisistas cautivan a los demás con su seductor encanto, su visión audaz y su inquebrantable confianza en sí mismos. Todo esto, combinado con sus buenas primeras impresiones, los llevan a ascender jerárquicamente y, como resultado, los rasgos narcisistas son relativamente comunes entre los jefes
Entonces, la aspiración de los narcisistas por puestos de liderazgo combinada con las buenas primeras impresiones que hacen puede hacer que suban en las jerarquías, lo que da como resultado que los rasgos narcisistas sean relativamente comunes entre los jefes (Grijalva et al., 2013).
Pero un liderazgo eficaz requiere desarrollar relaciones de colaboración, reciprocidad y confianza con los demás, y la evidencia muestra que los jefes narcisistas son considerados menos confiables por quienes trabajan para ellos. Esto se debe a que desarrollar la confianza requiere integridad y preocupación por los otros, y nada de esto es natural para las personas narcisistas quienes tienden a anteponer sus propios intereses sobre los de los demás e incluso no tienen problema en pisotear a otros cuando sea necesario para lograr un beneficio personal. Consecuentemente, un jefe narcisista y poco confiable hará que las personas se sientan inseguras para tomar riesgos, cometer errores y expresarse abiertamente.
¿Se puede detectar a un narcisista?
Existen diversas pruebas de selección utilizadas en los reclutamientos organizacionales que procuran detectar a las personas con estos rasgos para evitar asignarlos a puestos de liderazgo. Y, desde luego, las personas narcisistas no son tímidas en admitir que quieren ser admiradas o incluso que pasan por alto los intereses de los demás. De hecho, en general, los narcisistas no se presentan como agradables o modestos (Paulhus & John, 1998). Sin embargo, los narcisistas no son incompetentes y tienen la capacidad de aprender que pueden ser aún más efectivos en la consecución de sus metas egoístas si se presentan de una manera socialmente aceptable o, en otras palabras, si camuflan su falta de interés.
Un hallazgo constante es que algunos jefes narcisistas desarrollan técnicas para manejar la impresión que otros tienen de ellos: buscan activamente comportarse de manera que los haga parecer sinceros a los demás. Cuando tienen éxito con estas técnicas, los empleados tienden a percibirlos como más confiables que sus contrapartes altamente narcisistas que no utilizan técnicas para manejar las impresiones de los demás y, debido a esto, sus empleados se sienten más seguros para expresarse abiertamente.
¿Cómo es el falso interés?
Puede ser difícil distinguir cuando alguien está fingiendo interés o lo está demostrado de forma genuina, sin embargo hay ciertas pistas que pueden servir de guías. En general, el hecho de que los individuos narcisistas necesiten aprender a dar a los demás la impresión de que les importan, significa que no pueden depender del comportamiento y las respuestas espontáneas. Esto quiere decir que es probable que su comportamiento aparentemente sincero parezca incómodo o guionado.
Por ejemplo, es probable que alguien que realmente se preocupe por ti te pregunte espontáneamente cómo estás y qué hay de nuevo en tu vida. Es menos probable que una persona a la que no le importes realmente, te lo pregunte de forma espontánea. Es más, puede ocurrir que sólo te hagan estas preguntas después de tí porque tu pregunta les recuerda que deben expresar interés recíproco. Además, es poco probable que te hagan preguntas de seguimiento después de haber mostrado su comportamiento superficialmente afectuoso. Después de todo, no están realmente interesados en ti.
Por otro lado, es probable que alguien que se preocupe de verdad escuche y sea más empático. Por el contrario, si te encuentras contando una historia sobre tu propia experiencia y la experiencia de repente parece ser sobre el otro, su respuesta aparentemente empática a tu historia podría ser solo una oportunidad para que esta persona cuente una historia sobre sí mismo. Del mismo modo, es posible que su reacción a tu historia no sea empática en absoluto, sino superficial y solo se ciña a los hechos.
Sin embargo, al mismo tiempo, si solo te dejan hablar y nunca comparten sus vivencias ni se relacionan con lo que estás diciendo, es muy posible que te hayan hecho creer que están interesados en ti, pero en realidad no les importa lo que estás compartiendo. Es probable que alguien que se preocupe por ti y sea digno de confianza también exprese su confianza compartiendo sobre su propia vida, por ejemplo, porque es probable que las personas confiables vean las relaciones como una calle de doble sentido.
La mayoría de las personas tienen una inclinación natural a confiar en otros que muestran signos de afecto, por lo que somos vulnerables a la suposición de que los narcisistas tienen buenas intenciones, especialmente aquellos narcisistas que se esfuerzan por parecer sinceros. Cierta conciencia de este efecto y de las formas en que podríamos reconocer el falso interés es útil para proteger a las personas bien intencionadas de ser explotadas y manipuladas.
Referencias:
Grapsas, S., Brummelman, E., Back, M. D., & Denissen, J. J. A. (2020). The «Why» and «How» of Narcissism: A Process Model of Narcissistic Status Pursuit. En Perspectives on Psychological Science (Vol. 15, Número 1, pp. 150-172). https://doi.org/10.1177/1745691619873350
Grijalva, E., Harms, P., Newman, D. A., & Gaddis, B. (2013). Narcissism and Leadership: A Meta-Analytic Review of Linear and Nonlinear Relationships. En Academy of Management Proceedings (Vol. 2013, Número 1, p. 11731). https://doi.org/10.5465/ambpp.2013.11731abstract
Hamstra, M. R. W., Schreurs, B., Jawahar, I. M., Laurijssen, L. M. y Hunermund, P. (2021). Manager narcissism and employee silence: A socio-analytic theory perspective. Journal of Occupational and Organizational Psychology, 94, 29–54. https://bpspsychub.onlinelibrary.wiley.com/doi/epdf/10.1111/joop.12337
Paulhus, D. L., & John, O. P. (1998). Egoistic and Moralistic Biases in Self‐Perception: The Interplay of Self‐Deceptive Styles With Basic Traits and Motives. En Journal of Personality (Vol. 66, Número 6, pp. 1025-1060). https://doi.org/10.1111/1467-6494.00041
Rosenthal, S. A., & Pittinsky, T. L. (2006). Narcissistic leadership. En The Leadership Quarterly (Vol. 17, Número 6, pp. 617-633). https://doi.org/10.1016/j.leaqua.2006.10.005
Watts, A. L., Lilienfeld, S. O., Smith, S. F., Miller, J. D., Keith Campbell, W., Waldman, I. D., Rubenzer, S. J., & Faschingbauer, T. J. (2013). The Double-Edged Sword of Grandiose Narcissism. En Psychological Science (Vol. 24, Número 12, pp. 2379-2389). https://doi.org/10.1177/0956797613491970
RECUPERADO DE: https://www.psyciencia.com/silencio-de-empleados-jefe-narcisista/
https://neuropsicologiabogota.com/wp-content/uploads/2018/04/Logo005-01.png00adminhttps://neuropsicologiabogota.com/wp-content/uploads/2018/04/Logo005-01.pngadmin2021-10-29 16:43:002021-09-14 16:44:42Cómo se forman los recuerdos y cómo los perdemos. POR: Maria Fernanda Alonso
Las alucinaciones son un síntoma común en la esquizofrenia y los trastornos relacionados, sin embargo no es necesario tener trastornos mentales para experimentarlas. De hecho, un estudio observó una prevalencia promedio del 9.6% en población general (abarcó personas desde los 5 años hasta más de 60 años) en la percepción de declaraciones verbales en ausencia del estímulo externo correspondiente.
Sin embargo, no es todavía claro qué predispone a las personas de la población general, sin trastornos mentales a experimentar dichas alucinaciones. Un grupo de investigación exploró los mecanismos cognitivos y experiencias pasadas relacionados con las experiencias alucinatorias.
¿Cómo realizaron el estudio?
Se contó con la participación de 1,394 personas, procedentes de 46 países diferentes.
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Se incluyeron evaluaciones de experiencias alucinatorias (auditivas, visuales u olfativas), una medida de experiencias adversas en la infancia (por ejemplo, ser constantemente criticados por sus cuidadores) y 4 tareas cognitivas que estudios previos habían vinculado a las alucinaciones en población general:
Memoria de origen (recordar si realmente escucharon o solo imaginaron escuchar varias palabras).
Escucha dicótica (evalúa el grado en que el procesamiento del lenguaje está lateralizado).
Intervalos de dígitos hacia atrás (evalúa memoria de trabajo verbal).
Detección de señales auditivas (mide la habilidad de la persona para decir si un clip de discurso estaba sonando durante estallidos largos de ruido).
¿Qué encontraron?
El equipo de investigación observó que haber vivido traumas en la infancia y el desempeño en la tarea de detección de señales auditivas estaban vinculados con las alucinaciones. La tarea fue completada por solo 594 participantes, los que visitaron los laboratorios, ya que otros participaron en línea. La gente que puntuaba más alto en las escalas de alucionaciones, presentaba también una tasa alta de falsas alarmas (eran más propensos a reportar escuchar voces cuando realmente no se había presentado el estímulo).
Este hallazgo apoya la teoría de que las alucionaciones están vinculadas con una confianza excesiva del cerebro en las expectativas de lo que será percibido vs el estímulo sensorial real. Esta alta tasa de falsas alarmas y una historia de traumas en la infancia también suelen verse en pacientes con esquizofrenia.
Por otro lado, el estudio no observó otras asociaciones que sí habían sido vistas en estudios previos en poblaciones clínicas o población general pero con muestras pequeñas. Es decir, no se encontraron asociaciones con los resultados del test de escucha dicótica, memoria de origen o memoria de trabajo.
La falta de claridad en los datos se debe mayormente a la utilización de muestras pequeñas, falta de estandarización de los estudios en pacientes y las escasas replicaciones. Para el equipo, ocuparse de esos detalles no solo mejorará la replicabilidad de los estudios, sino que también nos ayudará a clarificar los mecanismos subyacente a las alucinaciones.
Referencia: Moseley P, Aleman A, Allen P, et al. Correlates of Hallucinatory Experiences in the General Population: An International Multisite Replication Study. Psychological Science. 2021;32(7):1024-1037. doi:10.1177/0956797620985832
RECUPERADO DE: https://www.psyciencia.com/alucinaciones-en-poblacion-general/
https://neuropsicologiabogota.com/wp-content/uploads/2018/04/Logo005-01.png00adminhttps://neuropsicologiabogota.com/wp-content/uploads/2018/04/Logo005-01.pngadmin2021-10-27 16:40:002021-09-14 16:40:56Alucinaciones en población general. POR: Alejandra Alonso
Todavía hay mucho que aprender sobre la neurobiología subyacente a la depresión y ansiedad posparto. El cerebro humano es capaz de reconocer y responder a las necesidades de un bebé e involucrarse en conductas de cuidado incluso aunque el costo sea alto, explica Megan Finnegan, una científica que junto con su equipo estudió la respuesta neuronal a interacciones con infantes como predictor de las ya nombradas condiciones
La científica continúa explicando que la respuesta cerebral típica a los infantes cambia de una forma característica en las mujeres que experimentan depresión posparto. La ansiedad posparto también es muy común. Investigaciones epidemiológicas sugieren que la comorbilidad entre ambas condiciones se da con mucha más frecuencia que experimentar solo una de ellas. Y esto, a su vez, es consistente con lo que pasa con los trastornos de ansiedad y depresión en otras poblaciones.
¿Cómo realizaron el estudio?
Se utilizaron imágenes de resonancia magnética funcional (IRMf) para monitorear la actividad cerebral de las madres mientras veían videos de sus bebés de 3 meses realizando acciones que evocaban emociones agradables y desagradables. En la condición donde se evocaban emociones agradables, las madres miraban un vídeo de sus bebés jugando al “peek-a-boo”. En la condición donde se evocaban emociones desagradables, veían un vídeo donde los brazos de sus bebés eran sostenidos suavemente a los lados, una situación que se sabe que provoca frustración. Ellas completaron evaluaciones de seguimiento a los 6, 12 y 18 meses después del parto.
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Finnegan explica que ellos desconocían si las diferencias en la respuesta cerebral de las madres podría atribuirse a experiencias pasadas con enfermedades mentales, potencialmente por cambios perdurables en el tiempo en la función neuronal luego de la enfermedad o, tal vez, a través de una predisposición preexistente a experimentar depresión. Por otro lado, la respuesta cerebral de la madre a su bebé podría ser un signo de una trayectoria más amplia de estrés que, sin intervención, llevaría al empeoramiento de los síntomas luego. Para ponerlo a prueba, decidieron ver cómo la habilidad del cerebro materno para responder diferencialmente a situaciones placenteras y no placenteras con su bebé se relacionaba con síntomas pasados, actuales y futuros de depresión.
¿Qué observaron?
Las madres que mostraron mayor activación neuronal al presentarles videos positivos, tendían a experimentar menos síntomas de depresión y ansiedad subsecuentes. En contraste, los síntomas eran más comunes entre madres cuya respuesta neuronal a videos positivos y negativos era similar.
En vez de ser menos sensibles, las madres que luego reportaban más síntomas de depresión posparto tendieron a ser más sensibles a los videos negativos, comparadas con las madres que mostraron menos síntomas. Para los autores esta sensibilidad a contextos emocionalmente desagradables con relación a sus bebés, puede jugar un rol en la depresión y ansiedad posparto.
Por otro lado, hubo muy poca evidencia de la influencia de la depresión y la ansiedad pasadas en la forma en que el cerebro de la madre respondía a sus bebés. Esto indica que, en lugar de ser un síntoma de una enfermedad mental recurrente, la respuesta cerebral posparto actual puede ser parte de una trayectoria más amplia de empeoramiento de los síntomas. Estos hallazgos significarían que remodelar la forma en que las mujeres responden a las emociones de sus bebés podría ser una vía fructífera para interrumpir el curso de la depresión y la ansiedad posparto.
Finnegan y sus colegas también encontraron que los síntomas posparto elevados no estaban asociados con la respuesta emocional autoinformada de las madres a los videos o su evaluación de las emociones de su bebé. Esta disociación de la valoración consciente de las emociones de su bebé o de sus propias emociones destaca la importancia de considerar las medidas cerebrales para detectar sesgos de respuesta subyacentes que pueden ayudar a impulsar la psicopatología posparto.
Limitaciones del estudio
El trabajo se realizó con un número modesto de participantes (24 madres) y es esencial que este trabajo se repita en cohortes más grandes y diversas para caracterizar con mayor precisión los límites del tejido cerebral involucrado en este fenómeno.
Por razones estadísticas, el equipo tuvo que examinar la relación entre depresión y ansiedad en modelos separados y comparar la superposición en términos cualitativos. El trabajo futuro podría mejorar esto extrayendo los componentes compartidos de las puntuaciones de ansiedad y depresión para estimar los niveles de lo que los psicólogos denominan angustia internalizante. Comprender cómo la internalización de la angustia se relaciona con los cambios en la respuesta cerebral de una madre a su hijo puede ayudarnos a describir y predecir mejor la evolución de los trastornos afectivos posparto en el transcurso del desarrollo materno-infantil.
Referencia del estudio: Finnegan, M., Kane, S., Heller, W. & Laurent, H. (2021). Mothers’neural response to valenced infant interactions predicts postpartum depression and anxiety. PLOS ONE. DOI: https://doi.org/10.1371/journal.pone.0250487
RECUPERADO DE: https://www.psyciencia.com/dna-v-un-modelo-de-flexibilidad-psicologica/
https://neuropsicologiabogota.com/wp-content/uploads/2018/04/Logo005-01.png00adminhttps://neuropsicologiabogota.com/wp-content/uploads/2018/04/Logo005-01.pngadmin2021-10-25 16:38:002021-09-14 16:39:40Respuesta neuronal maternal como posible predictor de ansiedad y depresión posparto. POR: Alejandra Alonso
Si le preguntamos a cualquier persona por los cinco sentidos, lo más seguro es que nos responda: oído, vista, tacto, gusto y olfato. No fallaría al responder a nuestra pregunta, sin embargo, existe otra perspectiva alejada de lo meramente sensorial.
Hace unos días, apareció un vídeo de una ponencia sobre educación en la infancia. En él, se planteaba la cuestión del estilo educativo por el cuál se podían guiar los padres a la hora de transmitir a sus hijos valores, normas sociales, moralidad y ética.
La reflexión en los últimos minutos, quedó resumida en la idea de tomar como referencia cinco sentidos como caminos en los que crecer para luego, siendo ya adultos, pudiéramos manejarnos en casi cualquier situación.
“El buen sentido es lo que mejor repartido está entre todo el mundo, pues cada cual piensa que posee buena provisión de él”
-Rene Descartes-
El sentido común
Algunos dicen que es el menos común de los sentidos. Lo tenemos y alguna que otra vez le hemos dicho a alguien como consejo directo que lo usara. Pero ¿qué es el sentido común?¿qué lo define? Es difícil encontrar una descripción.
Podemos quedarnos con el concepto de que es una idea general sobre algún tema. Es una norma que integra educación, experiencia e instinto presente en todos nosotros que sirve como nexo entre semejantes. Se asocia con acierto, serenidad, obviedad y simpleza. No aquella que es básica, sino la que no complica algo innecesariamente.
Aún así, siempre quedan pequeños detalles en los que por muy general que sea el sentido común, tenemos diferencias según la persona y el momento. Y por muy razonable y accesible que sea para consultar, en ocasiones decidimos en su contra dominados por la situación o la emoción, su más potente oponente. Pero si no nos equivocamos por nosotros mismos, no desarrollaremos este sentido y seremos dependientes de los demás de por vida.
Hay tantos sentidos comunes como personas, razones y experiencias vividas, por tanto, para cultivar nuestro sentido común es importante:
No juzgar el de los demás
Valorar nuestras opciones
No guiarnos por el de los demás
Elegir la más conveniente
Actuar consecuentemente
El sentido del deber
Obligación y responsabilidad. Con estas palabras podríamos construir distintas definiciones para el sentido del deber. Es tan perjudicial la ausencia del mismo como su exceso. Es conveniente ser cautos y distinguir el sentido del deber, de los “debería de….”.
La culpa, la autoexigencia y la hiperresponsabilidad están muy lejos del equilibrio emocional que aporta estar tranquilo con uno mismo siguiendo las pautas del sentido del deber…. No lo olvidemos…
“No es tan culpable el que desconoce un deber como el que lo acepta y lo pisa”
-Concepción Arenal-
Educar a los niños en este sentido no es tarea fácil. Normalmente va en contra de “sus principios”, pero es algo que a la larga como adultos, agradeceremos a nuestros mayores para poder disfrutar de la serenidad de poner en práctica este camino más allá de la impresión de obligatoriedad.
El sentido del humor
El sentido de humor respecto al mundo y con uno mismo es uno de los síntomas de salud más fundamentales que existen, y a su vez menos valorado. No se trata de reírse de todo de forma superficial y simplificar de forma casi irracional lo que nos rodea.
“La lucidez nos enseña que todo lo que no es trágico es irrisorio. Y el humor añade, con una sonrisa, que no es ninguna tragedia… La verdad del humor es esta: la situación es desesperada, pero no grave”
-André Comte-Sponville-
Darle sentido del humor a la vida no significa despreocupación o insensibilidad. No se trata de ser gracioso o elocuente permanentemente, se trata de trabajar cómo percibimos e interpretamos las situaciones, junto a la manera de exprimirlas de la forma más agradable y apacible posible. Es una actitud que puede ser cultivada en cualquier momento. ¿Cómo?:
Conócete a ti mismo. ¿Qué o quién te hace gracia?
Observa a alguien que lo tenga desarrollado y aprende cuándo y cómo ponerlo en práctica. Toma películas o libros como referencia y fíjate en qué hace el personaje para afrontar la situación.
No busques la gracia permanente, no es eso. Relájate y disfruta, eso permitirá reírte de distintas situaciones y aprender.
Considera el humor como herramienta de aprendizaje.
No utilices a los demás de forma ofensiva
El sentido moral
El hombre es un animal que esta continuamente tomando decisiones. ¿Qué nos lleva a tomar un camino u otro ante situaciones complejas? El sentido moral.
Los valores morales son las cualidades que pueden poseer ciertas acciones y relaciones humanas que los hacen preferibles a otras y cuya realización hace bueno al ser humano.
Para conocer realmente la moralidad de una persona, es necesario analizar su vida para conocer cuales han sido sus elecciones más frecuentes. Es bastante común encontrarse con personas que hablan de tener un sentido moral, y que sus acciones indican algo completamente distinto.
Es conveniente hacer un ejercicio de sinceridad personal y reflexionar sobre lo que realmente significan palabras como sinceridad, tolerancia o respeto, y hasta que punto somos coherentes con nosotros mismos, porque es relativamente fácil que en ocasiones entremos en conflicto al llevar la teoría a la práctica.
El sentido del ridículo
Por último, señalar un sentido también imprescindible para desenvolvernos de una forma equilibrada en el día a día: el miedo al ridículo, la tensión de fallar o la ansiedad a ser juzgado si hacemos algo que no encaja con el entorno.
Al igual que sucede con el sentido del deber, el exceso o el defecto de este sentido es perjudicial. Para equilibrarnos lo recomendable es:
Revisa aquello que te genera inseguridad y pon en marcha mecanismos para afrontarlo
Considera que los demás no siempre evalúan, analizan y juzgan nuestros movimientos
Cuenta con que es imposible gustar el gusto
Piensa si el criterio de los demás es definitivo, y en qué te basas para justificarlo
Todos y cada uno de estos cinco sentidos pueden ser desarrollados. Todos y cada uno tienen un espacio en nuestro día a día. Si alguno flaquea o pecamos por exceso o por defecto, nunca es tarde para corregirnos porque en cuanto a crecimiento personal siempre merece la pena. Ya lo dijo Lao Tse, “la manera de hacer es ser”.
RECUPERADO DE: https://lamenteesmaravillosa.com/cultiva-tus-cinco-sentidos-no-sensoriales/
https://neuropsicologiabogota.com/wp-content/uploads/2018/04/Logo005-01.png00adminhttps://neuropsicologiabogota.com/wp-content/uploads/2018/04/Logo005-01.pngadmin2021-10-23 16:37:002021-09-14 16:38:38Cultiva tus cinco sentidos no sensoriales. POR: SERGIO De Dios GONZALEZ
Esta no es la reseña de una película de ciencia ficción, sino la referencia a un fascinante experimento sobre la comunicación cerebro a cerebro. Se trata de un nuevo campo de investigación que ya ha arrojado resultados prometedores y del cual seguramente oiremos hablar mucho en el futuro.
El experimento sobre la comunicación cerebro a cerebro fue dirigido por el doctor Andrea Stocco, profesor asistente de psicología en el Instituto de Aprendizaje y Ciencias del Cerebro de la Universidad de Washington, en Seattle.
Lo que el equipo de investigación hizo fue, nada más ni nada menos, que conectar cerebros a distancia y lograr que se transmitieran los pensamientos entre sí. Para ello emplearon las señales eléctricas del sistema nervioso y utilizaron la Internet como medio de transmisión. ¿Cómo lo lograron? Enseguida lo veremos.
“La literatura de cienciaficción es la crónica más fiel de nuestros tiempos y a veces también una guía premonitoria del futuro”.
-René Rebetez-
El experimento sobre la comunicación cerebro a cerebro
El experimento sobre la comunicación cerebro a cerebro se basa en el concepto de “interfaz intercerebral”. En términos generales, consiste en digitalizar la actividad nerviosa eléctrica de los pensamientos de una persona. Se parte de la base de que la actividad cerebral puede ser detectada en términos de señales eléctricas.
Lo que sucede enseguida es que esas señales eléctricas se trasmiten vía Internet hasta el cerebro de otra persona que está en un lugar distante. La hipótesis señalaba que ese otro podría decodificar esas señales y captar el pensamiento de quien lo había emitido, como si se lo estuviera diciendo.
El experimento sobre la comunicación cerebro a cerebro comprobó con éxito la premisa. En efecto, se produjo la transmisión a distancia de pensamientos simples. El director del experimento dijo que “La capacidad de comunicar fácil y directamente unos conceptos e imágenes muy complejos de un cerebro a otro es algo que está muy lejos en el futuro”. Sin embargo, ya se abrió la puerta para lograrlo.
La interfaz cerebral
La palabra “interfaz” hace referencia a un dispositivo que recibe señales generadas por un aparato y luego las traducepara que sea comprensibles por otro. Cuando se habla de interfaz cerebral a lo que se alude es a la capacidad de emplear el cerebro como uno de estos dispositivos.
Lo que buscaba el experimento sobre la comunicación cerebro a cerebro era algo así como que dos personas “hablaran” a distancia y sin pronunciar una palabra. Se trataba entonces de enviar y recibir “mensajes neurales”, codificados a través de señales eléctricas.
Las señales eléctricas se recogen mediante una tecnología que sea capaz de leer las ondas cerebrales. En este caso, se emplearon electroencefalogramas. La información capturada en forma de señales se transmitió a otra persona a través de Internet.
Los detalles del experimento
Para llevar a cabo el experimento se contó con la participación de 10 voluntarios; la mitad de ellos eran hombres y la otra mitad, mujeres. Las edades de estas personas estaban comprendidas entre los 19 y los 39 años y todos gozaban de buena salud.
Lo que se hizo fue formar parejas de forma aleatoria y luego ubicar a cada par en dos localizaciones diferentes, separadas por una milla. Después conectaron a cada participante a una máquina de encefalograma. Ninguno de los voluntarios podía ver o escuchar a los demás.
El miembro “A” de cada pareja debía pensar en un objeto, que perteneciera a una categoría específica. Por ejemplo, si se le proponía la categoría “animales”, tenía que pensar en un objeto de ese grupo, como perro, gato, ganso, etc. El participante “B”, por su parte, debía enviar preguntas por Internet para trata de averiguar de qué objeto se trataba.
Quien había pensado en el objeto, es decir el voluntario “A”, tenía que contestar a las preguntas que le formulaban con un “sí” o un “no”, pero sin pronunciar palabra. El aparato, entonces, enviaba la señal afirmativa o negativa al cerebro del voluntario “B”. Los “sí” originaban un parpadeo de luz y los “no” no lo hacían.
Los resultados
En total se hicieron 20 rondas de transmisión de cerebro a cerebro. El resultado fue que en el 70 % de las rondas hubo aciertos y que los receptores lograban identificar el objeto pensado por el participante “emisor”.
Así mismo, en el 93 % de las preguntas, el receptor fue capaz de identificar correctamente si el emisor había contestado “sí” o “no”. El experimento apunta a que en un futuro sea posible emitir y recibir mensajes, de cerebro a cerebro, incluso sin necesidad de usar Internet. Los científicos piensan que se ha abierto una puerta que cambiará nuestra forma de comunicarnos.
RECUPERADO DE: https://lamenteesmaravillosa.com/el-fascinante-experimento-sobre-la-comunicacion-cerebro-a-cerebro/
https://neuropsicologiabogota.com/wp-content/uploads/2018/04/Logo005-01.png00adminhttps://neuropsicologiabogota.com/wp-content/uploads/2018/04/Logo005-01.pngadmin2021-10-21 16:34:002021-09-14 16:35:27El fascinante experimento sobre la comunicación cerebro a cerebro. POR SERGIO De Dios GONZALEZ
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Quién es el Responsable de tratamiento de sus datos?
El responsable de los tratamientos de datos referentes a los distintos procesos con respecto la gestión de personal es Neuropsicología Bogotá, con domicilio social en la cra 15 # 104-30, consultorio 411.
A efectos de nuestra política de protección de datos el teléfono de contacto es 3193376828 y el correo electrónico de contacto es sandracs004@gmail.com.
¿Qué tipo de datos tenemos sobre su persona y cómo los hemos obtenido?
o Datos de identificación
o Dirección de correo electrónico
Todos los datos arriba mencionados los hemos obtenido directamente de Usted al diligenciar el formulario de contacto, o los datos suministrados vía telefónica o Whatsapp. Será una obligación suya o de su empresa facilitarnos los datos actualizados en caso de modificación.
¿Con qué finalidad tratamos sus datos?
c. En Neuropsicología Bogotá tratamos los datos que nos facilitan las personas interesadas con el único fin de contactarle, con el objetivo de responder su solicitud, y brindarle la oferta comercial pertinente.
No vamos a elaborar perfiles comerciales en base de la información facilitada y en consecuencia tampoco tomaremos decisiones automatizadas sobre usted en base de un perfil comercial.
¿Por cuánto tiempo conservaremos sus datos?
Los datos personales relativos a personas físicas vinculadas a clientes potenciales, clientes y proveedores que Neuropsicología Bogotá recopile mediante los distintos formularios de contacto y/o recogida de información se conservarán mientras no se solicite su supresión por el interesado.
En cualquier caso Neuropsicología Bogotá guardará sus datos personales durante el período de tiempo que sea razonablemente necesario teniendo en cuenta nuestras necesidades de dar respuesta a cuestiones que se planteen o resolver problemas, realizar mejoras, activar nuevos servicios y cumplir los requisitos que exija la legislación aplicable. Esto significa que podemos conservar tus datos personales durante un período de tiempo razonable incluso después de que hayas dejado de usar nuestros productos o de que hayas dejado de usar esta página web. Después de este período, tus datos personales serán eliminados de todos los sistemas de Neuropsicología Bogotá.
¿Cuál es la base de legitimación para el tratamiento de sus datos?
Según tipo de tratamiento de datos le resumimos en continuación la base de legitimación de dicho tratamiento:
TRATAMIENTO
BASE DE LEGITIMACIÓN
Gestión administrativa: gestión de logística, programación, modificación y/o cancelación de citas, entregas de informes, etc.
Marketing: Acciones comerciales sobre nuestros productos o servicios dirigidas a nuestros clientes o aquellas personas que nos han solicitado información relativa en el pasado incluyendo la realización de encuestas de satisfacción a nuestros clientes.
Consentimiento libre e inequívoco del propio interesado (clientes potenciales), le hacemos constar que la retirada de este consentimiento en ningún caso puede condicionar la ejecución del contrato que hubiera entre las partes; Interés legítimo de la compañía sobre la promoción y comercialización de productos o servicios similares a los obtenidos o solicitados por las personas interesadas en el pasado.
¿Á que destinatarios se comunicarán sus datos?
Neuropsicología Bogotá nunca compartirá tus datos personales con ninguna empresa tercera que pretenda utilizarlos en sus acciones de marketing directo o indirecto.
Le informamos que podemos facilitar tus datos personales a organismos de la Administración Pública y Autoridades competentes en aquellos casos que Neuropsicología Bogotá reciba un requerimiento legal por parte de dichas Autoridades o en los casos que actuando de buena fe, consideramos que tal acción es razonablemente necesaria para cumplir con un proceso judicial; para contestar cualquier reclamación o demanda jurídica; o para proteger los derechos de Neuropsicología Bogotáo sus clientes y el público en general.
Le informamos que sus datos no van a ser cedidos o comunicados a terceros siendo Neuropsicología Bogotá la única responsable para su tratamiento y custodia.
¿Cuáles son sus derechos como afectados o interesado?
Cualquier persona tiene derecho a obtener confirmación sobre si Neuropsicología Bogotá está tratando datos personales que le conciernan, o no.
En concreto, las personas interesadas pueden solicitar el derecho de acceso a sus datos personales, así como recibirlos en un formato común y lectura mecanizada si el tratamiento se efectúa por medios electrónicos (derecho de portabilidad).
Así mismo, las personas interesadas pueden solicitar el derecho de rectificación de los datos inexactos o, en su caso, solicitar su supresión cuando, entre otros motivos, los datos ya no sea necesarios para los fines que fueron recogidos.
Complementariamente, en determinadas circunstancias, los interesados podrán solicitar la limitación del tratamiento de sus datos, o en determinadas circunstancias y por motivos relacionados con su situación particular, los interesados podrán ejercitar su derecho a oponerse al tratamiento de sus datos. Neuropsicología Bogotá dejará de tratar los datos, salvo por motivos legítimos imperiosos, o el ejercicio o la defensa de posibles reclamaciones o en aquellas excepciones establecidas en la normativa aplicable.
Asi mismo, le informamos que tiene derecho a retirar sus consentimientos otorgados en cualquier momento, sin que ello afecte a la licitud del tratamiento basado en el consentimiento previo a su retirada.
Así mismo se informa al Usuario que en cualquier momento puede ejercitar los mencionados derechos dirigiéndose por escrito a nosotros utilizando los datos de contacto que aparecen en el Apartado 1, ‘Responsable de tratamiento’ de la presente política de Protección de Datos y Privacidad de Neuropsicología Bogotá, adjuntando copia de su documento de identidad.
Protección de datos de los usuarios de la página web
De conformidad con la Ley de Protección de Datos Personales Ley 1581 de 2012, Neuropsicología Bogotá informa que los datos de carácter personal de los Usuarios del sitio web se tratarán para la actividad del tratamiento indicado en cada formulario de recogida de datos de nuestra página web por parte de Neuropsicología Bogotá. Dicho tratamiento de sus datos estará amparado en su propio consentimiento. Al pulsar el botón “ENVIAR”, el Usuario consiente al tratamiento de sus datos por parte de Neuropsicología Bogotá. Lo mismo ocurre al dar sus datos vía telefónica o vía WhatsApp.
Asimismo, le informamos que salvo obligación legal o consentimiento expreso por su parte Neuropsicología Bogotá no va a ceder sus datos a terceras personas.
¿Por qué es necesario aceptar está Política de Protección de Datos y de Privacidad?
Este apartado de Política de Protección de Datos para Clientes, Proveedores y Usuarios le proporciona de un modo fácilmente accesible toda la información necesaria para que puedas conocer la tipología de datos que Neuropsicología Bogotá mantiene sobre sus clientes potenciales, clientes y/o proveedores, las finalidades perseguidas, los derechos que la normativa de protección de datos reconoce a Ud. como persona afectada y el modo de cómo ejercer dichos derechos. Por lo tanto, con el envío deliberado de sus datos personales mediante nuestros medios de contacto y/o con el inicio de la relación mercantil con nuestra empresa consideramos que reconoce y acepta el tratamiento de tus datos personales tal y como se describe en la presente política. Esta información personal solamente se usará para los fines para los cuales nos la has facilitado o determinadas normativas nacionales o regionales nos habilitan hacerlo.
En cualquier caso, debemos advertirle que una negativa por su parte para facilitarnos determinados datos solicitados podría obstaculizar el desarrollo de la relación contractual entre las partes.
Si tienes cualquier pregunta en relación a este apartado de Política de Protección de Datos para los Clientes Potenciales, Clientes y Proveedores de Neuropsicología Bogotá, por favor, póngase en contacto con la empresa usando la dirección facilitada en la Apartado primero ‘Responsable de Tratamiento’ y estaremos encantados de atenderte y dar respuesta a las cuestiones adicionales que nos quieras plantear.
Legislación aplicable
Las presentes Condiciones se regirán en todo momento por lo dispuesto en la legislación colombiana de conformidad con la Ley de Protección de Datos Personales Ley 1581 de 2012.