6 estrategias para mejorar la autoestima en la adolescencia. POR: AVANCE PSICÓLOGOS

La adolescencia es para muchos jóvenes ua etapa de la vida complicada que viene de la mano de una crisis de identidad. Este tipo de crisis no se dan únicamente a nivel intelectual; también tiene claras implicaciones emocionales, y es por ello que no son pocos los que, una vez han cruzado el umbral de la pubertad, sienten vértigo ante la tarea de descubrir quiénes son en realidad, aceptarse y quererse.

En este artículo haremos un repaso a las estrategias para mejorar la autoestima más útiles para ayudar a los y las adolescentes, basadas en ideas clave usadas en psicoterapia.

¿Por qué es importante ayudar a los adolescentes a tener una buena autoestima?

La adolescencia es una etapa de desarrollo vital clave en la que se produce la transición entre la niñez y la adultez. Por ello, las experiencias vividas durante los años en los que transcurre tienen importantes implicaciones en la configuración de la manera en el que los y las jóvenes aprenden a verse a sí mismos y a gestionar las emociones vinculadas a su identidad.

Así, el desarrollo de la autoestima durante la adolescencia es un proceso complejo, lleno de retos en los que los menores deben aprender sobre la marcha a valorarse, a centrarse en unos u otros referentes y a utilizar conceptos a través de los cuales explorarse a sí mismos y plasmar en palabras aquello que son y se sienten. No resulta fácil, porque desde el inicio de la pubertad, su referente ya no son los padres y madres, sino el resto de jóvenes de su edad (y sobre todo, los que son un poco mayores que ellos), los cuales también suelen estar bastante desorientados en esa misión de auto-descubrimiento.

Por ello, la manera en la que los adolescentes se valoran a sí mismos suele ser muy polarizante: a veces se sienten en la cima del mundo, y en otras muchas ocasiones, se sienten vulnerables y centran su atención en los que creen que son sus mayores defectos, los cuales intentan ocultar. Teniendo en cuenta eso, no sorprende que en esta etapa de la vida se dispare la frecuencia con la que se dan muchos de los trastornos psicológicos más comunes, como la depresión o los TCA.

Es habitual que la adolescencia sea emocionalmente convulsa, y en los casos más severos, los jóvenes adoptan la creencia de que “no sirven para nada”. De hecho, se ha visto que en la franja de edad entre los 12 y los 18 años, los casos de ideación suicida se disparan rápidamente en relación a los menores por debajo de los 12 años.

La buenas noticias son que, por un lado, el hecho de ser un adolescente no tiene por qué implicar tener problemas emocionales y de autoestima, y que por el otro lado, incluso en los menores que sufren estas alteraciones psicológicas es posible ofrecer ayuda eficaz tanto desde la psicoterapia como desde la familia.

Baja autoestima en la adolescencia

Estrategias útiles para potenciar la autoestima de un adolescente

Ante los problemas de autoestima, la mejor opción siempre es acudir a psicoterapia para explorar el caso concreto y disponer de un programa de intervención psicológica hecho a medida, independientemente de la edad de la persona. Sin embargo, ante los casos más leves, otra opción es aplicar algunas pautas y estrategias que suelen resultar útiles para impulsar hábitos desde los que es más fácil subir la autoestima. Aquí encontrarás un resumen de las más eficaces en el caso de los adolescentes.

1. No le compares con otros jóvenes de su edad

Si has notado que tiene problemas de autoestima, lo más probable es que ya se esté comparando con ellos constantemente, y además, que lo haga a través de unos criterios muy rígidos acerca de lo que es el “éxito” y el “fracaso”. De lo que se trata es precisamente de ampliar su paleta de valores y de conceptos de lo que es valioso y habla bien de uno mismo, y probablemente esto no lo encuentre en su grupo de amigos o de compañeros de clase, un contexto social relativamente pequeño en el que seguramente no habrá una gran variedad de actividades o de opiniones, gustos y puntos de vista.

Lo ideal es no fomentar a que se compare con los otros, sino que en todo caso tenga fuentes de inspiración en figuras relevantes en las que haya una parte de sus intereses. Por ejemplo, si tienes una hija adolescente que se siente mal porque se cree “rara” al gustarle el deporte, muéstrale el ejemplo de otras grandes deportistas, aunque no sean de su edad.

2. Ayúdale a encontrar sus aficiones

Como persona adulta, es mucho más probable que tengas acceso a información o a referentes que están lejos de la vida de tu hijo/a adolescente. Descúbrele actividades que le pueden gustar, ofrécete para enseñarle un hobbie.

3. No le animes a mirar con malos ojos aquellas actividades que resulten “raras”

Si le enseñas a reírse del diferente, eso también se volverá en su contra, porque se obsesionará con la idea de encajar totalmente en los grupos a los que quiera pertenecer y a reprimir cualquier aspectos de sí mismo que pueda resultar discordante.

4. Ayúdale a hacer nuevos amigos

Ponle en contacto con los hijos de los vecinos, con primos lejanos, con jóvenes que acuden a una actividad extraescolar que le puede gustar, etc. Cuantas más probabilidades de crear amistades tenga, mayor capacidad tendrá de desprenderse de las relaciones tóxicas que le hacen sentirse mal con su propia manera de ser; le resultará más fácil sentirse una persona apreciada y aceptada por un grupo de jóvenes de su edad, lo cual es muy importante en la adolescencia.

5. Ofrécele tu ayuda, pero sin interrogatorios

Si tu manera de reaccionar ante las sospechas de que tiene problemas de autoestima es disparar una ráfaga de preguntas acerca de lo que ha hecho durante el día y cómo se siente, seguramente se pondrá a la defensiva. Es mejor expresarle de manera honesta que estamos preocupados por él o ella, y decirle que nos gustaría poder ayudar.

6. Pon en valor sus logros

Si nones tanto o más énfasis en lo que hace mal que en lo que hace bien, estarás dificultando que desarrolle una buena autoestima. Hazle saber que reconoces como tales sus logros y que aprecias su valor, y habla a los demás de ellos. De ese modo, su entorno social le dará motivos para saber valorarse e incentivos para seguir progresando en aquello que se le da bien y que le motiva.

RECUPERADO DE: https://psicologiaymente.com/desarrollo/estrategias-mejorar-autoestima-adolescencia

Los cambios emocionales durante el ciclo menstrual. POR: LAURA RUIZ

El ciclo menstrual es un período que consta de diversas fases y que suele tener una duración de 28 días de media, con variaciones dependiendo de cada mujer.

Cada fase del ciclo menstrual está supeditada a una serie de cambios biológicos. Y estos cambios a su vez producen cambios a nivel emocional en la mujer, los cuales influyen en su rutina y en las relaciones con los demás.

A continuación, y para tener una idea previa de en qué consiste el ciclo menstrual, vamos a analizarlo en etapas. Seguidamente, explicaremos cuáles son los principales cambios emocionales durante el ciclo menstrual.

Mujer triste por los cambios emocionales durante la menstruación

Etapas del ciclo menstrual

El ciclo menstrual conlleva a su vez dos ciclos: el ciclo ovárico y el ciclo uterino. El ciclo ovárico hace referencia a cambios que se dan en los ovarios, y el ciclo uterino a cambios en el útero. Esto implica que ambos ciclos tienen lugar de forma simultánea.

Ciclo ovárico

Consiste en la fase folicular y la fase lútea. Durante la fase folicular, los ovarios se preparan para liberar el óvulo. En esta fase, se generan diversos folículos en diferentes estados de madurez, de los cuales quedará un folículo dominante, que será el que contendrá un óvulo para ser liberado por el ovario.

En la fase lútea, este folículo se convertirá en el cuerpo lúteo, e irá acompañado de un aumento de estrógenos y progesterona. La fase lútea cierra el ciclo del ovario y vuelve a empezar la fase folicular.

Ciclo uterino

El ciclo uterino engloba diferentes fases: el período, la fase proliferativa y la fase secretora.

El período

El período, término popularmente conocido como “la regla”, implica el sangrado que proviene de tejidos viejos del útero que son expulsados por la vagina.

Fase proliferativa

La fase proliferativa implica el crecimiento del revestimiento interno del útero para compensar la pérdida de tejido expulsado durante la menstruación. Finalizada la fase proliferativa, tiene lugar la ovulación.

Fase secretora

Consiste en el recubrimiento interno del útero, el cual secreta sustancias químicas necesarias para albergar un embarazo en el caso de que el óvulo sea fertilizado, o se desprende si no tiene lugar dicha fertilización. La fase secretora cierra el ciclo del útero y vuelve a empezar el periodo.

Con tantos cambios fisiológicos en el cuerpo durante el ciclo menstrual, no es de extrañar que esto produzca en una serie de cambios emocionales en la mujer.

A continuación, los clasificamos en función de si son síntomas premenstruales o postmenstruales, ya que la fase de periodo o menstruación conlleva variaciones importantes en cuanto a niveles hormonales.

Cambios emocionales durante el ciclo menstrual: síntomas premenstruales

Justo antes de la menstruación, los estrógenos y la progesterona están muy bajos, lo que produce un conjunto de cambios emocionales característicos:

Irritabilidad

Es considerado uno de los cambios más frecuentes, incluso muchas mujeres lo viven como una señal de que les va a venir pronto el periodo.

Es un síntoma muy fácil de detectar porque aumenta la tendencia a la irritación o el enfado.

Ansiedad

La ansiedad también es considerada como un síntoma habitual. Antes de la menstruación, el cuerpo se ha preparado para desarrollar un posible embarazo, y viene de tener un cambio hormonal muy oscilante.

Estado de ánimo deprimido o fatiga

Un estado de ánimo deprimido también es característico del período premenstrual. Este suele estar asociado a un descenso en la energía, ya que el cuerpo está destinando mucha energía a modificar estados del óvulo y a desprender tejido uterino.

Problemas para conciliar el sueño

Los cambios hormonales van paralelos a cambios en los ritmos circadianos del cuerpo. Es decir, alteraciones de sustancias químicas que regulan el sueño y la vigilia en el organismo.

En el período premenstrual, estas sustancias se alteran y pueden dar lugar a problemas de sueño o insomnio. Aunque estas no sean alteraciones emocionales propiamente dichas, sí pueden originarlas debido al cansancio acumulado.

Mujer en la cama intentando dormir

Cambios emocionales durante el ciclo menstrual: síntomas postmenstruales

Los cambios emocionales durante el ciclo menstrual de tipo postmenstrual no son tan variados ni tan frecuentes. Consisten básicamente en los siguientes:

Aumento de energía y entusiasmo

Pasado el período de baja energía y fatiga, se produce un período en el que hay un aumento de energía en el organismo. La mujer experimenta un estado de mayor actividad y entusiasmo.

Hay que tener en cuenta que la raíz de este conjunto de cambios emocionales es la alteración hormonal que experimenta el organismo.

Depresión y fatiga

Estas alteraciones que mencionamos no son solo a nivel de ovario o útero, sino que conectan con el cerebro. Así, también se han descrito variaciones en la serotonina, un neurotransmisor muy relacionado con la depresión, la fatiga o los problemas para conciliar el sueño.

En conclusión, es importante conocer el ciclo menstrual, así como tener una idea de los síntomas que puedan aparecer en él. Conocer los síntomas nos ayudará a poder entenderlos y a tratarlos sin prejuicios, con efectividad y naturalidad.

RECUPERADO DE: https://lamenteesmaravillosa.com/cambios-emocionales-durante-ciclo-menstrual/

La autoestima durante el proceso de divorcio. POR: Alejandra Alonso

Está bien. Sé que el titulo es un poquito exagerado. No es la peor pregunta del mundo, pero hoy quiero reflexionar un poco sobre la forma en que iniciamos las sesiones. Hablo del clásico: “¿Cómo te fue en la semana?”, y sus variantes. Esta pregunta en realidad no tiene nada de malo por naturaleza, expresa interés por escuchar a la persona, pero en la consulta es una pregunta demasiado abierta y poco útil para ayudar a los consultantes que tienen problemas para mantenerse enfocados en las sesiones, poca motivación y dificultades para progresar en el tratamiento.

Al utilizar un lenguaje preciso y al planear muy bien nuestras intervenciones evitaremos distraernos con pequeños problemas que surgen entre sesiones y nos mantendrá a nosotros y a los consultantes en los objetivos del tratamiento. 

Russ Harris en su libro Getting unstuck in ACT algunas preguntas y estrategias que podemos usar en la consulta para generar el cambio que los consultantes necesitan. He puesto a prueba estas recomendaciones con bastante éxito y aprovecho para compartirlas contigo. 

En vez de empezar con la clásica pregunta “¿Cómo te fue en la semana?”, podemos empezar con estas preguntas abiertas y directas como las que leerás a continuación (por favor adáptalas a tu estilo y propio lenguaje):

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  • “Cuéntame, ¿cómo te fue en términos de vivir según tus valores?”
  • “¿Cómo fue tu experiencia con los ejercicios de defusión”? ¿Qué notaste al practicar el ejercicio de aceptación, exposición, etc.)?”
  • “¿Pudiste usar la hoja de registro que usamos en la sesión anterior? ¿Qué pudiste detectar?”

Si la consultante pudo practicar o hacer los ejercicios, procedemos con preguntas más reflexivas:

  • “¿Qué diferencia encontraste?”
  • “¿En qué otras ocasiones pudiste hacerlo?”
  • “¿Cómo afectó a tu pareja (amigos, hijos, etc.)?
  • “¿Cómo podrías seguir practicando esta habilidad o seguir haciéndola?”
  • “¿Cómo puedes practicar estas habilidades en otras áreas de tu vida?”

En caso de que el consultante no haya podido practicar las actividades propuestas en la sesión anterior, Harris recomienda decir algo así (nuevamente adaptalo a tu estilo): 

“Es muy frecuente que digamos que vamos a hacer algo y no lo hagamos. Todo el mundo lo hace. A mí me pasa muchas veces. ¿Te parece si podemos comenzar esta sesión explorando que se interpuso en tu práctica y como podemos abordar esta dificultad la próxima vez que aparezca?”

Es una intervención breve, respetuosa y directa.

Una vez que el consultante ha aceptado nuestra propuesta podemos utilizar el acrónimo FEAR (miedo) para explorar las dificultades que experimentó el consultante. Es algo parecido al análisis de enlaces perdidos en DBT, pero mucho más breve y adaptado a los procesos de ACT.

  • F = Fusión. Cuando nos proponemos hacer cambios significativos en nuestra vida es normal que nuestra mente nos arroje pensamientos “negativos” con los que nos fusionamos rápidamente. Algo como: estoy demasiado ocupada, no puedo hacerlo, fallaré, es demasiado difícil, todos se reirán de mí, no vale la pena hacerlo, etc. Estos pensamientos en sí mismos no son un problema, son pensamientos, pero cuando nos fusionamos con ellos nos estancamos en nuestro sufrimiento. 
  • E = Objetivos demasiado grandes (excesivos). Cuando nos planteamos objetivos demasiado grandes o cuando no tenemos los recursos y habilidades, es muy probable que fracasemos y nos demos por vencidos. Los recursos necesarios podrían incluir habilidades, tiempo, dinero y salud física. 
  • A = Alejarse (evitación) de la incomodidad. El cambio suele generar sentimientos incómodos, sobre todo ansiedad. Si no estamos dispuestos a aceptar esta incomodidad, no podremos avanzar y construir la vida que queremos.
  • R = Retirado de mis valores. Si perdemos contacto con nuestros valores o no parece importante, entonces perdemos la motivación. ¿Para qué estoy haciendo todo este esfuerzo, sino tengo claro porqué lo hago?. Esto se presenta comúnmente en cuatro formas: (1) los consultantes no quieren o no pueden acceder a sus valores; (2) confunden las reglas y la moral con los valores; (3) declaran un valor, pero no se conectan realmente con ellos y / o (4) usan los valores de su religión, cultura o sus padres en vez de los propios. 

Para abordar los obstáculos presentados podemos usar la herramienta DARE (atrévete):

  • D = Defusión. Identificamos los pensamientos que nos detienen y nos defusionamos de ellos. 
  • A = Aceptación de la incomodidad. Le hacemos espacio a los pensamientos y sensaciones dolorosas, no porque nos gusten, sino porque así podemos hacer lo que es realmente es importante para nosotros. 
  • R = Objetivos realistas. Si no estamos listos para alcanzar nuestros objetivos, podemos hacer dos cosas.
    • Podemos crear un nuevo objetivo que nos permita obtener las habilidades o recursos necesarios para alcanzar el objetivo final que buscamos. Si no tenemos las habilidades necesarias, nuestro objetivo es aprenderlas. Por ejemplo, si el consultante no tiene tiempo, probablemente necesite aprender a organizar mejor su horario. Si no tiene dinero, necesita habilidades de presupuesto, etc. La idea es ayudarlo a construir las habilidades que necesita para construir el camino para el objetivo mayor. 
    • En caso de que el consultante no pueda aprender las habilidades o no tenga los recursos necesarios, entonces tenemos que aceptar dichas limitaciones y cambiar los objetivos lo mejor que se pueda. 
  • E = Encuentro con mis valores. Si el consultante no tiene la motivación para empezar a realizar los cambios que necesita. Debemos tomarnos un tiempo en reflexionar junto con la consultante cual es la razón. Podemos preguntarle si es realmente es importante este valor y por qué. 

¿Por qué la pandemia de coronavirus ha impulsado los casos de adicciones?. POR: Nahum Montagud Rubio

La pandemia por coronavirus ha traído consigo no únicamente una crisis sanitaria médica de grandes proporciones, sino también un incremento de problemas de salud mental, sobre todo la depresión y la ansiedad.

A su vez, estos dos problemas psicológicos han contribuido a que, combinados con las medidas de confinamiento y la incertidumbre económica y social que se vivió durante los momentos más duros de la pandemia, se haya producido lo que bien podríamos denominar como una segunda pandemia: la de las adicciones. En este artículo veremos qué es lo que ha hecho que se hayan incrementado tanto los casos de drogodependencias durante la crisis sanitaria.

Aparición y consolidación de adicciones durante la pandemia del coronavirus

El estrés y la incertidumbre que ha provocado el COVID-19 ha dado como resultado un incremento en la demanda de servicios de salud mental. La ansiedad y la depresión han sido dos problemas psicológicos que han crecido con fuerza desde que comenzara la crisis sanitaria en marzo del 2020, pero no son los únicos problemas que han incrementado su número de casos, siendo de hecho factores de riesgo para presentar varios trastornos mentales, entre ellos la adicción a sustancias.

Los psicoterapeutas y otros profesionales encargados de la salud mental han visto cómo el uso y abuso de sustancias, como opioides y psicoestimulantes, ha crecido enormemente. Muchas personas han caído en adicciones, consolidadas en la pandemia a causa de varios factores, entre ellos la soledad, el aburrimiento, el estrés y el miedo a contagiarse del virus, condiciones que todas ellas combinadas han creado la tormenta perfecta para que no solo hablemos de una pandemia vírica, sino también de adicciones.

Añadido a los riesgos para la salud que trae por sí solo el trastorno por consumo de sustancias, se ha visto que las personas drogodependientes son más propensas a desarrollar los peores síntomas de la enfermedad por COVID-19, tener más secuelas una vez se haya superado la enfermedad y haber un aumento significativo de las posibilidades de acabar hospitalizado y morir por coronavirus.

Atendiendo a datos de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos, en el mes de junio de 2020 se reportó que cerca del 13% de los ciudadanos del país empezó e incrementó el consumo de sustancias adictivas, tanto lícitas como ilícitas. La principal explicación detrás de este incremento fue que la población consumía drogas como método de afrontamiento al estrés y las emociones negativas producidas por la crisis sanitaria.

Si bien que la población comenzara a tomar más drogas no significa que todas las personas cayeran en adicciones, sí que este fenómeno resulta ser muy preocupante puesto que, derivado de él, aumentaron también los casos de sobredosis, disparados ya desde el inicio de la pandemia. El sistema ODMAP, un aplicativo para monitorizar los casos de sobredosis en los Estados Unidos, indicó que en los primeros meses de la pandemia hubo un aumento del 18% de estos casos en comparación con los mismos meses de 2019.

Adicciones en la crisis del coronavirus

La crisis del COVID y los trastornos por consumo de sustancias

En base a las investigaciones y la observación clínica llevada a cabo durante la pandemia, los expertos consideran que uno de los mayores causantes del incremento del consumo de sustancias tiene directamente que ver con la incertidumbre económica, el sentimiento de soledad y el miedo provocado por el miedo a contraer la enfermedad.

Todos ellos se dieron de forma combinada al principio de la pandemia, momentos en que todas las personas se sintieron más estresadas y solas, lo cual las predispuso a tomar decisiones poco saludables, entre ellas beber y tomar drogas.

A medida que las personas van sintiendo más estrés, sienten que tienen menos formas efectivas de manejar esta emoción, y más si tenemos en cuenta la naturaleza de las medidas antiCOVID-19 de la mayoría de los gobiernos del mundo. Por ejemplo, actividades que pueden verse como favorecedoras de la resiliencia, como hacer ejercicio al aire libre o quedar con los amigos, no fueron posibles debido a la prohibición de toda actividad no esencial ni debidamente justificada.

Ante estas prohibiciones, las personas que antes de la pandemia ya tenían problemas de ansiedad pero que los controlaban haciendo deporte, paseando o reuniéndose con sus amigos vieron como de la noche a la mañana tenían que ingeniárselas para aprender un nuevo método para gestionar sus emociones. Fue debido a esto que muchas personas recurrieron como método principal de afrontamiento estrategias poco sanas, entre ellas la sobreingesta de comida, el consumo de pornografía de forma abusiva y, tambén, el abuso de sustancias, siendo las estrellas el alcohol y el tabaco.

El impacto de la crisis del COVID-19 en los patrones de uso de drogas

El aumento en el uso de sustancias se ha dado tanto en términos de cantidad como de frecuencia, y en algunos casos se ha pasado a drogas más peligrosas.

Hay personas que ya abusaban de sustancias antes de la pandemia que las sustituyeron por otras nuevas, más fáciles de obtener desde casa pero también menos seguras, debido a que a causa de las restricciones y medidas de confinamiento no tenían acceso a los proveedores habituales.

Este cambio a una nueva droga es considerada una de las razones por las que la mortalidad asociada al consumo de sustancias se ha incrementadodurante la pandemia. Por ejemplo, una persona que antes consumía heroína, al empezar la pandemia y dejar de tener provisiones de esta droga, la puede haber sustituido por fentanilo, un opioide sintético similar a la morfina pero 100 veces más potente. Al no tener tanta experiencia con esta droga como con la cocaína, el consumidor puede infravalorar sus efectos y provocarse una sobredosis con efectos fatales.

También hay una explicación práctica al porqué del incremento de los casos de sobredosis, y no solo por el aumento del consumo de sustancias. Las personas han sido más propensas a morir por abuso de sustancias durante la pandemia debido a que en muchos casos estaban solas. Esto significa que no había nadie para detenerles o convencerles de reducir el consumo y, además, en caso de darse complicaciones no había nadie que pudiera llamar a los servicios de emergencias o administrar naloxona, una agente que revierte los efectos de los opiáceos.

La importancia de una correcta atención en psicoterapia

Los estresores que han incrementado el consumo de sustancias siguen todavía vigentes e, incluso cuando se dé por finalizada la pandemia de COVID-19, muchas personas tardarán meses, puede que años en reducir su consumo de tabaco, alcohol, café, drogas ilícitas o dejar de comer de forma abusiva.

El estrés y ansiedad detrás de estos comportamientos propiamente adictivos no se desvanecerá por arte de magia y seguirá habiendo mucha incertidumbre incluso cuando deje de haber crisis sanitaria, preocupación que de no ser debidamente tratada puede manifestarse en una sobredosis de drogas a la larga.

Si un paciente reconoce que ha estado consumiendo alguna sustancia, sea directa o indirectamente por la pandemia, la psicoterapia se enfoca en ayudar al paciente a entender qué factores estresantes lo han predispuesto a consumir sustancias. Añadido a esto, se buscan vías alternativas más sanas y adecuadas para enfrentarse al estrés, tanto al que provoca una crisis sanitaria como un desastre humanitario o problemas cotidianos en la vida del paciente.

Se ayuda al paciente a realizar un análisis funcional del rol que tiene la droga en su vida y, así, buscar algo que lo sustituya sin suponer riesgos para su salud.

Cabe destacar que, teniendo en cuenta cómo la pandemia ha incrementado el consumo de sustancias, debería convertirse en hábito entre los profesionales preguntar a su paciente si consume algún tipo de droga, por muy incómoda que pueda ser la pregunta, y conocer cuál consume, en qué cantidad y con qué frecuencia. Si bien esto forma parte de la fase de entrevista clínica, a veces es pasada por encima.

Además, no se debe asumir que un paciente no tenga un trastorno de consumo de sustancias no significa que no esté consumiendo drogas abusivamente ni sienta que ha perdido el control.

¿Por qué se duermen las manos al dormir? POR: SERGIO De Dios GONZALEZ

A todos nos ha pasado alguna vez. Te levantas en la madrugada para ir al baño y descubres que tu mano o brazo está completamente entumecido. La sensación de hormigueo puede ser leve o intensa y la inactividad de las extremidades puede generarte ansiedad. Si te ha pasado varias veces, hoy te decimos por qué se duermen las manos al dormir.

Al contrario de lo que crees, la mayoría de los casos son benignos. Se debe a un proceso de comprensión de los nervios que impide, de manera temporal, el envío de señales eléctricas. El término médico para ello es parestesia, condición que también se puede generar sin que haya una compresión física en el exterior. De ello te hablamos en breve.

Entumecimiento en las manos al dormir

El entumecimiento en las manos al dormir, o parestesia, es una condición muy común que afecta a personas de todas las edades. Se caracteriza por una sensación de rigidez y hormigueo que no impiden la flexibilidad de las articulaciones.

Como ya estás intuyendo, se genera porque comprimes tu brazo o tu mano mientras duermes. Si parte de tu cuerpo presiona la extremidad, se interrumpe la irrigación sanguínea y la comunicación de algunos nervios. También se puede generar ante procesos de inactividad prolongados.

El cambio de posición con respecto a tu cuerpo también puede generar el síntoma; puede ser tu caso si estiras uno de tus brazos, y este cae ligeramente por el borde de la cama. Por lo general es temporal y desaparece de manera gradual hasta recuperar por completo la movilidad.

Por supuesto, esta condición también puede ser un síntoma de algún problema subyacente. Aunque la explicación dada es la más común, es posible que estés desarrollando estos episodios debido a las siguientes afecciones:

Neuropatía periférica

De acuerdo con Harvard Health Publishing esta es una de las principales causas del por qué se duermen las manos al dormir. La neuropatía periférica es la interrupción de la comunicación en los nervios del sistema periférico, lo que origina entumecimiento y hormigueo en manos y pies.

Su prevalencia en la población es en torno al 2,4 %, aunque en los adultos mayores de 55 años el número asciende a 8 % (de acuerdo con la evidencia). Existen muchas explicaciones para esta condición. Si eres diabético, has sufrido una infección, te has expuesto a toxinas o has tenido un traumatismo reciente es posible que la desarrolles.

Síndrome de salida torácica

También se conoce como síndromes de comprensión de salida torácica, porque en realidad son varios trastornos con características en común. Se produce cuando los nervios o vasos sanguíneos entre la primera costilla y la clavícula se comprimen.

Esto ocasiona entumecimiento de las manos, el cual se puede extender a todo el brazo y parte del cuello. Es relativamente común, en especial entre quienes pasan varias horas frente al ordenador. La razón de ello es que la cabeza suele adelantarse un poco en relación con el cuerpo, lo que genera la presión en el área.

Estenosis de cuello cervical

Denominada también estenosis espinal cervical o estenosis del conducto vertebral. Se origina por estrechamientos en los espacios de la columna vertebral que ocasionan poco espacio para los nervios. Cuando esto sucede se presionan y derivan en errores de comunicación.

La mayoría de los pacientes no desarrollan síntomas, salvo por el entumecimiento u hormigueo en las dedos de las extremidades. Este empeora al acostarse, debido a que la posición de la columna y el cuello genera más presión. Muchos utilizan collarines para aliviar esta sensación durante sus horas de descanso.

Síndrome del túnel carpiano

Otra de las condiciones frecuentes entre quienes pasan mucho tiempo frente a las pantallas. Se estima que afecta entre el 4 % y el 5 % de la población en todo el mundo, de modo que no es una afección rara. Se origina por una compresión del nervio mediano que pasa por tu muñeca.

No es infrecuente que la sensación de hormigueo, entumecimiento y debilidad te invadan mientras duermes. El síndrome se produce por un defecto anatómico de tu muñeca, por movimientos repetitivos, lesiones, traumatismos u otras enfermedades. Es una de las causas más comunes del por qué se duermen las manos al dormir.

Podríamos seguir esta lista presentando a más de cien condiciones, pero  estas cuatro son sin duda las principales que ocasionan entumecimiento de las extremidades al dormir. Te apuntamos aun así una lista con otras posibles explicaciones:

  • Diabetes.
  • Espasticidad.
  • Herpes zóster.
  • Ataques de pánico.
  • Deficiencia de minerales (hierro, potasio, sodio, calcio, vitamina B12 y demás).
  • Ingesta de algunos alimentos.
  • Ingesta de drogas recreativas antes de dormir.
  • Migraña con aura.

¿Qué hacer para evitar el entumecimiento de manos al dormir?

A pesar de la lista anterior, ten en cuenta lo que ya te hemos dicho: la respuesta al por qué se duermen las manos al dormir se encuentra en compresiones durante el sueño. Para verificar si esta es la verdadera causa puedes incluir una serie de hábitos durante las horas de descanso. Entre los principales destacamos los siguientes:

  • Evita dormir en posición fetal.
  • No coloques tu mano debajo de la almohada al dormir de lado.
  • En caso de que duermas boca abajo, procura que tus brazos estén a los lados. Evita que todo tu cuerpo los comprima al situarlos debajo de tu pecho.
  • Procura que todo tu cuerpo se encuentra en la misma línea. Si subes o bajas las manos en relación con tu cabeza se puede generar entumecimiento.

Otra de la cosas que puedes hacer, en caso de que pases mucho tiempo frente al ordenador, es incluir breves descansos de 5-10 minutos en los cuales realizarás pequeñas sesiones de estiramiento. Hacer masajes en tus brazos y manos antes de ir a dormir también es un punto a tu favor.

Todo esto por supuesto en caso de que sea un problema de comprensión al dormir. Aplica estos consejos durante una semana y, si no percibes mejoría, considera recurrir a un especialista para descartar o confirmar alguna de las afecciones citadas. Hazlo en especial si los episodios son muy frecuentes e intensos.

RECUPERADO DE: https://lamenteesmaravillosa.com/por-que-se-duermen-manos-dormir/

Tener a alguien que te escuche reduce el deterioro cognitivo. POR: VALERIA SABATER

Sentirnos escuchados y comprendidos es una necesidad básica a cualquier edad. De hecho, tener a alguien con quien hablar y que nos escuche de manera auténtica, revierte en nuestra salud cerebral.

Tener a alguien que te escuche de manera auténtica, cercana y sensible es algo más que un regalo. Es una alianza para tu salud física y psicológica. Según estudios recientes, algo tan básico puede reducir tu deterioro cognitivo y permitirte llegar a edades avanzas con unas mejores facultades cerebrales. Así que no dudes tampoco en ser un buen oyente para las personas que estén cerca de ti.

Todos sabemos lo relevante que es la buena comunicación para nuestro bienestar y nuestras relaciones. No solo necesitamos contar con una o varias personas a quienes poder compartir nuestros pensamientos, necesidades y experiencias. Necesitamos saber que somos escuchados y comprendidos. Sin embargo, esto no siempre es tan fácil de conseguir.

Hay quien comparte nuestro sofá, pero aún así no está disponible. Puede decirnos que sí con la cabeza, sonreír, pero al poco no tardamos en darnos cuenta de que su mente está a años luz de nosotros. Abundan los que escuchan solo para responder o rebatirnos y los que, sencillamente, no tienen la paciencia o la habilidad emocional para conectar con nosotros de forma empática.

Tener a alguien que te escuche revierte en tu salud cerebral

La comunicación eficaz y productiva requiere que seamos buenos oyentes. La vida por sí misma ya es complicada y si hay algo evidente es que cada uno de nosotros tenemos nuestra propia versión de las cosas. Si no somos capaces de escucharnos para comprender las realidades ajenas, difícilmente llegaremos a acuerdos o incluso a poder convivir en armonía.

Sin embargo, hay otro aspecto clave. Escuchamos para algo más que para resolver problemas o llegar a acuerdos. Escuchar al otro es darle presencia y validarlo como persona. Es conectar con su realidad sin juzgar para decirle “estoy aquí para ti”. Implica saber ir más allá de las palabras para leer en su comunicación no verbal, en sus gestos, su tono de voz, etc.

Tener a alguien que te escuche es esencial en la infancia y la adolescencia. También en la edad adulta, por supuesto. Tanto es así que un estudio reciente realizado en la escuela de medicina de la Universidad de Nueva York señala algo muy importante.

Sentirnos escuchados en el día a día revierte en nuestra salud cognitiva, hasta el punto que puede ser un amortiguador ante la enfermedad de Alzheimer.

Las interacciones sociales significativas mejoran nuestra función cognitiva

En el campo de las enfermedades neurodegenerativas, hay un hecho que sigue llamando la atención de los expertos. En los análisis postmortem de muchos adultos de edad avanzada se puede ver cómo el cerebro evidencia signos evidentes de alzhéimer. Hay marcadores de la enfermedad sin embargo, esta no se ha llegado a desarrollar. ¿Cuál puede ser la causa?

En realidad, aún no se han identificado todos los mecanismos que impiden que la enfermedad avance. Sin embargo, sabemos que factores como mantener una vida social activa y de calidad actúan de amortiguador. Gracias a este trabajo publicado en la revista JAMA Network Open, se ha visto que tener a alguien que te escuche favorece lo que se conoce como resiliencia cognitiva.

La resiliencia cognitiva y el apoyo emocional cotidiano

Tener muchos amigos, familia, pareja… puede ser o no ser gratificante. Todo depende de la calidad del vínculo, de la conexión emocional. A veces, personas con una gran red social sienten el peso insufrible de la soledad. En cambio, hay quien cuenta con dos o tres amistades y tiene con ellas un pilar tan enriquecedor como gratificante en todos los sentidos.

Tener a alguien que te escuche es disponer de una figura con quien compartir miedos, alegrías, necesidades, preocupaciones... Disponer de buenos soportes emocionales nos confiere calma mental y seguridad. El estrés se reduce, vemos esperanzas en días de tinieblas, se enciende la motivación y las ganas por seguir moviéndonos con el mundo…

Todo ello impulsa la resiliencia cognitiva, es decir, la capacidad de afrontar el envejecimiento con las funciones cerebrales en buen estado. Procesos como la memoria, la atención, la resolución de problemas, la reflexión o el razonamiento se conservan de manera positiva.

Tener a alguien que te escuche y ser un buen oyente para los demás, clave de salud

Tener a alguien que te escuche cada vez que lo necesites confiere alivio y satisfacción. Los buenos amigos, las parejas o los hermanos pueden ser nuestros aliados en el viaje de la vida. Sin embargo, no nos olvidemos de algo decisivo. También nosotros debemos convertirnos en buenos oyentes para los demás.

Escuchar con calma, abriéndonos a la realidad del otro y dejando a un lado la nuestra por un instante es algo necesario. Saber estar presentes emocionalmente, cercanos de manera empática y conectados desde la sinceridad y la autenticidad revierte en nuestro bienestar y en el de las personas que queremos. Un acto tan simple, vale mucho. 

RECUPERADO DE: https://lamenteesmaravillosa.com/tener-alguien-que-te-escuche-reduce-deterioro-cognitivo/

Las personas que tuvieron COVID-19 podrían presentar síntomas psiquiátricos incluso un año después. POR: MARTA FERNANDA ALONSO

Uno de cada tres sobrevivientes de COVID-19 fue diagnosticado con una afección neurológica o psiquiátrica dentro de los seis meses posteriores a la infección, siendo la ansiedad y los trastornos del estado de ánimo los más comunes (Taquet et al., 2021). Los hallazgos más recientes revelan que la depresión, el insomnio y los síntomas relacionados con el trauma sufridos por estas personas pueden empeorar con el paso del tiempo (Kyzar et al., 2021).

Qué metodología usaron

Para esta investigación longitudinal, se hizo un seguimiento aproximadamente de 6 meses a más de un año a una pequeña cohorte de personas que habían tenido COVID-19. El objetivo era detectar síntomas psiquiátricos duraderos y, consecuentemente, ser capaces de brindar atención de seguimiento más enfocada. 

El análisis incluyó a 52 personas que tenían una infección por COVID-19 confirmada y completaron encuestas de referencia y de seguimiento. Los participantes reclutados pertenecían al área metropolitana de la ciudad de Nueva York, entre el 15 de abril de 2020 y el 23 de febrero de 2021. Completaron cuestionarios médicos y psiquiátricos en línea y también visitaron un laboratorio para realizar exámenes físicos. También respondieron encuestas de seguimiento entre 24 y 60 semanas después de la inscripción inicial. 

Qué encontraron

En el estudio fueron halladas tasas relativamente altas de insomnio, síntomas depresivos y síntomas relacionados con el trauma en el seguimiento a largo plazo (al menos 24 semanas después de la infección inicial). “

Un dato que resaltan los investigadores es que las puntuaciones del cuestionario durante el seguimiento mostraron que los síntomas relacionados con el trauma y el TEPT parecían empeorar en comparación al momento inicial de inscripción para participar en el estudio.

Dentro de las limitaciones de la investigación se señala la carencia de un grupo de control, a la vez que no se controló algunos factores socioeconómicos importantes, por lo que no quedó claro si los cambios observados en los síntomas fueron el resultado de haber padecido COVID-19. Pero los hallazgos están en línea con un estudio similar, que examinó los síntomas relacionados con el trauma en sobrevivientes de COVID-19 en Wuhan, China, e incluyó un grupo de control (Tu et al., 2021).

Futuras investigaciones deberían abordar qué factores de riesgo pueden contribuir a la duración de los síntomas neuropsiquiátricos después de la infección por COVID-19, así como investigar los mecanismos neurobiológicos que podrían estar involucrados.

RECUPERADO DE: https://www.psyciencia.com/las-personas-que-tuvieron-covid-19-podrian-presentar-sintomas-psiquiatricos-incluso-un-ano-despues/

Misokinesia: qué es, características, síntomas, causas y cómo gestionarla. POR: Nahum Montagud Rubio

Eres de los que le molesta mucho tener sentado al lado a alguien que no para de mover las piernas? ¿Te pone nervioso el sonido que hace esa persona que no para de crujirse los dedos? ¿Y el tamborileo que hace con las manos? Esta sensación tiene nombre: misokinesia.

La misokinesia es un fenómeno psicológico que, si bien no se considera un trastorno mental ni mucho menos, es una condición bastante molesta, capaz incluso de alejarnos de alguien cuyo nerviosismo corporal se nos hace insoportable.

Este fenómeno psicológico se vive de muchas maneras y, aunque en principio no es preocupante, puede llegar a ser un obstáculo para nuestra vida social. Descubramos el porqué…

¿Qué es la misokinesia?

La misokinesia es una alteración psicológica que suele venir acompañada con malestar e incomodidad al ver y escuchar a alguien que no para de hacer pequeños movimientos corporales repetitivos.

Por ejemplo, una persona con esta condición psicológica se sentiría muy a disgusto al tener cerca a alguien que no para de hacer sonidos con los dedos, clica con el boli una y otra vez, hace temblar las piernas mientras está sentada o no para de balancearse en su silla.

Esta palabra es relativamente nueva, pero el fenómeno psicológico detrás de ella ya se sospechaba desde hacía un tiempo. Prueba de ello lo tenemos en una investigación neerlandesa del 2014, realizada por la Universidad de Ámsterdam en la que ya se anticipó la existencia de la misokinesia.

En su estudio, el grupo investigador de Arjan Schröder abordaba la misofonía, es decir, la irritabilidad de escuchar sonidos como el goteo de un grifo, oír a alguien masticar, el sonido de las notificaciones de un móvil.

Los investigadores vieron que buena parte de su muestra experimental no solo era propensa a sentirse incómoda ante ciertos sonidos, sino que además tenía otra reacción extrema: la incomodidad de ver y escuchar determinados movimientos corporales.

Fue justo a partir de este hallazgo que con el paso del tiempo otro grupo investigador, el de la científica Sumeet Jaswal (Universidad de la Columbia Británica) propondría el nombre de “misokinesia” del griego “miso”, que significa “odio”, y “kinesis”, que significa “movimiento”.

Tal y como la conceptualiza el grupo de Jaswal, la misokinesia se puede definir como una fuerte respuesta afectiva o emocional negativa ante la visión de movimientos corporales pequeños y repetitivos de los demás, como puede ser ver a alguien moviendo sin sentido una mano o un pie. A pesar de tratarse de movimientos nimios y que no suponen daño para el receptor, producen la angustia suficiente como para no querer estar cerca de quien los lleva a cabo.

Síntomas

La misokinesia no es un trastorno mental ni tampoco una condición lo suficientemente grave por sí sola como para requerir ayuda profesional urgente. Dado que su conceptualización es relativamente reciente, a día de hoy todavía se está estudiando y definiendo cuáles son los síntomas característicos de este fenómeno.

Prueba de ello es el estudio de Sumeet Jaswal que ha pretendido clarificar y entender con mayor profundidad este fenómeno. Su estudio afirma que este fenómeno puede llegar a afectar a cerca del 33% de la población, un porcentaje sumamente elevado. Algunos de los síntomas que puede manifestar una persona con misokinesia son:

  • Irritabilidad e incluso sensación de enfado cuando alguien hace movimientos corporales repetitivos.
  • Sentir ansiedad cuando alguien cierra y abre un bolígrafo, aprieta con la mano una pelota antiestrés, se cruje los dedos o los tamborilea sobre una superficie.
  • Alejarse de personas que hacen movimientos repetitivos.

Cabe decir que cada persona es diferente y también lo es la forma en cómo le afecta la misokinesia. Hay diferentes grados de esta condición, y también se manifiesta de formas muy variadas en cuanto al estímulo que le resulta molesto a quien tiene este síndrome. Lo que tienen en común la mayoría de las personas que tienen este peculiar fenómeno es que sienten ansiedad e incomodidad ante los movimientos ajenos, pudiendo soportarlos o no en mayor o menor medida.

Hay casos que son graves, en tanto que hay personas que son incapaces de trabajar o quedar con gente que sabe que es especialmente nerviosa o que mueve las piernas o las manos de forma compulsiva. Estar al lado de alguien con muchos tics nerviosos puede ser un calvario para una persona que tiene misokinesia, llegándola a distraer mucho cuando la persona en cuestión ejecuta movimientos repetitivos sin parar.

Cuál es su causa?

Dado que es un concepto relativamente reciente, todavía no se disponen de datos suficientes que apunten a cuál es la causa exacta detrás de la misokinesia. No obstante, dada su posible relación con la misofonía, condición de la que sí se sabe cuál es su causa. Se ha visto que la fobia a ciertos sonidos como, por ejemplo, escuchar a otros masticar o incluso respirar, tiene un origen cerebral.

Las investigaciones sobre la misofonía han detectado que las personas que sufren esta condición presentan una alteración en la corteza insular anterior, región que se hiperactiva cuando se exponen a determinados sonidos. Esta es una región que activa emociones intensas, como el miedo o la ira, además de estar asociada con la sensación de estrés, el incremento de la sudoración y la frecuencia del latido cardíaco. Dada la potencial relación entre misofonía y misokinesia, es esperable que esta misma región se hiperactive en personas con esta segunda condición.

Añadido a esto, se ha especulado que también podrían estar implicadas las neuronas espejo. Estas neuronas se activan cuando vemos a alguien hacer algo, replicándolo en nuestro cerebro e imaginándnonos que nosotros mismos también llevamos a cabo la misma acción. Con la misokinesia lo que sucedería es que, el simple hecho de ver a alguien con un tic nervioso, se nos activarían las neuronas espejo y viviríamos ese nerviosismo en nuestras propias carnes, solo que a niveles muy superiores.

¿Cómo gestionar este molesto fenómeno psicológico?

La misokinesia es un fenómeno que se ha descubierto hace poco, pero que se cree que tiene una gran incidencia en la población y por ello es cuestión de tiempo que se aborden en profundidad y se descubra cómo puede gestionarse este fenómeno psicológico. Como este problema afecta a cada persona de una manera diferente, cada una puede desarrollar y manejar estrategias muy distintas para enfrentarse (o evitar) las situaciones que hace que su misokinesia salga a la luz.

Como hemos comentado antes no se considera un trastorno mental ni algo lo suficientemente grave por sí solo como para necesitar ayuda profesional.

No obstante, si sentirse incómodo ante los movimientos repetitivos de otras personas supone un grado de afectación elevado en la vida social, laboral, académica y familiar sí que sería recomendable acudir a un psicólogo para aprender técnicas de gestión de la ansiedad y aprender a dejar de fijarse en los tics de los demás.

Igualmente, podemos poner en práctica técnicas de relajación y respiración profunda para reducir los síntomas de ansiedad. También se puede usar la técnica de la visualización, que consiste en crear una imagen mental alternativa mientras alguien en la vida real está ejecutando movimientos que nos resultan incómodos. Podemos intentar poner en práctica la asertividad, pidiéndole a aquella persona que hace los movimientos repetitivos que, por favor, los deje de hacer, aunque puede darse el caso de que no siempre sea posible…

RECUPERADO DE: https://psicologiaymente.com/clinica/misokinesia

Mitos sobre el suicidio que deberías conocer. POR: ELENA SANZ

Las cifras sobre suicidio son alarmantes. Cada año cerca de 800.000 personas se quitan la vida y muchas más tratan de hacerlo. Es la segunda causa de muerte entre la población joven y se estima que, cada 40 segundos, una persona en el mundo se suicida. Para poder combatir este grave problema de salud pública que devasta familias enteras, necesitamos información. Por ello, hoy desmontaremos algunos de los más frecuentes mitos sobre el suicidio.

Aún a día de hoy este tema se sigue considerando tabú y se encuentra rodeado de estigma. La ocultación que se produce hace que quienes se plantean quitarse la vida se encuentren aún más solos ante su terrible situación.

Además, el desconocimiento lleva a las personas a actuar de manera contraproducente, a pesar de su intención de ayudar. Por tanto, es hora de desmantelar las ideas erróneas que mantenemos sobre el suicidio.

Algunos mitos sobre el suicidio

Hablar sobre el suicido lo hace más probable

De manera contraria a lo que muchas personas piensan, hablar con una persona sobre sus intenciones suicidas no aumenta el riesgo de que cometa tal acción. Por el contrario, puede ayudar a tomar medidas preventivas.

Preguntar directamente facilita que el otro pueda compartir sus vivencias internas y se genera una catarsis que produce alivio. Al encontrar escucha, disminuye el sentimiento de soledad y aislamiento.

Por tanto, si tienes sospechas de que alguno de tus seres queridos se encuentra en esta circunstancia, no evadas el tema.

Quien de verdad va a suicidarse no habla de ello

Esta creencia es totalmente falsa. No es cierto que quien habla de suicidio realmente no piense en llevarlo a cabo, que lo haga no es necesariamente una medida instrumental para captar nuestra atención.

En realidad, de cada 10 personas que se suicidan, ocho hablan de sus intenciones. Por ello, hemos de tomarnos en serio las comunicaciones de esta índole.

La persona suicida tiene claro que quiere morir

Lo cierto es que la mayoría de ellas se encuentran indecisas entre vivir o morir. Es frecuente que dejen indicios sobre sus planes, colocando en otros la decisión final en función de si logran salvarlos.

Muchos de ellos dejan cartas o realizan otro tipo de conductas alarmantes como elaborar un testamento, vender sus pertenencias o “despedirse” de sus seres queridos.

Más mitos sobre el suicidio

Quien se intenta suicidar una vez, repetirá el intento hasta lograrlo

Esto no es cierto. Son muchos quienes, después de un intento frustrado, desean vivir. La ideación suicida no es permanente.

Cuando la persona empieza a mejorar, ya no hay riesgo

Paradójicamente una gran parte de los suicidios ocurren en los dos meses posteriores a “haber tocado fondo”, cuando incluso parece que la persona empieza a mejorar.

Esto es así porque en este momento la persona se encuentra con la energía que antes no poseía. Por ello es muy importante mantenernos alerta en lugar de bajar la guardia.

Todos los suicidas son enfermos mentales

Es cierto que la relación entre determinados trastornos psiquiátricos y el suicidio está bien establecida. Pero muchas otras veces el suicidio se produce de forma impulsiva tras un momento de crisis.

Cuando la persona se enfrenta a grandes problemas financieros, sentimentales, enfermedades graves o pérdidas de seres queridos, puede sentirse incapaz de hacer frente a la situación.

Se produce un desequilibrio entre la demanda del medio y los recursos personales de afrontamiento. Ante la incapacidad percibida, el suicidio parece la única salida. Entonces, eliminemos el estigma y hagámonos conscientes de que nadie está totalmente libre de riesgo.

RECUPERADO DE: https://lamenteesmaravillosa.com/mitos-sobre-el-suicidio-que-deberias-conocer/?fbclid=IwAR3bNNeo2ccIFGs_7m4ImF_78gXG0J-RZUxnJhfvCDe86EM3jNUTY_DdmTI

Ansiedad social: hojas de registro para consultantes. POR: DAVID APARICIO

El trastorno de ansiedad social, anteriormente conocido como fobia social, se caracteriza por una ansiedad abrumadora y una autoconciencia excesiva en situaciones sociales cotidianas. Las personas con trastorno de ansiedad social tienen un miedo persistente, intenso y crónico de ser observadas y juzgadas por otros y de sentirse avergonzadas o humilladas por sus propias acciones. Su miedo puede ser tan severo que interfiere con el trabajo, la escuela u otras actividades. Si bien muchas personas con trastorno de ansiedad social reconocen que su miedo a estar cerca de personas puede ser excesivo o irrazonable, no pueden superarlo. A menudo se preocupan durante días o semanas ante una situación temida. Además, a menudo experimentan baja autoestima y depresión. 

Para desarrollar un tratamiento exitoso y facilitar el trabajo de los psicoterapeutas hemos traducido y adaptado las hojas de trabajo para consultantes con ansiedad social desarrolladas por Debra A. Hope, Richard G. Heinberg y Cynthia L. Turk en el libro Managing Social Anxiety, Workbook: A Cognitive-Behavioral Therapy Approach (3 edn). Las hojas de trabajo están planeadas para que los consultantes diagnosticados con ansiedad social puedan poner en práctica los conceptos y principios aprendidos durante el proceso terapéutico. Por lo tanto, es importante que el terapeuta esté familiarizado con los principios de los tratamientos basados en evidencia para esta problemática y tenga una clara conceptualización del caso.

RECUPERADO DE: https://www.psyciencia.com/ansiedad-social-hojas-de-registro-para-consultantes/