¿Los trabajos por turnos son malos para nuestra salud? Nahum Montagud Rubio

De noche, nuestro cuerpo pide descanso, y de día quiere estar activado. Esta es una máxima de la cronobiología, la ciencia que estudia los horarios biológicos a los que nuestro organismo está sometido, pero el modo de vida impulsado por nuestras sociedades basadas en la división del trabajo parece que, en ocasiones, no tienen en cuenta este fenómeno.

Ahora bien… ¿hasta qué punto es un problema “forzar” nuestro reloj biológico debido a las exigencias de nuestro puesto de trabajo?

Son muchos los empleos en los que existen los turnos de noche, como en el sector sanitario y el de la seguridad. Tener que estar despierto de noche y dormir de día puede suponer mucho estrés metabólico en caso de que no se gestione bien y, como resultado de ello, pueden haber alteraciones en nuestra salud.

Hoy vamos a ver cómo afectan los trabajos por turnos a nuestra salud y veremos qué se puede hacer para paliar los efectos de los horarios laborales nocturnos.

¿Qué pasa cuando forzamos el reloj biológico?

Normalmente, durante las horas de mayor luz solar, nuestro organismo está preparado para mantenerse activo; esto es así porque existen una serie de mecanismos neuroendocrinos que nos predisponen a acercarnos más o menos a un “estado de alerta” y a tener mayor capacidad de concentración en tareas concretas.

Así, durante el día, nuestro sistema nervioso y nuestra red de glándulas segregadoras de hormonas se coordinan para que nuestro estado psicológico nos permita, en la medida de lo posible, aprovechar el potencial de un entorno bañado por la luz solar, en el que hay muchas cosas por hacer.

Esto cambia cuando llega la noche, momento en el que se prepara para descansar. Nuestro ciclo sueño-vigilia viene fuertemente determinado por las horas de sol, siendo la luz del astro rey la que regula la producción de melatonina, una hormona encargada de la propia regulación del sueño y que nos induce a dormir cuando cae la noche.

Sin embargo, suele suceder que en ciertos entornos laborales como es el sanitario no siempre se puede ir uno a dormir cuando es de noche. Especialmente duro es el mundo de los médicos y enfermeras, donde las urgencias no descansan y, por lo tanto, tampoco se lo pueden permitir los sanitarios. Siempre tiene que haber gente que pueda atender a los pacientes y, por ello, en el sector sanitario existen diferentes turnos, siendo el peor de ellos el de noche puesto que se fuerza al organismo a hacer justo lo contrario a lo que debería, trabajar cuando toca dormir.

Pero, en general, las exigencias de un mundo cada vez más orientado hacia la economía global y hacia la especialización de tareas hacen que muchos puestos de trabajo vayan de la mano de la necesidad de adaptarse a turnos, algunos de los cuales tienen lugar en plena madrugada.

Los trabajos por turnos afectan al bienestar

Posibles consecuencias físicas y mentales de trabajar por turnos

Nuestro cuerpo es una máquina biológica que, cuando es forzada, empieza a manifestar alteraciones a causa del estrés metabólico al que lo sometemos, sobre todo porque descansamos y comemos a horas que no se esperaba. Esto desgasta especialmente en caso de que seamos de los que cambia de turno laboral cada dos por tres, puesto que hacemos que nuestro organismo tenga que poner en hora el reloj biológico constantemente.

Todo ello trae consigo varias alteraciones, entre las cuales podemos destacar:

  • Estado de ánimo: irritabilidad, mal humor, depresión, ansiedad…
  • Problemas de concentración.
  • Problemas de sueño: dificultades para conciliar el sueño de día.
  • Desgana: falta de motivación, más pereza, anhedonia…
  • Problemas de conducta alimentaria: comer a deshoras, más, menos, obesidad…
  • Envejecimiento precoz: piel dañada, caída del pelo, arrugas…

Es de especial mención el síndrome de Burnout (o Síndrome del Quemado), alteración psíquica que manifiestan muchos trabajadores agotados física y psicológicamente por su empleo, algo que quienes tienen constantes cambios de turnos laborales tienen todas las papeletas de padecer. Debido a que están agotados en todos los aspectos de su vida, los trabajadores quemados son más propensos a cometer errores, sobre todo de noche que ya de por sí se tiene un menor rendimiento y peores concentración y reflejos.

A largo plazo, los turnos nocturnos largos traen consigo mayores repercusiones. De acuerdo con una investigación llevada a cabo por la doctora Eva Schernhammer y colegas con 75.000 enfermeras y llevado a cabo durante 22 años, parece ser que los trabajadores a turnos, durante más de 5 años, tenían entre un 10% y 19% más de probabilidades de morir por cualquier cosa, variando según la enfermedad. Lo que vino a decir esta investigación es que había un riesgo significativamente aumentado de fallecer por enfermedades como cardiopatías, cáncer, obesidad y cualquier otra condición médica en este tipo de población.

¿Qué se puede hacer para evitar estos efectos?

Las medidas a tomar para evitar que los trabajos por turnos afecten a nuestra salud dependen del tipo de turnos nocturnos y la frecuencia con la que los hagamos. Cabe decir que lo preferible es que los turnos nocturnos sean cortos y tenerlos solamente un día a la semana.

En estos casos lo mejor que se puede hacer es seguir adaptado al ritmo de vida diurno, evitando que, nada más al acabar el turno nocturno, ir directamente a dormir. Es mejor aguantar un poco y mantenerse despierto hasta que caiga la noche, yéndose a dormir a primera hora de la noche y así manteniendo mejor los biorritmos.

En caso de tener siempre el turno de noche (por ejemplo, guardia nocturno) lo mejor es tratar de mantener ese horario incluso en los posibles días de fiesta. Lo suyo es intentar hacer que tres o cuatro horas de sueño coincidan con las que solemos hacer el resto de la semana, a fin de poder descansar y no notar tanto cansancio las horas del día que vayamos a estar despiertos. Así se puede conseguir cierto equilibrio entre la vida personal y la laboral, aunque cabe decir que trabajando todos los días de noche es difícil.

La peor de las opciones es tener dos turnos de día, dos de tarde y dos de noche. En este caso se vive una situación laboral a medio camino entre el día y la noche, siendo muy complicado. Aún así, hay que intentar vivir con el horario diurno lo máximo posible. En caso de disponerse de dos noches seguidas, debemos tratar de irnos a dormir por la mañana, al acabar el primer turno nocturno, o sino empezaremos muy cansados el siguiente turno nocturno. Para descansar será necesario habilitar un espacio en el que estemos bien aislados del sol, con las persianas bajadas o usando un antifaz.

Sea cual sea nuestro caso, cabe mencionar la importancia del ejercicio, un gran estabilizador del ritmo biológico y que de tan eficaz que es se llega a recomendar para los casos de jet lag. Si nos movemos mientras hacemos el turno nocturno conseguiremos mantenernos despiertos y no perder la concentración, teniendo un efecto más activador que las bebidas cafeinadas.

También debemos vigilar nuestra alimentación, puesto que mantener una dieta saludable no solo es un factor de protección frente a los problemas de salud mental y física, sino también nos ayudará a gestionar mejor los efectos de los turnos de noche. Un ejemplo de ello son los alimentos con tirosina, un aminoácido presente en el queso, el jamón, los huevos y el pan integral y que contribuye a fabricar dos importantes neurotransmisores para mantenernos despiertos: la dopamina y la noradrenalina.

Otros alimentos ideales para regular nuestro sueño, especialmente para conciliarlo, son aquellos que contienen triptófano. Este es un aminoácido que ayuda a producir serotonina y melatonina, los neurotransmisores que nos preparan para el sueño y que nuestro cuerpo segrega de forma natural al atardecer. Algunos alimentos que contienen triptófano son frutas como el plátano, los frutos secos, el pollo, el pavo, el pescado y las verduras de hoja.

Por otro lado, es muy importante modificar lo menos posible nuestros horarios de comida. De este modo minimizaremos el impacto que el trabajo con horarios por turnos tendrá en nuestros procesos fisiológicos y psicofísicos. Puede serte útil tener preparada comida para casos en los que no te dé tiempo a cocinar respetando tu horario, aunque lo ideal es que los alimentos sean lo más frescos dentro de lo posible.

RECUPERADO DE: https://psicologiaymente.com/organizaciones/trabajos-turnos-malos-salud

Necesitamos adaptarnos a la vida sin distanciamiento social. POR: Maria Fernanda Alonso

Las medidas de distanciamiento social demostraron ser esenciales para frenar la propagación de la COVID-19 en todo el mundo, previniendo más de 500 millones de casos. No obstante, con el progreso de la vacunación y sus resultados favorables, muchos países han optado por levantar las medidas más restrictivas de distanciamiento social permitiendo, por ejemplo, reuniones sociales con ciertas condiciones. Pero el hecho de que ahora podamos reunirnos no significa que nuestros cerebros estén especialmente ansiosos por dejar a un lado el ambiente acogedor que armamos para explorar hasta la última serie de Netflix, con el fin de resurgir a la vida social anterior.

Una encuesta nacional realizada en EE.UU. encontró que el 36% de los adultos (incluyendo el 61% de los adultos jóvenes) informaron que se sintieron “seriamente solitarios” durante la pandemia. Podríamos pensar, entonces, que las personas estarían ansiosas por volver a las reuniones sociales; sin embargo casi la mitad de los estadounidenses informaron sentirse incómodos por volver a la interacción en persona, independientemente del avance de la vacunación.

¿Cómo se entiende esto? Los científicos explican que el cerebro es extraordinariamente adaptable, por lo que tanto el aislamiento social como la resocialización pueden afectarlo.

¿Qué nos enseñan las neurociencias sobre la necesidad de socializar?

Los seres humanos tenemos una necesidad evolutivamente cableada de socializar. En el reino animal mantener las redes sociales es fundamental para la supervivencia, ya sea que hablemos de insectos o primates. Los grupos sociales brindan perspectivas de apareamiento, caza cooperativa y protección contra los depredadores.

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Pero la homeostasis social (el equilibrio adecuado de conexiones sociales) debe ser logrado, y para alcanzar esos beneficios son necesarias grandes redes sociales que aumentan la competencia por recursos y compañeros (Matthews & Tye, 2019). Debido a esto, los cerebros humanos desarrollaron circuitos especializados para medir las relaciones y hacer los ajustes correctos, al igual que un termostato social.

La homeostasis social involucra muchas regiones del cerebro (Lee et al., 2021), y en el centro está el circuito mesocorticolímbico o “sistema de recompensa” (Berridge & Kringelbach, 2015), el circuito que te motiva a comer chocolate cuando estás antojado de algo dulce. Del mismo modo, la reducción de la interacción social provoca antojos sociales, lo que produce patrones de actividad cerebral similares a la privación de alimentos (Tomova et al., 2020).

¿Qué pasa con nuestros cerebros durante el aislamiento social?

Como no es posible aislar personas y examinar sus cerebros, los científicos se sirven de estudios con animales de laboratorio para aprender más sobre el cableado social del cerebro. Debido a que los lazos sociales son esenciales en el reino animal, estos mismos circuitos cerebrales se encuentran en todas las especies (Matthews & Tye, 2019).

  • Un efecto destacado del aislamiento social es el aumento de la ansiedad y el estrés. Separar a los animales de sus compañeros de jaula aumenta el cortisol (la principal hormona del estrés) y los comportamientos similares a la ansiedad (Hawkley et al., 2012). Los estudios en humanos también apoyan esto, ya que las personas con círculos sociales pequeños tienen niveles más altos de cortisol y otros síntomas relacionados con la ansiedad similares a los animales de laboratorio socialmente desfavorecidos (Campagne, 2019). 

Evolutivamente, este efecto tiene sentido: los animales que pierden la protección del grupo deben volverse hipervigilantes para valerse por sí mismos (J. T. Cacioppo et al., 2006). Y no solo ocurre en la naturaleza. Un estudio encontró que las personas que se describen a sí mismas como “solitarias” están más atentas a las amenazas sociales como el rechazo o la exclusión (S. Cacioppo et al., 2016).

  • Otra región importante para la homeostasis social es el hipocampo, el centro de aprendizaje y memoria del cerebro (Lee et al., 2021). Los círculos sociales exitosos requieren que aprendas comportamientos sociales, como el desinterés y la cooperación (Phillips, 2018), y que distingas a los amigos de los enemigos. 

Varios estudios en animales muestran que incluso el aislamiento temporal de la edad adulta afecta tanto la memoria social (como reconocer un rostro familiar) como la memoria de trabajo (como recordar una receta mientras se cocina) (Almeida-Santos et al., 2019; Zorzo et al., 2019).

Un seguimiento a expedicionarios antárticos encontró que habían encogido el hipocampo después de solo 14 meses de aislamiento social (Stahn et al., 2019). De manera similar, los adultos con círculos sociales pequeños tienen más probabilidades de desarrollar pérdida de memoria y deterioro cognitivo más adelante en la vida (Evans et al., 2019).

Por más que tu cerebro se adapte al aislamiento, lo mismo puede ocurrir con la reconexión social

La resocialización podría revertir los efectos de la ansiedad y el estrés asociados al aislamiento, sugieren que la resocialización repara estos efectos (Mumtaz et al., 2018).

Un estudio encontró que los titíes anteriormente aislados primero tenían niveles más altos de estrés y cortisol cuando se resocializaban, pero luego se recuperaban rápidamente (Smith et al., 2011). También hallaron que los animales que alguna vez estuvieron aislados pasaron más tiempo aseando a sus nuevos amigos.

La memoria social y la función cognitiva también parecen ser muy adaptables.

Los estudios con ratones (Liu et al., 2018) y ratas informan que, si bien los animales no pueden reconocer a un amigo inmediatamente después de un aislamiento a corto plazo, recuperan rápidamente la memoria después de la resocialización.

Por otra parte, un estudio escocés reciente encontró que los residentes tenían cierto deterioro cognitivo durante las semanas más duras de encierro debido a la pandemia, pero se recuperaron rápidamente una vez que se aliviaron las restricciones (Ingram et al., 2021).

Aún son necesarias más investigaciones en estas áreas, pero mientras tanto podés aprovechar esos pequeños momentos sociales en el ascensor (aunque resulten incómodos), para recordar el camino hacia el restablecimiento de tu homeostasis social.

Referencias bibliográficas:

  • Almeida-Santos, A. F., Carvalho, V. R., Jaimes, L. F., de Castro, C. M., Pinto, H. P., Oliveira, T. P. D., Vieira, L. B., Moraes, M. F. D., & Pereira, G. S. (2019). Social isolation impairs the persistence of social recognition memory by disturbing the glutamatergic tonus and the olfactory bulb-dorsal hippocampus coupling. Scientific Reports9(1), 473. https://doi.org/10.1038/s41598-018-36871-6
  • Berridge, K. C., & Kringelbach, M. L. (2015). Pleasure Systems in the Brain. En Neuron (Vol. 86, Número 3, pp. 646-664). https://doi.org/10.1016/j.neuron.2015.02.018
  • Cacioppo, J. T., Hawkley, L. C., Ernst, J. M., Burleson, M., Berntson, G. G., Nouriani, B., & Spiegel, D. (2006). Loneliness within a nomological net: An evolutionary perspective. En Journal of Research in Personality (Vol. 40, Número 6, pp. 1054-1085). https://doi.org/10.1016/j.jrp.2005.11.007
  • Cacioppo, S., Bangee, M., Balogh, S., Cardenas-Iniguez, C., Qualter, P., & Cacioppo, J. T. (2016). Loneliness and implicit attention to social threat: A high-performance electrical neuroimaging study. Cognitive Neuroscience7(1-4), 138-159. https://doi.org/10.1080/17588928.2015.1070136
  • Campagne, D. M. (2019). Stress and perceived social isolation (loneliness). En Archives of Gerontology and Geriatrics (Vol. 82, pp. 192-199). https://doi.org/10.1016/j.archger.2019.02.007
  • Evans, I. E. M., Martyr, A., Collins, R., Brayne, C., & Clare, L. (2019). Social Isolation and Cognitive Function in Later Life: A Systematic Review and Meta-Analysis. Journal of Alzheimer’s Disease: JAD70(s1), S119-S144. https://doi.org/10.3233/JAD-180501
  • Hawkley, L. C., Cole, S. W., Capitanio, J. P., Norman, G. J., & Cacioppo, J. T. (2012). Effects of social isolation on glucocorticoid regulation in social mammals. Hormones and Behavior62(3), 314-323. https://doi.org/10.1016/j.yhbeh.2012.05.011
  • Ingram, J., Hand, C. J., & Maciejewski, G. (2021). Social isolation during COVID-19 lockdown impairs cognitive function. Applied Cognitive Psychology. https://doi.org/10.1002/acp.3821
  • Lee, C. R., Chen, A., & Tye, K. M. (2021). The neural circuitry of social homeostasis: Consequences of acute versus chronic social isolation. Cell184(10), 2794-2795. https://doi.org/10.1016/j.cell.2021.04.044
  • Liu, Y., Lv, L., Wang, L., & Zhong, Y. (2018). Social Isolation Induces Rac1-Dependent Forgetting of Social Memory. Cell Reports25(2), 288-295.e3. https://doi.org/10.1016/j.celrep.2018.09.033
  • Matthews, G. A., & Tye, K. M. (2019). Neural mechanisms of social homeostasis. Annals of the New York Academy of Sciences1457(1), 5-25. https://doi.org/10.1111/nyas.14016
  • Mumtaz, F., Khan, M. I., Zubair, M., & Dehpour, A. R. (2018). Neurobiology and consequences of social isolation stress in animal model—A comprehensive review. En Biomedicine & Pharmacotherapy (Vol. 105, pp. 1205-1222). https://doi.org/10.1016/j.biopha.2018.05.086
  • Phillips, T. (2018). The concepts of asymmetric and symmetric power can help resolve the puzzle of altruistic and cooperative behaviour. Biological Reviews of the Cambridge Philosophical Society93(1), 457-468. https://doi.org/10.1111/brv.12352
  • Smith, A. S., Birnie, A. K., & French, J. A. (2011). Social isolation affects partner-directed social behavior and cortisol during pair formation in marmosets, Callithrix geoffroyi. Physiology & Behavior104(5), 955-961. https://doi.org/10.1016/j.physbeh.2011.06.014
  • Stahn, A. C., Gunga, H.-C., Kohlberg, E., Gallinat, J., Dinges, D. F., & Kühn, S. (2019). Brain Changes in Response to Long Antarctic Expeditions. En New England Journal of Medicine (Vol. 381, Número 23, pp. 2273-2275). https://doi.org/10.1056/nejmc1904905
  • Tomova, L., Wang, K. L., Thompson, T., Matthews, G. A., Takahashi, A., Tye, K. M., & Saxe, R. (2020). Acute social isolation evokes midbrain craving responses similar to hunger. Nature Neuroscience23(12), 1597-1605. https://doi.org/10.1038/s41593-020-00742-z
  • Zorzo, C., Méndez-López, M., Méndez, M., & Arias, J. L. (2019). Adult social isolation leads to anxiety and spatial memory impairment: Brain activity pattern of COx and c-Fos. Behavioural Brain Research365, 170-177. https://doi.org/10.1016/j.bbr.2019.03.011

Fuente: The Conversation

RECUPERADO DE: https://www.psyciencia.com/neurociencias-adaptarse-vida-sin-distanciamiento-social/

¿Dependes emocionalmente de los demas? POR: ELENA SANZ

La dependencia emocional es un concepto que ha ido ganando relevancia y notoriedad a lo largo de los últimos tiempos. Sin embargo, muchas personas lo malinterpretan e incluso lo consideran positivo. Es necesario, por tanto, tener claro el significado de este término para poder dilucidar si verdaderamente amas, o dependes emocionalmente de los demás.

El concepto de amor romántico instaurado en libros, películas e incluso historias infantiles ha desvirtuado el verdadero significado de amar. No solo en las relaciones de pareja, sino en amistades o vínculos familiares, es frecuente creer que conductas directamente asociadas a la dependencia son positivas y deseables.

Bajo la premisa del amor aceptamos comportamientos intrusivos y abusivos por parte de los demás. Incluso llegamos a profesarlos, desde la absoluta certeza de que solo estamos expresando cariño. Sin embargo, los celos, el control o el chantaje emocional surgen únicamente desde un vacío interior.

¿Por qué dependes emocionalmente?

Niña con dependencia emocional

El origen de la dependencia emocional suelen encontrarse en la infancia, concretamente en el establecimiento de un apego inseguro con nuestras figuras principales. Los bebés son criaturas indefensas y absolutamente dependientes. Requieren de los demás para satisfacer sus necesidades más básicas de protección, alimento y afecto.

Cuando los padres son capaces de atender de una forma adecuada y coherente las demandas del pequeño, este aprende a sentirse seguro, amado e importante. Va interiorizando durante su crecimiento un sentimiento de valía personal que le conducirá a establecer en el futuro vínculos sanos y sólidos.

En cambio, si las figuras de apego ignoran las necesidades del bebé o las atienden siguiendo un patrón intermitente, se establece un apegoinseguro. El niño comienza a sentir la indefensión y la incertidumbre de no saber si alguien acudirá cuando él lo necesite.

Se gesta entonces una personalidad ansiosa cuyo principal objetivo en el futuro será asegurarse de que sus personas queridas no lo abandonen. El sentimiento de no ser digno de amor y el vacío en sus necesidades básicas de afecto lo acompañarán durante toda su vida.

Signos de alerta

Existen diversos comportamientos que definen a una persona emocionalmente dependiente ya en la edad adulta:

  • Con frecuencia me siento débil, desvalido o temeroso. Necesito de los demás para sentirme fuerte.
  • Sufro mucho con la crítica y el rechazo, preciso que los demás aprueben quién soy y las decisiones que tomo.
  • Con mis padres tuve una relación ambivalente, en la cual sentía a partes iguales una enorme necesidad y un gran rechazo.
  • Exijo muestras constantes de amor a mi pareja o a mis seres queridos, puesto que nunca me siento seguro de su amor por mi.
  • Siento un gran temor a ser abandonado y por ello trato de controlar a los demás.
  • Mi estado de ánimo depende completamente de cómo los demás se comporten conmigo.
  • En el fondo me siento insuficiente y temo que los demás se den cuenta y se alejen de mi.

¿Qué puedes hacer si dependes emocionalmente de los demás?

Mujer con apego emocional por su pareja

Toma conciencia de lo que está ocurriendo y de su origen. Una vez que aceptes que existe ese vacío emocional en tu interior, podrás comenzar a llenarlo. El primer paso es sanar el pasado , aceptar que las cosas fueron de un modo determinado y que tus padres hicieron lo que pudieronAhora tú eres el adulto y es tu responsabilidad ocuparte de ti.

La dependencia emocional consiste en buscar frenéticamente en otros aquello que no hay en nosotros mismos. Por tanto, comienza a darte tú todo lo que necesitas de los demás. Trabaja tu autoestima, aprende a amarte y a aprobarte. Conviértete en tu mejor amigo y en tu mayor fan. Es muy importante que te coloques en el número uno de tu lista de prioridades y comiences a tratarte como tal.

Por último, transforma la manera en que ves las relaciones. Comprende que el amor solo es válido cuando se da porque nos sobra, y no porque nos falta. Entiende que las personas pueden acompañarnos en nuestro camino, pero nunca caminar por nosotros. Valórate y valora a las personas que te rodean como seres independientes.Recuerda que eres lo más preciado que tienes y que únicamente mereces lo mejor, no reclames ni aceptes migajas. Si te tienes a ti mismo, nadie te puede abandonar.Te podría interesar.

RECUPERADO DE: https://lamenteesmaravillosa.com/dependes-emocionalmente-de-los-demas/

Cómo se forman los recuerdos y cómo los perdemos. POR: Maria Fernanda Alonso

Si hablamos específicamente del ámbito laboral, la relación que tengas con tu jefe es, probablemente, la que más puede afectar tu bienestar personal. La forma en que una persona subordinada es dirigida por su superior puede determinar su rendimiento, su compromiso con la empresa y su nivel de autoconfianza. Frecuentemente, los trabajadores informan que una de las razones más importantes por las que dejan un trabajo es su jefe.

Un jefe con tendencias narcisistas suele dar una buena primera impresión, sin embargo, sus verdaderos rasgos se ven expuestos con el tiempo, revelando que su interés por los demás tiende a ser superficial, y que se preocupan sobre todo por ellos mismos (Watts et al., 2013). Hay quienes caracterizan al “liderazgo tóxico” como aquel ejercido con nula receptividad de comentarios, mentiras o inconsistencias, autocracia, manipulación, intimidación, acoso y narcisismo.

Estudios recientes han encontrado que uno de los grandes problemas de los jefes narcisistas es que no cuentan con las herramientas para desarrollar buenas relaciones con sus empleados, sostenibles en el tiempo, ya que su comportamiento tiende a ser egoísta y su desprecio por los demás erosiona la base de todas las relaciones buenas: la confianza (Hamstra, et al., 2021).

Las personas narcisistas se consideran más importantes, talentosos y atractivos que los demás, pero también se sienten inseguros de sí mismos y tienen una gran necesidad de ser admirados. De forma simultánea anhelan la reafirmación y validación de su autoimagen inflada por parte de otras personas, y se sienten con derecho a atención y admiración. 

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Esta dualidad de anhelar y sentirse con derecho a la admiración lleva a los individuos narcisistas a considerarse a sí mismos nacidos para ser líderes y a sentirse con derecho a posiciones de liderazgo, posiciones en las que pueden ser vistos y admirados (Grapsas et al., 2020). 

El liderazgo narcisista se caracteriza por el egoísmo, comportarse como si se tuviera prerrogativas, la arrogancia y la explotación de otras personas en beneficio personal (Rosenthal & Pittinsky, 2006).

Desafortunadamente, tendemos a interpretar el exceso de confianza de un individuo narcisista como una señal de que, de hecho, es competente y que sería un buen líder. Los narcisistas cautivan a los demás con su seductor encanto, su visión audaz y su inquebrantable confianza en sí mismos. Todo esto, combinado con sus buenas primeras impresiones, los llevan a ascender jerárquicamente y, como resultado, los rasgos narcisistas son relativamente comunes entre los jefes

Entonces, la aspiración de los narcisistas por puestos de liderazgo combinada con las buenas primeras impresiones que hacen puede hacer que suban en las jerarquías, lo que da como resultado que los rasgos narcisistas sean relativamente comunes entre los jefes (Grijalva et al., 2013).

Pero un liderazgo eficaz requiere desarrollar relaciones de colaboración, reciprocidad y confianza con los demás, y la evidencia muestra que los jefes narcisistas son considerados menos confiables por quienes trabajan para ellos. Esto se debe a que desarrollar la confianza requiere integridad y preocupación por los otros, y nada de esto es natural para las personas narcisistas quienes tienden a anteponer sus propios intereses sobre los de los demás e incluso no tienen problema en pisotear a otros cuando sea necesario para lograr un beneficio personal. Consecuentemente, un jefe narcisista y poco confiable hará que las personas se sientan inseguras para tomar riesgos, cometer errores y expresarse abiertamente.

¿Se puede detectar a un narcisista?

Existen diversas pruebas de selección utilizadas en los reclutamientos organizacionales que procuran detectar a las personas con estos rasgos para evitar asignarlos a puestos de liderazgo. Y, desde luego, las personas narcisistas no son tímidas en admitir que quieren ser admiradas o incluso que pasan por alto los intereses de los demás. De hecho, en general, los narcisistas no se presentan como agradables o modestos (Paulhus & John, 1998). Sin embargo, los narcisistas no son incompetentes y tienen la capacidad de aprender que pueden ser aún más efectivos en la consecución de sus metas egoístas si se presentan de una manera socialmente aceptable o, en otras palabras, si camuflan su falta de interés.

Un hallazgo constante es que algunos jefes narcisistas desarrollan técnicas para manejar la impresión que otros tienen de ellos: buscan activamente comportarse de manera que los haga parecer sinceros a los demás. Cuando tienen éxito con estas técnicas, los empleados tienden a percibirlos como más confiables que sus contrapartes altamente narcisistas que no utilizan técnicas para manejar las impresiones de los demás y, debido a esto, sus empleados se sienten más seguros para expresarse abiertamente. 

¿Cómo es el falso interés?

Puede ser difícil distinguir cuando alguien está fingiendo interés o lo está demostrado de forma genuina, sin embargo hay ciertas pistas que pueden servir de guías. En general, el hecho de que los individuos narcisistas necesiten aprender a dar a los demás la impresión de que les importan, significa que no pueden depender del comportamiento y las respuestas espontáneas. Esto quiere decir que es probable que su comportamiento aparentemente sincero parezca incómodo o guionado. 

Por ejemplo, es probable que alguien que realmente se preocupe por ti te pregunte espontáneamente cómo estás y qué hay de nuevo en tu vida. Es menos probable que una persona a la que no le importes realmente, te lo pregunte de forma espontánea. Es más, puede ocurrir que sólo te hagan estas preguntas después de tí porque tu pregunta les recuerda que deben expresar interés recíproco. Además, es poco probable que te hagan preguntas de seguimiento después de haber mostrado su comportamiento superficialmente afectuoso. Después de todo, no están realmente interesados ​​en ti.

Por otro lado, es probable que alguien que se preocupe de verdad escuche y sea más empático. Por el contrario, si te encuentras contando una historia sobre tu propia experiencia y la experiencia de repente parece ser sobre el otro, su respuesta aparentemente empática a tu historia podría ser solo una oportunidad para que esta persona cuente una historia sobre sí mismo. Del mismo modo, es posible que su reacción a tu historia no sea empática en absoluto, sino superficial y solo se ciña a los hechos.

Sin embargo, al mismo tiempo, si solo te dejan hablar y nunca comparten sus vivencias ni se relacionan con lo que estás diciendo, es muy posible que te hayan hecho creer que están interesados ​​en ti, pero en realidad no les importa lo que estás compartiendo. Es probable que alguien que se preocupe por ti y sea digno de confianza también exprese su confianza compartiendo sobre su propia vida, por ejemplo, porque es probable que las personas confiables vean las relaciones como una calle de doble sentido.

La mayoría de las personas tienen una inclinación natural a confiar en otros que muestran signos de afecto, por lo que somos vulnerables a la suposición de que los narcisistas tienen buenas intenciones, especialmente aquellos narcisistas que se esfuerzan por parecer sinceros. Cierta conciencia de este efecto y de las formas en que podríamos reconocer el falso interés es útil para proteger a las personas bien intencionadas de ser explotadas y manipuladas.

Referencias:

  • Grapsas, S., Brummelman, E., Back, M. D., & Denissen, J. J. A. (2020). The «Why» and «How» of Narcissism: A Process Model of Narcissistic Status Pursuit. En Perspectives on Psychological Science (Vol. 15, Número 1, pp. 150-172). https://doi.org/10.1177/1745691619873350
  • Grijalva, E., Harms, P., Newman, D. A., & Gaddis, B. (2013). Narcissism and Leadership: A Meta-Analytic Review of Linear and Nonlinear Relationships. En Academy of Management Proceedings (Vol. 2013, Número 1, p. 11731). https://doi.org/10.5465/ambpp.2013.11731abstract
  • Hamstra, M. R. W., Schreurs, B., Jawahar, I. M., Laurijssen, L. M. y Hunermund, P. (2021). Manager narcissism and employee silence: A socio-analytic theory perspective. Journal of Occupational and Organizational Psychology, 94, 29–54. https://bpspsychub.onlinelibrary.wiley.com/doi/epdf/10.1111/joop.12337
  • Paulhus, D. L., & John, O. P. (1998). Egoistic and Moralistic Biases in Self‐Perception: The Interplay of Self‐Deceptive Styles With Basic Traits and Motives. En Journal of Personality (Vol. 66, Número 6, pp. 1025-1060). https://doi.org/10.1111/1467-6494.00041
  • Rosenthal, S. A., & Pittinsky, T. L. (2006). Narcissistic leadership. En The Leadership Quarterly (Vol. 17, Número 6, pp. 617-633). https://doi.org/10.1016/j.leaqua.2006.10.005
  • Watts, A. L., Lilienfeld, S. O., Smith, S. F., Miller, J. D., Keith Campbell, W., Waldman, I. D., Rubenzer, S. J., & Faschingbauer, T. J. (2013). The Double-Edged Sword of Grandiose Narcissism. En Psychological Science (Vol. 24, Número 12, pp. 2379-2389). https://doi.org/10.1177/0956797613491970

Fuente: Psypost

RECUPERADO DE: https://www.psyciencia.com/silencio-de-empleados-jefe-narcisista/

Alucinaciones en población general. POR: Alejandra Alonso

Las alucinaciones son un síntoma común en la esquizofrenia y los trastornos relacionados, sin embargo no es necesario tener trastornos mentales para experimentarlas. De hecho, un estudio observó una prevalencia promedio del 9.6% en población general (abarcó personas desde los 5 años hasta más de 60 años) en la percepción de declaraciones verbales en ausencia del estímulo externo correspondiente. 

Sin embargo, no es todavía claro qué predispone a las personas de la población general, sin trastornos mentales a experimentar dichas alucinaciones. Un grupo de investigación exploró los mecanismos cognitivos y experiencias pasadas relacionados con las experiencias alucinatorias.

¿Cómo realizaron el estudio?

Se contó con la participación de 1,394 personas, procedentes de 46 países diferentes.

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Se incluyeron evaluaciones de experiencias alucinatorias (auditivas, visuales u olfativas), una medida de experiencias adversas en la infancia (por ejemplo, ser constantemente criticados por sus cuidadores) y 4 tareas cognitivas que estudios previos habían vinculado a las alucinaciones en población general: 

  1. Memoria de origen (recordar si realmente escucharon o solo imaginaron escuchar varias palabras).
  2. Escucha dicótica (evalúa el grado en que el procesamiento del lenguaje está lateralizado).
  3. Intervalos de dígitos hacia atrás (evalúa memoria de trabajo verbal).
  4. Detección de señales auditivas (mide la habilidad de la persona para decir si un clip de discurso estaba sonando durante estallidos largos de ruido). 

¿Qué encontraron?

El equipo de investigación observó que haber vivido traumas en la infancia y el desempeño en la tarea de detección de señales auditivas estaban vinculados con las alucinaciones. La tarea fue completada por solo 594 participantes, los que visitaron los laboratorios, ya que otros participaron en línea. La gente que puntuaba más alto en las escalas de alucionaciones, presentaba también una tasa alta de falsas alarmas (eran más propensos a reportar escuchar voces cuando realmente no se había presentado el estímulo). 

Este hallazgo apoya la teoría de que las alucionaciones están vinculadas con una confianza excesiva del cerebro en las expectativas de lo que será percibido vs el estímulo sensorial real. Esta alta tasa de falsas alarmas y una historia de traumas en la infancia también suelen verse en pacientes con esquizofrenia.

Por otro lado, el estudio no observó otras asociaciones que sí habían sido vistas en estudios previos en poblaciones clínicas o población general pero con muestras pequeñas. Es decir, no se encontraron asociaciones con los resultados del test de escucha dicótica, memoria de origen o memoria de trabajo.

La falta de claridad en los datos se debe mayormente a la utilización de muestras pequeñas, falta de estandarización de los estudios en pacientes y las escasas replicaciones. Para el equipo, ocuparse de esos detalles no solo mejorará la replicabilidad de los estudios, sino que también nos ayudará a clarificar los mecanismos subyacente a las alucinaciones.

Referencia: Moseley P, Aleman A, Allen P, et al. Correlates of Hallucinatory Experiences in the General Population: An International Multisite Replication Study. Psychological Science. 2021;32(7):1024-1037. doi:10.1177/0956797620985832

Fuente: BPS

RECUPERADO DE: https://www.psyciencia.com/alucinaciones-en-poblacion-general/

Respuesta neuronal maternal como posible predictor de ansiedad y depresión posparto. POR: Alejandra Alonso

Todavía hay mucho que aprender sobre la neurobiología subyacente a la depresión y ansiedad posparto. El cerebro humano es capaz de reconocer y responder a las necesidades de un bebé e involucrarse en conductas de cuidado incluso aunque el costo sea alto, explica Megan Finnegan, una científica que junto con su equipo estudió la respuesta neuronal a interacciones con infantes como predictor de las ya nombradas condiciones

La científica continúa explicando que la respuesta cerebral típica a los infantes cambia de una forma característica en las mujeres que experimentan depresión posparto. La ansiedad posparto también es muy común. Investigaciones epidemiológicas sugieren que la comorbilidad entre ambas condiciones se da con mucha más frecuencia que experimentar solo una de ellas. Y esto, a su vez, es consistente con lo que pasa con los trastornos de ansiedad y depresión en otras poblaciones.

¿Cómo realizaron el estudio?

Se utilizaron imágenes de resonancia magnética funcional (IRMf) para monitorear la actividad cerebral de las madres mientras veían videos de sus bebés de 3 meses realizando acciones que evocaban emociones agradables y desagradables. En la condición donde se evocaban emociones agradables, las madres miraban un vídeo de sus bebés jugando al “peek-a-boo”. En la condición donde se evocaban emociones desagradables, veían un vídeo donde los brazos de sus bebés eran sostenidos suavemente a los lados, una situación que se sabe que provoca frustración. Ellas completaron evaluaciones de seguimiento a los 6, 12 y 18 meses después del parto. 

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Finnegan explica que ellos desconocían si las diferencias en la respuesta cerebral de las madres podría atribuirse a experiencias pasadas con enfermedades mentales, potencialmente por cambios perdurables en el tiempo en la función neuronal luego de la enfermedad o, tal vez, a través de una predisposición preexistente a experimentar depresión. Por otro lado, la respuesta cerebral de la madre a su bebé podría ser un signo de una trayectoria más amplia de estrés que, sin intervención, llevaría al empeoramiento de los síntomas luego. Para ponerlo a prueba, decidieron ver cómo la habilidad del cerebro materno para responder diferencialmente a situaciones placenteras y no placenteras con su bebé se relacionaba con síntomas pasados, actuales y futuros de depresión.

¿Qué observaron?

Las madres que mostraron mayor activación neuronal al presentarles videos positivos, tendían a experimentar menos síntomas de depresión y ansiedad subsecuentes. En contraste, los síntomas eran más comunes entre madres cuya respuesta neuronal a videos positivos y negativos era similar.

En vez de ser menos sensibles, las madres que luego reportaban más síntomas de depresión posparto tendieron a ser más sensibles a los videos negativos, comparadas con las madres que mostraron menos síntomas. Para los autores esta sensibilidad a contextos emocionalmente desagradables con relación a sus bebés, puede jugar un rol en la depresión y ansiedad posparto.

Por otro lado, hubo muy poca evidencia de la influencia de la depresión y la ansiedad pasadas en la forma en que el cerebro de la madre respondía a sus bebés. Esto indica que, en lugar de ser un síntoma de una enfermedad mental recurrente, la respuesta cerebral posparto actual puede ser parte de una trayectoria más amplia de empeoramiento de los síntomas. Estos hallazgos significarían que remodelar la forma en que las mujeres responden a las emociones de sus bebés podría ser una vía fructífera para interrumpir el curso de la depresión y la ansiedad posparto.

Finnegan y sus colegas también encontraron que los síntomas posparto elevados no estaban asociados con la respuesta emocional autoinformada de las madres a los videos o su evaluación de las emociones de su bebé. Esta disociación de la valoración consciente de las emociones de su bebé o de sus propias emociones destaca la importancia de considerar las medidas cerebrales para detectar sesgos de respuesta subyacentes que pueden ayudar a impulsar la psicopatología posparto.

Limitaciones del estudio

El trabajo se realizó con un número modesto de participantes (24 madres) y es esencial que este trabajo se repita en cohortes más grandes y diversas para caracterizar con mayor precisión los límites del tejido cerebral involucrado en este fenómeno.

Por razones estadísticas, el equipo tuvo que examinar la relación entre depresión y ansiedad en modelos separados y comparar la superposición en términos cualitativos. El trabajo futuro podría mejorar esto extrayendo los componentes compartidos de las puntuaciones de ansiedad y depresión para estimar los niveles de lo que los psicólogos denominan angustia internalizante. Comprender cómo la internalización de la angustia se relaciona con los cambios en la respuesta cerebral de una madre a su hijo puede ayudarnos a describir y predecir mejor la evolución de los trastornos afectivos posparto en el transcurso del desarrollo materno-infantil.

Referencia del estudio: Finnegan, M., Kane, S., Heller, W. & Laurent, H. (2021). Mothers’neural response to valenced infant interactions predicts postpartum depression and anxiety. PLOS ONE. DOI: https://doi.org/10.1371/journal.pone.0250487

Fuente: PsyPost

RECUPERADO DE: https://www.psyciencia.com/dna-v-un-modelo-de-flexibilidad-psicologica/

Cultiva tus cinco sentidos no sensoriales. POR: SERGIO De Dios GONZALEZ

Si le preguntamos a cualquier persona por los cinco sentidos, lo más seguro es que nos responda: oído, vista, tacto, gusto y olfato. No fallaría al responder a nuestra pregunta, sin embargo, existe otra perspectiva alejada de lo meramente sensorial.

Hace unos días, apareció un vídeo de una ponencia sobre educación en la infancia. En él, se planteaba la cuestión del estilo educativo por el cuál se podían guiar los padres a la hora de transmitir a sus hijos valores, normas sociales, moralidad y ética.

La reflexión en los últimos minutos, quedó resumida en la idea de tomar como referencia cinco sentidos como caminos en los que crecer para luego, siendo ya adultos, pudiéramos manejarnos en casi cualquier situación.

“El buen sentido es lo que mejor repartido está entre todo el mundo, pues cada cual piensa que posee buena provisión de él”

-Rene Descartes-

El sentido común

Algunos dicen que es el menos común de los sentidos. Lo tenemos y alguna que otra vez le hemos dicho a alguien como consejo directo que lo usara. Pero ¿qué es el sentido común?¿qué lo define? Es difícil encontrar una descripción.

Podemos quedarnos con el concepto de que es una idea general sobre algún tema. Es una norma que integra educación, experiencia e instinto presente en todos nosotros que sirve como nexo entre semejantes. Se asocia con acierto, serenidad, obviedad y simpleza. No aquella que es básica, sino la que no complica algo innecesariamente.

Mujer con una flor en la mano mirando al infinito

Aún así, siempre quedan pequeños detalles en los que por muy general que sea el sentido común, tenemos diferencias según la persona y el momento. Y por muy razonable y accesible que sea para consultar, en ocasiones decidimos en su contra dominados por la situación o la emoción, su más potente oponente. Pero si no nos equivocamos por nosotros mismos, no desarrollaremos este sentido y seremos dependientes de los demás de por vida.

Hay tantos sentidos comunes como personas, razones y experiencias vividas, por tanto, para cultivar nuestro sentido común es importante:

  • No juzgar el de los demás
  • Valorar nuestras opciones
  • No guiarnos por el de los demás
  • Elegir la más conveniente
  • Actuar consecuentemente

El sentido del deber

Obligación y responsabilidad. Con estas palabras podríamos construir distintas definiciones para el sentido del deber. Es tan perjudicial la ausencia del mismo como su exceso. Es conveniente ser cautos y distinguir el sentido del deber, de los “debería de….”.

La culpa, la autoexigencia y la hiperresponsabilidad están muy lejos del equilibrio emocional que aporta estar tranquilo con uno mismo siguiendo las pautas del sentido del deber…. No lo olvidemos…

“No es tan culpable el que desconoce un deber como el que lo acepta y lo pisa”

-Concepción Arenal-

Educar a los niños en este sentido no es tarea fácil. Normalmente va en contra de “sus principios”, pero es algo que a la larga como adultos, agradeceremos a nuestros mayores para poder disfrutar de la serenidad de poner en práctica este camino más allá de la impresión de obligatoriedad.

El sentido del humor

El sentido de humor respecto al mundo y con uno mismo es uno de los síntomas de salud más fundamentales que existen, y a su vez menos valorado. No se trata de reírse de todo de forma superficial y simplificar de forma casi irracional lo que nos rodea.

Mujer sonriendo

“La lucidez nos enseña que todo lo que no es trágico es irrisorio. Y el humor añade, con una sonrisa, que no es ninguna tragedia… La verdad del humor es esta: la situación es desesperada, pero no grave”

-André Comte-Sponville-

Darle sentido del humor a la vida no significa despreocupación o insensibilidad. No se trata de ser gracioso o elocuente permanentemente, se trata de trabajar cómo percibimos e interpretamos las situaciones, junto a la manera de exprimirlas de la forma más agradable y apacible posible. Es una actitud que puede ser cultivada en cualquier momento. ¿Cómo?:

  • Conócete a ti mismo. ¿Qué o quién te hace gracia?
  • Observa a alguien que lo tenga desarrollado y aprende cuándo y cómo ponerlo en práctica. Toma películas o libros como referencia y fíjate en qué hace el personaje para afrontar la situación.
  • No busques la gracia permanente, no es eso. Relájate y disfruta, eso permitirá reírte de distintas situaciones y aprender.
  • Considera el humor como herramienta de aprendizaje.
  • No utilices a los demás de forma ofensiva

El sentido moral

El hombre es un animal que esta continuamente tomando decisiones. ¿Qué nos lleva a tomar un camino u otro ante situaciones complejas? El sentido moral.

Los valores morales son las cualidades que pueden poseer ciertas acciones y relaciones humanas que los hacen preferibles a otras y cuya realización hace bueno al ser humano.

Para conocer realmente la moralidad de una persona, es necesario analizar su vida para conocer cuales han sido sus elecciones más frecuentes. Es bastante común encontrarse con personas que hablan de tener un sentido moral, y que sus acciones indican algo completamente distinto.

Es conveniente hacer un ejercicio de sinceridad personal y reflexionar sobre lo que realmente significan palabras como sinceridad, tolerancia o respeto, y hasta que punto somos coherentes con nosotros mismos, porque es relativamente fácil que en ocasiones entremos en conflicto al llevar la teoría a la práctica.

El sentido del ridículo

Mujer tímida escondida

Por último, señalar un sentido también imprescindible para desenvolvernos de una forma equilibrada en el día a día: el miedo al ridículo, la tensión de fallar o la ansiedad a ser juzgado si hacemos algo que no encaja con el entorno.

Al igual que sucede con el sentido del deber, el exceso o el defecto de este sentido es perjudicial. Para equilibrarnos lo recomendable es:

  • Cultiva tus habilidades sociales
  • Analiza las situaciones que temes
  • Utiliza el sentido del humor
  • Revisa aquello que te genera inseguridad y pon en marcha mecanismos para afrontarlo
  • Considera que los demás no siempre evalúan, analizan y juzgan nuestros movimientos
  • Cuenta con que es imposible gustar el gusto
  • Piensa si el criterio de los demás es definitivo, y en qué te basas para justificarlo

Todos y cada uno de estos cinco sentidos pueden ser desarrollados. Todos y cada uno tienen un espacio en nuestro día a día. Si alguno flaquea o pecamos por exceso o por defecto, nunca es tarde para corregirnos porque en cuanto a crecimiento personal siempre merece la pena. Ya lo dijo Lao Tse, “la manera de hacer es ser”.

RECUPERADO DE: https://lamenteesmaravillosa.com/cultiva-tus-cinco-sentidos-no-sensoriales/

El fascinante experimento sobre la comunicación cerebro a cerebro. POR SERGIO De Dios GONZALEZ

Esta no es la reseña de una película de ciencia ficción, sino la referencia a un fascinante experimento sobre la comunicación cerebro a cerebro. Se trata de un nuevo campo de investigación que ya ha arrojado resultados prometedores y del cual seguramente oiremos hablar mucho en el futuro.

El experimento sobre la comunicación cerebro a cerebro fue dirigido por el doctor Andrea Stocco, profesor asistente de psicología en el Instituto de Aprendizaje y Ciencias del Cerebro de la Universidad de Washington, en Seattle.

Lo que el equipo de investigación hizo fue, nada más ni nada menos, que conectar cerebros a distancia y lograr que se transmitieran los pensamientos entre sí. Para ello emplearon las señales eléctricas del sistema nervioso y utilizaron la Internet como medio de transmisión. ¿Cómo lo lograron? Enseguida lo veremos.

La literatura de cienciaficción es la crónica más fiel de nuestros tiempos y a veces también una guía premonitoria del futuro”.

-René Rebetez-

Dos cerebros unidos con cuerdas

El experimento sobre la comunicación cerebro a cerebro  

El experimento sobre la comunicación cerebro a cerebro se basa en el concepto de “interfaz intercerebral”. En términos generales, consiste en digitalizar la actividad nerviosa eléctrica de los pensamientos de una persona. Se parte de la base de que la actividad cerebral puede ser detectada en términos de señales eléctricas.

Lo que sucede enseguida es que esas señales eléctricas se trasmiten vía Internet hasta el cerebro de otra persona que está en un lugar distante. La hipótesis señalaba que ese otro podría decodificar esas señales y captar el pensamiento de quien lo había emitido, como si se lo estuviera diciendo.

El experimento sobre la comunicación cerebro a cerebro comprobó con éxito la premisa. En efecto, se produjo la transmisión a distancia de pensamientos simples. El director del experimento dijo que “La capacidad de comunicar fácil y directamente unos conceptos e imágenes muy complejos de un cerebro a otro es algo que está muy lejos en el futuro”. Sin embargo, ya se abrió la puerta para lograrlo.

La interfaz cerebral

La palabra “interfaz” hace referencia a un dispositivo que recibe señales generadas por un aparato y luego las traduce para que sea comprensibles por otro. Cuando se habla de interfaz cerebral a lo que se alude es a la capacidad de emplear el cerebro como uno de estos dispositivos.

Lo que buscaba el experimento sobre la comunicación cerebro a cerebro era algo así como que dos personas “hablaran” a distancia y sin pronunciar una palabra. Se trataba entonces de enviar y recibir “mensajes neurales”, codificados a través de señales eléctricas.

Las señales eléctricas se recogen mediante una tecnología que sea capaz de leer las ondas cerebrales. En este caso, se emplearon electroencefalogramas. La información capturada en forma de señales se transmitió a otra persona a través de Internet.

Los detalles del experimento

Para llevar a cabo el experimento se contó con la participación de 10 voluntarios; la mitad de ellos eran hombres y la otra mitad, mujeres. Las edades de estas personas estaban comprendidas entre los 19 y los 39 años y todos gozaban de buena salud.

Lo que se hizo fue formar parejas de forma aleatoria y luego ubicar a cada par en dos localizaciones diferentes, separadas por una milla. Después conectaron a cada participante a una máquina de encefalograma. Ninguno de los voluntarios podía ver o escuchar a los demás.

El miembro “A” de cada pareja debía pensar en un objeto, que perteneciera a una categoría específica. Por ejemplo, si se le proponía la categoría “animales”, tenía que pensar en un objeto de ese grupo, como perro, gato, ganso, etc. El participante “B”, por su parte, debía enviar preguntas por Internet para trata de averiguar de qué objeto se trataba.

Quien había pensado en el objeto, es decir el voluntario “A”, tenía que contestar a las preguntas que le formulaban con un “sí” o un “no”, pero sin pronunciar palabra. El aparato, entonces, enviaba la señal afirmativa o negativa al cerebro del voluntario “B”. Los “sí” originaban un parpadeo de luz y los “no” no lo hacían.

Dos personas conectadas

Los resultados

En total se hicieron 20 rondas de transmisión de cerebro a cerebro. El resultado fue que en el 70 % de las rondas hubo aciertos y que los receptores lograban identificar el objeto pensado por el participante “emisor”.

Así mismo, en el 93 % de las preguntas, el receptor fue capaz de identificar correctamente si el emisor había contestado “sí” o “no”. El experimento apunta a que en un futuro sea posible emitir y recibir mensajes, de cerebro a cerebro, incluso sin necesidad de usar Internet. Los científicos piensan que se ha abierto una puerta que cambiará nuestra forma de comunicarnos.

RECUPERADO DE: https://lamenteesmaravillosa.com/el-fascinante-experimento-sobre-la-comunicacion-cerebro-a-cerebro/

Respuesta sexual femenina y masculina: ¿en qué se diferencian? POR: LORETO MARTIN

El sexo es ese gran desconocido al que, a veces, tememos. Un temor que con frecuencia se traduce en ansiedad anticipatoria. En muchos casos, una medida para prevenirla o disminuir su intensidad es la información. Así, en este artículo explicamos las fases por las que tanto hombres como mujeres pasan en un encuentro sexual, y con ello desarticulamos ciertos mitos que el pudor y la vergüenza han podido reforzar.

El modelo de respuesta sexual humana se desarrolla a partir de los estudios de William Masters y Virginia Johnson (1996). Ellos fueron los precursores del estudio de la respuesta sexual femenina y masculina, y tras 12 años de investigaciones, lograron determinar que:

  • La respuesta sexual es un proceso que consta de un principio y un fin claro.
  • La respuesta sexual sigue el mismo esquema tanto en hombres como mujeres, pasando por las mismas fases.

Asimismo, estudiaron cómo, aunque ambas respuestas sexuales pasan por cuatro fases, se encuentran diferencias en la reacción fisiológica de los genitales.

En este artículo presentamos esas cuatro fases de las que Masters y Johnson hablaron a la hora de definir un encuentro sexual, así como la respuesta sexual masculina y femenina en cada una de esas etapas.

Pareja besándose en la cama

Las fases de la respuesta sexual

Las cuatro etapas de las que hablaron Masters y Johnson son:

  • Excitación.
  • Meseta.
  • Orgasmo.
  • Resolución.

Otras autoras, como H. Kaplan (1979), eminencia en el ámbito de las disfunciones sexuales, hablaban de la existencia de una fase previa a la de excitación, llamada fase de deseo. 

Finalmente, nos encontramos con investigadores que suprimen la fase de meseta planteada por Masters y Johnsons y pasan directamente de la fase de excitación a la de orgasmo.

A continuación describiremos cada fase y explicaremos las diferencias existentes entre la respuesta sexual femenina y masculina.

Fase de excitación: el cuerpo manda señales

En los hombres, la fase de excitación comienza cuando el cerebro manda una “orden” a través de la médula espinal a los genitales. En esta fase, el pene del hombre se llena de sangre y se endurece, los testículos suben y el escroto se vuelve más grueso.

De igual manera, en el caso de las mujeres, los signos de excitación pueden aparecer entre 10 y 30 segundos después del procesamiento de los estímulos sexuales. Este tiempo, al igual que ocurre con los hombres, puede cambiar en función del estado de ánimo, de la fatiga

Cuando la mujer entra en la fase de excitación, comienza a experimentar lubricación vaginal. No es lo único que le ocurre a la vagina, ya que tambiénaumenta de tamaño y de longitud.

Otra característica de la excitación femenina es que los pechos se hinchan y los pezones se endurecen y pueden llegar a cambiar de color —más oscuros—.

Fase de meseta: preparándonos para el encuentro

La segunda fase se refiere a la fase de meseta, defendida por Masters y Johnson. Si se continúa con la estimulación, se pasa de una fase a otra.

En el caso de los hombres, el pene se hincha aún más, los testículos se vuelven más grandes y el glande cambia su color a un tono más azulado. En la fase de meseta, se cierra también el esfínter interno de la vejiga del hombre, puesto que así se evita que con la eyaculación llegue a su vez la micción.

Los hombres cuentan con glándulas bulboretrales —más conocidas como glándulas de Cowper— que se encargan de segregar un fluido a la uretra. Este líquido es el líquido pre-eyaculatorio o preseminal. Se encarga, entre otras cosas, de limpiar la uretra de restos de orina y de la lubricación uretral. Este líquido preseminal ya contiene espermatozoides —de eyaculaciones anteriores—.

En la mujer, se puede observar la fase de meseta en la acentuación de los rasgos previamente descritos en la fase de excitación.

  • El clítoris se esconde bajo el prepucio que lo protege, el útero se desplaza hacia arriba y continúa la lubricación vaginal. Los labios menores de la vagina se engrosan, y la mujer puede comenzar a sentir ciertos espasmos en zonas como los genitales, el vientre, las piernas…

En ambos casos, aumenta la tensión muscular, la tasa cardíaca y la presión arterial.

Fase de orgasmo: la guinda del placer

Si la actividad sexual prosigue, en la respuesta sexual femenina y masculina se pasa de la fase de meseta a la fase de orgasmo.

En los hombres, los espermatozoides inician su recorrido desde los testículos, por las vesículas seminales, donde se unen con el líquido seminal producido por estas mismas vesículas. Los espermatozoides continúan hacia la próstata, donde se vuelven a unir, esta vez con el líquido prostático. El paquete eyaculatorio está listo para salir por la uretra.

En este momento, suele producirse una sensación de pérdida de control de los músculos. Estos se contraen para que se produzca la eyaculación y el semen se expulse a través del pene. Continuando con la estimulación, el semen acabará disparándose hacia el exterior con contracciones —entre 5 y 8 aproximadamente— a un ritmo de 0,8 segundos por contracción.

En la fase orgásmica de la mujer también encontramos cómo protagonistas a las contracciones. Se producen contracciones en el útero y en la vagina, aunque para que fisiológicamente se produzca un orgasmo son necesarias las contracciones del músculo pubocoxígeo —entre el coxis y el pubis—.

Las contracciones se inician también a un ritmo de 0,8 segundos y luego van decreciendo. El cerebro “manda órdenes” al músculo pubocoxígeo, en este caso la orden del orgasmo.

Manos agarrando sábanas

Fase de resolución: la vuelta a la normalidad

Una vez alcanzado el clímax, la respuesta sexual femenina y masculina todavía no ha acabado. En la fase de resolución, el pene del hombre vuelve a la normalidad, pierde su erección. Los testículos y el escroto también recuperan su tamaño original. En esta fase tiene lugar el período de refracción, que se refiere a la imposibilidad de tener un orgasmo en determinado tiempo, por haber tenido uno hace muy poco. La duración del período de refracción varía en función de diferentes variables, como la edad de la persona o su estado de salud.

En el caso de las mujeres, la fase de resolución se caracteriza por la vuelta a la posición de reposo del útero, así como la vuelta a la normalidad del tamaño de la vagina. No obstante, y aunque ambas respuestas sexuales son diferentes, es aquí donde podemos observar la distinción más notable: las mujeres no tienen período refractario, y pueden volver a tener un orgasmo —es aquí donde se especifica la capacidad multiorgásmica de la mujer—.

El desconocimiento y la desinformación suelen encontrarse en la base de muchas disfunciones sexuales. La sexualidad es y ha sido un tema tabú sobre el que, generalmente, no se nos enseña nada.

Por ello, entender que nuestra respuesta sexual y la de nuestra pareja se puede dividir en fases y conocer qué es lo que ocurre en cada una puede darnos pistas sobre aquello que sentimos o siente el otro. Conocer qué es el líquido preseminal o saber de la necesidad de contracción del músculo pubocoxígeo puede dar claridad a algo que muchas veces anticipamos con ansiedad o miedo al fracaso: el sexo.

¿Qué tan rápida es la velocidad del pensamiento? POR: Maria Fernanda Alonso

Contrario a lo que podríamos pensar, cuanto más emocional es una opinión, menos cambia con el tiempo. O al menos esto es lo que se encontró en una serie de estudios cuya conclusión principal es que las actitudes basadas en la emoción son, en realidad, más estables (Rocklage & Luttrell, 2021). Lo llamativo de esto es que cualquiera podría pensar lo contrario si se tiene en cuenta que los estados emocionales pueden ser pasajeros y cambiantes.

Qué metodología usaron los estudios

Primer estudio

Se pidió a los participantes que pensaran en tres obsequios que habían recibido recientemente, antes de seleccionar su actitud hacia el obsequio de una lista de adjetivos, algunos abiertamente negativos, otros abiertamente positivos y otros neutrales, como “asombroso”, “aburrido”, “aterrador” o “valioso”. Los participantes enumeraron obsequios que van desde cepillos de dientes eléctricos hasta figuritas de Star Wars.

Un mes después, se pidió a los participantes que pensaran en los mismos regalos y nuevamente seleccionaran adjetivos que representaran sus sentimientos hacia ellos. Después de la segunda parte del estudio, los adjetivos elegidos por los participantes se codificaron como positivos o negativos para valencia (atracción o aversión), extremidad y emocionalidad (aunque pueden parecer similares, la emocionalidad se relaciona con cuánto una actitud se basa en la emoción, mientras que la extremidad mide el grado en que una actitud es positiva o negativa; “sobresaliente”, por ejemplo, tiene una alta emocionalidad pero una extremidad baja).

Qué encontró este estudio

Los participantes que eligieron adjetivos más extremos, ya fueran positivos o negativos, tenían menos probabilidades de ver un cambio en la valencia de los adjetivos utilizados para describir sus regalos en el segundo momento. Del mismo modo, cuanto más se basaba una actitud en la emoción, menos cambiaba también. 

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Segundo estudio

Esta investigación analizó las actitudes hacia las marcas, y también encontró que las actitudes basadas en las emociones cambiaban menos con el tiempo.

Tercer estudio

En esta oportunidad, las actitudes fueron analizadas en un entorno más naturalista: reseñas de productos publicadas online. El equipo obtuvo todas las reseñas de todos los restaurantes de Chicago durante un período de doce años, y se enfocaron sólo en los comentaristas que habían publicado más de una reseña del mismo establecimiento. Luego, el equipo analizó tanto la valencia emocional de las reseñas y midió las diferencias en el número de estrellas que los críticos dieron a los restaurantes en cada momento.

Hallazgos del tercer estudio

Como en estudios anteriores, la emocionalidad positiva predijo consistentemente menos cambios de actitud a lo largo del tiempo, aunque la emocionalidad negativa no lo hizo. La extremidad positiva también predijo menos cambios de actitud, mientras que la extremidad negativa predijo más cambios de actitud.

Estudio final

En esta parte de la investigación, los autores analizaron si la exposición a mensajes diseñados para evocar grandes emociones aumentaba realmente la probabilidad de que las personas desarrollen actitudes fijas. Para hacer esto, el equipo asignó a los participantes a dos condiciones. En una, vieron un mensaje sobre un animal acuático ficticio llamado “lemphur” diseñado para provocar una gran emoción al leer sobre un conmovedor encuentro submarino entre la criatura y un buzo. En la condición de baja emoción, los participantes leyeron un mensaje basado en hechos sobre el lemphur similar a una entrada de enciclopedia.

Después de leer el texto, los sujetos indicaron su actitud hacia el animal, seleccionando de la misma lista de adjetivos utilizados en el primer estudio. En estudios de seguimiento durante los días siguientes, los participantes seleccionaron adjetivos nuevamente.

Qué encontraron

Como era de esperar, las personas en la condición de alta emoción eran más propensas a indicar una respuesta más emocional y también tuvieron una respuesta más extrema al animal que aquellos en la condición de baja emoción. Los sujetos en la condición de alta emoción también mostraron menos cambios en su actitud hacia la criatura con el tiempo.

En general, las respuestas emocionales se relacionaron con actitudes más fijas. 

Utilidad de los hallazgos

Los autores llaman la atención sobre el efecto particularmente fuerte de la emocionalidad positiva, y sostienen que puede ser útil para la creación de mensajes de salud pública u otros intentos de cambio de actitud. Consideran, finalmente, que inducir emociones positivas, en lugar de emociones negativas como la vergüenza, puede ser más beneficioso. Queda por ver si las emociones positivas tienen un efecto similar en el comportamiento real, en lugar de solo las actitudes hacia las cosas o situaciones.

Referencia bibliográfica: Rocklage, M. D., & Luttrell, A. (2021). Attitudes Based on Feelings: Fixed or Fleeting? Psychological Science32(3), 364-380. https://doi.org/10.1177/0956797620965532

Fuente: Research Digest 

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