La importancia del rol como formador del psicoterapeuta. POR: Ibon de la Cruz Apaolaza

La temática de este artículo es muy concreta: la necesidad de todo psicoterapeuta de ser un buen formador.

Como es bien sabido, son varias las funciones que realiza un psicoterapeuta durante un proceso de terapia: creación de una relación sana y segura, mejora continua de los canales de comunicación con el cliente, descubrimiento de los patrones de comportamiento, provisión de la cantidad y calidad necesaria de retroalimentación…

Lo cierto es que la elaboración de todas estas funciones se realiza de forma conjunta con el cliente y no suele ser necesario el hacerlo de forma oculta: lo ideal es que todo se haga de forma consciente y, dentro de lo posible, agradable.

Construir una relación sana y productiva requiere tiempo y mucha atención, ya que siempre suele estar sujeta a ajustes y cambios, en función de los progresos y mejoras que se realicen en el proceso.

Podríamos decir que todo proceso terapéutico realizado de manera seria y profesional, es un “traje a medida” que se adapta al cliente a la perfección, permitiendo optimizar el aprovechamiento de todos los recursos disponibles.

Pero hay un elemento al que no se le suele prestar la debida atención: el papel del terapeuta como formador.

La formación en la psicoterapia

Es esencial que todo profesional de la psicoterapia sea un formador capaz y efectivo.

Una de las frases que más se escucha, sobre todo durante los primeros días del proceso terapéutico es: “no sé lo que me pasa”. Cuando el paciente acude a consulta, suele tener una serie de pensamientos, sensaciones y sentimientos que no acaba de comprender. Evidentemente, ha intentado buscarles explicación, pero no lo ha conseguido de forma satisfactoria. Se da cuenta de que todo ese conjunto de vivencias le está perjudicando en su vida diaria.

Y aquí es donde comienza la labor de formador del psicoterapeuta. Además de todas las funciones que hemos citado y muchas más, este profesional ha de ser capaz de crear un relato solvente y realista, efectivo y práctico, sobre la situación de su cliente. Y ha de ser capaz de transmitírselo.

Por eso, un buen psicoterapeuta ha de tener experiencia, una gran capacidad de escucha real, una habilidad notable para descubrir patrones y una gran cantidad de conocimientos previos. Por no hablar de una enorme capacidad de responder a situaciones imprevistas, que siempre se irán presentando (no olvidemos que la psicoterapia está dirigida a la vida, que es un proceso siempre cambiante).

Rol como formador del psicoterapeuta

Más allá de los conocimientos teóricos

No basta con poseer un amplio conocimiento de la psicopatología y de los problemas más frecuentes que afectan a la vida de las personas. Hay que ser capaz de utilizar herramientas como la escucha activa, la narración, la creación y la aplicación de metáforas, la utilización creativa del humor…

Además de eso, hay que disponer de un gran banco de información científica, para poder recomendar vídeos, artículos o libros a los clientes, en función de sus necesidades y sus capacidades.

También se necesita conocer historias, miles de ellas. Unas serán reales, otras no, para poder ofrecer modelos en los que el cliente se vea reflejado. Historias en las que también es fácil ver cómo han sido resueltas. Y esas historias han de abarcar muchos registros, ya que no es lo mismo hablar con una persona enamorada de los libros, un cinéfilo o alguien a quien sólo le interese la actualidad política, por ejemplo.

Estableciendo un lenguaje común

Por otro lado, es muy importante la creación de un lenguaje común. Este es un elemento que suele ser ignorado, pero que es de suma importancia: no es lo mismo hablar con un ingeniero informático que con un sanitario, con un ferviente católico o con un ateo convencido. Toda la relación terapéutica se basa en ese lenguaje común, que se creará en función de las particularidades del cliente más que en las del terapeuta.

Uno de los recursos más interesantes para encontrar un lenguaje común es el utilizar las aficiones como terreno común. Por ejemplo, a una persona aficionada a la jardinería se le puede hablar de “podar pensamientos inútiles”, “fertilizar partes de la vida con una buena actitud”, “quemar los rastrojos del rencor”, etc.

A modo de conclusión…

Si juntamos todos los elementos que acabo de citar (y muchos más que no comento por falta de espacio), vemos que es fundamental que un terapeuta sea un pedagogo de primer orden. Porque una parte importante de sus funciones es el crear una estructura operativa de trabajo y saber transmitirla, el ofrecer a su cliente una historia realista que le permita afrontar y superar su situación y el transmitir de la manera más efectiva posible los conocimientos y técnicas más relevantes para la vida de esa persona que ha confiado en el terapeuta.

Además, deberá explicar cómo aplicar conocimientos y técnicas en la vida diaria, ya que ante todo, buscamos comprensión y efectividad, es decir, cambios a mejor.

Como se puede ver, la formación del psicoterapeuta es un proceso sin fin, en el que siempre se puede aprender más y más. Es un aprendizaje sin fin que resulta gozoso para quienes estamos enamorados de este arte-ciencia tan difícil y tan hermoso como es la psicoterapia.

RECUPERADO DE: https://psicologiaymente.com/clinica/importancia-rol-formador-psicoterapeuta

¿Es malo tener mucho tiempo libre?. POR: Nahum Montagud Rubio

Todo el mundo valora tener tiempo libre, un tiempo que podemos ocuparlo con nuestras aficiones, salir a pasear, quedar con los amigos o, simplemente, aprovechar para descansar del ritmo frenético que supone la vida de todo trabajador.

La relación entre felicidad y tiempo libre parece que es directamente proporcional. A medida que nuestro tiempo libre crece, también lo hace nuestra sensación de bienestar pero, ¿hasta qué punto? ¿Existe un límite?

¿Es malo tener mucho tiempo libre? Esta ha sido una cuestión abordada experimentalmente en la última década y cuyos datos reveladores vamos a descubrir a continuación.

¿Es malo tener mucho tiempo libre?

La mayoría de los trabajadores viven el ritmo frenético del día a día. La mayor parte de nuestros días está ocupado por las obligaciones laborales, las cuales nos hacen sentir que no tenemos tiempo para nada. Nos decimos a nosotros mismos que necesitamos más vacaciones, que ojalá los findes fueran de tres días o, cruzando los dedos, consigamos salir antes del trabajo.

La palabra “negocio” viene del latín “nec” y “otium”, significando literalmente “no ocio”, motivo por el cual asociamos que cuántas más horas de trabajo tengamos menos tiempo tendremos para disfrutar de nuestras aficiones, familia, amigos y descanso, actividades que nos traen bienestar y satisfacción. Es por este motivo que la mayoría tiene en su cabeza la idea de que tener más tiempo libre implica ser más felices, pero… ¿Qué tiene de cierta esta afirmación? ¿Acaso puede ser malo tener demasiado tiempo libre?

Ha sido esa cuestión la que ha motivado a que el grupo de Marissa Sharif, compuesto por investigadores de las universidades de California y Pensilvania, haya realizado una investigación poniendo el foco de atención en averiguar hasta qué punto las horas libres implican bienestar y felicidad.

Ni demasiado ni demasiado poco

Si bien investigaciones previas ya habían apuntado que tener demasiado poco tiempo libre implica insatisfacción y falta de bienestar, tener demasiado tiempo no es bueno siempre. En la investigación de Sharif, titulada The Effects of Being Time Poor and Time Rich on Life Satisfaction (Los efectos de tener mucho y poco tiempo libre en la satisfacción vital) los investigadores analizaron los datos obtenidos de una muestra de cerca de 35.000 personas.

En la primera parte de esta investigación, se analizaron los datos de 21.736 ciudadanos estadounidenses que participaron en el American Time Use Survey entre los años 2012 y 2013, en el que los participantes indicaron qué habían hecho las 24 horas anteriores de contestar el cuestionario, indicando el tiempo del día y la duración de cada actividad que habían realizado, además de reportar su grado de bienestar.

Los investigadores hallaron que, a medida que el tiempo libre aumentaba, también lo hacía el bienestar, pero habiendo un límite: a las dos horas se mantenía, y cuando se tenían cinco horas de tiempo libre empezaba a reducirse notoriamente.

Demasiado tiempo libre

En otra fase de su investigación, Sharif et al. (2018) también analizaron la información obtenida de 13.639 estadounidenses que participaron en el National Study of the Changing Workforce entre los años 1992 y 2008. En la encuesta había todo tipo de preguntas relacionadas con el trabajo, pero algunas se dirigían a averiguar cuál era la cantidad de tiempo de ocio que poseían los participantes. Entre estas preguntas se encontraban:

“De media, los días que estás trabajando, ¿cuántas horas/minutos pasas en actividades de tiempo libre?”

“Considerando todas las cosas, ¿cómo te sientes acerca de tu vida estos días? Dirías que te sientes: 1. Muy satisfecho, 2. Algo satisfecho, 3. Algo insatisfecho, 4. Muy insatisfecho”

Otra vez, el grupo de Sharif encontró que altos niveles de tiempo libre fueron asociados significativamente con altos niveles de bienestar, pero seguía habiendo un límite. Las personas que superaban ese límite de tiempo libre no manifestaban un mayor bienestar a partir de ese punto, significando que más tiempo libre no es sinónimo de más felicidad. Es como en el cuento de Ricitos de oro: ni la silla pequeña ni la silla grande la hacen feliz, solo la mediana.

Tiempo libre, bienestar y productividad

Para comprender mejor este fenómeno, los investigadores llevaron a cabo dos experimentos online involucrando a una muestra de más de 6.000 participantes. En el primer experimento se pidió a los voluntarios que se imaginaran teniendo una determinada cantidad de horas libres cada día durante un período de seis meses.

Los participantes fueron aleatoriamente asignados para tener poco (15 minutos al día), moderado (3,5 horas al día) y mucho (7 horas al día) tiempo libre. Se pidió a los participantes que indicaran cuáles creían que iban a ser sus grados de disfrute, felicidad y satisfacción.

Los participantes de los grupos con poco y mucho tiempo libre reportaron que creían que tendrían menor bienestar en comparación con el grupo moderado. Los investigadores encontraron que aquellos que tenían poco tiempo de ocio se sentían más estresados que aquellos que tenían tiempo libre moderado, contribuyendo a un menor bienestar, mientras que los que tenían mucho tiempo libre se sentían más improductivos que los del grupo moderado, lo cual también reducía su bienestar subjetivo.

El segundo experimento consistió en averiguar el potencial rol de la productividad. Para ello, pidieron a los participantes que se imaginaran teniendo tiempo libre moderado (3,5 horas) y alto (7 horas) al día, pero también se les pidió que se imaginaran invirtiendo ese tiempo en actividades productivas (p. ej., hacer ejercicio, aficiones o correr) y actividades improductivas (p. ej., mirar la televisión o usar el ordenador).

Los investigadores vieron que los participantes con mayor tiempo libre indicaron menores niveles de bienestar cuando hacían actividades improductivas. En cambio, quienes hacían actividades productivas, incluso cuando se les había asignado en el grupo de quienes tenían mucho tiempo libre, se sentían satisfechos y con niveles de bienestar similares a los que tenían las personas del grupo de tiempo libre moderado.

Jubilación y desempleo

Si bien en un principio la investigación se había orientado en encontrar cuál era la relación entre el bienestar subjetivo y las horas de tiempo libre disponibles, el hecho de investigar sobre cómo las personas invierten su tiempo de ocio y en qué medida influye en su bienestar también supuso hallazgos reveladores. Su investigación sugiere que tener días enteros de tiempo libre a rellenar puede conducirnos a un sentimiento de infelicidad.

Teniendo en cuenta esto, la investigación pone en relieve la necesidad de aprender a gestionar adecuadamente el tiempo libre, sobre todo cuando uno se encuentra pasando por períodos tales como la jubilación o estar en el paro.

Las personas que se encuentren en este tipo de situaciones puede correr el riesgo de sentirse profundamente insatisfechas, infelices y sentir que pierden el tiempo, motivo por el cual es muy recomendable rellenar el tiempo vacío con actividades como asistir a cursos de formación, apuntarse a idiomas, hacer deporte o realizar cualquier actividad que tenga una organización en el tiempo.

RECUPERADO DE: https://psicologiaymente.com/psicologia/es-malo-tener-mucho-tiempo-libre

Estudio revela la estructura de receptores involucrados en la memoria y el aprendizaje. POR: Maria Fernanda Alonso

Hace más de un año vivimos en pandemia. Desde el primer momento, la Organización Mundial de la Salud presentó lineamientos a la población general, con el potencial de disminuir las probabilidades de contagio y, con el tiempo, las investigaciones han avalado muchos de ellos los cuales son considerados comportamientos de prevención imprescindibles: usar mascarilla, lavarse bien las manos, cubrirse la boca y nariz al toser o estornudar y mantener una distancia mínima de dos metros.

A pesar del apoyo científico y las campañas de concientización públicas, la población no siempre ha cumplido con tales pautas. Muchos factores pueden contribuir a esta situación y, según una investigación reciente, el grado en que las personas se identifican con otros seres humanos puede ser uno de los fundamentos: la conexión y el compromiso moral con otros humanos pueden estar relacionados con la mayor disposición a seguir las pautas relacionadas con la COVID (Barragan et al., 2021).

Qué metodología usaron

Participaron del estudio 2537 adultos de todo el mundo, con base en países de América del Norte y del Sur, Europa y Asia. Primero, se les preguntó qué probabilidades tenían de cumplir con los comportamientos de salud recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) a principios de 2020, cuando la pandemia comenzó a extenderse por todo el mundo. (Los cuatro comportamientos clave que recomendó la OMS fueron lavarse bien las manos, cubrirse la boca al toser o estornudar, distanciarse socialmente y no tocarse la cara.)

Posteriormente, se les preguntó qué tan probable era que participaran en cuatro comportamientos prosociales: donar máscaras a un hospital, recoger a alguien con COVID-19 al costado de la carretera, ir de compras al supermercado para ayudar a una familia que necesitaba comida a pesar de la directiva de quedarse en casa, y llamar a una ambulancia para alguien afectado por el virus.

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Los participantes indicaron, seguidamente, cuán estricto era el “cierro obloqueo” de su país o área en ese momento, cuán disponibles eran los testeos en su área y cuánto se percibían a sí mismos en riesgo personal de contraer el virus. También informaron cuánto se identificaron con su propia comunidad y su propia nación, y finalmente cuánto se identificaron con toda la humanidad (por ejemplo, respondiendo a declaraciones como “¿cuánto crees en ser leal a toda la humanidad?”).

Qué encontraron

Los investigadores hallaron que aquellas personas que se identificaron más fuertemente con toda la humanidad fueron significativamente más propensos a decir que se involucrarían tanto en comportamientos prosociales, como donar máscaras e ir a comprar comestibles para otros, como en los comportamientos de salud de la OMS diseñados para detener la propagación del virus. 

Otros factores también tuvieron un impacto en los comportamientos prosociales: por ejemplo, la identificación con la comunidad de uno estaba fuertemente relacionada con varios resultados. Pero la identificación con toda la humanidad fue la única variable que predijo significativamente los cinco resultados y tuvo un efecto mucho mayor que cualquiera de las otras variables.

En otras palabras, los participantes que se identificaron más estrechamente tanto con su propia comunidad como con la humanidad en su conjunto tenían más probabilidades de participar en comportamientos prosociales y de salud que aquellos que se identificaron de forma fuerte con su nación únicamente. 

¿Cómo se desarrolla exactamente la identificación con la humanidad? Los autores sostienen que investigaciones adicionales podrían analizar la génesis de tales ideas, así como una muestra demográfica más amplia (el 72% de esta muestra tenía educación universitaria, por ejemplo). Determinar si ciertos tipos o rasgos de personalidad están vinculados a tales creencias también podría ser esclarecedor.

Tampoco está claro hasta qué punto estos hallazgos explican no solo el incumplimiento, sino también el rechazo absoluto de las pautas. 

Referencia bibliográfica: Barragan, R. C., Oliveira, N., Khalvati, K., Brooks, R., Reinecke, K., Rao, R. P. N., & Meltzoff, A. N. (2021). Identifying with all humanity predicts cooperative health behaviors and helpful responding during COVID-19. PloS One16(3), e0248234. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0248234

Fuente: Research Digest

RECUPERADO DE: https://www.psyciencia.com/identificarse-con-la-humanidad-predice-cooperacion-covid19/

Estudio sobre las ondas cerebrales dentro del hipocampo presenta hallazgos prometedores para el tratamiento de la epilepsia y la enfermedad de Alzheimer. POR: Maria Fernanda Alonso

Neurocientíficos fueron capaces de medir la actividad del hipocampo (el centro de la memoria en el cerebro) en personas que se sometieron a cirugías para tratar la epilepsia severa. Descubrieron que las ondas cerebrales viajan de un lado a otro a través de esta estructura, integrando mensajes de diferentes áreas del cerebro, lo cual puede explicar cómo esta región vital del cerebro combina una gama diversa de entradas en memorias con múltiples capas que luego se pueden recordar (Kleen et al., 2021).

Estudios anteriores habían sugerido que las ondas de actividad en el hipocampo solo viajan en una dirección: desde la parte trasera, que codifica la mayor parte de la información sobre la ubicación física, hasta la parte delantera, que codifica la mayor parte de la información emocional. Para el Dr. Kleen, autor principal del nuevo estudio, este viaje de ida no es suficiente para explicar cómo esta pequeña región del cerebro logra vincular múltiples tipos de información para formar un recuerdo.

Cómo lo descubrieron

Para llegar a su descubrimiento, los científicos utilizaron un dispositivo de grabación especial de “micro red” desarrollado por colegas del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore (LLNL). Las cirugías para la epilepsia son guiadas con la ayuda de grabaciones cerebrales. La nueva tecnología de rejilla de electrodos de alta densidad que utilizaron en este estudio les permitió ver esta novedosa actividad del hipocampo, antes desconocida.

Durante la cirugía cerebral para tratar la epilepsia, el hipocampo, una estructura larga en la profundidad del cerebro dentro del lóbulo temporal, queda expuesto y, a veces, se extrae total o parcialmente. El hipocampo puede ser una fuente de convulsiones para las personas con epilepsia y es una de las primeras regiones del cerebro afectadas por la enfermedad de Alzheimer.

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Para entenderlo mejor, los autores nos dan un ejemplo: imagina que perdiste tus llaves en la plaza central de la ciudad. Recordás el aspecto espacial “dónde” (la plaza central), y también lo que sentiste a nivel emocional “¡rayos, perdí mis llaves!”

Para procesar un recuerdo debe haber alguna forma de integrar muchas partes de la memoria juntas. Tendría sentido que las ondas cerebrales viajen a través de múltiples rutas para procesar la información, dijo el autor principal.

Cómo probaron su hipótesis

En un esfuerzo por probar esta hipótesis, los investigadores desarrollaron un dispositivo que pudiera brindar una imagen bidimensional de alta resolución de la actividad neuronal. El dispositivo en cuestión es más pequeño que una moneda de diez centavos, y contiene 32 electrodos separados cada 2 mm en un polímero flexible capaz de adaptarse a la forma del hipocampo.

Durante la cirugía, Chang colocó suavemente la matriz de electrodos directamente sobre el hipocampo de seis pacientes quirúrgicos diferentes para monitorear la actividad eléctrica mientras los pacientes descansaban. Utilizando algoritmos como el aprendizaje automático para analizar los datos, el equipo descubrió que no solo las ondas cerebrales viajan tanto hacia arriba como hacia abajo del hipocampo, sino que se puede predecir las direcciones en las que se mueven.

El equipo también descubrió que, a veces, las ondas de dos frecuencias diferentes estarían presentes a la vez, moviéndose en diferentes direcciones y potencialmente llevando información diferente. El hallazgo brinda una nueva perspectiva sobre cómo el hipocampo puede integrar información proveniente de múltiples áreas del cerebro en recuerdos detallados.

Cambios en la dirección de las ondas con la actividad cognitiva

Dos de los pacientes estaban despiertos e interactuando durante la cirugía. Kleen pudo mostrarles fotos de objetos comunes, como un perro, y pedirles que recordaran la palabra correspondiente. Los datos de los electrodos mostraron que mientras un paciente recordaba la palabra, los ciclos de actividad viajaban constantemente desde la parte posterior del hipocampo hacia el frente. Segundos después, los ciclos de actividad cambiaron, viajando en la dirección opuesta. “La dirección del viaje de las ondas puede ser un biomarcador que refleje el proceso cognitivo en el que está involucrado el paciente en ese momento”, dijo Kleen.

Los investigadores esperan que la información obtenida pueda conducir a tratamientos que utilicen estimulación cerebral profunda para mejorar las terapias con neuroestimuladores que están teniendo un gran éxito en la epilepsia. También esperan que puedan aumentar la comprensión sobre el funcionamiento del hipocampo para abordar el daño ocasionado en pacientes con epilepsia y con enfermedad de Alzheimer.

Referencia bibliográfica: Kleen, J. K., Chung, J. E., Sellers, K. K., Zhou, J., Triplett, M., Lee, K., Tooker, A., Haque, R., & Chang, E. F. (2021). Bidirectional propagation of low frequency oscillations over the human hippocampal surface. Nature Communications12(1), 2764. https://doi.org/10.1038/s41467-021-22850-5

Fuente: Science Daily

RECUPERADO DE: https://www.psyciencia.com/ondas-cerebrales-hipocampo-viajan-en-diversas-direcciones/

Escáneres de retina ofrecen un nuevo acercamiento a la enfermedad de Alzheimer y podrían ser útiles para la detección temprana y nuevos tratamientos. POR: Maria Fernanda Alonso

Los escáneres de retina pueden detectar el deterioro de los vasos sanguíneos, considerado como marcador temprano de Alzheimer, al tiempo que ofrecen información importante sobre cómo uno de los genes más comunes de riesgo de Alzheimer contribuye a la enfermedad (Elahi et al., 2021).

Los estudios en ratones han explorado el efecto de APOE4 en los capilares del cerebro. Esta es una variante del gen APOE cuya presencia es el riesgo genético más prevalente de la enfermedad de Alzheimer. Los capilares del cerebro son pequeños vasos sanguíneos que podrían desempeñar un papel importante en tal enfermedad, ya que suministran nutrientes y oxígeno, se llevan los desechos y controlan las respuestas del sistema inmune a través del escudo protector conocido como barrera hematoencefálica. El daño en estos vasos sanguíneos podría causar una serie de problemas, como la acumulación de proteínas y el deterioro cognitivo que se observa en las personas afectadas por la enfermedad de Alzheimer.

Actualmente no existe una tecnología que permita visualizar capilares individuales en los cerebros de personas vivas, señala Elahi. Por este motivo su equipo de investigación dirigió su estudio en el ojo, y lograron demostrar que los cambios capilares asociados con APOE4 se pueden detectar en humanos a través de un escaneo ocular fácil y cómodo. 

Como la retina es un tejido por el que penetra la luz y comparte la biología con el cerebro, los investigadores creen que puede ayudar a determinar qué pueden estar haciendo las variantes de APOE4 en capilares similares dentro del cerebro, incluso en aquellos sin demencia.

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Por qué es importante

Por primera vez, los investigadores son capaces de demostrar en seres humanos vivos y asintomáticos que los vasos sanguíneos más pequeños se ven afectados en los portadores del gen APOE4. Eso es importante porque sugiere que el mayor riesgo de degeneración cerebral y enfermedad de Alzheimer en los portadores de APOE4 puede deberse a su efecto sobre los vasos sanguíneos. El seguimiento de este trabajo podría ayudar a detectar la aparición de la enfermedad de Alzheimer antes de que ocurra un daño significativo en el cerebro e identificar nuevos objetivos vasculares para un tratamiento temprano.

Qué metodología usaron

El equipo utilizó una técnica avanzada de imágenes de la retina conocida como angiografía por tomografía de coherencia óptica (OCTA) para mirar a los ojos de personas mayores con y sin mutaciones APOE4 y evaluar los vasos sanguíneos más pequeños en la parte posterior del ojo. La técnica es no invasiva y amigable con los pacientes.

Para el estudio, aprovecharon las cohortes bien caracterizadas de personas inscritas en estudios en curso sobre el envejecimiento cerebral y las enfermedades neurodegenerativas en el Centro de Memoria y Envejecimiento. Al agregar las exploraciones OCTA a los datos existentes de las exploraciones por resonancia magnética y PET, obtuvieron información comparativa sin que los participantes voluntarios sufran molestias adicionales. 

Qué encontraron

Al analizar las exploraciones de retina, los investigadores encontraron una densidad capilar reducida en los portadores de APOE4, un efecto que aumentaba con la edad de los participantes. Para probar si esas exploraciones reflejaban con precisión lo que estaba sucediendo en el cerebro, el equipo luego comparó las anomalías observadas en las exploraciones OCTA de los capilares de la retina con las mediciones de la perfusión cerebral o el flujo de sangre a través del cerebro, medido mediante resonancia magnética. Descubrieron que las personas con mayor densidad capilar de la retina también tenían un mayor flujo sanguíneo en el cerebro.

Finalmente, el equipo miró a los participantes con exploraciones PET previas de beta-amiloide, la proteína asociada con la enfermedad de Alzheimer, para ver cómo sus mediciones capilares retinianas se relacionaban con la carga de placas amiloides en el cerebro, que es el foco principal del diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer, hasta la fecha. Descubrieron que la densidad capilar no difería entre los grupos con y sin placas amiloides, ni varió junto con la carga amiloide. Según Elahi, esa independencia sugiere que es poco probable que las anomalías capilares sean impulsadas por una patología amiloide, o que su relación puede, como mucho, ser indirecta.

Elahi y sus colegas planean seguir a los participantes del estudio para comprender mejor la disfunción de los vasos sanguíneos a nivel molecular. Las implicaciones de estos hallazgos para la detección temprana y la posible intervención pueden ser significativas para combatir la enfermedad de Alzheimer y otros trastornos neurodegenerativos. Los investigadores resaltan que es mucho más difícil regenerar neuronas que detener su degeneración en primer lugar. Al igual que el cáncer, la detección temprana puede salvar vidas, concluyen.

Referencia bibliográfica: Elahi, F. M., Ashimatey, S. B., Bennett, D. J., Walters, S. M., La Joie, R., Jiang, X., Wolf, A., Cobigo, Y., Staffaroni, A. M., Rosen, H. J., Miller, B. L., Rabinovici, G. D., Kramer, J. H., Green, A. J., & Kashani, A. H. (2021). Retinal imaging demonstrates reduced capillary density in clinically unimpaired APOE ε4 gene carriers. En Alzheimer’s & Dementia: Diagnosis, Assessment & Disease Monitoring (Vol. 13, Número 1). https://doi.org/10.1002/dad2.12181

Fuente: Science Daily

RECUPERADO DE: https://www.psyciencia.com/escan-de-retina-deteccion-alzheimer/

¿Cómo son las relaciones basadas en la dependencia emocional? POR: Aroa Quer

Las personas que experimentan esta alteración afectiva acostumbran a tener dificultades para detectar donde empiezan y terminan sus necesidades afectivas.

Al no visualizar los límites que se establecen entre ambos miembros de la pareja, la persona queda atrapada en una especie de limbo emocional en el cual puede terminar atrapado por un largo periodo de tiempo.

Las características de la dependencia emocional en la pareja

Por lo general, el dependiente emocional tiende a sentirse atraído por personas dominantes o con rasgos narcisistas y, además, esta atracción suele ser mutua con este tipo de perfiles.

Al no haber realizado un correcto aprendizaje acerca de lo que supone tener una relación de pareja saludable, estos sujetos pueden verse envueltos en relaciones disfuncionales y de desigualdad en las que existe un juego de roles. Habitualmente, uno de los miembros de la pareja es el dominante, y el otro se someterá tomando uno posición de sumisión.

Existen algunos casos en los cuales estos roles se van alternando entre ambos sujetos, pero difícilmente llegan a percibirse como iguales, al contrario de lo que ocurre las relaciones de apego seguro.

Señales de alerta

El inicio de la relación suele estar marcado por uno intensidad acentuada y un tanto desproporcionada. Los fuegos artificiales son la banda sonora de este encuentro.

No obstante, la persona que desarrolla este desajuste afectivo asociado a una relación empieza a entrar en un bosque encantado donde, paulatinamente, empezará a desdibujarse.

La persona dependiente suele quedar atrapada en una relación que, a medida que transcurre el tiempo, va dejando de aportar valor a su vida. Sin embargo, el sabor de boca que dejaron los fuegos artificiales del inicio de la relación provoca un deseo profundo de volver a experimentarlos.

Aunque la sensación de malestar pueda prolongarse en el tiempo, y el dependiente no es capaz de abandonar la relación, pues permanece con la esperanza de recuperar la intensidad experimentada anteriormente.

Al no encontrarla de manera positiva, va a tender a buscarla aunque sea de forma negativa, como por ejemplo a través de discusiones acaloradas y desproporcionadas.

Personas dependientes emocionalmente

Una relación disfuncional que mantiene a las personas atrapadas

El narcisista y el dependiente comparten una carencia afectiva que suplen el uno con el otro. Así como el dependiente cree que necesita a otra persona para dejar de sentir el vacío permanente con el que está acostumbrado a vivir, el narcisista también necesita del otro para existir, puesto que suelen ser personas completamente vacías y que se nutren de la energía vital de los que le rodean.

El dependiente colma de amor incondicional a su narcisista con tal de que este no lo abandone y, de este modo, evita reconectar con el vacío emocional inherente en él.

La persona narcisista puede abusar del dependiente realizando juegos de poder y en algunas ocasiones, puede que tome una posición de sumisión si ve que puede extraer algún beneficio de esta manera. Las relaciones de dependencia emocional son peligrosas, ya que ambos miembros de la pareja corren el riesgo de perder su identidad como individuos y, además, pueden quedar enganchados a su pareja a la que suelen ver como un subministrador afectivo.

Los casos de violencia de genero reflejan en gran parte la dependencia de aquellas personas que se ven atrapadas en las garras de su maltratador o maltratadora que, posiblemente, esta última persona es alguien con carácter narcisista y con rasgos celotípicos.

En los casos más graves, ambos miembros de la pareja quedan completamente anulados por su compañero y pueden encontrar serias dificultades para romper ese círculo vicioso.

La dependencia emocional es comparable a la adicción que producen ciertas sustancias químicas en los drogodependientes; estas personas también comparten patrones conductuales similares, puesto que se activan los mismos procesos neurológicos que los que sufren una adicción a algún estupefaciente. Es habitual que cuando la persona consigue abandonar la relación, transite por un periodo de readaptación en el cual pueden aparecer sintomatologías derivadas de la abstinencia que supone la privación del subministrador afectivo.

Las bases neuropsicológicas del problema

Generalmente, en los procesos de enamoramiento el cerebro segrega una serie de hormonas que son las causantes de que se produzca un apego sano y necesario hacia la pareja. Sin embargo, cuando hay un desajuste en este proceso, se produce un coctel hormonal que puede derivar en un enganche similar al que puede sentir un alcohólico con la bebida.

El dependiente suele ser una persona altamente demandante hacia su pareja, ya que por más que la otra persona le preste toda su atención, este nunca tiene suficiente y cada vez necesita más demostraciones afectivas.

¿Qué se puede hacer?

Cada uno de nosotros merece disfrutar de una relación sana que le ofrezca un auténtico bienestar y que nos aporte seguridad emocional. La terminación de este círculo vicioso es un proceso complicado, pero no imposible.

Normalmente, estas situaciones se dan en personas que están marcadas por heridas emocionales profundas, y por eso, la clave para empezar a superar este desequilibrio afectivo es detectar la herida para posteriormente empezar a sanarla.

Una de las heridas más frecuentes que se esconden detrás de estas conductas es la herida emocional del abandono. La persona puede haber experimentado un abandono real en su etapa infantil e incluso es probable que no se haya vivenciado un abandono de manera real, sin embargo, el infante puede haberse sentido desamparado o tener la sensación de abandono de alguno de sus progenitores.

Esta herida se activa cuando la persona entra en contacto con su mundo emocional, dejando aflorar el dolor que emana y posteriormente creando estos patrones conductuales.

Antes de emprender una nueva relación es indispensable colmarnos de amor propio para después poder compartirlo con otra persona, pues no podemos entregar lo que no hemos cultivado previamente.

Aprender a estar solos y a disfrutar de nuestra propia compañía puede ser una experiencia reveladora si nos abrimos a ella sin oponer resistencia. Recuerda que en tu interior todavía existe el niño que un día fuiste, deseando ser colmado de amor y solamente tu eres el responsable de que lo reciba adecuadamente.

Aroa Quer es coach especializada en la atención a mujeres en áreas como la gestión de las emociones y de la autoestima. Sus servicios, que ofrece tanto en su consulta de Barcelona como de manera online, consisten en acompañar a mujeres durante un proceso de crecimiento personal en el cual aprenden a mantenerse alineadas consigo mismas.

RECUPERADO DE: https://psicologiaymente.com/pareja/relaciones-dependencia-emocional

Estrategias de reevalución cognitiva pueden mejorar el rendimiento de las personas con ansiedad por las matemáticas. POR: Maria Fernanda Alonso

Cuando hablamos de matemáticas no pensamos en ellas como algo especialmente “emocional”, sin embargo, resulta muy interesante comprender cómo interactúan las emociones en los procesos de aprendizaje: personas que sienten un alto nivel de ansiedad ante problemas matemáticos pueden experimentar grandes dificultades para abordarlos. Un estudio reciente sugiere que utilizar una estrategia de reevaluación cognitiva puede ayudar a las personas ansiosas por las matemáticas a regular sus emociones negativas en torno a tales operaciones. ¿De qué manera? Los hallazgos arrojan evidencia neuronal de que esta reevaluación permite mayor actividad en las regiones del cerebro responsables de la aritmética, allanando el camino para un mejor rendimiento matemático.(Pizzie et al., 2020).

Por qué es importante

La ansiedad matemática se caracteriza por sentimientos de angustia o miedo que surgen cuando se enfrentan tareas matemáticas, de modo que interfiere u obstaculiza la capacidad de una persona para abordar las matemáticas o realizar cálculos matemáticos. Tal ansiedad puede acompañar al sujeto toda su vida y afectar no solo el rendimiento matemático en la escuela, sino también interferir en decisiones cotidianas u otras más trascendentes como qué carrera estudiar, con probabilidades de descartar aquellas que impliquen habilidades cuantitativas como ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.

Es importante comprender cómo funcionan estos procesos emocionales en el contexto de la educación, de modo que podamos crear mejores métodos de intervención para ayudar a las personas a tener una experiencia más positiva y reducir el impacto de las emociones negativas en el rendimiento.

Qué metodología usaron

El objetivo de los autores fue explorar una estrategia de intervención que pudiera aliviar los efectos de la ansiedad matemática al enfocarse en su componente emocional. La estrategia que propusieron se centró en la reevaluación cognitiva: la práctica de replantear una situación emocional antes de que tenga la oportunidad de dar su impacto emocional. Propusieron que limitar el componente afectivo de la ansiedad matemática debería liberar recursos cognitivos que luego pueden asignarse a tareas matemáticas.

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La muestra estuvo compuesta por 74 estudiantes de entre 13 y 22 años que participaron en un experimento de laboratorio. Los estudiantes presentaron diferentes niveles de ansiedad matemática, según lo medido por un cuestionario al final del estudio. Mientras estaban conectados a un escáner de imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI), los sujetos pasaron por una serie de pruebas en las que se les presentaron problemas de matemáticas o analogías de palabras.

Al comienzo del estudio, los estudiantes fueron entrenados en una estrategia de reevaluación cognitiva que les enseñó a replantear el problema imaginando que se encontraban en un escenario de bajo riesgo (por ejemplo, imaginarse a sí mismos explicando el problema a un amigo) o replantear su respuesta de estrés al problema (por ejemplo, recordarse a sí mismos que la ansiedad puede ser útil y potencialmente mejorar su enfoque en el problema). Para cada bloque de los seis ensayos, se instruyó a los estudiantes para que usaran una estrategia de reevaluación o simplemente abordaran las tareas como lo harían normalmente.

Qué encontraron

En primer lugar, como se esperaba, los investigadores encontraron que los estudiantes con mayor ansiedad matemática se desempeñaron peor en los problemas matemáticos en comparación con aquellos con baja ansiedad matemática. Sin embargo, la estrategia de reevaluación cognitiva pareció reducir las diferencias de rendimiento entre los dos grupos. Los estudiantes con ansiedad matemática obtuvieron mejores resultados en los problemas matemáticos cuando usaron una estrategia de reestructuración, en comparación con cuando abordaron los problemas como lo harían normalmente.

Además, la estrategia de reevaluación pareció ser más eficaz entre aquellos con mayor ansiedad matemática: cuanto mayor era la ansiedad matemática de los estudiantes, más mejoraba su precisión durante los experimentos de reevaluación en comparación con los experimentos en que no se usó la reevaluación. Los estudiantes con mayor ansiedad matemática también tendieron a calificar su experiencia de manera menos negativa en los ensayos de reevaluación.

El hallazgo más interesante fue la evidencia neuronal que encontraron y que podría explicar por qué las estrategias de reevaluación mejoraron el rendimiento matemático de los estudiantes. Primero, los estudiantes que utilizaron la estrategia de reevaluación mientras resolvían los problemas de matemáticas mostraron un patrón de actividad dentro de una red de áreas del cerebro que normalmente se activan durante la reformulación de los estímulos emocionales. Esto sugiere que los estudiantes pudieron aplicar efectivamente la reevaluación cognitiva a las tareas de matemáticas.

Además, entre los estudiantes ansiosos por las matemáticas, las mejoras en el rendimiento matemático que se atribuyeron a la estrategia de reevaluación se relacionaron con una mayor actividad en partes del cerebro involucradas en la aritmética, particularmente el surco intraparietal bilateral. Este hallazgo sugiere que la estrategia de reevaluación mejoró el desempeño de los estudiantes ansiosos por las matemáticas al impulsar la participación de las regiones del cerebro involucradas en la aritmética.

Es decir que al observar la actividad cerebral de los participantes mientras utilizaban la reevaluación cognitiva al hacer cálculos matemáticos, los investigadores encontraron un aumento de la actividad cerebral en las mismas redes de regiones cerebrales que se utilizan para reevaluar los estímulos negativos tradicionales. En otras palabras, aunque los participantes estaban reevaluando matemáticas (contenido que no es considerado como particularmente “emocional”), el equipó registró mayor actividad en las mismas redes de regiones del cerebro que procesan la regulación del afecto negativo mediante la reevaluación.

Limitaciones del estudio

Los participantes de esta investigación completaron las tareas mientras se encontraban en un escáner de resonancia magnética funcional, es decir, que no estaban en un escenario de la vida real en que debían resolver una cuestión matemática.

Además, estaban familiarizados con las tareas utilizadas en los experimentos: problemas aritméticos de orden de operaciones. Usar una técnica como la reevaluación puede ser muy diferente cuando las personas están menos familiarizadas con el material o participan activamente en el proceso de aprendizaje. Por otro lado, es importante tener presente que las personas que experimentan ansiedad por las matemáticas pueden representar un conjunto diverso de antecedentes educativos y experiencias de aprendizaje, y aunque la reevaluación puede ser una técnica flexible para implementar en una amplia variedad de contextos, este estudio no ha abordado cómo estas diferentes experiencias y contextos del mundo real podrían afectar el tipo de resultados que arrojó el estudio.

Más allá de estas advertencias, los autores concluyen que la reevaluación cognitiva se muestra prometedora como estrategia de intervención para mejorar el rendimiento matemático entre los que tienen una alta ansiedad matemática.

Referencia bibliográfica: Pizzie, R. G., McDermott, C. L., Salem, T. G., & Kraemer, D. J. M. (2020). Neural evidence for cognitive reappraisal as a strategy to alleviate the effects of math anxiety. Social Cognitive and Affective Neuroscience15(12), 1271-1287. https://doi.org/10.1093/scan/nsaa161

Fuente: Psypost

RECUPERADO DE: https://www.psyciencia.com/reevalucion-cognitiva-mejorar-rendimiento-personas-ansiedad-matematica/

Científicos usan videojuegos para explorar el vínculo entre la actividad motora y la visión. POR: MARIA FERNANDO ALONSO

Transcripción y adaptación por Julia Balakuniec.

Un proyecto de Grupo ACT y Psyciencia.

La idea de ambos es compartir algunas pautas que puede ser útil tener en cuenta a la hora de transmitir conocimientos en psicología. El foco primario está en mejorar las actividades de divulgación científica en psicología, pero creo que algunas de estas pautas les pueden servir para preparar clases y materiales escritos en general.

Querría aclarar que todas las pautas que aquí se detallarán aquí son fruto de mi experiencia personal, no son principios absolutos, ni siquiera diría que es la mejor manera de divulgar y comunicar, simplemente constituyen una forma de compartir conocimientos a partir de mi experiencia. Hace más de diez años que hago actividad de divulgación en psicología, mayormente dirigida a profesionales y estudiantes, y quizá, algunas de estas ideas puedan ser de utilidad a alguien que esté pensando en divulgar conocimientos en psicología ya sea escribiendo un artículo, haciendo un video o dando una clase.

Cinco criterios para transmitir

Discutiremos cinco criterios o aspectos a tener en cuenta para organizar el contenido que están intentando transmitir. Pueden pensarlos como una serie de preguntas o cuestiones que operan como filtros. El objetivo de estos filtros es que, al preparar una presentación en vivo, o algún material escrito (artículo, tesis, libro, etc.), o algún otro formato de transmisión, si aquello que están creando no cumple con alguno de los criterios, si no pasa por alguno de los cinco filtros que describiremos a continuación, es probable que necesiten revisarlo.

Estos criterios pueden ser utilizados para organizar nuestro contenido, estructurar aquello que vamos a estar diciendo o escribiendo, y transmitir el contenido lo más efectivamente posible. Los cinco criterios se refieren a:

  1. El tema
  2. Medio
  3. Relevancia
  4. Audiencia
  5. Objetivo

Veamos con más detalle de qué se trata cada uno.

Tema

El primer criterio a tener en cuenta lo podemos condensar en esta pregunta: ¿podrían resumir el tema central en uno o dos párrafos?

Esto es, cuando están diseñando su material, sean clases o artículos, deberían ser capaces de resumir en uno o dos párrafos el contenido que están tratando de transmitir. Si se trata de materiales extensos, como por ejemplo un libro, deberían poder resumir en uno o dos párrafos los puntos centrales de cada sección o capítulo. Si no pueden hacer esto, probablemente necesiten simplificar los contenidos, refinarlos, o separarlos en secciones más breves.

Por ejemplo, si tuviera que resumir el tema central de este artículo, lo pondría así: al diseñar clases o materiales escritos con fines de divulgación, es fundamental tener en cuenta cuál es el tema central, que ofrece el medio que será utilizado, tener en claro y transmitir el motivo por el cual el tema es importante, tener en cuenta la audiencia con la que vamos a estar lidiando, y tener en claro cuál es el objetivo a alcanzar con nuestra clase o material escrito

Los dos formatos en que ofrecemos este contenido son relativamente extensos. La clase grabada es de una hora y el artículo tiene un par de miles de palabras, pero la esencia está condensada ese párrafo.

Planteo esto porque por lo general las personas tienden a recordar solo una pequeña parte de lo que decimos o escribimos. Esto aplica especialmente con los contenidos en vivo (clases) en las cuales las personas tienen que seguir el ritmo de quien presenta y no pueden retroceder y revisar algún punto que les resulta difícil. Como regla general yo diría que, en vivo, el público tiende a recordar alrededor de un diez por ciento de lo presentado por el ponente. Lógicamente esto dependerá del tipo de contenido, de la eficacia con la cual transmitimos, entre otras variables, pero nunca llegará a su audiencia el cien por ciento de lo que estén intentando transmitir. De manera que, si el contenido que están proponiendo tiene muchas partes, si es demasiado complicado o no se puede resumir de manera sencilla, probablemente su audiencia se pierda una gran parte de ellos. En general, pueden tener más impacto transmitiendo material breve pero manera efectiva, que transmitir contenidos extensos de manera ineficaz.

Permítanme un ejemplo. En la sección anterior enumeré los cinco criterios a tener en cuenta ¿pueden recordar cuáles son sin volver a leerlos? Probablemente puedan recordar uno o dos, pero apuesto mi riñón izquierdo a que no pueden recordar los cinco sin volver atrás y eso es lo mismo que le va a pasar a su audiencia si su contenido es muy denso, o si no está claramente estructurado. 

Por supuesto esto no es una regla que se pueda seguir siempre, existen algunos medios en los cuales es inevitable que el tema quede complejo o tenga muchos detalles importantes, por ejemplo, si escribimos un artículo científico un trabajo de tesis. Pero si lo que estamos tratando de hacer es transmitir algún tipo de contenido para colegas o público en general, es preferible que el tema sea lo más sencillo posible porque, insisto, las personas se van a olvidar de la mayor parte de lo que digan o escriban. 

La forma de corroborar esto es intentar resumirlo: si el resumen de una clase de una hora y media es más de una página (y eso ya es mucho), probablemente necesiten reconsiderar el abordaje. 

Hay algunas vías de acción posibles para esto. Pueden, por ejemplo, considerar cuáles serían los tres, cinco, o diez puntos que como mínimo querrían que su audiencia se pudiera llevar, y construir el material de ahí. Por ejemplo, en esta clase y artículo hemos condensado los contenidos en cinco puntos a considerar: 1) cuál es el tema que quieren transmitir, 2) cuál es el medio que van a usar, 3) cuál es la relevancia de lo que van a decir, 4) cuál es su audiencia, y 5) cuál es el objetivo que quieren alcanzar. Si su contenido es denso y si tienen la posibilidad, puede ser preferible descartar parte del material, separarlo en secciones o en capítulos, o transmitirlo en distintas instancias.

Otra sugerencia es repetir de distintas maneras los puntos que querrían que su audiencia retuviera, creando listas de puntos destacables, enumeraciones, haciendo resúmenes de los expuestos, recapitulaciones, etcétera. Notarán también que es lo que acabamos de hacer en el párrafo anterior, repitiendo los cinco criterios enumerados al principio de tema, medio, relevancia, audiencia, y objetivo.

Todo esto quizá les parezca un poco elemental, pero es el motivo por el cual recordamos los slogan de las publicidades: simplicidad y repetición. 

Si no pueden resumir el tema central en una o dos oraciones, es conveniente que revisen sus materiales: cuanto más simple sea la comunicación, más efectiva será. 

Medio

El segundo aspecto a considerar es ¿qué recursos me ofrece el medio que estoy utilizando? 

Hace 30 años las únicas vías para la divulgación eran la escritura o las clases presenciales —que además eran raramente acompañadas por alguna apoyatura visual (gráficos, ilustraciones, etc.), pero hoy la gama de medios que podemos utilizar es amplia y cada medio tiene cosas que podemos aprovechar. 

Por ejemplo, si estamos escribiendo un artículo para un blog podemos usar hipervínculos (enlaces) y esto puede ayudar a enriquecer un artículo sin cargarlo de contenidos. Una clase en línea puede apoyarse en gráficos, no solo slides de presentación, sino con un poco de maña, imágenes insertadas superpuestas, videos, audios, entrevistas.

Tengan en cuenta, sin embargo, que si usan muchos recursos específicos de un medio les dificultará su adaptación a otro medio. Por ejemplo, si hacemos un video y nos apoyamos mucho en lo visual será bastante difícil transcribirlo a texto, cuanto más específico sea un medio, más difícil será su traducción a otro.https://player.vimeo.com/video/497268711?dnt=1&app_id=122963versión en video

Relevancia

El tercer aspecto a considerar es ¿por qué este tema me resulta relevante?

Este es un filtro por el cual tienen que poder pasar al contenido que quieren transmitir si lo que quieren es generar interés. El interés siempre es en principio personal, siempre empezamos por allí, lo que se transmite a otras personas es el propio entusiasmo por tema. Cuando una persona nos habla de un tema por el cual siente mucho entusiasmo, es muy difícil que nos resulte completamente aburrido. El entusiasmo, de alguna manera, se desborda y derrama hacia los demás.

Entonces la cuestión a tener en claro es ¿por qué les parece importante escribir o hacer un video o una clase sobre este tema?, ¿qué consecuencias positivas creen que el tema que están abordando tiene para la disciplina? ¿Qué aplicaciones o implicaciones puede tener el tema?

Tener en claro la relevancia de lo que quieren divulgar les permitirá comunicarlo mejor.

No siempre hace falta enunciar esto (aunque en general no viene mal), pero sí es necesario que lo tengan claro. Si no saben por qué es importante lo que están tratando de transmitir, vuelvan a plantearse el tema, o si no tienen opción porque tienen que hablar de ese tema, investiguen qué es lo importante de él, qué consecuencias tiene para la disciplina, qué lo haría relevante. 

Y si van a explicitar las razones por el cual su tema les parece importante, háganlo al principio, no al final, de manera de mantener la atención de las personas durante la exposición. 

Audiencia

El cuarto aspecto a considerar es ¿a quién le están hablando?

Diferentes públicos van a demandar diferentes tipos de escritura y una de las peores cosas que podemos hacer es sentarnos a escribir o hacer un video sin tener en mente quienes son las personas a las cuales les voy a estar hablando. No podemos escribir para todo el mundo.

Por ejemplo, para un mismo contenido, si su público objetivo fueran personas que tienen dos doctorados en psicología podrían utilizar un vocabulario más técnico, si en cambio se trata de una exposición para el público general necesitarán traducirlos a términos un poco más generales, más accesibles para personas sin una formación específica.

Por ejemplo, si estamos hablando de análisis de la conducta para público general, sería una mala idea hablar de estímulo discriminativo sin definirlo porque lo más probable es que las personas no lo entiendan. Y aun si los definimos, si los términos son muchos la exposición puede volverse difícil de seguir.

Una sugerencia general es esto: ¿a quién pueden imaginarse que represente a su público objetivo? Esto es, piensen en una persona concreta, alguien a quien conozcan directa o indirectamente, pero una persona, con nombre y apellido, que represente mejor el tipo de público al cual están intentando llegar. Esto puede ayudar mucho a organizar el contenido y darle claridad. 

Por ejemplo, sí creo que mi público objetivo estaría representado por mi madre, como población general, puedo imaginar que le cuento el tema a ella, lo cual me llevará a usar cierto tipo de lenguaje y cierta forma de argumentación. Si en cambio mi público objetivo es una audiencia especializada puedo imaginar que le estoy escribiendo a mi director de tesis y organizar el contenido de otra manera y usar un lenguaje diferente. 

Por ejemplo, si quisiera transmitir el concepto de “reforzamiento” a mi hermana ¿qué necesitaría decirle a ella para que pueda captar esto?, ¿qué contexto conceptual necesitaría ella para captar esto?

No importa quién sea, tener en mente a una persona en particular puede ayudar a que organicen el contenido. Además, les ayudará en los momentos en que estén perdidos sin saber muy bien qué decir, por ejemplo, cuándo están empezando a armar su material. En ese caso la pregunta que podrían hacerse es ¿qué es lo que querría que esa persona supiera?

Objetivo

Este es el último aspecto, y se puede resumir en estas preguntas: ¿cuál es mi propósito al transmitir esto?, ¿a qué personas pretendo impactar y de qué manera?, ¿qué tipo de conductas querría promover en ellas?, ¿qué querría evitar?

Tener en cuenta qué efectos quieren que tenga su exposición puede ayudarles a llevarla a cabo de manera más efectiva. Esto es especialmente relevante en un contexto en el cual las redes sociales digitales favorecen los contenidos que son transmitidos de manera accesible, pero también refuerza los contenidos que son transmitidos con ironía, sarcasmo, burlas, o directamente insultos. Y el punto es: ¿qué quieren lograr? Si su objetivo es, por ejemplo, que profesionales de la psicología se familiaricen con algún concepto que les resulta ajeno (supongamos, que terapeutas de orientaciones humanistas se familiaricen con términos conductuales), la burla y el escarnio probablemente tiendan a alejarlos definitivamente. No sé ustedes, pero cuando las personas en un lugar me maltratan o se burlan de mí, tiendo a mantenerme alejado de ese lugar y de esa gente. Si en cambio su objetivo es coleccionar likes de personas que ya están de acuerdo con ustedes, burlarse de un adversario en común puede ser un buen medio para lograrlo.

Sí, lo sé, he escrito varios artículos con un tono menos que amable, por así decir. Pero de eso se trata transmitir mi experiencia, de que puedan cometer sus propios errores, y evitar en cierta medida algunos de los míos.

Mi sugerencia iría en esta línea: concéntrense en hablar sobre lo que quieren transmitir e ignoren aquello que no quieren comunicar.

Resumiendo

A la hora de diseñar una clase o texto, puede ser de utilidad dedicar un tiempo a considerar estas cuestiones:

  1. ¿Puedo resumir los puntos centrales del tema de una manera accesible?
  2. ¿Puedo utilizar el medio a mi favor, utilizando recursos que hagan más interesante el tema?
  3. ¿Tengo en claro y puedo comunicar por qué me resulta relevante este tema?
  4. ¿A qué público me estoy dirigiendo?, ¿qué adaptaciones necesito hacer para que el contenido resulte accesible este público en particular?
  5. ¿Cuáles son mis objetivos al transmitir estos contenidos? ¿Qué querría generar en mi público? Las herramientas y estilo que estoy usando, ¿son los más adecuados para lograr ese objetivo?

No siempre es necesario tener respuestas para estas cuestiones, pero creo que sí es importante al menos plantearlas y considerarlas.

Finalmente, ténganse paciencia y compasión y recuerden que transmitir es cuestión de práctica. Escribir o dar clases es una tarea difícil, pero la habilidad va mejorando con la práctica y con el conocimiento del tema. 

Algunos artículos que hace diez años me llevaron dos meses hoy me llevarían una semana (misma pobre calidad, pero al menos con menos desperdicio de tiempo propio y ajeno). Pero la hoja en blanco me sigue costando, sin importar cuánta práctica tenga. Pero está bien. Escribir y enseñar son ante todo formas de aprender, formas que llevan mucho trabajo, paciencia, flexibilidad y coraje como para intentar distintos abordajes. 

Si tienen algo interesante que quieren compartir, la disciplina lo necesita. Empiecen por algún lado, empiecen por cualquier lugar, pero empiecen. Paso a paso. Una línea un día, una línea el otro día.

Avancen, con paciencia, presencia y práctica.

RECUPERADO DE: https://www.psyciencia.com/videojuegos-para-explorar-vinculo-actividad-motora-vision/

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