Estilos atributivos: dime cómo explicas las cosas y te diré cómo te sientes. ESCRITO POR: Psicología Devidamente

¿Sabes qué es lo que hacemos desde en minuto uno de nacer? Aprender. Realmente aprendemos incluso antes de nacer. ¿Sabías que el desarrollo del lenguaje ya pieza ya estando en el útero?

Somos una máquina inagotable de procesamiento de la información. Continuamente procesamos lo que nos rodea. Necesitamos entenderlo para poder adaptarnos e interacciones con nuestro entorno.

Y aprendemos principalmente por asociación y por consecuencias, propias o ajenas. Dicho de otro modo, en ese aprender a explicarnos como funciona esto de vivir, continuamente estamos buscando el binomio causa-efecto. Siguiendo a Heider, las personas actuamos como “‘científicos ingenuos”. “Estudiamos” sin parar todo lo que nos rodea para tratar de entenderlo y explicarlo.

¿Qué es lo importante? ¿Qué ocurre o debería ocurrir? ¿Por qué ocurre? Sin darnos cuenta, son grandes preguntas en las que andamos a vueltas desde ese minuto uno. Y en esa tarea, y cada cual en función de sus “maestros” y del entono que le toca vivir, saca sus propias conclusiones y va creando su estilo atributivo.

¿Qué son los estilos atributivos?

Teniendo en cuenta que la atribución hace referencia a la explicación sobre la causas de que algo ocurra, ya sean causas internas o externas, con estilo atributivo nos referimos a la tendencia que cada uno tenemos a la hora de explicar lo que ocurre, en base a una causas u otras.

¿A qué tipo de causas se suele atribuir lo que ocurre? Lo que vamos a plantear en gran medida deriva de la teoría de la atribución causal de Bernard Weiner. En este sentido, organizamos las causas en base a 3 factores o dimensiones.

1. Locus de control: dónde se localiza la causa

Así, la causa puede ser Interna, es decir se debe a algo propio de la persona, o puede ser Externa.

Decir que “he aprobado porque me he esforzado y he estudiado mucho”, supone atribuir la causa a algo interno, a una cualidad , la esfuerzo. Por otra parte, si “he aprobado porque el examen era muy fácil”, supone atribuir la caso a una variable externa, en este caso, que el examen era fácil, que también podría haber sido a la suerte, buena o mala, a la conjunción de los astros…

2. Temporalidad

Este factor hace referencia a si las causas son Estables o Inestables.

Si la causa es estable, se asume que esa causa siempre estará presente y por lo tanto siempre ocurrirá lo mismo. Por el contrario, si la causa se considera inestable, lo que se está asumiendo es que lo que ha ocurrido no tiene por qué volver a ocurrir.

Por ejemplo, “seguro que sacaré igual todo los exámenes”, nos dice que lo ocurrido volverá a ocurrir, plantea una escenario estable respecto a lo ocurrido. Ante el mismo hecho, se puede establecer un escenario inestable, “esta vez lo he conseguido, pero no seré capaz para el próximo examen”

3. Elemento situacional

Con este factor se alude a las situaciones en los que la causa es válida.

De ese modo, una causa, lo ocurrido puede se Global, de manera que estará presente en todas las situaciones, o bien pues ser Específica, y por lo tanto solo únicamente se hace referencia a una situación particular.

“Estudie lo que estudie, no lo conseguiré”, deja claro que lo ocurrido, lo que ocurre será global y da igual lo que se estudie, donde se estudie, el resultado sería el mismo. “Las matemáticas creo que me cuestan especialmente, con biología me costaría menos”. Bien sea porque la biología le resulte más interesante, entretenida… el caso es que las dificultades para estudiar se centran en matemáticas

Seguro que a medida que se ha ido leyendo, ha surgido una pregunta: ¿no están relacionados los tres factores? La respuesta, como no podía ser de otro modo, es que por supuesto que están relacionados. Los estilos atributivos de una personas son congruentes en sí mismos. Cosa distinta es que sean congruentes cuando se ponen en tela de juicio.

¿Cómo nos influyen los estilos atributivos?

Desde los estudios y la teoría de Heider (Teoría de la Atribución), hasta las investigaciones de Martin Seligman que derivaron en la Teoría de la Indefensión para explicar la depresión y sus posteriores reformulaciones en 1975 (Abramson, Seligman y Teasdale), el constructor teórico de la Atribuciones ha ido cobrando la relevancia que se merece.

En concreto, la percepción de incontrolabilidad, o lo que es lo mismo, la percepción de que lo que se haga o no se haga, no tiene relación con lo que ocurre, tiene un peso importante en la estructura cognitiva presente en los trastornos del ánimo y la depresión.

Realmente es más bien la explicación que se le da a esa percepción de incontrolabilidad, la que explica la desesperanza que se relacionada con los trastornos del estado de ánimo.

Entre otras muchas teorías y autores, esas investigaciones sentaron las bases y pusieron de relieve la importancia de las atribuciones y de los estilos atributivos. Si bien no lo explican todo, si que tienen mucho que decir en trastornos como la depresión, la ansiedad…

Y tú: ¿qué estilo tienes?

Responder a esta pregunta supone cuestionarse qué teoría nos hemos construido para entender y explicar porqué ocurren las cosas y cómo “debemos” actuar.

El estilo atributivo que cada cual ha aprendido sin duda determinará que decisiones tome y como afronte su día a día. Para ayudarnos a concretar como tendemos a atribuir las causas de lo que ocurre a nuestro alrededor, es importante incorporar una nueva variable y observar cómo explicamos los éxitos o los fracasos.

Si tomamos esta tabla como referencia, ¿qué casillas marcarías ante lo positivo (un éxito) y ante negativo (un fracaso) que ocurre en tu vida?

Tabla de estilos atributivos

Aunque principalmente se ha investigado y asociado con la depresión y trastornos del estado de ánimo y con cuadros de ansiedad, conocer nuestro estilo atributivo es igualmente una herramienta útil para conocer gestionamos nuestro día a día, y en definitiva de gestión de la propia vida.

Atribuciones y estado de ánimo: ¿cómo se relaciona?

Antes de continuar, es importante destacar que no todo se puede resumir ni explicar sobre la base de los estilos atributivos, las personas somos mucho más complejas y ricas como para resumirnos en un estilo atributivo.

Sin embargo, multitud de casos y nuestra experiencia en la clínica ponen de relieve que normalmente la depresión aparece asociada a un determinado estilo atributivo como el siguiente.

Los éxitos, los hechos positivos, se tienden a explicar en base a causas externas, específicas e inestables. Es decir:

  • Causas Externas: Ocurre por algo externo a la persona. El azar, que era una “buena persona”, la prueba era fácil, le hicieron un favor, etcétera.
  • Causas Específicas: Es decir, ha ocurrido concretamente es esa situación, con ese examen, con esa persona
  • Causas Inestables: Se tiene a considerar que lo positivo no volverá a ocurrir.

Por el contrario, los hechos negativos, se atribuyen a:

  • Causas internas: Lo negativo se explica por algo interno, por alguna cualidad interna negativa.
  • Causas globales: Lo ocurrido ocurrirá con otras personas, en otras situaciones…
  • Causas estables: Ahora que se debe a algo interno, siempre será así.

Por lo tanto, es importante que prestemos atención a nuestro estilo atributivo. Si observas que tienes a responsabilizarte de lo negativo pero no de lo positivo, y a considerar que eso ocurrirá siempre y en todo lugar, es probable que la desesperanza aparezca, y desde luego, no es una buena compañera de vida.

No solemos darnos cuenta de la cantidad de información que despreciamos, y como sesgamos la manera de percibir lo que nos ocurre. Tendemos a replicar una y otra vez la forma en la que hemos aprendido a interpretar las cosas. Por eso, es importante conocer cuáles son nuestras hipótesis explicativas, nuestros estilos atributivos, y aprender a revisarlos y ponerlos en tela de juicio.

RECUPERADO DE: https://psicologiaymente.com/psicologia/estilos-atributivos-como-te-sientes

Inteligencia emocional en la vida cotidiana. ESCRITO POR: Centro de Psicología Matía

¿Qué es la inteligencia emocional?

La inteligencia emocional es la manera en la que nos enfrentamos al mundo y a nosotros mismos, la mejor forma de conocernos y conocer nuestro entorno. Es un conjunto de habilidades que hacen que la persona se relacione mejor o peor con los demás y consigo mismo. La importancia de manejar las emociones es la base de la inteligencia emocional si podemos comprenderlas, podemos también modificarlas e incluso anticiparnos a ellas.

Por ejemplo, sabiendo reconocer la emoción, gestionándola a tiempo, estamos capacitados para detener estados de depresión, ansiedad, enfado, frustración… Al ser capaces de reconocer las emociones y de comprenderlas, seremos capaces de controlarlas en nosotros y en las personas que nos rodean en nuestro ambiente personal y laboral, con lo que además, se puede convertir en una excelente herramienta para ayudar a los demás.

Numerosos estudios demuestran que la inteligencia emocional está directamente relacionada con él éxito y la sensación de bienestar. Las personas con una inteligencia emocional muy desarrollada se adaptan fácilmente a su entorno, aprenden deprisa y saben trabajar muy bien en equipo, por lo que son personas con grandes habilidades sociales, muy motivadas, creativas, seguras, con una buena autoestima. Afrontan muy bien las críticas y saben cómo y cuándo decir un “no” oportuno y necesario, de manera asertiva.

Muchos son los beneficios de desarrollar esta capacidad, y por ello es importarte empezar a entrenarla desde pequeños. Esto nos ayudara a mejorar la concentración y la capacidad de aprendizaje, a conocernos a nosotros mismos mejor y a desarrollar una gran empatía con los demás, por lo que nuestras relaciones sociales serán mas satisfactorias y estaremos más motivados en general. Por supuesto, es una gran ayuda frente a los cambios, ya que el hecho de tener más inteligencia emocional marcara la diferencia de ser más o menos resiliente ante una adversidad.

Como es algo que afecta directamente a nuestra vida y a nuestro bienestar, incluso a nuestra salud mental, no le damos la importancia que merece, pero quizás hay que prestarle incluso más atención que otras cuestiones como aprender idiomas, practicar deporte o estudiar, ya que resulta ser la base para todo.

Cómo entrenar la inteligencia emocional

La inteligencia emocional puede ser algo innato de la persona, pero también es algo que se puede entrenar desde pequeños o ya de adultos a través de diferentes técnicas y estrategias.

Es más fácil entrenar cuando somos pequeños, ya que en esta etapa contamos con una mayor capacidad de aprendizaje y con una mente mucho más abierta. Somos mas flexibles psicológicamente.

Con el entrenamiento en inteligencia emocional puedes ayudar a los pequeños a superar las típicas rabietas, tolerando mejor los fracasos y las frustraciones, acostumbrarles a que se centren en la búsqueda de soluciones, en lugar de bloquearse ante un problema; a luchar contra los miedos, enseñándoles a manejar sus emociones, primero detectándolas, comprendiéndolas y luego buscando un remedio mediante juegos.

Para ellos será un juego divertido, que según crezcan les irá ayudando a autocontrolarse, relajarse, a prestar más atención y a conseguir sus objetivos, tanto en la vida, como en el mundo laboral.

Lo primero es identificar la emoción en nosotros o en otras personas. Somos seres emocionales desde que nacemos, y por eso es importante saber reconocerlas. Es importante también saber conectar con esas emociones, no rechazarlas, no reprimirlas, pues si las reprimimos se manifestarán a lo largo de nuestras vidas. En cuanto reconozcas una emoción es importante que la aceptes, pues las emociones no son ni buenas ni malas, son adaptativas y son automáticas ante un estimulo que acontece.

Cada emoción prepara a nuestro organismo para una clase distinta de respuesta. Por ejemplo, con la ira el ritmo cardiaco aumenta y se dispara la adrenalina, para aumentar la energía disponible; así el cuerpo esta preparado para una acción vigorosa. Sin embargo, con el miedo la sangre se va hacia las piernas para poder huir y tu cuerpo empieza a desarrollar una alerta general. A veces puede ser una emoción confusa o fruto de varias emociones, pero debes reconocer la emoción principal en cada escenario. Por ejemplo; ¿es rabia o angustia? A veces parecemos enfadados y lo que estamos realmente es preocupado o angustiados. La emoción es inmediata, es instantánea.

Sé consciente de las implicaciones negativas de las emociones que sientas. ¿En qué te perjudica sentirte así? Averigua la causa, ¿cuál fue la situación detonante que te hace sentir así?

Tener conciencia de uno mismo, conocer las emociones y manejarlas, reconocer en los demás sus emociones; la empatia y asi manejar mejor las relaciones. Pregunta, interésate por lo que le ocurre. Siempre hay una razón para todo, practica la empatía.

Encuentra la razón de esa conducta en los demás o en ti mismo/a. Desconecta al menos unas horas. Tecnológicamente, socialmente y laboralmente. Intenta dejar tu mente en blanco y relajarte. Dedícate a ti. Tomar decisiones o buscar soluciones para evitar las situaciones que generan esa emoción.

Estudiar la estrategia de cómo hacerlo, también puede ser un pensamiento positivo. Aprende a decir que no de forma positiva añadiendo una alternativa amable. Puedes rechazar cualquier propuesta, sin herir las emociones de otra persona. Mantén la distancia con las personas que te generan una influencia negativa, sino puedes ayudarlas, aléjate. Entrenar desde hoy tus habilidades emocionales con un entrenamiento en inteligencia emocional es básico para los tiempos que vivimos.

RECUPERADO DE: https://psicologiaymente.com/psicologia/inteligencia-emocional-vida-cotidiana

El valor de las emociones. ESCRITO POR Lara Tormo

¿Cuál es el valor de las emociones?

Las emociones son respuestas que tenemos ante eventos, pero precedidas por cogniciones que pueden ser más o menos conscientes. Por tanto, las emociones tienen, en cierto sentido, una dimensión cognitiva, puesto que implican pensamientos, creencias, juicios y evaluaciones.

Estas son fundamentales, porque sin ellas no podríamos recordar, aprender ni tener relaciones sociales… Su función era muy adaptativa y útil para nuestros ancestros porque si venía un animal depredador, sentían miedo y salían corriendo.

Pero, a día de hoy… tenemos que saber qué hacer con nuestras emociones en cada situación porque, por ejemplo, no podemos salir corriendo si nos da miedo que nuestro jefe nos eche de nuestro puesto de trabajo. Y, además, vivimos en un mundo tan rápido que no tenemos el tiempo ni el espacio para darle a las emociones y atenderlas…. Es entonces cuando se perpetúan, se vuelven crónicas y aparece el sufrimiento.

Estas desarrollan expresiones fisiológicas y van acompañadas de reacciones de placer o dolor según la valencia que se le dé en relación al afrontamiento que se haga. Y por ello, dependiendo de cómo surja todo lo anterior, finalmente las emociones inducen a realizar determinadas acciones; dependiendo de cómo nos las tomemos y gestionemos.

¿Buenas o malas? Los juicios

Normalmente siempre hemos asociado determinadas emociones a aspectos negativos y otras, a aspectos positivos. Pero realmente lo hemos realizado así por la manera en la que valoramos esas emociones o las gestionamos. No nos enseñan cómo gestionar la ansiedad o la tristeza cuando realmente son igual de valiosas que la alegría y la sorpresa.

Normalmente nos angustiamos cuando sentimos “emociones negativas” por el hecho de no saber darles espacio… Simplemente intentamos evitarlas y no entrar en ellas; es entonces cuando se hacen más grandes, más intensas…

Normalmente nos resistimos a sentir ciertas emociones porque tenemos ciertas ideas preconcebidas sobre nosotros mismos pero que son idealizadas y no reales. Esta manera de afrontar las emociones, fomenta la seguridad a corto plazo, pero a la larga puede causar deterioro, inmovilidad y frustración.

Emociones básicas

Aunque el universo emocional de los humanos es amplio y complejo (se ha escrito mucho sobre ello en los últimos años en campos como la psicología o la medicina) vamos a centrarnos en cuatro emociones básicas y universales relacionadas con el estrés: el miedo, la rabia, la tristeza y la alegría. A continuación resumimos sus manifestaciones, expresión, utilidad, limitaciones, enfoque temporal y distorsiones.

  • Miedo: nos ayuda a discernir peligros, huir de peligros, proteger a seres queridos, planificar y prepararse y precaución.
  • Rabia: defender a tus seres queridos y a los derechos, establecer límites, afrontar peligros y enemigos, competitividad, superarse y arriesgarse.
  • Tristeza: asumir pérdidas, curar heridas psicológicas, pedir ayuda y dar ayuda, reflexionar, y aprender de los errores.
  • Alegría: nutrir, crecer, desarrollar, crear vínculos sociales, creatividad, participar, innovar, descubrir, motivar y esforzarse.

¿Qué hacer con las emociones?

Para la gestión emocional es esencial, en un primer lugar, trabajarnos los prejuicios que tenemos ante ciertas emociones. Porque si nos anclamos en el pensamiento y en la autoexigencia de que no podemos sentir ciertas emociones, no podremos avanzar.

Muchas veces nos anclamos y bloqueamos con ciertas emociones porque queremos encontrar motivos de por qué nos aparece, desde un lugar de enfado. Y esto tiene que ver con el sentido de identidad porque tenemos unas ideas preconcebidas de nosotros mismas y, por ejemplo … si un día aparece la ansiedad en una persona que se cree fuerte, no se permitirá sentirla.

Detrás de cada emoción hay un mensaje. Las emociones aparecen como reacción de lo que estamos viviendo, por ello… hay que prestar especial atención a estos procesos y atender a lo que nos ocurre por dentro. Preguntarnos qué nos quiere decir dicha emoción, por qué nos está apareciendo en ese momento.

Solo desde aquí es desde donde podemos transformar las emociones hacia un lugar donde se pueden entender mejor las cosas. Porque las emociones son vehículos excelentes hacia el cambio. Nos ayudan a crecer y tener mejores ideas de quienes somos. Cuando nos responsabilizamos de ellas, aunque haya cierto riesgo a corto plazo… a largo plazo se dará la rosperidad, resiliencia, salud y el bienestar.

Pero esto comentado anteriormente solo se podrá llevar a cabo cuando sepamos realizar una buena gestión de las emociones, confiando así en nuestros recursos para atravesar la incomodidad de este proceso. Porque las crisis y el sufrimiento (en condiciones de seguirdad), pueden hacer transofrmar el dolor en resiliencia, salud y bienestar.

Estrategias para la gestión emocional

El paso principal para poder llevar una buena gestión emocional es no reaccionar, sino responder con consciencia y calma ante ellas. Por ello son necesarios los siguientes pasos:

1. Crear una pausa entre estimulo y respuesta

Esto ayuda a no reaccionar de manera impulsiva, sino hacer este proceso con más calma y pausa… para poder decidir libremente cómo y con qué recursos actuar y no responder de manera automática.

2. Orientar la atención hacia adentro

Es recomendable orientar la atención hacia lo que se está moviendo dentro de uno y ver realmente qué estamos sintiendo, ponerle nombre, reconocerlo.

3. Entender por qué estamos sintiendo dicha emoción

Encontrarle la utilidad y qué mensaje nos quiere decir dicha emoción.

4. Aceptar que estamos teniendo esa emoción y todos sus matices

Solo desde la aceptación y no desde la resistencia, es desde donde puede surgir el cambio y el desarrollo.

5. Modular la respuesta

¿Qué podemos hacer con esto, para sentirnos mejor? Aplicar la transformancia. Cada emoción y proceso emocional tendrá su mejor respuesta para cada persona y contexto.

Según el contexto y con especial cuidado podemos atender al efecto de la emoción y de su expresión tanto en uno mismo, como en los demás. Solo así podremos decidir qué emociones queremos expresar y con quién queremos hacerlo.

Finalmente, aquellas que no queramos expresar, las dejaremos pasar hasta que se debiliten, intentando utilizar las estrategias que más nos convengan y ayuden a atravesar dicha incomodidad (una actividad placentera o relajante, la respiración, la meditación, socializar, desfogar con deporte, etc).

RECUPERADO DE: https://psicologiaymente.com/psicologia/valor-de-emociones

Por qué a la gente le gusta el ASMR: su psicología explicada. ESCRITO POR: A.N

Te acurrucas en tu cama por la noche, te pones los cascos y esperas para poder relajarte. En lugar de escuchar música, sonidos profundos o incluso poner una aplicación para meditar, lo que vas a escuchar es algo diferente: en el vídeo, un desconocido se acerca a un micrófono y comienza a susurrar, hacer ruidos con la boca (masticar, hacer pompas), cepillarse el pelo o utilizar sus uñas o dedos para golpear el micrófono. Eso se llama ASMR y, aunque pueda parecer raro, miles de personas en todo el mundo pagan incluso por escucharlo. 

ASMR (siglas de Respuesta Autónoma Sensorial Meridiana) se refiere a un fenómeno en el que los sonidos suaves, como los susurros, provocan un efecto de hormigueo o relajación en el oyente. En muchas ocasiones se utiliza para que el que lo escucha pueda dormir. Se ha convertido en una subcultura en YouTube. A veces, el que está al otro lado del micrófono no es más que un niño el que lo hace. Más allá de la dudosa moralidad que esconde esta especie de explotación infantil, los que se ganan la vida haciéndolo pueden llegar a convertirse en millonarios. Es el caso de Makenna Kelly, de 13 años, que cuenta con 1.3 millones de seguidores en su canal y puede generar más de 1000 euros en ingresos publicitarios. 

Este tipo de vídeos distraen al que los ve de sus malos pensamientos, además, les da una falsa sensación de atención personal

El ASMR surgió en 2007. Algunos apuntan que en la novela ‘La señora Dalloway’ de Virginia Wolf se incluye un pasaje que bien podría hablar de una sensación parecida a la experimentada mediante el ASMR: un enfermero le habla a su paciente “de manera profunda, suave, como un órgano suave, pero con una dureza en su voz parecida a la de un grillo, que hace que recorra por su espalda una sensación de cosquilleo deliciosa y corra hacia su cerebro causando un sonido armonioso”. Como una imagen vale más que mil palabras, ahí va un ejemplo. 

¿Te ha gustado? ¿Te ha dado repelús? Según cuenta el doctor John Cline en ‘Psychology Today‘: “Estos vídeos, al igual que las técnicas de comportamiento cognitivo, como la relajación guiada y la meditación, distraen al espectador de pensamientos preocupantes al proporcionar un conjunto de sonidos reconfortantes y familiares. También les da la sensación de ser atendidosdirectamente a pesar de que el espectador individual es quizás uno de los cientos o miles de personas que están mirando el vídeo”, en general, según los estudios realizados hasta la fecha, los espectadores recurren a estos vídeos para relajarse, aliviar la depresión o el insomnio. 

De hecho, un estudio de 2015 llegó a la conclusión de que, en una muestra amplia de hombres y mujeres que consumían ASMR, el 98% lo hacía para relajarse, el 82% con idea de luchar contra el insomnio y otro 82% también para librarse del estrés, según Cline. Lo que preferían eran los susurros, la atención personal o los movimientos lentos y repetitivos, aunque no todo el mundo respondió a los mismos estímulos. 

Según un estudio, las personas a las que les gusta escuchar ASMR sacaban puntuaciones significativamente más altas en apertura a la experiencia y neuroticismo

En otra investigación llevada a cabo en 2017 se decidieron analizar las características de personalidad que son proclives a sentir cosquilleos y relajación durante la ASMR. Se descubrió que, por lo general, estas personas sacaban puntuaciones significativamente más altas en apertura a la experiencia y neuroticismo, así como niveles más bajos de escrupulosidad, extraversión y amabilidad. Las puntuaciones más altas en la escala de apertura a la experiencia indicaron que las personas que experimentan ASMR tienen mayor sensibilidad y receptividad a las sensaciones. En general, con base en estos resultados, parece que la ASMR se asocia con rasgos de personalidad específicos. Esto puede ayudar a explicar por qué algunas personas la experimentan más profundamente que otras. 

“En resumen, la ASMR puede tener alguna aplicación en el tratamiento del insomnio para algunas personas, y será necesario investigar más para ver si, y para quién, es realmente eficaz” explica el doctor. Mientras tanto, si tú eres una de esas personas que disfrutan escuchando sonidos relajantes con unos cascos, quizá estos estudios te hayan aportado un poco de luz sobre por qué lo hacen.

RECUPERADO DE: https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2021-03-01/gente-youtube-asmr-ruidos-psicologia-explicada_2965652/

Alta demanda de profesionales en Psicología General Sanitaria. ESCRITO POR: MAITE SAÉNZ

La actual crisis sanitaria está desencadenando también una crisis emocional que también acelera la que la OMS ya consideraba, en tiempos pre-Covid, la gran pandemia del siglo XXI. Ansiedad, miedo, tristeza y desesperanza son estados anímicos que se desencadenan ante momentos de incertidumbre y que necesitan de comprensión, escucha y esperanza. A la salud mental se le da cada vez más importancia porque cada vez somos más conscientes de que estar bien psicológicamente es necesario para tener una vida sana.

Uno de los colectivos profesionales que, por este motivo, están viendo incrementada su demanda en el mercado laboral es el de los expertos en atención psicológica. Los Máster en Psicología General Sanitaria están viendo incrementar su número de alumnos con personas que han optado por seguir formándose para poder acceder a un abanico de puestos laborales más amplios.

Todo lo que debes saber sobre la psicología general sanitaria

Como menciona el explorador académico OTONAUTA, la opción más recomendada para formarse en este ámbito es realizar un Máster en Psicología General Sanitaria,puesto que es una de las titulaciones más completas al tocar numerosas aristas. Esta disciplina va mucho más allá de una simple disciplina médica, puesto que investigar, evaluar y realizar intervenciones psicológicas sobre aspectos del comportamiento serán algunas de las funciones que se instauren en el día a día del futuro profesional.

Entre otras tareas, el psicólogo general sanitario se encarga de analizar y usar las fuentes de información clínica, estudiar en profundidad la naturaleza psicológica del comportamiento, así como los trastornos y los factores sociales y biológicos causantes de ciertas enfermedades, y valorar la información obtenida para resolver el problema. Este profesional también es el encargado de derivar al paciente al especialista correspondiente.

Entre las universidades que imparten este máster, podemos destacar:

  • Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED)
  • Universitat Oberta de Catalunya (UOC)
  • Universidad Complutense de Madrid (UCM)
  • Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
  • Universidad Internacional de Valencia (VIU)
  • Universidad Isabel I

En cuanto a dónde se puede ejercer dicha profesión, puede ser tanto en el sector privado como en el sector público; en este último siempre que no se realicen prestaciones sanitarias derivadas de la cartera de servicios comunes del Sistema Nacional de Salud. Por otro lado, si hablamos del salario medio, en nuestro país oscila entre los 18 000 y los 21 000 euros brutos al año.

La red de redes ha traído muchas ventajas de la mano, y una de ellas es desde la comodidad de casa poder encontrar la opción académica o laboral que más se adapte a las características de cada individuo. En estos tiempos de crisis la formación debe ser una constante, y ahí es donde los máster tiene especial relevancia a la hora de que el estudiante tenga más opciones de encontrar una salida laboral acorde a sus conocimientos.

RECUPERADO DE: https://www.observatoriorh.com/orh-posts/alta-demanda-de-profesionales-en-psicologia-general-sanitaria.html

Psicología de la Moda; una disciplina más allá de lo superficial. ESCRITO POR: VALERIA TUIRAN

¿Cuántas veces nos hemos mirado al espejo y no nos ha gustado lo que vemos reflejado en él?, ¿cuántos han sido los días en que nos sentimos proyectados pero infortunadamente críticas externas logran minimizarnos?; hacernos este tipo de preguntas sin duda nos transportan a situaciones en las que el miedo y el inconformismo propio han tomado el completo control de nuestras emociones, haciéndonos entender lo mucho que nos falta por conocernos, explorarnos y exaltar sobre manera todas y cada una de las cualidades que tenemos para ofrecerle al mundo.

Todo lo anterior guarda una estrecha relación con la Psicología de la Moda, una ciencia que aunque es poco conocida socialmente, demuestra ser un estudio o tratamiento de cómo el color, la imagen y la belleza, afectan el comportamiento humano en todos los ámbitos; sabemos que la moda impacta de una manera fuerte y directa en todas las personas desde su autoconcepto y autoestima.

En diálogo con Diario LA LIBERTAD, Sara Rodríguez Palacio, Psicóloga de Moda, nos cuenta que esta ciencia nace desde la necesidad principal de hacer un énfasis en la salud y bienestar mental a partir de esta industria; despertando en cada individuo el fenómeno psicológico ‘cognición invertida’, el cual nos hace tomar atributo sobre una prenda específica haciéndonos sentir de determinada manera al momento de usarla.

“El amor propio no es sinónimo de conformismo”

Se ha visto que muchas personas tocan este tema de una forma bastante superficial, sin resaltar la importancia e impacto que este puede tener en nuestra sociedad y en la salud emocional de cada ser. Es necesario reconocer que esta disciplina invita a hacer conciencia sobre la manera profunda de entender nuestro cuerpo; sus características particulares, esas que en ocasiones han sido menospreciadas incluso por nosotros mismos; permitiendo tomar acción sobre ellas y utilizando la moda como una herramienta para exaltar o disimular aquello que por alguna razón causa incomodidad, teniendo siempre como fin, proyectar lo que realmente somos de una forma sana y coherente, sin dejar de trabajar en el crecimiento personal.

“Siempre he dicho que debemos amar nuestra esencia y lo que realmente somos, pero hay que tener algo muy claro, y es que el amor propio no es sinónimo de conformismo, el amor propio es tomar la decisión de mejorar cada día por nuestro bienestar; entender que si hay algo que no nos gusta, y queremos vernos de una manera diferente, hay que bregar en ello, salir de nuestra zona de confort. Todo esto nos conduce a ser personas saludables de manera integral, tanto física, como emocionalmente, y eso es algo que no tiene precio”, dijo la experta.

Incluir la Psicología de la Moda en nuestra cotidianidad es darle paso a nuevos cambios sin la necesidad de perder nuestra identidad o estilo propio; es imposible dejar de lado todas las cosas positivas que nos ofrece a la hora de querer proyectar de una mejor forma nuestra imagen, recordemos que una de las funciones físicas y mentales de las prendas es hacernos sentir seguros, capaces, únicos y aceptados, pues la mayoría de veces las personas se visten para lograr un objetivo.

Agregando, que este es un tema que debería de tomarse en serio en la actualidad, sobre todo porque la industria de la moda está presente de manera habitual en la pubertad, una etapa importante en donde el autoconocimiento juega un papel fundamental, pues una vez que cada individuo sepa con total claridad ¿quién es?, ¿qué le gusta?, ¿qué quiere? y lo que realmente necesita, evitará desde cualquier punto la posibilidad de desencadenar los diferentes trastornos o problemas emocionales que se desarrollan frecuentemente a esta edad; todo esto sin cerrar la alternativa a que malas referencias tengan alguna influencia sobre sus próximas decisiones.

“Hoy quiero invitar a todas las personas a que hagan un proceso de reflexión en el que logran conocerse un poco más; desarrollar la psicología de la moda cambia vidas, pensamientos y energías, cuando se hace este cambio todo surge para bien. Es momento de empezar a construir una mejor versión de lo que ya somos”, fue el mensaje que quiso enviarle la psicóloga a todos los lectores.

Los colores comunican

Adentrándonos un poco más en los atuendos, la experta nos compartió varias recomendaciones para tener en cuenta a la hora de escoger los colores que se deben usar, según lo que se quiere proyectar:

Si buscamos vernos confiables o seguros ante los demás, el azul es el color perfecto para transmitir este tipo de emociones, ya que en presencia de este tono, el cerebro produce 11 hormonas tranquilizantes que desarrollan estas sensaciones; asimismo, si estamos a punto de adentrarnos a un situación de conflictos o lucha, el rosado es el indicado para generar un estado de paz gracias a la calidez y tranquilidad que representa. Tonos como el negro o rojo, se asocian con el drama, aunque dependiendo del contexto, pueden transmitir sexualidad y elegancia.

También nos compartió algunas ideas significativas acerca de la forma adecuada de vestirse al momento de asistir a una entrevista de trabajo; vestuarios que sin duda hablaran muy bien de la personalidad del individuo sin necesidad de que se genere ningún tipo de juicio en su contra; los pantalones elegantes con colores como el blanco, negro, palo rosa. caqui o tonos azules, siempre serán una correcta elección, complementando la prenda con una camisa elegante y evitando que esta tenga transparencias, encajes o cualquier tipo de complemento que pueda desviar la atención del entrevistador; aconsejando que las zonas en las que se puede ser un poco arriesgadas son los labios y el calzado.

“Tengamos siempre en cuenta que la imagen de cada persona es su carta personal de presentación ante el mundo, con la ropa que llevamos puesta estamos dando un mensaje; si cuidamos de aquello que nos representa vamos a poder proyectar de gran manera aspectos positivos no solo como nos vemos físicamente, sino cómo nos sentimos emocionalmente con lo que somos”, concluyó.

RECUPERADO DE: https://diariolalibertad.com/sitio/2021/03/12/psicologia-de-la-moda-una-disciplina-mas-alla-de-lo-superficial/

Psicología: ¿Cómo crear un clima de confianza? ESCRITO POR: MARÍA JESUS ÁLABA

Psicología: ¿Cómo crear un clima de confianza?

Hay personas que nada más conocerla nos inspiran confianza y otras que, por el contrario, nos crean recelo. La falta de confianza se nota y la confianza “nunca se impone, se facilita y se conquista”, nos explica María Jesús Álava Reyes. 

¿Cómo crear un clima de confianza?

La confianza es vital para que funcionen nuestras relaciones personales o laborales. María Jesús Álava Reyes nos enumera algunas de las claves fundamentales para generar confianza

– Debemos mostrarnos tal y como somos.

– Hay que ofrecer seguridad.

– No actuar como si fuéramos jueces, no juzgar. 

– Ser empáticos. 

– Transmitir nuestra actitud de ayuda.

– Respetar la palabra dada.

– Aceptar los comentarios negativos sobre nosotros mismos.

– En cuanto a las relaciones laborales: nunca incumplir los acuerdos.

Decálogo de iniciación al ‘mindful eating’ (o fíjate en lo que comes)

Maltratamos la comida: ingerimos alimentos sin tomar conciencia de qué nos vamos a meter en la boca, y esa conducta tiene consecuencias para la salud (obesidad y enfermedades). Así puedes (y debes) mejorar tu relación con ella. ESCRITO POR: CRISTINA ROMAN

15/03/2021 – 05:00

Mucho se habla de lo que comemos, pero poco de cómo lo comemos. Como la mayoría de nosotros, probablemente hayas comido algo en las últimas horas, y es posible que no recuerdes la cantidad ni la sensación al comerlo. Según un estudio del Gobierno de Estados Unidos, los americanos pasan de media dos horas y media al día comiendo, pero más de la mitad de este tiempo también están haciendo otras cosas: trabajando, conduciendo, leyendo, mirando la televisión, jugando o prestando atención al teléfono, dejando de ser conscientes de lo que comen. 

La falta de atención a lo que se come puede estar influyendo en el aumento de obesidad y otras enfermedades

Esta falta de atención, afirman los expertos, puede estar contribuyendo a la obesidad y a otros problemas de salud, por eso, cada vez más nutricionistas y dietistas alinean sus consultas con la filosofía del ‘mindful eating‘ o la alimentación consciente. 

¿Qué es esa nueva filosofía de la comida?

El mindful eating, o la alimentación saludable consciente, no es otra cosa queestar completamente presente en el momento de comer. Su práctica se ha incorporado cada vez más al tratamiento de enfermedades crónicas, observándose resultados prometedores en el manejo de la ansiedad, depresión, estrés, la función física, la calidad de vida y el dolor crónico

La alimentación consciente generalmente se refiere a la aplicación de técnicas de atención plena a la alimentación, lo que implica una conciencia sin prejuicios de las señales internas y externas que influyen en el deseo de comer, la elección de alimentos de calidad, la cantidad de consumo y la forma en que se consumen los alimentos. En dietética, las estrategias de alimentación consciente se han utilizado principalmente en el tratamiento de la obesidad y de los trastornos alimentarios

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Aunque las opciones ideales de alimentos para una alimentación consciente son similares a la dieta mediterránea, centrada en frutas, verduras, cereales integrales, semillas, frutos secos y aceites vegetales, la técnica se puede aplicar a una hamburguesa con queso y patatas fritas. Si se presta atención a los alimentos que se comen, es posible que se consuma este tipo de alimentos con menos frecuencia y uno se proponga comer mejor

En esencia, comer conscientemente significa estar completamente atento a la comida, mientras se compra, se prepara, se sirve y se consume

Razones para unirse

Los beneficios de practicar este tipo de alimentación consciente se estudian en universidades como la de Harvard, donde se analizan los efectos adversos de no practicarla: ansiedad, comer en exceso y ganancia de peso. 

Los estudios de intervención han demostrado que los enfoques de atención plena pueden ser una herramienta eficaz en el tratamiento de conductas desfavorables como la ingesta emocional y los atracones, que pueden llevar al aumento de peso y la obesidad. La alimentación consciente se asocia entonces con una mejor calidad de la dieta, donde se eligen frutas en lugar de dulces como tentempié o se opta por porciones más pequeñas de alimentos ricos en calorías. Además, quien lo practica reconecta con la sabiduría innata sobre el hambre y la saciedad, y tiene la posibilidad de liberarse de patrones reactivos en torno a la comida y la alimentación. 

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Sin embargo, esta forma de alimentarse no está destinada a reemplazar los tratamientos tradicionales para afecciones clínicas graves, como los trastornos alimentarios, y puede que no sea eficaz como estrategia de pérdida de pesopor sí sola, sino más bien como complemento de un programa de adelgazamiento. 

Decálogo para comer con más consciencia

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  1. Empieza con la lista de la compra. Valora las cualidades nutricionales de cada alimento que añadas a la cesta y llena la mayor parte en la sección de frutas y verduras, evitando los alimentos procesados.
  2. Aprecia la comida. Interésate por saber dónde se cultivó la comida y quién la preparó. Come sin distracciones para profundizar en la experiencia. Antes de empezar, contempla todo y expresa gratitud por la oportunidad de disfrutar de esta comida.
  3. Haz de comer tu principal prioridad. Tienes tiempo para trabajar, para ir al gimnasio, para leer periódicos, para limpiar, para practicar tus hobbies… Pero se te olvida reservar tiempo para comer. Empieza a reservar un mínimo de 20 minutos para cada una de las principales comidas: desayuno, comida y cena, y durante este tiempo no hagas tareas simultáneas.
  4. Involucra todos los sentidos. Cuando cocines, sirvas y comas los alimentos, presta atención al color, la textura, el aroma o incluso los sonidos que hacen los diferentes alimentos mientras se preparan. Haz una pausa periódicamente para activar estos sentidos.
  5. Sírvete porciones modestas. Esto puede ayudar a evitar comer en exceso y el desperdicio de alimentos.
  6. Saborea bocados pequeños y mastica bien. Estas prácticas pueden ayudar a ralentizar la comida y experimentar plenamente los sabores de los alimentos. Un truco es dejar los cubiertos en la mesa entre bocado y bocado para apreciar más los sabores y el ritmo de la comida. Además, intenta no llenar del todo la cuchara o el tenedor, para poder masticar más eficazmente y ralentizar naturalmente el proceso de comer.
  7. Come despacio para evitar comer en exceso. Si comemos lentamente, es más probable que reconozcamos cuándo nos sentimos satisfechos o cuándo estamos llenos.
  8. No te saltes las comidas. Pasar demasiado tiempo sin comer aumenta el riesgo de un hambre intensa, lo que puede llevar a la elección de alimentos más rápida y sencilla, y no siempre saludable. Establecer las comidas aproximadamente a la misma hora todos los días, así como planificar el tiempo suficiente para disfrutar de ella o un refrigerio, reduce estos riesgos.
  9. Reconoce las sensaciones y la respuesta de tu cuerpo a los alimentos: si te sientan bien, si te son agradables, si te son neutros o si te disgustan.
  10. Consume una dieta sana con recetas saludables a base de plantas, por tu salud y por el planeta. Considera los efectos a largo plazo de comer ciertos alimentos. La carne procesada y las grasas saturadas están asociadas con un mayor riesgo de cáncer de colon y enfermedades cardiacas. La producción de alimentos de origen animal, como la carne y los lácteos, tiene un coste mayor en nuestro medioambiente que los alimentos de origen vegetal.

A medida que nos volvemos más conscientes de nuestros hábitos alimenticios, podemos dar pasos hacia cambios de comportamiento que nos beneficiarána nosotros y a nuestro medioambiente. 

Cristina Román es periodista especializada en Nutrición por el Institute For Optimum Nutrition de Londres y editora de la web I Am Bio

RECUPERADO DE: https://www.alimente.elconfidencial.com/nutricion/2021-03-15/iniciacion-al-mindful-eating_2990132/

Estos son los nuevos ‘suplementos’ para levantar el ánimo

Un estudio de revisión saca a la luz la eficacia de tomar probióticos solo o junto con prebióticos para tratar la depresión. Aunque se necesitan más estudios, los científicos apuestan por este campo. ESCRITO POR P. MATEY

P. Matey

Foto: Unsplash@/dulgier
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Los humanos somos una amalgama de material “propio” y una gran cantidad de microorganismos “ajenos” que conforman la microbiota. Estas dos entidades son interactivas y su coexistencia simbiótica es crucial para mantener la salud.

” Sí existen estudios que han encontrado una relación favorable entre la salud mental y el consumo de prebióticos y probióticos en patologías como Alzheimer, autismo o depresión”

Un ecosistema de microbiota se conoce colectivamente como microbioma. Un ejemplo de este tipo existe dentro del tracto gastrointestinal (TG). Existe una relación bidireccional altamente desarrollada entre el sistema nervioso central (SNC) y el TG (incluida la microbiota que coloniza con cada área aparentemente capaz de influir en la condición y funcionalidad de la otra).

Salud mental

Ahora, llega una nueva investigación de la mano de Sanyay Noona, de la Universidad de Brigthon (Reino Unido), que documenta que “esta relación se denomina eje intestino-cerebro.(GBA, de sus siglas en inglés). Sus efectos potenciales sobre la fisiología y la fisiopatología son demasiado vastos para ser cubiertos en una revisión. Por lo tanto, a la luz de la actual crisis de salud mental que ha provocado el covid-19 y que ha agrabado la ya existente los investigadores han optado por centrarse en la relación del GBA con el trastorno por enfermedad mental.

Estudios, como el publicado en Current Opinion in Gstroenterology, han documentado que los comportamientos, las capacidades cognitivas e incluso las emociones de un individuo pueden no estar determinadas completamente por su sistema nervioso, sino también por la microbiota colonizadora. Los detalles que sustentan el GBA son complejos y aún no están claros del todo.

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Muchos factores influyen en el microbioma, desde el modo de parto al nacer hasta las variables genéticas y epigenéticas. Una de las influencias más significativas es la dieta. ¿Y os probióticos o prebióticos?

Dieta

Los probióticos, tomados solos o combinados con prebióticos, pueden ayudar a aliviar la depresión, sugiere la mencionada revisión, publicada en BMJ Nutrition Prevention & Health.

Foto: iStock
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Pero aún no está claro si podrían ayudar a disminuir la ansiedad, trastorno de salud mental que suele ir parejo a la depresión. Dicen los investigadores británicos, que los alimentos que amplían el perfil de bacterias útiles en el intestino se conocen colectivamente como probióticos, mientras que los prebióticos son compuestos que ayudan a estas bacterias a prosperar.

En todos los países europeos, la depresión afecta más a las mujeres, un 5,1% frente al 3,6% de los hombres y la prevalencia es aún mayor en mujeres menores de 29 años o mayores de 55 y situaciones como la pobreza, el desempleo o algunos hábitos como consumir drogas, tabaco o alcohol pueden facilitar su aparición. En España, la enfermedad afecta a más del doble de mujeres (9,2%) que hombres (4%), según datos de la Encuesta Nacional de Salud, de 2017, que explican que, además, su prevalencia es el doble entre quienes se encuentran en situación de desempleo, una situación que se ha agudizado por culpa de la pandemia.

Eje intestino-cerebro

Como hemos comentado anteriormente, existe una relación bidireccional entre el cerebro y el tracto digestivo, conocido como el eje intestino-cerebro. Y la posibilidad de que el microbioma, el rango y la cantidad de bacterias residentes en el intestino pueda ayudar a tratar la salud mental se ha convertido en un foco de interés en los últimos años.

Para explorar esto más a fondo, los investigadores británicos buscaron estudios relevantes publicados entre 2003 y 2019, que analizaron la contribución terapéutica potencial de los prebióticos y probióticos en adultos con trastornos de depresión y / o ansiedad.

De 71 estudios, solo 7 cumplieron con todos los criterios de inclusión. Los 7 investigaron al menos 1 cepa probiótica; 4 observaron el efecto de combinaciones de múltiples cepas.

En total, 12 cepas probióticas aparecieron en los estudios seleccionados, principalmente Lactobacillus acidophilus, Lactobacillus casei y Bifidobacterium bifidium. Un estudio analizó el tratamiento preprobiótico combinado, mientras que uno analizó la terapia prebiótica por sí sola.

Los estudios variaron considerablemente en su diseño, métodos utilizados y consideraciones clínicas, pero todos concluyeron que los suplementos probióticos solos o en combinación con prebióticos pueden estar relacionados con reducciones medibles en la depresión.

En declariones a Alimente, el equipo médico de Nutrygente reconoce que, “aunque existen limitaciones en cuanto al número y la duración de los estudios incluidos en la revisión, es una clara prueba más de que la alimentación influye, y mucho, en la salud de las personas. Aunque muchos no lo crean, una buena dieta puede ser determinante a la hora de padecer ciertas patologías de toda índole, como la depresión destacada en este último estudio”.

Últimamente, insisten, “están saliendo a la luz gran cantidad de ensayos que están dando especial relevancia a la microbiota intestinal y poniendo en valor la relación que esta tiene con muchísimos aspectos de nuestro organismo. Cualquier desajuste en la composición de los microorganismos que la conforman puede tener una repercusión positiva o negativa en otras partes de nuestro cuerpo, lo que nos indica lo importante que es cuidarla”.

Los prebióticos y probióticos pueden ser útiles “de cara a mejorar o conservar dicha microbiota, por lo que parece una buena estrategia incluir alimentos que los contengan”, declaran los expertos.

En ansiedad

Y cada ensayo de estos mencionados mostró mejoría significativa en los síntomas de ansiedad y / o cambios clínicamente relevantes en las medidas bioquímicas de ansiedad y / o depresión con el uso de probióticos o prebióticos combinados. De los 12 probióticos diferentes investigados, 11 fueron potencialmente útiles, según mostraron las conclusiones de la investigación.

Los investigadores destacan, no obstante, la necesidad de llevar a cabo más estudios científicos, Como los trastornos de ansiedad y la depresión afectan a las personas de manera muy diferente, se requieren enfoques de tratamientoque tengan en cuenta estas complejidades. “De esta manera, con una mejor comprensión de todos los mecanismos, los probióticos pueden ser una herramienta útil en una amplia gama de condiciones”, escriben.

Señalan, también, que las personas con depresión y / o trastornos de ansiedad a menudo también tienen otras afecciones subyacentes, como diabetes o síndrome del intestino irritable. “Como tal, el efecto que los probióticos tienen en los pacientes puede ser doble: pueden mejorar directamente la depresión de acuerdo con los hallazgos observados en esta revisión, y / o pueden tener un impacto beneficioso en los problemas adicionales señalados”.

El futuro

Aunque “en esta revisión ha visto una relación entre el uso de prebióticos y probióticos en depresión, quizás habría que seguir investigando sobre esta formulación para otorgar el título de “protectores” a ciertos alimentos frente a diversas patologías mentales”, defienden los médicos de.Nutrygente.

Si bien es cierto que parece que existe dicha relación, “las causas de la depresión pueden ser muy diversas y existen profesionales bien formados para tratarlas con diversas terapias más allá de la nutrición, aunque no está de máscuidar nuestra salud intestinal con la incorporación de alimentos saludables para la misma, como probióticos y prebióticos”, agregan.

Unsplash/@artic_studios
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Aunque el campo “de las patologías mentales es muy extenso y atiende a numerosas causas, sí que existen estudios que han encontrado una relación entre la salud mental y el consumo de prebióticos y probióticos en patologías como Alzheimer, autismo o depresión”, apostillan.

E, insisten: “Todavía es pronto para considerar un efecto protector en los mismos, ya que hacen falta más estudios de calidad que valoren dichas relaciones, pero sí que parece clara que la salud de nuestro intestino podría tener mucho que ver con muchos aspectos que encontramos en nuestro organismo fuera del sistema digestivo.”

RECUPERADO DE: https://www.alimente.elconfidencial.com/bienestar/2020-07-08/suplementos-probioticos-prebioticos-eficaces-depresion_2671827/

¿La cifra de colesterol puede ser un indicador útil de depresión?

Los trastornos mentales más frecuentes están relacionados con todo nuestro organismo, por lo que son sensibles a las alteraciones metabólicas. Se investiga el valor diagnóstico que tienen los niveles de lípidos en la sangre. ESCRITO POR: Ángeles Gómez

16/09/2020 – 05:00

Depresión y ansiedad son los dos grandes problemas de salud mental entre la población de todo el mundo. La primera afecta a 300 millones de personas y otros 260 millones tienen trastornos de ansiedad. A menudo, ambas entidades se solapan y es difícil diferenciarlas

De hecho, más de la mitad de los pacientes con depresión tiene antecedentes de ansiedad, y aunque los factores de riesgo y los síntomas sean comunes, la depresión es más grave y su tratamiento (y curación), más difícil, hasta el punto de que hay síntomas que persisten en el tiempo. 

Ansiedad y depresión se asocian de diferente forma con la inflamación y el metabolismo de los lípidos, y esto permite buscar terapias específicas

Desentrañar todos los procesos que conducen a este trastorno psiquiátrico es el propósito de un buen número de investigaciones, que exploran diferentes campos buscando respuestas. Científicos holandeses han demostrado que la depresión y la ansiedad tienen diferentes asociaciones bioquímicas con la inflamación y el metabolismo de los lípidos (grasas), un hallazgo que sugiere que es posible conseguir tratamientos más específicos, unos resultados que se han presentado en el Congreso del Colegio Europeo de Neuropsicofarmacología (ECNP). 

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La investigación se ha desarrollado a partir de muestra de sangre de cerca de 3.000 pacientes, unos con depresión actual, otros con ansiedad, 531 con los dos trastornos, 807 curados y 640 controles sanos. En la sangre se evaluaron 40 metabolitos y sus asociaciones con síntomas depresivos y ansiosos (como pánico, preocupación patológica, etc). 

La doctora Hilde de Kluiver, de la Universidad Vrije, de Ámsterdam, revela: “Hemos encontrado que el grupo deprimido tiene inflamación (no observada en el de ansiosos). Este grupo también presenta tipos y cantidades muy diferentes de lípidos en la sangre“. Concretamente, “las personas deprimidas tienen niveles altos de triglicéridos, pero cifras más bajas de ácidos grasos omega 3“. Por el contrario, los sujetos con trastorno de ansiedad muestran una composición de lípidos muy similar a la del grupo de control saludable

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Otro hallazgo importante para los holandeses es que los metabolitos asociados con la depresión también lo están con la gravedad: si hay más de un lípido asociado, la depresión tiende a ser peor

Estos resultados han sido bien recibidos entre los asistentes a la reunión científica. En opinión del Dr. Philippe Nuss, del Hôpital Saint-Antoine, en París, abren la posibilidad de disponer de biomarcadores que permitan, con un análisis de sangre, caracterizar subtipos de depresión. Además, demuestran que “los trastornos mentales deben considerarse desde una perspectiva de todo el cuerpo, donde están implicados los principales sistemas fisiológicos reguladores, como la inmunidad y el metabolismo de los lípidos“. 

Demasiadas expectativas

Desde luego que estos argumentos son convincentes y es muy atractivo pensar que el colesterol y los triglicéridos pueden contribuir a mejorar el tratamiento de la depresión. Sin embargo, el doctor Jerónimo Sáiz, catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Alcalá de Henares, no comparte el mismo entusiasmo. “El papel de los lípidos se ha estudiado desde diferentes ángulos, pero es inespecífico y no parece estrictamente vinculado a la depresión ni a la ansiedad“, aclara a Alimente. 

El equipo de Sáiz también ha explorado este terreno, concretamente “vinculando los niveles de colesterol y las tentativas de suicidio, y encontramos que a menos colesterol, más tentativas de suicidio”. Y continuando con el colesterol, este mismo grupo ha detectado que “las personas que habitualmente consumen drogas tienen niveles más bajos de colesterol”. 

Pero, a diferencia de los holandeses, el catedrático de la Universidad de Alcalá considera que esas asociaciones “son explicaciones alternativas; son variables secundarias que no se llegan a controlar”. 

El colesterol no es el único lípido que irrumpe en la salud mental. “Los ácidos omega 3 se utilizan para tratamiento y prevención de la esquizofrenia, con resultados unas veces positivos y otros negativos”, añade Sáiz, y “lo que sí han demostrado investigadores de la Universidad de Navarra es la asociación de la dieta mediterránea y menos depresión y mejor salud mental“. 

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Sobre la inflamación, el psiquiatra español apunta que también está presente en otras enfermedades como trastorno por déficit de atención, trastorno bipolar, psicosis, etc, y es un asunto que acapara un buen número de estudios. Aun así, es un proceso que también se encuentra en la enfermedad de Alzheimer, el párkinson, las crisis de pánico o los trastornos obsesivos compulsivos (TOC), destaca el psiquiatra chileno Rodrigo Erazo

Entonces, ¿tenemos que esperar que los lípidos de la sangre vayan a ser de gran ayuda en el diagnóstico y tratamiento de la depresión? Jerónimo Sáiz, que reconoce la calidad del trabajo de los investigadores de Ámsterdam, es claro: “Para la depresión y la ansiedad no creo que sea de ayuda significativa”. 

De momento, conviene no hacerse ilusiones de que nuestros lípidos nos vayan a ayudar a mantener la salud mental.